martes, 30 de enero de 2018

Desde la Lona

Sábados 19 30 hs en Centro Cultural El Deseo ( Saavedra 569 )







Dramturgia de Mauricio Kartun y Dirección de Mariano Terré.

La música de Titanes en el Ring y esas copitas de moscato con las que se recibe al espectador en el looby de El Deseo, presagiaban que Desde la Lona, no sería una obra más, se notaba en la atmósfera, que sería una noche especial.

Y los presagios se cumplieron, ya que vivimos una velada mágica de teatro, los duendes se hicieron presentes, sumándose a la exquisita dramaturgia de Kartun y principalmente a este talentoso grupo de actores, que compusieron sus personajes con una pasión y un talento que enorgullecen a los que amamos el teatro independiente.





Contemos que Desde la Lona, es una de las tantas obras, escritas por un maestro de la dramaturgia criolla, como Marcelo Kartun, el autor de Terrenal, Sacco y Vanzetti, por nombrar solo dos, escribió esta pieza, que fue estrenada en 1997, con un elenco magistral conformado entre otros por Ulises Dumont, Alicia Zanca, Juan Carlos Gené y Fabian Vena, vaya nombres por cierto.

Esa puesta fue vista por Mariano Terré, un joven desconocido en ese entonces, para el mundo del teatro, tiempo después, se encontró con el texto en una librería de la Calle Corrientes y desde ese momentos tuvo la certeza, que quería montar esa obra. Le envió un mail a Kartun, interesado en los derechos de la obra. El maestro gentilmente le dijo, que por ahora no tenía pensado cederlos y la ilusión de Mariano quedó en suspenso.

Pero el tiempo fue transcurriendo, Terré comenzó a ganar experiencia en el circuito del teatro alternativo y trece años después de aquel fallido intento, le volvió a escribir a Kartun, la respuesta esta vez fue esperanzadora y finalmente en 2016, luego de otro contacto, el autor le dió el consentimiento para que inicie el trámite en Argentores y allí el sueño de aquel joven que vió la obra hace veinte años, se hizo realidad,  Desde la Lona, volvería a escena, bajo su dirección y con un elenco,  que venía diagramando hace años en su mente.





Fue algo larga, la introducción, pero creo que la historia valía la pena, uno muchas veces, llega al teatro, se sienta en su butaca, vé la obra y se vuelve rápidamente a su casa y no conoce todo el trasfondo, que hubo para que el hecho teatral se produzca.

Yendo a la obra en sí, les contamos que Desde la Lona, se desarrolla en un pueblito perdido llamado Maquinista Pi, que intuimos está situada en la Provincia de Buenos Aires. Hasta allí llegó Bautista o mejor dicho Mister Argentina, un veterano ex campeón de catch, con son tu troupe de luchadores, para presentarse en el club local.

Lo que vemos en escena,  es el día después, de aquella presentación fallida, en la que se vendieron menos de veinte entradas y Bautista tuvo que poner sus últimos ahorros, para honrar los compromisos con sus luchadores y salvaguardar su nombre y honor.





Bautista ( Fabián Caero ) aparece solo en escena, hablando con su colectivo Bedford 60, al que llama Marciano, es su compañero de travesías, el que lo acompañó por tantos años, transitando las diferentes rutas argentinas, llevando a sus gladiadores del catch, en épocas de esplendor, muy distintas a las que se viven en el presente.

El Bedford luce agotado y pese a los esfuerzos y a las palabras de aliento de su dueño, parece encaprichado en no arrancar más y quedarse varado para siempre en ese pueblo ignoto. Dijimos palabras, porque Bautista, le habla a su colectivo, es su mejor amigo, aquel que conoce todas sus desventuras y secretos. Su compinche de mil anécdotas y por eso confía en que no le vá a fallar y con un poco de mano, en su vieja carrocería, finalmente arrancará.

Pero el veterano luchador no está solo en ese pueblo, que nació al calor del ferrocarril y fue quedando cada vez con menos habitantes, cuando la estación, quedó como pieza de museo, ya que el tren, nunca más pasó por allí. Una historia tan común a tantos pueblos de nuestro interior, que fueron languideciendo al compás de la desaparición del ferrocarril y con cada vez menos pobladores.






