sábado, 16 de mayo de 2026

Breve Interludio

Dramaturgia de Mario Diament. Dirección de Mauro J. Pérez.




Sábados 20 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 ) 

Hay obras que necesitan grandes acontecimientos para conmover y otras como Breve Interludio, que encuentran su razón de ser, en lo mínimo y en lo aparentemente cotidiano, porque termina revelando las contradicciones humanas, las grietas emocionales y los deseos largamente silenciados. Mario Diament, uno de los autores más prolíficos de nuestro teatro, elige abordar el tema de los vínculos humanos complejos, con un texto inteligente y sensible.




La trama nos presentará a Mario Petrosini (Fabián) y Sofía (Amanda Bond), dos personas atravesadas por la rutina, los mandatos y el desgaste emocional de vidas aparentemente resueltas, que se encontrarán de manera fortuita en un bar un día Martes. A partir de allí, comenzará a desplegarse un vínculo tan inesperado como profundamente humano, donde lentamente empezarán a emerger frustraciones, deseos contenidos, soledades y contradicciones afectivas que ambos cargan desde hace tiempo. Cada Martes las ilusiones y los miedos se renovarán.

Con enorme sutileza, la obra se adentra en los pequeños gestos, en las miradas, en aquello que no siempre se dice, construyendo un clima íntimo y reflexivo que interpela permanentemente al espectador. Porque detrás de ese encuentro casual, Diament logra hablar del amor, de la infidelidad, de las oportunidades perdidas y de la necesidad profundamente humana de sentirse visto y escuchado por otro. Pero estas historias por lo general, se sabe como empiezan, pero no como terminan, por lo que deberán a estar muy atentos, para ver como los protagonistas, logran navegar entre sus obligaciones y sus deseos, pero para ello deberán ver la obra, algo que sin dudas es una muy buena idea.

Este texto inteligente y sensible, encuentra los intérpretes adecuados en Mario Petrosini y Amanda Bond, una dupla protagónica, que muestra una química escénica y una credibilidad para destacar. Mario compone a un arquitecto, que lleva consigo las frustraciones y necesidades afectivas de un hombre atrapado entre la rutina y encuentra en aquella mujer a la que conoce de manera circunstancial, una llama capaz de reavivar su despertar amoroso. Un actor de gran recorrido Mario, que resuelve con mucha solidez su protagónico.




Amanda Bond, será Sofía,  una bióloga atrapada por la curiosidad de lo prohibido. Con miedos y mucha precaución se irá internando en arenas peligrosas que no conoce, pero la seducen. Amanda es una actriz, a la que elogiamos en muchas ocasiones en este sitio, por su capacidad para sostener personajes femeninos complejos con gran solvencia. En sus últimos trabajos la vimos en textos dramáticos y de época, mostrando aquí su versatilidad, cambiando de registro, en un personaje cotidiano, que construye un mundo íntimo, con una frescura y una credibilidad que llega al espectador. Nos gustó mucho lo de Amanda, en lo individual y conformando una gran dupla con Mario.

La dirección del joven Mauro J. Pérez, que ya trabajó en varias obras escritas por Diament, construye una atmósfera íntima y cercana muy efectiva, aprovechando en gran forma la proximidad del público con los actores, que permite la sala más pequeña del Kairos.  Esa cercanía potencia cada diálogo, silencio y gesto de los personajes, generando una conexión constante con el espectador. También resulta muy interesante el uso de la pantalla de fondo, cuyas imágenes acompañan distintos momentos y sensaciones de los protagonistas, aportando climas y belleza a una puesta íntima y delicada.




Resultó una agradable sorpresa, este texto de Diament, que apuesta por la sensibilidad, por lo cotidiano y por aquellos pequeños momentos inesperados capaces de cambiar una vida. La obra logra interpelar al espectador desde lugares profundamente reconocibles, invitándolo a reflexionar sobre los vínculos, las rutinas y aquello que todavía puede irrumpir cuando creemos que ya todo está escrito.

