viernes, 16 de febrero de 2024

Sueño Raffaella

Dramaturgia de Guillermo Farisco. Dirección de Silvia Silva.






Viernes 20 30 hs en Belisario Club de Cultura ( Av. Corrientes 1624 )

Una propuesta fuerte llega de la mano de Sueño Raffaella, una obra que en su comienzo arranca como una comedia divertida y algo disparatada, pero que a medida que la trama avanza dejará al descubierto una historia muy dura, que nos habla de los miedos y de los traumas que pueden acompañarnos muchos años de nuestra vida, condicionando todo lo que vendrá después.

Pero vayamos despacio y arranquemos con la historia de Lidia ( María Fernanda Francucci ) , una ama de casa que se siente agobiada por su vida rutinaria y con escasos atractivos. Su alegría más grande, es esperar los Domingos a la noche y ver el programa de la gran Raffaella Carrá, la famosa cantante y actriz italiana, que en la década del 90, momento en que se desarrolla la obra, era una figura que trascendía las fronteras italianas, llegando con sus canciones a la Argentina y a todo el mundo.






Lidia buscaba en Raffaella, la alegría que su vida no le daba y más aún, tenía un deseo tan secreto como improbable, participar en el concurso que el programa de la diva italiana organizaba, cuyo premio era viajar a Roma, para participar del show televisivo. Para lograr aquella quimera, debía enviar un video desde Argentina a la producción del programa y si resultaba elegida entre participantes de todo el  mundo que enviaban su video. En caso de ser seleccionado, tendría la dicha de participar del mítico programa y conocer a la gran Raffaella Carrá.

Pero eran varios los problemas a resolver, en primer lugar tenía que ensayar las canciones y los bailes de la cantante, para poder grabar un video que tuviera alguna chance de ser elegido por la producción del programa. Eso ya era todo un desafío para un ama de casa como ella. Pero había un problema mayor, que era conseguir el dinero, para poder pagarse un pasaje de avión a Italia y la estadía en algún hotel en tierras romanas. Ella no tenía dinero ahorrado y tampoco su marido, al que ni siquiera le había podido contar su idea, por miedo a la reacción que podía tener.

Pero las ganas de Lidia eran muchas y ese era su motor,  para la parte de las canciones y el baile, decidió recurrir a Idila ( Diamela Viani )  una vecina y amiga del barrio, que en sus tiempos mozos, había sido muy buena bailarina. Pese a la sorpresa inicial por la idea, enseguida se ofreció a colaborar, porque sabía que era el gran sueño de su amiga. Pero para el tema del dinero, la cuestión no iba a resultar tan sencilla, ya que había que encontrar una persona que pudiera ayudarla a cumplir con su ilusión y en su círculo de amistades no abundaban personas adineradas y sacar un préstamo sin garantías no era la mejor alternativa.





Y luego de dar muchas vueltas, llegó a la conclusión que su cuñada Dilia ( Gaby Barrios ) que tenía un buena posición económica, era la persona indicada para  ayudarla. El gran problema era que hace años no se veían, ya que por algún misterioso motivo, Dilia estaba distanciada de su hermano  De todos modos, tomó coraje y la invitó a su casa. Su cuñada intrigada por el motivo de aquella llamada, concurrió una mañana, sabiendo que su hermano no estaría.

Las tres mujeres se encontraron en casa de Lidia. Se respiraba un ambiente de tensión y cierta desconfianza. Dilia se mostraba distante y enojada con la situación. El motivo de aquel distanciamiento era un misterio, pero de a poco, el pasado iría emergiendo, recuerdos que parecían sepultados bajo tierra luchan por salir a la superficie y de a poco, la dura y dolorosa verdad quedará al descubierto. Y hasta allí vamos a contar, para saber que secreto familiar se guardaba bajo siete llaves y porque la cuñada estaba tan enojada, deberán ver la obra.

Nos gustaron mucho las actuaciones que presenta la pieza. Las tres actrices cumplen muy bien sus papeles, mostrando muy buena química entre ellas. Arranquemos por María Fernanda Francucci, la protagonista de la historia, quien tiene el sueño de viajar a Italia y conocer a Raffaella Carrá, debiendo luchar para ello contra sus miedos propios y el entorno que no le permite siquiera soñar con ello. Muy buena composición la de María Fernanda, sensible y luciéndose mucho cuando imitaba a la diva italiana.





