domingo, 19 de diciembre de 2021

Julius

Autoría: Rubén Pagura. Dirección: Luis Gianneo.





En el cierre de la temporada teatral de este año y con pocas referencias previas, nos encontramos con esta verdadera perlita del teatro independiente, autoría de Rubén Pagura e inspirada en el libro Reportaje al Pie de la Horca, publicado en 1945, siendo una recopilación de textos escritos por Julius Fucik, durante su estancia en la prisión de Pankrác, libro que ha cobrado una enorme relevancia y fue traducido a más de noventa idiomas.

Contemos para quien no conoce su historia, que Julius Fucik, fue un escritor y periodista checoslovaco, miembro activo del Partido Comunista, además crítico literario y teatral, redactor de las publicaciones comunistas Rude Pravo y Tvorba, en las que insertó reportajes sobre temas sociales y culturales. Mientras participaba de manera clandestina en la resistencia contra la ocupación nazista alemana en Prega, fue tomado prisionero por la Gestapo y alojado en la prisión de Pankrác.





La obra que nos convoca precisamente trata aquel duro momento de la vida de Fucik, relatando como es sorprendido en una reunión clandestina, donde es detenido por los nazis y trasladado a prisión, donde recibió feroces castigos y torturas. Veremos a un Julius fuerte de mente y convicciones, que a pesar de los vejámenes y golpes recibidos, nunca de quebró, mantuvo su dignidad y no delató a sus compañeros, que seguían resistiendo la ocupación en las calles. Sin, dudas fue un gran ejemplo de resistencia e integridad.

En el tiempo que estuvo en prisión, siempre trató de levantar la moral de sus compañeros detenidos, pese a que conocía cual sería su triste final. En el cautiverio supo ganarse el reconocimiento de los otros prisioneros y hasta de los mismos guardias del presidio. Uno de ellos, llamado Adolf Kolinsky, de origen checo, sabiendo quien era, le acercó papel y lápiz, para que pudiera escribir acerca de las duras condiciones de detención  y de las torturas que ocurrían en las cárceles nazis en los países ocupados, convirtiéndose Reportaje al Pie de la Horca, su libro póstumo, en un testimonio de primera mano del horror nazi.





Y hasta allí vamos a contar de la historia de del periodista detenido, llega ya el momento de hablar de Luis Gianneo, el gran protagonista de la noche teatral en el Belisario, ya que es el encargado de llevar adelante este unipersonal, interpretando de manera brillante a Julius, sabiendo mostrar todo su dolor físico y mental, por los golpes, la tortura y el sufrimiento por no poder volver a ver a su esposa, también detenida allí.

Pero pronto hay que aclarar que Luis no solo representa a Fucik, sino que será el responsable de desdoblar a todos los personajes que aparecen en la historia, recreando de manera fantástica diálogos con sus compañeros de prisión, con los guardias y con los jerarcas nazis, siendo el único en el escenario, pero componiendo con maestría los diferentes personajes. Realmente para admirar su performance, cambiando las voces en segundos, diferentes posturas,  distintas maneras de caminar, etc . Un trabajo soberbio y conmovedor el de Luis, mostrando sus enormes condiciones actorales y se nota que hubo varios meses de ensayos sobre el lomo, para poder responder de la mejor forma, a la gran exigencia que tiene la obra, al estar estructurada como unipersonal.

Si alguien piensa que exageramos con nuestros elogios, les aseguramos que cuando vean la obra, van a coincidir con nosotros y hasta agregar virtudes. La tarea de Luis, resalta más aún, ya que la puesta que presenta la obra es absolutamente despojada, solo hay en el escenario una silla y una tela blanca. Sin otros elementos Gianneo, solito con su alma y su palabra, abraza al personaje con pasión y nos regala una gran interpretación, que debemos ubicar entre las mejores que vimos en la temporada ( y vimos casi cien obras este año )





No queda mucho más para agregar, como dato interesante, para quien no lo sepa y como una manera de realzar aún más la relevancia que tuvo este gran hombre, mencionar que el 8 de Septiembre se celebra en todo el mundo, el Día Internacional del Periodista, para conmemorar el fallecimiento de Julius Fucik, asesinado por los nazis un 8 de Septiembre de 1943.

En conclusión, disfrutamos de una estupenda noche de teatro, con esta obra fuerte y conmovedora, que resulta un sentido homenaje a Fucik, gran ejemplo de lucha y dignidad. Además celebramos que lleguen a la cartelera teatral propuestas de este tipo , que se encargan de recordar momentos muy tristes de la historia de la humanidad, que las sociedades nunca deberían olvidar. El aplauso emocionado con que el público reconoce la labor del artista al final de la función, es el broche de oro justo, para esta gran cita que el teatro independiente nos propone.