Recomendamos Breve Interludio, una propuesta inteligente, una historia mínima, sostenida por una puesta íntima y exquisitas actuaciones, que nos hablará  del amor, de la infidelidad, de los deseos contenidos y de aquellas emociones que muchas veces permanecen ocultas detrás de la rutina cotidiana, pero que en el momento menos pensado, pueden salir a la luz y desatar la tormenta.


Pensador Teatral.



viernes, 15 de mayo de 2026

Castelli, el Rayo.

Miércoles 21 hs en Hasta Trilce ( Maza 177 )







Dramaturgia de Lia Salas. Dirección de Juan Manuel Correa.

Desde este espacio, celebramos propuestas como Castelli, el Rayo, que indagan en la historia, para hablarnos de figuras que generalmente son relegadas por el relato oficial, nombres que quedaron atrapados en unas pocas líneas escolares, lejos de sus contradicciones y pasiones humanas. Y justamente allí aparece una de las grandes virtudes de “Castelli, el rayo”, la obra escrita por Lía Salas y dirigida por Juan Manuel Correa.




Juan José Castelli es, probablemente uno de los casos más paradigmáticos de figuras olvidadas de la historia. Conocido como el  “Orador de La Revolución ", impulsó ideas profundamente transformadoras para su época y eso sin dudas le costó muy caro, ya que terminó marginado, juzgado y silenciado. Lejos de construir un homenaje solemne o una reconstrucción histórica convencional, la obra elige internarse en la etapa final de Castelli: el desgaste físico y emocional,  la enfermedad y la cercanía de la muerte. La obra se anima a explorar al hombre detrás de la figura pública, mostrando las consecuencias de haber entregado su vida a la causa revolucionaria. 

La obra explora con enorme sensibilidad esa tensión entre la pasión revolucionaria y las heridas  que dejó ese compromiso, Desde allí aparecen también los vínculos que rodean a Castelli: con su esposa, las discusiones con Dean Funes, destacada figura de la época y la presencia de una revolucionaria Juana Azurduy, figuras que permiten ampliar la mirada sobre el personaje y construir un entramado profundamente humano. Todo aparece atravesado por una profunda melancolía, pero también por el fuego de una revolución salpicada por las intrigas y traiciones que abundaban por aquellos años. Y hasta allí vamos a contar. El resto lo descubrirán cuando vean la obra.






Tiempo de hablar del elenco reunido para la ocasión, para una propuesta de gran exigencia emocional y física, que muestra un compromiso y una entrega que merece destacarse. Arranquemos por el gran protagonista de la obra, nos referimos a Juan Manuel Correa, que aquí además de llevar adelante el personaje de Castelli, es el director de la obra. El trabajo de Juan Manuel es soberbio. Ya hemos elogiado en varias oportunidades a Correa, que destaca por su presencia escénica y su enorme gestualidad. Ya lo vimos en un par de obras históricas a Juan Manuel, la última vez en el mismo Hasta Trilce, donde interpretaba a Severino Di Giovanni, un anarquista italiano fusilado en 1931 en nuestro país. En esa ocasión, era un unipersonal, aquí en cambio la obra tiene un elenco numeroso, pero Juan Manuel Correa vuelve a destacar en gran forma, mostrando su pasta para los protagónicos de obras históricas.

Un personaje que nos gustó mucho, es el de Fernando Martín como el bibliotecario, que tiene un rol de presentador, recorriendo la cronología y los hechos históricos de las diferentes escenas. Otra figura masculina destacada es Alejo Mango, a cargo de Dean Funes, el sacerdote cordobés, figura muy influyente de aquellos años. En la trama, tendrá diálogos muy jugosos con Castelli, donde quedarán al descubierto las divisiones políticas existentes y las diferentes corrientes de pensamiento que pugnaban luego de la Revolución.