En la función que vimos nosotros, el papel de la vecina estuvo a cargo de Diamela Viani, histriónica y con mucho carisma, logra aportar frescura a la trama y destacando en las partes en las que baila. Siempre con una sonrisa Diamela, pese a que la obra por momentos transita momentos escabrosos. Y para el final, nos queda Gaby Barrios, una actriz a la que elogiamos por anteriores trabajos en este sitio, que realiza un soberbio trabajo aquí, dando vida a una cuñada aguerrida, que muestra su enojo y bronca contenida, por una situación vivida en el pasado que sin dudas la marcó. Gaby es una actriz versátil y aquí en un personaje que no resulta sencillo, muestra sus múltiples recursos actorales, para redondear a nuestro entender la mejor actuación de la noche.

La puesta de Silvia Silva, resulta muy atractiva y tiene muchos puntos para resaltar. En primer lugar, destacar el componente musical que tiene la obra, recreando algunas de las mejores canciones de Raffaella. Sigamos por el vestuario que tiene la obra, con destaque especial en la escena final, mérito aquí de Gabriela Venturini y por último destacar el diseño escenográfico de Bett Tettamanzi, que luce el generoso espacio escénico del Belisario.






Bueno y hasta aquí vamos a contar, como mencionamos en el comienzo la obra, arranca de una manera y en un momento tiene un giro inesperado que parece cambiar todo. Dimos alguna pista, pero no tantas para mantener el suspenso. Hay un muy buen tratamiento del rol de la mujer en la sociedad, marcando como muchas veces por aceptar los mandatos sociales, posterga sus deseos. La trama conjuga en buena forma momentos divertidos y desopilantes, con momentos densos, por lo que el espectador deberá estar muy atento a todo lo ocurre en escena.

Pasamos un muy buen momento teatral viendo Sueño Raffaella, que arrancó de muy buena forma, su segunda temporada en el Belisario, de la mano de un texto intenso, una puesta atractiva y muy buenas actuaciones del elenco reunido. Estamos ante una muy buena oportunidad, para recordar las mejores canciones de Raffaella Carrá y también para reflexionar acerca de como los miedos y las frustraciones pueden dominar y paralizar nuestras vidas. El mensaje positivo es que siempre estamos en condiciones de cambiar el presente y correr en busca de nuestros sueños, dejando atrás aquellos fantasmas que a todos nos persiguen.



Pensador Teatral.


lunes, 12 de febrero de 2024

Fragmentos Mansfield

Dramaturgia: Sergio Catallini, Miguel Wahren y Milagros Almeida. 

Idea, Dirección y Puesta en Escena: Miguel Wahren. 





Una distinguida propuesta teatral llega de la mano de Fragmentos Mansfield, obra que propone reconstruir retazos de la intensa y sufrida vida de la escritora Katherine Mansfield, nacida en Nueva Zelanda y formada de adolescente en Inglaterra, donde descubrió su pasión por la escritura, siendo reconocida como una de las figuras más relevantes del modernismo literario.

Considerada entre las mejores cuentistas del Siglo XX, fue una escritora de sensibilidad exquisita, que amó la vida y busco ser poseída por la pasión. Maestra del detalle y de capturar instantes de la vida, se casó con un crítico inglés llamado Jack Middleton, con quien vivió un amor tormentoso, marcado por las peleas y las separaciones. Aunque se comenta que fue Ida Baker, su confidente y amante, la mujer con la que transitó sus momentos de amor más profundo.





La vida de Katherine fue intensa e intrigante, pese a que fue muy corta, ya que murió de tuberculosis con tan solo 34 años de edad, luego de infructuosos tratamientos médicos, que la hicieron una habitué de los hospitales, en los que no paraba de escribir. Fue Miguel Wahren que decidió escribir una obra sobre Mansfield, allí se conectó con Milagros Almeida que conocía a la escritora y sabía que era la actriz indicada para llevar adelante el papel, más tarde se sumó al proyecto Sergio Catallini, estando ya conformado el triángulo virtuoso que dedicó muchos meses a estudiar la vida y el legado de Katherine, para finalmente llegar a una dramaturgia que condensa en una obra el universo biográfico y poético de la escritora.