Pensador Teatral.


viernes, 17 de diciembre de 2021

Imprenteros

Dramaturgia y Dirección de Lorena Vega.




Teníamos muchas ganas de ver Imprenteros, obra que nació en el 2018, en el marco del Proyecto Familia impulsado por el Centro Cultural Ricardo Rojas. Lorena Vega participó del mismo y escribió una obra que hablaba de su familia, pensado que tendría un recorrido total de cuatro funciones. Pero como sucede muchas veces, se sabe como empieza un proyecto, pero no como termina.

Imprenteros tuvo un gran recepción del público y empezó a crecer, pasando pronto al Timbre 4, con muy buen suceso, para arribar luego al circuito comercial. La obra sigue creciendo, ya lleva cuatro años en cartel y más de diez mil espectadores que la vieron, siendo a esta altura, uno de esos fenómenos que cada tanto se dan en la cartelera porteña, algo que pudimos comprobar en la función especial a la que concurrimos, con un Teatro Picadero, lleno a tope y con el cartelito de localidades agotadas, algo muy difícil de conseguir en un teatro con gran aforo como este.






Digamos de entrada que la obra tiene un formato no convencional, donde Lorena Vega, la autora y directora de obra, funciona como presentadora, de su propia historia familiar. Micrófono en mano, nos hablara la de la imprenta en Lomas del Mirador, que manejaba Alfredo su padre ya fallecido, segunda generación de gráficos y como ella, junto a sus hermanos se criaron entre máquinas, tintas y rollos de papel. Pero tristemente, la segunda familia que tuvo su padre, decidió cambiar las cerraduras del querido taller y ella miembro de la primera familia, luego de la desaparición física de su padre,  nunca más pudo volver a ese sitio, tan caro a sus sentimientos.

El relato parece que se centrará en la imprenta y la profesión, pero hubo un hecho que marcó la adolescencia de Lorena y al mismo tiempo la relación que ella construyó con su padre. En ocasión de su cumpleaños de quince y gracias al aporte de una tía del lado materno que vivía en el exterior y aportó  el dinero necesario, pudo organizar una fiesta de quince. Lógicamente le pidió al padre, que le hiciera las invitaciones en el taller familiar, pero el padre se negó, indicando que sus máquinas no podían hacer ese trabajo, algo que era una obvio mentira, que Lorena no creyó.






Debido a este desplante, tomó una decisión extrema, no invitar a su padre a la fiesta, decisión que le traería algunos problemas, el más inmediato, era quien la sacaría a bailar el vals y hasta allí vamos a contar, para no spoilear más. Solo diremos que con mucho amor, la protagonista nos hablará de la relación que tuvieron los hermanos Vega con la imprenta familiar y con la profesión del gráfico, que tiene tanto de artesanal. Además, a lo largo del relato, quedará expuesta la relación que tuvo con su padre, que tuvo muchos conflictos y altibajos.

La estructura de la obra, tiene como eje central el relato de Lorena, que de manera calma y aséptica, irá reconstruyendo su pasado, valiéndose de fotos familiares, videos ( hay testimonios fílmico de aquel cumple de 15 ), entrevistas grabadas y además se recrearán en vivo algunas escenas importantes en la vida de los Vega, valiéndose para ello, de un grupo de actores, todos conocidos de Valeria y con muy buena trayectoria en el off, que aceptaron el original desafío, de representarla a ella misma, al padre, la madre y a otras personas que participaron de esos momentos importantes.

La obra sorprende por su dinámica particular y atrapa el público en todo momento, ya que además de sentirse atraídos por la historia que se cuenta, ven muchos puntos de coincidencia con sus vidas y sus propias relaciones familiares. Se genera una empatía, que resulta fundamental para el éxito de la propuesta. Es momento de hablar ya, de las interpretaciones que presenta la obra, ya que hay perlitas, que merecen ser comentadas.






De entrada destacar, el gran manejo de los tiempos que realiza Lorena Vega, el alma de este proyecto y a quien tanto elogiamos por su genial interpretación de la esposa de Juan Manuel de Rosas, en el unipersonal Yo, Encarnación Ezcurra, Aquí conducirá de estupenda forma, el biodrama en que se animará a hablar de su propia historia familiar.