Yendo al elenco femenino, nos gustó mucho la actuación de Julieta Carpentieri, como María Rosa la esposa de Castelli, que reclamaba su ausencia en la crianza de su hija y quien lo acompañó en aquellos años intensos. Sigamos con Gabriela Pastor, componiendo nada menos que a Juana Azurduy una de las grandes combatientes de las guerras por la Independencia en el Alto Perú, reconocida por su valentía y liderazgo militar. Muy bueno lo de Gabriela, que además se destaca en momentos musicales que tiene la trama. Por último mencionar a Camila Truyol, como Belén, una mulata que servía a Castelli y acerca la presencia afro de aquellos años. Camila destaca, en un personaje que tiene mucho de físico y corporalidad, con danzas muy logradas.

La puesta de Juan Manuel Correa es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza y una utilización muy inteligente del espacio escénico. La música en vivo, el diseño lumínico y el diseño sonoro generan muy buenos climas para los diferentes momentos de la obra. Todo está pensado para potenciar el clima emocional que acompaña el relato y es algo que se logra con creces.





Y hasta ahí vamos a contar. Nos sedujo mucho la propuesta de Castelli, El Rayo, que está transitando su segunda temporada en cartel, poniendo el foco en los momentos posteriores a la Revolución y en la figura de Castelli, mencionado apenas de paso por los manuales escolares, pese a haber sido una de las voces más radicales y transformadoras de la Revolución de Mayo. 

Valoramos y recomendamos esta propuesta del teatro independiente, que apuesta por temáticas históricas que tal vez no sean las más taquilleras, pero que permiten a los espectadores acercarse a figuras que el relato oficial eligió dejar en segundo plano. Y lo hace a través de un espectáculo que conmueve por su bella estética, magníficas actuaciones y gran intensidad emocional, dejando en claro cómo el teatro independiente sigue siendo un espacio fundamental para que muchas historias olvidadas puedan volver a cobrar vida sobre un escenario.


Pensador Teatral.




sábado, 9 de mayo de 2026

Las Juanas, una herejía cósmica.

Dramaturgia de Agustina Toia. Dirección de Severo Callaci.






Sábados 20 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 ) 

La cartelera porteña en algunas ocasiones nos tiene reservadas gratas sorpresas y esta sin dudas, es una de ellas, ya que sin tener muchas referencias previas, nos encontramos con Las Juanas, una magnífica obra que nos propone un viaje poético y sensible, a través de ocho mujeres históricas llamadas Juana, gracias a la fantástica actuación de Agustina Toia, que lleva adelante con maestría la conducción de este potente unipersonal de su autoría.





La propuesta resulta una experiencia teatral que conmueve por su potencia y sensibilidad. Gracias a la magia del teatro y de Agustina, veremos en el escenario a mujeres atravesadas por la rebeldía, el arte y el deseo de libertad. Juana de Arco, Juana Azurduy, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Ibaraborou y Juana La Loca, por citar solo a algunas, rompiendo las barreras del tiempo, estarán frente a nosotros. Son mujeres que torcieron el destino que su época les imponía y que aún hoy siguen resonando con enorme fuerza.

El trabajo de Agustina Toia conmueve. La actriz realiza un trabajo descomunal, sosteniendo un unipersonal de enorme exigencia física y emocional, componiendo a las múltiples Juanas, con una versatilidad impactante. Agustina se irá transformando frente a nuestros ojos y con mínimos elementos, modificando su peinado y vestuario. Con una precisión asombrosa, irá modificando su postura corporal, su voz y su gestualidad, dejando sin palabras a los espectadores, que quedan deslumbrados con su trabajo y una entrega conmovedora.




La puesta de Severo Callaci es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza. El diseño lumínico y sonoro resulta fundamental para la atmósfera de la obra, aportando climas de enorme sensibilidad y acompañando cada transformación de las Juanas. La música aparece como un elemento emocional clave, potenciando la sensación ritual que atraviesa toda la propuesta.