El formato de la obra es un unipersonal y allí es donde entra en escena Milagros Almeida, una actriz muy versátil y talentosa, que abrazó con pasión el personaje de Mansfield, logrando una composición fenomenal, colmada de magia y sensibilidad. La presencia de Milagros en el amplio espacio escénico del Callejón es magnética, cuesta quitar los ojos de ella, mientras recorre el escenario. El público en silencio captura cada uno de sus movimientos y palabras, disfrutando de una interpretación completa por donde se la mira.





Milagros además de ser una gran actriz, es cantante y a lo largo de la obra, nos regalará hermosos momentos musicales, cantando algunos temas en inglés, algo que cuadra con la vida de Mansfield que estudió música y tocaba el violoncelo. Pero además la protagonista, bailará en escena, trazando logrando coreografías. Además desplegará divertidos pasos de clown, que parecen remontarse a alguna película muda de Chaplin y siempre jugará mucho con su cuerpo, logrando hablar no solo con la palabra, dando gala de una gran expresividad.

Una composición exquisita la de Milagros, que tenía un desafío enorme aquí, ya que este era su primer unipersonal y debía debutar con un papel complejo que requiere muchos recursos actorales. Y realmente superó con creces el desafío, logrando una interpretación fenomenal que logra cautivar al público y absorber toda la sensibilidad del personaje que representa. Consagratorio trabajo de Milagros Almeida.

Tenemos un personaje muy rico, una composición estupenda y a ello debemos sumar una puesta con una belleza estética superlativa. Hay un aprovechamiento integral del escenario de Espacio Callejón, con numerosos objetos que la protagonista usará en su representación. Destacamos especialmente el excelente diseño de luces que presenta la obra, mérito aquí de Sergio Iriarte, con un ambiente de penumbra y oscuridad que recrea el clima ideal que pide el texto. La música como dijimos tiene un sitial destacado en la obra y párrafo especial para las coreografías de Ana Gurbanov. Gran mérito de Miguel Wahren, en la dirección, amalgamando múltiples recursos, para lograr una puesta que irradia belleza.






No queremos contar más, creemos que con lo dicho ya es suficiente, para que el lector aprecie la calidad de la propuesta que nos convoca, que nos permitirá conocer fragmentos de la vida de una escritora apasionada y adelantada a sus tiempos que abrió las puertas a la modernidad literaria en forma, fondo y personajes, aunque muchas personas no la conozcan demasiado, siendo esta una inmejorable oportunidad para descubrirla o para algunos saber más de ella.

Los invitamos entonces a que conozcan el universo poético y onírico de Katherine Mansfield, gracias a una dramaturgia rica y sensible que toma momentos cruciales de su vida, con una puesta de lujo para el teatro independiente, que dará el marco adecuado para disfrutar de la genial composición de Milagros Almeida, que la rompe en escena, logrando que el público que colmó la capacidad de la sala, siga embelesado el relato y despida a la protagonista, con una prolongada ovación, como justo premio, por la distinguida noche de teatro vivida.


Pensador Teatral.


sábado, 3 de febrero de 2024

Paisaje de Mar sin Ninguna Sirena

Dramaturgia y Dirección de Alejandro Schiappacasse.






Sábados 20 30 hs en Vera Vera Teatro ( Vera 108 ) 

Un texto potente y peno de poesía nos acerca la lucida dramaturgia de Alejandro Schiappacasse, que en esta obra con título onírico, nos habla de una pareja que parece dirigirse directo al naufragio. El amor y los momentos felices parecen formar parte de un paisaje difuso. El presente es oscuro, la insatisfacción se extiende y el amor parece haber quedado atrapado en las peligrosas mareas de la rutina.






La historia arrancará con Clara ( Rosario Andía ) recostada en una reposera mirando al mar, desde los amplios ventanales de la casa en la que vive frente a la playa. Escucha música, pero se la nota algo abatida y encerrada en sus pensamientos. Esa paz algo forzada, se interrumpe cuando aparece en escena su esposo, que luce preocupado, porque no encuentra sus anteojos y otros objetos personales, Pero Clara lejos de querer ayudarlo, se muestra fastidiada, por aquel comportamiento que además de ser repetitivo, le resulta irritante.

El espectador pronto notará que el presente de aquella pareja está lejos de ser armónico y a los integrantes de la misma se los nota en sintonías diferentes. Hay reclamos, principalmente de ella, pero él no se hace cargo, se siente más cómodo encerrado en su mundo, que obligado a afrontar un presente poco agraciado La idea de mudarse hacia una casa frente al mar, fue de él, la intención era recuperar el vínculo y que mejor que hacerlo en aquel lugar privilegiado, donde todos añoraríamos vivir.  Pero las cosas no resultaron como pensaron y pese a la mudanza la crisis de la pareja se agravó.