Y a nuestro entender es alguien de la familia, quien se constituye en la gran revelación de la obra, nos referimos a Sergio Vega, uno de sus hermanos, el del medio, que pese a no ser actor, decidió salir al escenario para ser parte del proyecto de su hermana. Gráfico de profesión, hoy es un experto en la materia y sigue trabajando en el rubro,  ya que luego de dejar la imprenta familiar, cansado de discutir con su padre porque no quería modernizar el negocio, además de que trabaja gratis, decidió continuar con el oficio, fuera del círculo familiar. 







Es un placer descubrir la pasión que tiene Sergio por la profesión, el enorme conocimiento que tiene y la alegría con la que se presta a los desafíos que le propone su hermana, como explicar desde cero como funciona alguna máquina, imitar los ruidos que hacen y hasta adivinar al gramaje / composición de alguna pieza que el público le acerque de manera azarosa al escenario. El público queda admirado por el conocimiento y el amor que siente por su oficio y debido a la fluidez con que se desenvuelve, al espectador le cuesta creer que realmente sea el hermano de Lorena y un actor. Estupendo lo de Sergio, a quien desde aquí felicitamos.

Del lado de los actores, tenemos a Julieta Brito ( que hace de Lorena de chica ), Juan Pablo Garaventa ( como el padre ) , Vanesa Maja ( la madre ) y Christian García ( en roles varios ). Todos ellos son actores reconocidos del off  y convocados por tener algún lazo afectivo con Lorena Se los nota contentos en escena, disfrutando de ser parte de este proyecto, sin tener problemas en tener un rol secundario y agregando todos mucho valor a la historia.





Y cumplimos con nuestra palabra y paramos de contar. Imprenteros resulta un excelente exponente del teatro documental, una historia familiar llevada al teatro, que nos muestra la pasión por un oficio, que se trasmite de padre a hijo y que se mantiene a lo largo de los años y las diferentes generaciones. Además de ello, la valentía de exponer en público, un vínculo familiar, para nada ideal, con un padre con muchas carencias y puntos criticables, pero que pese a todo lo negativo, supo transmitir un sentimiento de pertenencia por un oficio, tiene mucho de artesanal y corporal.

Disfrutamos mucho la obra y nos fuimos felices de haber podido asistir a esta verdadera ceremonia teatral, que tuvo lugar en un Teatro Picadero colmado por un público, que se identificó y emocionó con esta historia familiar de los Vega. Solo los aplausos del público pudieron al final de la función, pudieron tapar el ruido de las máquinas de la imprenta , acompañados por el penetrante olor a tinta y a salamines, que esta entrañable historia de vida nos regala.


Pensador Teatral.



jueves, 16 de diciembre de 2021

Vincent en Libertad

Dramaturgia y Dirección de Sebastián Olano.





Jueves 20 hs en Teatro el Vitral ( Rodríguez Peña 344 )

Una propuesta altamente creativa y cargada de emociones, llega de la mano de este bello texto de Sebastián Olano que retrata los último años de la atormentada vida de Vicent Van Gogh, el genial pintor holandés, proponiendo emprender un verdadero viaje a través del tiempo, permitiendo de esta manera que aparezcan en esta historia grandes artistas de diferentes épocas, en un texto que no tiene miedo en asumir riesgos y tomando como base a Van Gogh, nos invitará a reflexionar sobre diferentes cuestiones existenciales.






La pieza nos hablará de la locura, tan presente en la vida de muchos artistas, de la soledad que sienten, el desamparo y la incomprensión como moneda corriente. Además grafica la lucha que lleva adelante,  para no caer en la vida rutinaria y sin sentido que propone el mundo, buscando de manera frenética, encontrar ese camino que conduce a la libertad y que tanto cuesta ubicar.

Vicent en Libertad como dijimos antes, es una propuesta original, un texto que toma riesgos, saliendo de lo convencional, navegando con pericia entre lo real y lo onírico, dejando mucho espacio libre para que el espectador busque su propia interpretación de lo que ve, aunque en nuestra opinión, lo mejor en este caso, no es buscar certezas, sino dejarse llevar por la fluidez del relato y disfrutar de un texto pleno de poesía y bellos momentos musicales.






Sin contar demasiado, para mantener las sorpresas, podemos adelantar que la trama tendrá personajes contemporáneos de Van Gogh, como ser Theo, su hermano menor, muy importante en su vida, ya que era quien le brindaba el apoyo económico que le permitía dedicarse a la pintura o Paul Gauguin, colega y amigo, influyente en su carrera. Pero también, gracias a la magia del texto, veremos en el escenario al genial Salvador Dalí y al mismísimo Charles Chaplin que no coincidieron temporalmente con Vincent. También aparecerán personajes fantásticos como un árbol llamado Neumen, nombre que coincide localidad holandesa donde el pintor residió y creó una parte importante de su obra.