Como dijimos, no hay grandes artificios, alcanza con una silla, una soga extendida, una sábana que irá tomando diferentes formas y poco más. Pero allí aparece justamente una de las mayores virtudes de la propuesta, ya que con recursos mínimos y mucho talento, la obra consigue construir imágenes de enorme impacto visual y emocional. El trabajo corporal de Agustina Toia y la creatividad de la puesta harán el resto, mostrando una vez más cómo el teatro independiente, con ingenio y sensibilidad, puede regalarnos momentos de auténtica poesía escénica.





Y no queremos adelantar mucho más, Las Juanas, una herejía cósmica, es una propuesta que nos habla de mujeres silenciadas, castigadas o incomprendidas por animarse a desafiar los límites impuestos por su época. Y lo logra desde un lenguaje poético y profundamente humano, llegando al corazón de los espectadores. La obra se está presentando en la cartelera porteña, luego de un recorrido consagratorio por distintos escenarios internacionales, cosechando gran cantidad de premios, algo que se entiende cabalmente luego de haber visto la obra.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar esta verdadera joyita del teatro independiente, una obra sensible e intensa, que impacta por su belleza visual y nos regala un memorable trabajo de Agustina Toia, que consigue darle voz y cuerpo a mujeres de la historia que desafiaron los límites de su tiempo y dejaron una huella imborrable con su valentía, su lucha y su deseo de libertad, en una experiencia teatral conmovedora y profundamente humana.


Pensador Teatral.




martes, 5 de mayo de 2026

Temer Partir

Dramaturgia y Dirección de Cecilia Meijide.





Martes 21 hs en Nun Teatro Bar ( Juan Ramírez de Velasco 419 )

Una comedia inteligente y muy divertida, es una acertada presentación de Temer Partir, la nueva obra de Cecilia Meijide, que fiel a su estilo, aporta una mirada filosa y poética sobre lo cotidiano, poniendo el foco en las tensiones que siempre sobrevuelan los vínculos. Aún recordamos dos obras de su autoría, como Cactus Orquídea y El Amor es una Mierda, ambas de gran suceso en el off,  que nos gustaron mucho y nos permiten reconocer su estilo en esta nueva propuesta de su autoría.



Y de que trata Temer Partir ?? Aquí Cecilia, parte de un hecho trivial, en una calurosa noche de verano, una pareja discute sobre dejar prendido o no un ventilador. Ese simple desacuerdo, derivará en una discusión sobre ecologismo y desde ahí las palabras tomarán un rumbo desconocido e imparable. Un hecho menor, será el detonante de un intercambio verbal, que escalará muy rápidamente dejando al descubierto tensiones y frustraciones existentes en aquel vínculo de pareja, pero guardadas bajo la alfombra.

Uno de los grandes aciertos de la obra, está en su manejo del humor. Lejos de suavizar el conflicto, lo potencia. La risa aparece con naturalidad, sostenida en un timing preciso y en situaciones profundamente reconocibles. Lo cotidiano se hace presente en cada diálogo. Nos reímos mucho, y esa risa funciona como espejo, ya que los espectadores se identifican a pleno con los intercambios de la pareja conformada por Matías y Lucía. Hasta que de manera sorpresiva, una confesión hará que todas las luces de alarma se enciendan en la pareja y para no spoilear de más, hasta ahí vamos a contar, para que ustedes descubran el resto, cuando vean la obra.




Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, ya que son el estandarte, para que historia fluya con naturalidad y gran ritmo. Nos referimos a las estupendas actuaciones de la dupla protagónica conformada por Nacho Ciatti y Paula Staffolani, que muestran química juntos y logran componer personajes muy reconocibles. Nos encantaron las interpretaciones de Nacho y Paula, que parecen una verdadera pareja , de tan creíbles que son sus composiciones. La rompen ambos.