Mientras Mr.Argentina dialoga con su colectivo, desfilarán entrañables personajes, habitantes de esas latitudes y nacidos de la virtuosa pluma de Kartun, que irán cobrando vida y protagonismo, a lo largo de la obra. Personajes cercanos y reconocibles, en aquellos pueblos, donde todos se conocen y parece que nunca nada puede hacerse, sin que todos se enteren.

La historia que resuelta cercana y sencilla, atrapa al espectador desde su inicio, se disfruta cada uno de los relatos y anécdotas, que tienen para contar los personajes y en esto, además de la lucidez del director, en la exposición, tiene gran responsabilidad las entrañables interpretaciones que tiene la obra.

Arranquemos por Fabián Caero,  Bautista o Mr.Argentina, como prefieran llamarlo, un ex campeón de catch, personaje querible y bonachón, que recorre el país en su Bedford con la bandera argentina flameando en su ventana. Bautista es un luchador en el sentido amplio de la  palabra, tanto en el ring, como en la vida, donde pese a sus limitaciones y sus frustraciones, seguirá dando batalla, sin bajar los brazos nunca. Una composición brillante la de Fabián. Sus gestos, sus movimientos, la ternura que le imprime al personaje, sus desopilantes diálogos con Marciano, su compañero rodante y sobre todo su dignidad,  encandilan a la platea. Es en una composición brillante por donde se la mire, la que nos regala el protagonista.






Alejandra Martínez es Pitusa, la severa administradora del club, señora anticuada y conservadora, que parece conocer todos los secetos del pueblo y las historias de cada uno de sus habitantes. Conocedora además de los vientos que asolan a Maquinista Pi, es quien debe cobrarle la cuenta a Bernardo. Muy bueno su trabajo.

Nestor Pedace, es Don Justo, un anciano, ex bibliotecario del pueblo y testimonio de una época pasada, añorando su antiguo trabajo y a compañeros que ya no están. Un personaje muy querible, dueño de mil anécdotas, que ya nadie quiere escuchar, como muchas veces ocurre hoy con nuestros viejos, se gana al publico con su bonhomia.

Por último resta mencionar a Luciano Rojas, en el papel de Lauciano, un joven que camina en cuatro patas, parece mudo y que pese a sus limitaciones,  quiere aprender las tomas que realiza el eximio luchador. Un personaje muy complejo el que debe desempeñar Luciano y lo saca adelante en gran forma-  No vamos a contar más de él, pero su andar irá mutando, conforme avanza la trama y será quien genere las mayores sonrisas de la noche.





Son cuatro los personajes que tiene la obra y los cuatro realizan una admirable composición de sus personajes, todos ellos con muchas frustraciones sobre sus hombres, siendo personas comunes, que el espectador reconoce y adopta, ya que representan personajes entrañables y plenos de sensibilidad.

La puesta tiene una calidez que hay que destacar, con esa escenografía pueblerina dominada por el frente de ese antiguo colectivo, un vestuario acorde, una armónica musicalización y un diseño lumínico que genera muy buenos climas Todos los detalles están perfectamente cuidados, en esta confortable sala de El Deseo, que visitamos por primera vez y que nos impresionó muy gratamente.

Como mencionamos al principio, Desde la Lona, no es una obra más, es una verdadera joyita de nuestro teatro independiente, una semblanza de nuestro querido interior, con muchos guiños a los recordados Titanes en el Ring, que marcaron toda una época en la infancia de tantos niños.





Con todo lo que narramos, no hay dudas, que estamos en presencia de esas contadas ocasiones, en las que confluyen una exquisita dramaturgia, un director apasionado que corrió detrás de un sueño y un elenco talentoso e identificado con la historia, que se entrega por completo.

El aplauso emocionado y largo, muy largo de los espectadores, confirmaron nuestros presagios y tenemos la certeza, que Desde la Lona, tiene cuerda para rato y veremos muchas más funciones, en las que Bautista, su Bedford y los habitantes de Maquinista Pi, seguirán deleitando a los espectadores.

Recomendamos fervorosamente la obra y celebramos que nuestro rico teatro independiente nos siga ofreciendo bellos espectáculos como Desde la Lona, donde los duendes del teatro, lucen su mejor sonrisa.



Pensador Teatral.



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