Y hasta allí vamos a contar, hay que ir a con la mente bien abierta, para sumergirse en este texto escrito y dirigido por Sebastián Olano, quien además es el gran protagonista de la historia en el escenario y justamente llega el tiempo de hablar de las actuaciones que presenta la obra. Sebastián, precisamente es quien lleva adelante el papel de Van Gogh y nos gustó mucho su interpretación, dando a su personaje la sensibilidad y emocionalidad que requiere, con una pasión y un compromiso, que llegan al corazón del espectador. Logrando mostrar su soledad y angustia ante un mundo que le resulta hostil y ajeno. Nos encantó su trabajo y lo felicitamos por ser el impulsor de este proyecto tan bello. como alocado.






Pero si bien Olano, es el gran protagonista de la historia, no está solo, ni mucho menos en escena, lo acompañan otros siete actores, número poco habitual en propuestas de teatro independiente y que realmente valoramos, ya que la obra funciona como un todo, donde cada una de las partes hace su aporte y colabora para la riqueza del relato y la puesta.

Arranquemos por Lucas Maíz, representando al gran Charles Chaplin, personaje mudo de la historia, que juega un rol muy importante aquí, acompañando y apuntalando a Vicent, en los momentos de mayor angustia. Es muy buena su personificación, su gestualidad, su forma de caminar, componiendo un personaje muy querible, que el público agradece.






Silvina Marotta, como Neunen, es otro personaje que nos gustó mucho. Un árbol con sabiduría que acompaña los momentos oníricos del pintor. Bella composición de Silvina, aportando frescura y ternura a un texto que por momentos es muy duro. Dany Red, como Salvador Dalí, con sus relojes y su obsesión por el tiempo, también deja su huella en el relato.

Pero no seamos injustos con el resto del elenco, Jonatan Arioli ( Theo ), Jorge Luis Borge ( Paul Gaugín ), Rosina Soto ( Jordana ) y Ramiro Doello ( Cobija ), todos hacen su aporte importante a la historia y pese a estar dando la mayoría de ellos sus primeros pasos en el teatro independiente, cumplen muy bien sus papeles.

La puesta a cargo de Sebastián Olano, tiene realmente mérito, ya que con una con construcción artesanal logra excelentes resultados, demostrando como a pulmón y con ingenio se puedan lograr puestas muy bellas. Aquí demos destacar el diseño lumínico de Raúl Fernández, creando muy buenos climas, con un diseño escenográfico y un vestuario que acompañan muy bien, dejando un párrafo aparte, para la música que tiene un lugar importante en la trama y genera momentos realmente logrados.






No queda mucho más para agregar, solamente celebrar la aparición en cartelera de propuestas como de Vicent en Libertad, que se animan a salir de lo convencional, de lo sencillo,  decidiendo arriesgar con un texto profundo y una trama que se atreve a superar los límites creativos habituales. Por eso, cualquier imperfección que pueda notarse en la dramaturgia, a nuestro entender, queda absolutamente superada por la potencia y la búsqueda de una puesta potente y original.

Los invitamos entonces a viajar a través del tiempo con Van Gogh y otros artistas, incomprendidos en vida  y venerados luego de su muerte. Se van a sorprender con un texto sensible y pleno de poesía que invita a la reflexión y moviliza. En nuestro caso, además de disfrutar mucho la obra, nos fuimos de la sala, tarareando la melodía de Balada para un Loco, la canción que inmortalizaron Astor Piazzolla y el Polaco Goyeneche. Como es eso ?? Si leyeron bien, en un momento pletórico de la obra, el piantao de Vincent bailará con ese tango de fondo, algo difícil de imaginar, pero posible, gracias a la magia y riqueza de nuestro querido teatro independiente.



Pensador Teatral.


domingo, 12 de diciembre de 2021

Algo de Ricardo

Dramaturgia de Gabriel Calderón. Dirección de Mónica Benavídez.





Domingo 19 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 )

Una enorme satisfacción cerrar esta particular y esperanzadora temporada teatral 2021, que supo reponerse a la pandemia, con una obra como Algo Ricardo, que reúne todos los condimentos para ser una de las propuestas favoritas para el público, ya que reúne un texto inteligente y original del dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón, una puesta efectiva y muy atractiva de Mónica Benavídez, pero sin dudas que la frutilla del postre,  es la excelente actuación de Osmar Núñez, verdadero un animal de teatro, que abraza con pasión y carisma este unipersonal, que lo tiene como protagonista y hoy nos convoca.