La puesta construye un clima de cercanía e intimidad, con una búsqueda constante por sostener la cotidianeidad del relato, logrando que el espectador se sienta dentro de la discusión, como testigo de un conflicto profundamente humano. Destacamos el diseño escenográfico de Santiago Badillo, con la cama que domina el centro de la escena y el conflicto. Así también como el lucido diseño de luces, que contribuye con el clima íntimo que pide el relato.





Y hasta acá vamos a contar . Nos divertimos mucho con la propuesta de Temer Partir, que partiendo de un hecho menor y una situación cotidiana, irá construyendo un conflicto que crece , donde la incomodidad y la tensión emocional irán ganando terreno, mostrando las fragilidades y las contradicciones que suelen tener las relaciones de pareja, quedando al descubierto los vaivenes emocionales que tiene la convivencia y que como bien dice el dicho, cada pareja es un mundo.

Nos reímos mucho, con esta nueva obra de Cecilia Meijide, que vuelve a mostrar su acertada mirada sobre los vínculos amorosos y las pequeñas miserias que habitan en ellos, abordándolos con humor, frescura y una enorme capacidad de observación, de la mano de una dupla protagónica exquisita, para que nos vayamos de la sala, con una sonrisa gigante y reflexionando sobre la fragilidad de lo cotidiano.


Pensador Teatral.


jueves, 30 de abril de 2026

Memoria de un Crepúsculo

Dramaturgia de Stephen Belber. Dirección de Merceditas Elordi.





Jueves 20 hs en Itaca Complejo Teatral ( Humahuaca 4027 )

Una propuesta íntima y profundamente humana, es la carta de presentación de Memoria de un Crepúsculo, obra escrita por el dramaturgo estadounidense Stephen Belber, que se presenta una lucida adaptación, que sitúa la historia original en Miramar, una ciudad costera, que resulta reconocible para los espectadores, que asumen el carácter melancólico que suelen presentar las localidades de la costa atlántica, fuera de la temporada de verano.




La trama se centra en las historias de Juan ( Alejandro Giles ) y Magui ( Cecilia Chiarandini ), dos personas que tuvieron un encuentro amoroso durante la adolescencia en la playa de Miramar y que por un hecho fortuito, se reencuentran veinticinco años después, en aquella misma ciudad, sin haber sabido nada más del otro, en aquel largo período. La vida muchas veces toma caminos misteriosos y en algunos casos, el futuro toma formas que nunca podríamos imaginar, pero no queda otra que transitarlos.

Magui se convirtió en una exitosa comunicadora, que en la actualidad desarrolla su carrera en una prestigiosa cadena de noticias. Es una mujer que maneja muy bien el lenguaje, con una riqueza dialéctica, que por momentos intimida. Juan en cambio, nunca pudo irse de Miramar, su destino quedó anclado en aquella localidad, de igual manera que ocurrió con sus sueños. Al poco tiempo de charlar entre ellos, nos enteraremos del grave suceso vivido por Juan, pocos años después de aquel encuentro fugaz que tuvieron y que sin dudas condicionó y modificó su vida para siempre.





Los caminos de ambos, sin dudas fueron muy distintos. Coinciden en relaciones amorosas fallidas y un presente donde la soledad está presente en sus vidas, pero el resto del camino fue muy diferente. La obra nos habla del paso del tiempo, de la memoria y nos plantea una pregunta tan simple, como devastadora. Existen las segundas oportunidades ? Como reaccionamos cuando esa posibilidad aparece ? La mente humana es compleja y muchas veces resulta contradictoria. La razón sostiene algo y la emoción lo contrario. Esa lucha interna, se hará presente en la historia, de manera potente y marcará el ritmo de aquel encuentro. Y hasta ahí vamos a contar, para descubrir cual de las pulsiones prevalecerá en la historia, deberán ver la obra y esa ya es una gran idea.