Los diálogos por momentos navegan entre lo absurdo y la ironía. Clara es la que muestra su enojo, la que lucha para que su pareja recuerde aquellos momentos de felicidad que vivieron juntos y que ahora parecen tan lejanos. Pero él no acusa recibo, prefiere las evasivas y acusa una extraña enfermedad, que le hace perder la memoria, hasta ahí nada raro, pero en este caso esa enfermedad se empecina en que olvide específicamente de aquellos recuerdos que hacían feliz a la pareja, creando una atmósfera de tensión y violencia en la casa.





La trama vá soltando las piezas de a poco y el espectador empieza a armarse un cuadro de situación completo. Hay una cuota de suspenso importante en la obra y por eso no queremos adelantar mucho más. Solo diremos que en algunos momentos, Clara sentirá que la lucha para recuperar el vínculo y ese fuerte amor que alguna vez los unió,  es una misión casi imposible, tanto que lo mejor sería que todo acabe allí, con el mar como testigo de una tragedia anunciada. Pero la mente de aquella mujer despechada será tan fuerte, para lograr que su marido se esfume como si nada ??? Podría vivir luego con aquella culpa ?? Para saberlo, no les va a quedar otra, que ver la obra, algo que recomendamos fuertemente.

Momento de hablar de las estupendas actuaciones de la dupla protagónica conformada por Rosario Andía y Alejando Schiappacasse. Composiciones minuciosas e intensas que logran potenciar un texto muy virtuoso. Y si bien ambos están soberbios, queremos resaltar especialmente el trabajo de Rosario Andía, que lleva adelante el personaje más fuerte de la historia, ya que Clara se muestra consciente del momento terminal que vive la pareja y hará los últimos intentos para reflotar una pareja que se hunde lenta e inexorablemente.





Una interpretación potente y cargada de sensibilidad la de Rosario, que corona en la parte final de la obra con un monólogo implacable en el que muestra todos sus recursos actorales. Nos gustó mucho lo de Rosario. Pero no seamos injusto con Alejandro, que además de ser dueño de la talentosa pluma que escribió la obra, es el director y además protagonista de la misma. Jugando a la perfección, el rol de un hombre que se muestra inmerso en su mundo, en sus pensamientos y que muestra signos de resignación en cuanto a la pareja. Muy buena la composición de Alejandro, dando vida a un personaje enigmático y atrapado en sus laberintos mentales. Un dupla que se luce en escena y que como dijimos potencia un texto muy rico.

Vamos a dedicar unas líneas a la puesta minimalista y muy efectiva que presenta la obra, donde hay que destacar el estupendo diseño lumínico de Pablo Rojas, jugando con las penumbras que envuelven los diálogos de la pareja y los rayos de sol que ingresan por el gran ventanal. El diseño escenográfico de Paula Molina con esa reposera como centro de escena y el vestuario que caracteriza a los personajes también de Paula, son ítems que contribuyen a la belleza de una puesta que transmite mucho.





Ya no queda demasiado para agregar, solo nos queda recomendar Paisaje de Mar sin ninguna Sirena, una obra que nos habla de vínculos rotos, del desgaste de las parejas y de como el amor se vá consumiendo hasta llegar a un momento, en que se sigue adelante solo por inercia y por el recuerdo de momentos felices, que forman parte del pasado. Quedando en evidencia, como muchas veces cuesta ponerle fin a una relación, corriendo el peligro que la única salida posible, es un giro inesperado del destino que nos libre del deber de enfrentar la realidad.  El texto también nos lleva a pensar al miedo que produce la soledad y como en algunos casos se prefiere extender un vínculo ya roto, para evitar quedarnos solos.

Los invitamos a que se lleguen hasta la fría casa de la playa, para mirar hacia el horizonte, con la inmensidad del mar como fondo, para reflexionar acerca de la finitud del amor, de la fantasía de la inmortalidad y del enorme desgaste que puede provocar la rutina y el paso del tiempo en las parejas. Todo ello de la mano de un texto fuerte y profundo, una puesta plena de poesía y actuaciones exquisitas, que nos permitirán disfrutar de una sentida noche de teatro independiente, donde las emociones, como olas del mar, romperán con fuerza en nuestros corazones.


Pensador Teatral.