En la historia escrita por Calderón, tendremos a un actor que es elegido para protagonizar Ricardo III, la tragedia de William Shakespeare, que nos presenta a uno de los tiranos más repudiados de la historia, que no dudó en matar a quien encontraba en el camino, para cumplir su objetivo de ser coronado como Rey de Inglaterra. El actor elegido para el papel, es Osmar Núñez, que hace de si mismo y se siente halagado por haber sido seleccionado para llevar adelante un personaje, que todo actor desea representar, cuando se inicia en la profesión.

Pero la obra tiene una vuelta muy interesante, ya que si bien veremos en la trama, varios fragmentos de la tragedia isabelina, interpretados por Osmar, que desdoblará varios personajes de la misma, pronto advertiremos que ese no será el foco principal de la dramaturgia. Por el contrario, la idea de Algo de Ricardo, es hablar del actor, de su universo interior, sus miedos, sus sueños, los egos, la competencia con otros actores, entre otras cuestiones inherentes al oficio.






La trama juega hábilmente con el humor y la ironía, para desnudar intimidades de los elencos, las internas con los rubros técnicos, la relación con el director, la necesidad de obtener el subsidio para financiar el proyecto, entre otros temas que resultan muy atractivos para el espectador, que de a poco irá descubriendo, como el protagonista irá tomando características del maléfico personaje de Ricardo III en la vida real, para ostentar el poder y la arrogancia necesaria, para tomar el control de la obra y eliminar a los colegas mediocres que no están a la altura de una obra de Shakespeare, que requiere un talento, que el por supuesto tiene.

Para mantener la sorpresa, no vamos a adelantar más de la trama, solo diremos que el personaje a representar tiene una exigencia actoral muy grande, ya que requiere una enorme repentización, para entrar y salir de los diferentes personajes en segundos que solo un actor debe representar, algo que Núñez, logra con una fluidez y un dominio de la situación, que solo un actor de su experiencia y talento podría lograr.






La presencia escénica de Osmar es admirable. Es un placer, ver la manera en que va desentrañando la trama, con un manejo absoluto de los tiempos y los silencios que marca el texto y rompiendo la cuarta pared en más de una oportunidad. Se lo nota muy a gusto con una obra, que parece hecha a su medida, sabiendo jugar con la ironía, para hacer una lograda caricatura del mundillo actoral. En resumen, construye una soberbia composición.

Como dato de color, agregar que por este trabajo, Osmar Núñez, recientemente recibió el Premio Luisa Vehil como Mejor Actor Protagónico 2021 y además está nominado a los Premios ACE 2021, como mejor Actor en Obra para un solo personaje. Podemos asegurarles que cuando vean la obra, van a coincidir con estos reconocimientos.






Párrafo especial para la efectiva dirección de Mónica Benavidez, que presenta una puesta muy atractiva, navegando con pericia entre el universo isabelino y el actoral,  logrando con habilidad que ambas realidades se mimeticen, gracias a una puesta que entre varias virtudes, aprovecha en muy buena forma, las generosas dimensiones que tiene el escenario de La Carpintería, para que el protagonista se desplace por el mismo, algo que le otorga muy buen ritmo a la trama.

De la puesta, queremos destacar, el diseño escenográfico de Eduardo Spíndola, que nos muestra la cocina del teatro, poblando el espacio escénicos, con varios objetos de utilería, estructuras de madera, sogas y demás elementos relacionados con la tragedia isabelina y el mágico mundo del teatro. Otro punto fuerte a destacar es el vestuario de Norma Cervantes, con logrados toques medievales.







No queda mucho para agregar, Algo de Ricardo es una original y creativa propuesta, que se vale de Shakespeare y una de sus tragedias más potentes, para ingresar al fascinante mundo del actor, mostrando su costado humano, ambiciones, debilidades y principalmente la pasión con que encara la profesión, que requiere muchos sacrificios, para poder llegar finalmente a ese protagónico tan soñado y encontrar la mirada inteligente de un espectador, dispuesto a gozar con todos sus sentidos, la hermosa experiencia que resulta el teatro.

Cerramos esta crónica de la misma manera que la arrancamos esta crónica, celebrando que este proyecto, hayan confluido una dramaturgia inteligente y una dirección efectiva, para que un actor de raza como Osmar Núñez, pueda regalarnos su fantástica interpretación, coronada al final del espectáculo, con el prolongado y emocionado aplauso de los espectadores que llenaron la sala de La Carpintería y agradecen al actor, su pasión por la profesión.