Tiempo de hablar de los notables trabajos de la dupla protagónica conformada por Alejandro Giles y Cecilia Chiarandini, ambos actores de reconocida trayectoria en el off, que fueron grandes artífices de este proyecto ya que trabajaron juntos, en la adaptación de la obra de Belber, que les resultó muy movilizante.




Cecilia y Alejandro construyen una dupla de enorme credibilidad, con una química que atraviesa toda la obra y sostiene cada uno de los virajes emocionales del relato. Hay en sus composiciones una entrega medida, sin excesos, que potencia la intimidad del vínculo y hace que cada gesto, cada silencio, y cada palabra, tengan el peso adecuado. Estupendo el trabajo de ambos, un deleite verlos en escena, en una sala como la de Itaca, donde la cercanía con los actores, es un gran plus.

La puesta de Merceditas Elordi, logra darle a la trama el carácter íntimo y confesional que pide el texto, sosteniendo la fragilidad y lo contradictorio de la condición humana. Para resaltar el diseño escenográfico austero de Eduardo Aguilar, que con cubos que sirven para la construcción de los diferentes espacios escénicos que requiere la historia, mostrando como el ingenio, es una gran fortaleza del teatro independiente.




Y por todo lo comentado, solo nos queda recomendar Memorias de un Crepúsculo, que transita su segunda temporada, con muy buena respuesta del público, que se siente atravesado y cercano, por una historia profundamente humana, que nos habla de aquello que fuimos, de lo que el tiempo transforma y de las huellas que persisten más allá de los años.

Una propuesta íntima y sensible, que se apoya en una dupla protagónica exquisita que nos deleita con composiciones potentes y cargadas de matices. Un texto potente e introspectivo, que indaga en la memoria, en las segundas oportunidades y en las contradicciones de lo humano, invitándonos a reflexionar sobre si somos capaces de reescribir nuestra propia historia.


Pensador Teatral.


lunes, 27 de abril de 2026

Final de Partida

Dramaturgia de Samuel Beckett. Dirección de Alberto Madin.




Miércoles 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Final de Partida es una de las obras más importantes del dramaturgo irlandés Samuel Beckett, que se inscribe en la etapa más radical del autor, posterior al impacto de Esperando a Godot, donde profundiza su exploración sobre el sinsentido de la existencia. Este verdadero clásico del teatro del absurdo, se presenta en El Tinglado, en una virtuosa versión que asume el desafío de enfrentarse a un texto complejo y pesimista, saliendo más que airoso del reto.





Estamos ante una obra profunda, oscura y por momentos profundamente pesimista, que nos sumerge en un universo asfixiante donde la desesperanza, la rutina y la inminencia de la muerte atraviesan cada instante. Beckett construye un mundo devastado, casi sin salida, donde el tiempo parece detenido y los personajes sobreviven más que vivir. 

Ambientada en un espacio cerrado y casi postapocalíptico, se presentan a cuatro personajes atrapados en una rutina sin salida, donde el tiempo parece detenido y el lenguaje se vuelve irónico y repetitivo. En escena, aparecerá Hamm ( Alberto Madin ) una suerte de amo desvalido, paralítico y ciego, que depende para vivir, de la asistencia, de Clov ( Daniel Di Rubba ), que lo asiste a desgano y sin una pizca de afecto. La complejidad de la relación amo-esclavo, queda en primer plano. 





La dependencia, el sometimiento y la crueldad, serán la moneda de cambio en aquel viejo palacio que hoy luce en ruinas y sin provisiones. Los padres de Hamm, aparecen atrapados en tachos de basura, dentro de aquel recinto, provocando una sensación de encierro y de falta de humanidad que se intensifica a medida que la trama avanza. La muerte siempre estará rondando y amenazando con aparecer. Y hasta allí vamos a contar, para no adelantar demasiado, solo vamos a decir que el destino trágico de aquellos personajes parece inevitable.

Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, que a nuestro entender, son el corazón de la virtuosa versión del clásico de Beckett y una de las razones de su suceso, con una dupla protagónica que brilla en escena. Arranquemos por Alberto Madin, como Hamm, figura central del relato, construyendo un personaje que trata de ejercer una autoridad desgastada, ya que su vulnerabilidad es evidente, pese a la cual logra imponer un poder residual. Estupendo el trabajo de Alberto, que además es el director de la obra.





Continuamos con Daniel Di Rubba, como Clov, el fiel asistente, que acudirá de inmediato ante cada llamado de su amo. Su andar, parece mecánico y refleja el agotamiento mental que lo atraviesa. Preso de una dependencia que lo atormenta y le impide huir de aquel siniestro lugar. Fenomenal composición de Daniel, a quien ya elogiamos en anteriores oportunidades en es este sitio. Aquí construye un personaje, muy físico y profundamente humano. 

Es oportuno mencionar que tanto Alberto, como Daniel, fueron premiados el año pasado por sus interpretaciones en esta obra y luego de haber visto la magnitud de sus actuaciones queda claro la justicia de aquellos reconocimientos. Si bien la dupla protagónica concentra los elogios, no queremos ser injustos con Rubén Otero y Lina Rodríguez, como los padres de Hamm, con interpretaciones más breves, que logran transmitir la desolación y la crueldad de un universo en descomposición. Nuestro reconocimiento, para Rubén y para Lina.

La puesta es precisa y logra construir un clima opresivo que sostiene el relato en todo momento. apoyándose en trabajos actorales de envergadura. El espectador desde el comienzo se siente atraído por la tensión y la incomodidad que surge de una trama tan oscura, como atrapante., que se muestra en sintonía con esa sensación de desamparo que ofrece el relato.






Final de Partida transita su segunda temporada, mostrando la vigencia de un texto escrito hace más de setenta años, con personajes que sobreviven en un mundo sin horizonte, vínculos que se sostienen por necesidad, quedando en evidencia la fragilidad de la condición humana y apareciendo la muerte como una presencia que acecha.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar la obra, que acepta el desafío de sumergirse en un texto complejo y oscuro, con una puesta perturbadora y las soberbias actuaciones de una dupla protagónica que se entrega por completo y logra conmover al espectador, con una propuesta que interpela, incomoda y nos invita a reflexionar sobre la complejidad de los vínculos humanos.


Pensador Teatral.




miércoles, 15 de abril de 2026

La Noche dos Veces

 Dramaturgia y Dirección de Mora Monteleone.




Miércoles 20 30 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )

Una de las novedades de la cartelera porteña que venía con muchas recomendaciones previas, es La Noche dos Veces, una obra que desde su premisa ya genera interés, al proponernos un relato que transcurre en dos tiempos distintos de manera simultánea, atravesado además por un contexto tan sensible como el de la Guerra de Malvinas, una temática abordada ya en otras ocasiones, pero que aquí. la joven dramaturga Mora Monteleone decide abordar el tema tomando cierta distancia del conflicto bélico, mostrando cómo la vida continuaba y muchos argentinos se mostraban ajenos a lo que estaba ocurriendo.

La obra nos presenta dos líneas temporales bien marcadas. Por un lado, Abril de 1982, en los días previos al estallido de la Guerra de Malvinas, donde un grupo de jóvenes comparte una noche que, sin saberlo, marcará un antes y un después en sus vidas. Por otro lado, diez años después, en 1992, algunos de esos personajes vuelven a encontrarse, dejando al descubierto heridas que nunca terminaron de cerrar.





A partir de allí, el relato se construye como un rompecabezas, donde pasado y presente se entrelazan de manera muy inteligente, revelando información de a poco y manteniendo al espectador en un estado de atención constante. Algo muy interesante de la obra es que no pone el foco en la guerra en sí, sino en quienes la atravesaban sin sentirse parte. Y ahí aparece uno de sus mayores aciertos: mostrar cómo, mientras un acontecimiento tan importante estaba ocurriendo, muchas vidas seguían su curso casi con normalidad, en una especie de desconexión que resulta perturbadora. Pero no queremos adelantar demasiado, porque uno de los grandes aciertos de la trama es justamente la manera en la que va dosificando la información, generando intriga y tensión dramática en todo momento.

Tiempo de hablar de las actuaciones, que es un punto muy destacado de la obra. Se reunió un elenco joven y talentoso, que con interpretaciones muy comprometidas logran sostener la complejidad del relato. Cada personaje aporta una pieza clave al entramado de una historia que por la doble temporalidad, requiere mucha concentración de todo el elenco, ya que en varios momentos, comparten escenario, aunque estén en diferentes tiempos.

Arranquemos por resaltar el estupendo trabajo de Yanina Gruden, una actriz de una gran gestualidad, a la que elogiamos en numerosas oportunidades en este sitio, ya que siempre que la vemos en escena, cumple destacadas interpretaciones y en esta ocasión esto vuelve a suceder. Aquí será la Eloísa de los 90’, pieza clave de la historia, la que reniega con la crianza de su hija y se reencuentra luego de diez años con su amiga Julia. El personaje de Yanina muestra diferentes caras, por momentos se muestra hilarante, ansiosa y desbordada. Pero a medida que la trama avanza, el drama irá ganando y el infierno más temido se acercará a su personaje. Nos encantó la actuación de Yanina.






Siguiendo con los personajes femeninos de la historia, tenemos que nombrar a Rosa Rivoira, como la Eloísa del 82’, la protagonista de la noche en la que su historia de vida cambiará. Su personaje aporta frescura a la obra y se muestra ajeno a la tormenta en amplio sentido que se avecina. Muy buen trabajo de Rosa. Martina Zalazar es Julia, la amiga de Eloísa, que se reencontrará con ella tras haber estado tantos años distanciadas. Su personaje es él que tiene la llave para destrabar el gran secreto que esconde la trama y mantendrá un rico intercambio con su amiga.

En cuanto a los personajes masculinos, hay un gran trabajo de Federico Pezet como Gabriel, el personaje más conectado con el conflicto bélico y quien aporta el mayor tenor dramático a la historia. Potente y muy creíble su actuación. Por último, mencionar a Tom CL como Sergio, el otro personaje clave de la historia, amigo de Gabriel en el 82 y esposo de Eloísa en la actualidad, será el titiritero de una historia alternativa que el mismo construye. Muy buena la composición de Tom.

La puesta es otro de los grandes aciertos. Con una escenografía funcional, que utiliza paneles móviles coloridos, la obra logra diferenciar ambos tiempos sin necesidad de grandes artificios. Crédito aquí para Micaela Sleigh, responsable de este rubro. El vestuario de Gabriella Gerdelics contribuye a la buena caracterización de los personajes. Todos estos recursos, son eficientemente amalgamados por la precisa dirección de Mora Monteleone, que consigue que una estructura narrativa compleja se vuelva clara y atrapante para el espectador.





Y hasta acá vamos a contar, para no spoilear de más. La Noche dos Veces, es una propuesta intensa, que combina muy bien el thriller con el drama, y que encuentra su mayor fortaleza en cómo aborda temas como la memoria, los vínculos y las consecuencias de los actos, poniendo el foco en la manipulación y en los vínculos tóxicos, mostrando además cómo muchas veces luchamos por mostrarnos ajenos a situaciones que pueden cambiar el curso de nuestras vidas.

Por todo lo mencionado, recomendamos la obra, que presenta una dramaturgia muy bien elaborada, con una estructura original y un elenco que responde a la altura del desafío. La obra tiene una intensidad dramática que atraviesa al espectador, dejando en claro los horrores de la guerra y ofreciendo una mirada interesante sobre la mente humana y sus mecanismos, mostrando cómo se pueden manipular situaciones, correr límites y construir relatos propios para alcanzar objetivos, sin reportar el daño causado.


Pensador Teatral.