 


Pensador Teatral.



domingo, 5 de diciembre de 2021

La Princesa Rusa

Dramaturgia de Juan Ignacio Fernández. Dirección de Julieta Abriola.






Domingos 20 hs en Teatro del Pueblo ( Lavalle 3636 )

Una dramaturgia cercana y elaborada de manera artesanal, llega de la mano de La Princesa Rusa, una historia que nos hablará de vínculos rotos, de recuerdos que permanecen en nuestra mente, de lo difícil que puede resultar encontrar un amor verdadero, de nuestros miedos, los deseos que abrazamos sin que puedan concretarse . Y abarcando todo aquello, como la escritura y la lectura muchas veces pueden resultar una terapia sanadora.






El relato de entrada nos propone emprender un viaje hacia una ciudad balnearia indeterminada, podría ser cualquiera de aquellas,  que en el verano se llenan de gente, pero que en el invierno queda solo con los habitantes locales, aquellos que disfrutan todo el año de la soledad de las playas y de un mar bravío, todo rodeado con ese ambiente de melancolía y encanto, que una ciudad costera puede ofrecernos fuera de temporada.

Siendo más precisos, las acciones se desarrollarán en un hostal que se encuentra frente a la playa, manejado hace años por María y que fuera de temporada suele ser refugio de escritores que buscan tranquilidad y la inspiración que brinda el mar, para poder escribir. Hace varios años, quien eligió ese lugar para inspirarse, fue una bella mujer que no hablaba castellano, dueña de un acento extranjero particular, piel bien blanca y una belleza perturbadora, a la que los lugareños bautizaron como la princesa rusa. Era reservada y no hablaba casi con nadie, solo escribía y caminaba por la playa en soledad . Su cuerpo emanaba una sensualidad y un erotismo natural, que provocaba que no pasara inadvertida.





Pero aquella época ya forma parte del pasado, pese a que el hostal y María siguen allí, en el mismo sitio, como si el tiempo nunca hubiera transcurrido. Pero, la soledad y habitual tranquilidad de aquel lugar, se vería afectada, ya que ese fin de semana, María cumplía años y desde Buenos Aires llegará su hijo Francisco, con su novia Paula y con Yamila, su media hermana. A ellos, más tarde se sumará Sarquis, un escritor maduro, uno de los tantos que eligió aquel lugar para estimular sus ganas de escribir y que en una de esas visitas entabló una relación más que amistosa con María. Resta mencionar a Ismael, amigo de Francisco de la infancia, pero que a diferencia de él, decidió quedarse allí y no sumarse a la ajetreada vida de Buenos Aires.

La reunión servirá como excusa, para desentrañar muchos recuerdos felices del pasado y otros no tanto, amores fallidos, deseos reprimidos y  la reflexión constante de porque la vida bifurcó algunos caminos y otros los mantuvo inalterables.  El recuerdo de la princesa rusa y su inquietante belleza, estará muy presente, pero no será ese el único tema. Aflorarán otros recuerdos  y también los miedos del presente, las frustraciones, y siempre como fuente de coincidencia el placer por la escritura y la lectura.  Hay una sensación, que el aire marino, funciona como una válvula de escape, para confesar deseos y pensamientos que lucían reprimidos, salgan a la luz.






El relato atrapa al espectador desde el arranque, por la poesía que rodea a la historia y por tener diálogos, que resultan cercanos y muy reconocibles para quien está en la platea. Historias mínimas que tocan temas que a todos nos atraviesan y con los que nos identificamos, siendo esta una de las principales razones, que explican la muy buena recepción que tiene la obra, por parte del público.

Pero como muchas veces decimos, podemos tener una gran idea, una dramaturgia bien elaborada, pero si luego no encontramos los intérpretes adecuados, que puedan llevarla adelante, el proyecto puede quedar a mitad de camino o en los casos extremos hasta naufragar. Aclaremos rápido que en este caso,  ocurre todo o contrario, ya que se logró reunir un muy buen elenco, que se muestra comprometido con la filosofía que presenta la obra, logrando potenciar el texto con actuaciones muy destacadas y componiendo personajes muy bien caracterizados. Son seis, los actores en escena y la calidad de sus actuaciones, amerita que les dediquemos algunas palabras.






En actuaciones muy parejas por lo buenas, a nuestro humilde entender, hay dos trabajos que se destacan sobre el resto y son dos actuaciones femeninas. Nos referimos a Carolina Tejada, como María la dueña del hostal y a Agustina Sconochini, como Yamila, la media hermana de Francisco que está de visita en la costa. Carolina compone a una María sensible y llana. Contenta de haberse optado por una vida en una ciudad tranquila y en contacto con el mar.  Se aflige mucho, por el vínculo fallido que tiene con su hijo y con esa soledad que muchas veces en vez de ser algo favorable, se convierte en una pena, que cada tanto la embarga. Superlativo trabajo, el de Carolina.

Y en el mismo nivel de destaque, debemos mencionar a Agustina, componiendo a una joven verborrágica, que cuando se larga a hablar, no la pueden parar. Inquieta y llena de miedos, es una lectora empedernida, pero no se anima aún a escribir. Delicioso su personaje, que por algunas características, hace recordar a aquella princesa rusa. Nos encantó la interpretación de Agustina, dando vida a un persona adorable. 






Completa el elenco femenino, Tamara Belenky, como Clara la novia de Francisco, que visita por primera vez el hostal y aquella ciudad balnearia, teniendo una conexión inmediata con el lugar y sus habitantes. Será el miedo a afrontar sus compromisos en la ciudad, lo que provoca que se sienta tan a gusto allí y hasta le den ganas quedarse ???  Es algo que el espectador deberá develar. Muy bueno el aporte de Tamara.

Yendo a los personajes masculinos, destacamos especialmente el trabajo de Jesús Catalino, como Ismael, un joven bastante reservado, al que también le gusta mucho escribir. Él, no emigró a Buenos Aires y está orgulloso de haber conseguido su primer empleo como sereno. Es un personaje con muchos matices, el que compone Jesús, a quien elogiamos recientemente por su trabajo en Bailan las Almas en Llanta y acá vuelve a lucirse en un papel totalmente diferente.

Julián Marcove es Francisco, hosco y malhumorado, no se lo nota contento de estar allí y lo manifiesta a cada rato. No tiene una buena relación con su madre y no hace nada por mejorarlo. Un personaje áspero el de Julián, que contrasta muy bien con el resto. Cierra el elenco Aldo Alessandrini, como Sarquis, que realiza un precisa composición de un escritor maduro, que tampoco se siente a gusto de haber vuelto.






Como mencionamos antes, son seis los actores en escena y todos logran destacarse, no hay dudas que se sienten cómodos con el tono de la propuesta y aquí sin dudas, hay mérito también de Julieta Abriola, la directora de la obra, que les brinda terreno fértil y el tiempo necesario, para que puedan lucirse. La trama resulta muy dinámica, con los personajes entrado y saliendo a escena de manera constante y por diferentes lugares, jugando hábilmente con el espacio escénico y ampliando los límites del mismo.

Volviendo a la puesta, hay varios elementos para destacar, arrancando por el excelente diseño escenográfico de Valentina Remenik, con el hostal y su piso de manera dominando el escenario. El diseño lumínico de Leandro Cocco, crea muy buenos climas, al igual que la música original de Maxi Rodas. Todos los ítems de la puesta, colaboran para sumarle belleza y calidez a la historia.






En definitiva, nos enganchamos de entrada con el viaje que nos propone el texto, que nos permite descubrir a estos entrañables personajes, que incentivados por la arena y el aire de mar, se atreven a mirar hacia su interior, para abrir el corazón y soltar esos deseos profundos que tienen y no se animan a cumplir. Recuerdos del pasado y frustraciones presentes, se harán presente en un fin de semana especial, donde las confesiones, estarán a la orden del día

Disfrutamos de una hermosa noche de teatro viendo La Princesa Rusa, con una dramaturgia delicada y fina, que seduce y resulta cercana. Hay una puesta bella, plena de poesía y deliciosas actuaciones, que se unen para alegría del público que colmó la sala del Teatro del Pueblo y despide a los protagonistas al final de la función, con un aplauso prolongado, que retumba en el aire, al mismo tiempo que una bella joven de tez blanca, está sentada en una reposera escribiendo plácidamente, mientras de fondo se escuchan la olas rompiendo en la orilla.



Pensador Teatral.


jueves, 2 de diciembre de 2021

Smile

Dramaturgia y Dirección de Jazmín Bitran.




Jueves 21 hs en El Sábato Espacio Cultural ( Uriburu 763 )

Un soplo de aire fresco llega de la mano de Smile, entrañable obra escrita y dirigida por Jazmín Bitrán, que nos acerca una mirada particular de Sir Charles Spencer Chaplin, actor, humorista, compositor, productor, director y escritor, considerado uno de los grandes mitos del cine, que pasó a la historia por la creación de Charlot, su personaje más famoso, al que todos reconocemos por su andar torpe, los pantalones holgados, sombrero, bastón y el pequeño bigotito negro.

La historia escrita por Jazmín nos muestra a un Charles, actor maduro y ya consagrado, que vive en su casa con su hija Geraldine  que quiere dar los primeros pasos en el mundo del cine, anhelando seguir el camino de su famoso padre. Pero Charles no está solo en la casa, lo acompaña su fiel personaje Charlot , con el que recuerda los felices momentos que vivieron juntos y repasando fragmentos de las películas más famosas, como El Chico, La Quimera del Oro, Tiempos Modernos y El Gran Dictador, por mencionar solo algunas. 





El texto es muy divertido y se disfruta mucho la comunión que tiene Charles con el personaje que marcó su vida, reviviendo anécdotas del pasado y riendo con las travesuras que siguen haciendo juntos gracias al poder de la imaginación. Geraldine, que se presenta en castings, buscando crecer como actriz, reniega un poco con un padre que se niega a tomar sus medicinas, pero que a cambio, siempre tiene una palabra optimista y una sonrisa en el rostro, pareciendo no tomarse nunca las cosas demasiado en serio. Ella no ve a Charlote con los ojos, pero percibe su presencia, e intuye que en esa casa no están solos y tendrá algunas señales de ello.

La trama tiene momentos muy graciosos, pasos de clown, gags divertidos y momentos musicales muy logrados. El público se ríe mucho con las ocurrencias de Chaplin y su fiel compañero. Los espectadores se conectan mucho con los protagonistas, ya que los actores quieren que el público participe y buscan romper la cuarta pared. Hay un clima festivo y relajado en la sala, algo que en estos tiempos es muy reconfortante y necesario.





Es hora de hablar ya del trío protagónico, que se luce muchísimo, ya que todos logran darle mucho brillo a sus personajes. Gran trabajo el de Daniel Groppo, encarnando a un Charles algo melancólico, que pese a su gran éxito, no quiere quedarse quieto y busca  la vuelta para que su máxima creación, siga actuando, pese a los cambios que se están dando en la industria cinematográfica. Un personaje tierno y muy querible el de Daniel, con mucha presencia escénica.

La figura convocante de la obra es Charlot, interpretado de manera notable por Alejandro Canuch, con su habitual vestimenta, bastón, sombrero negro y torpe caminar. Ya con solo verlo el público esboza una sonrisa. Es muy acertada la caracterización de Alejandro, logrando sin decir una palabra, ya que obviamente el personaje es mudo, que los espectadores se rían mucho y recuerden esas imágenes en blanco y negro, que sin dudas marcaron una época del mundo del cine.






Para el final dejamos a Victoria Arrabaca, una verdadera revelación, componiendo a una fresca y encantadora Geraldine. Destacamos su desenfado y un histrionismo a flor de piel que aporta mucho a la trama. Muy gestual, con una sonrisa dibujada en la cara y cantando muy lindo, redondea una hermosa actuación. Nos encantó lo de Victoria, que sin dudas se encontró muy a gusto, con el registro divertido y chaplinesco que pide el texto, con una alegría contagiosa.

No podemos dejar de mencionar a Martín Pomerantz, parte fundamental de la puesta, tocando muy bien el piano, estando a cargo de la música en vivo y de los sonidos que la trama requiere. Esta comedia, como dijimos tiene momentos musicales muy logrados y para que ello ocurra, es clave el aporte de Martín. Es muy bueno el diseño escenográfico y la ambientación que tiene las salas, con muchas fotos de la época y numerosos detalles que ayudan a crear el clima que mejor queda al relato.






Y hasta aquí vamos a contar, el resto lo dejamos para que lo descubran cuando vean la obra. Solo agregaremos que valoramos sobremanera propuestas como las de Smile, que demuestran que es posible divertirse y mucho, con un humor sano, apto para todas las familias, sin groserías, ni golpes bajos. Una invitación a olvidarnos de los problemas, emocionarnos y reírnos de las cosas que nos reíamos, cuando éramos chicos.

En conclusión, disfrutamos de una hermosa noche de teatro y por eso recomendamos la obra, nos sentimos felices de haber podido emprender el viaje imaginario y sanador que nos proponen, gracias a las deliciosas composiciones del trío protagónico y la sensibilidad de la autora, que se unen para tributar un un sentido homenaje al gran Charles Chaplin, resignificando su mensaje de esperanza y optimismo, para ayudarnos a reflexionar y ayudarnos a afrontar una existencia que muchas veces nos pone las cosas difíciles con un enfoque más positivo. Por ello, siempre es importante, tener reservado el espacio para volar con la imaginación y nunca olvidarnos que un día sin reír, es un día perdido.-



Pensador Teatral.