sábado, 16 de mayo de 2026

Breve Interludio

Dramaturgia de Mario Diament. Dirección de Mauro J. Pérez.




Sábados 20 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 ) 

Hay obras que necesitan grandes acontecimientos para conmover y otras como Breve Interludio, que encuentran su razón de ser, en lo mínimo y en lo aparentemente cotidiano, porque termina revelando las contradicciones humanas, las grietas emocionales y los deseos largamente silenciados. Mario Diament, uno de los autores más prolíficos de nuestro teatro, elige abordar el tema de los vínculos humanos complejos, con un texto inteligente y sensible.




La trama nos presentará a Mario Petrosini (Fabián) y Sofía (Amanda Bond), dos personas atravesadas por la rutina, los mandatos y el desgaste emocional de vidas aparentemente resueltas, que se encontrarán de manera fortuita en un bar un día Martes. A partir de allí, comenzará a desplegarse un vínculo tan inesperado como profundamente humano, donde lentamente empezarán a emerger frustraciones, deseos contenidos, soledades y contradicciones afectivas que ambos cargan desde hace tiempo. Cada Martes las ilusiones y los miedos se renovarán.

Con enorme sutileza, la obra se adentra en los pequeños gestos, en las miradas, en aquello que no siempre se dice, construyendo un clima íntimo y reflexivo que interpela permanentemente al espectador. Porque detrás de ese encuentro casual, Diament logra hablar del amor, de la infidelidad, de las oportunidades perdidas y de la necesidad profundamente humana de sentirse visto y escuchado por otro. Pero estas historias por lo general, se sabe como empiezan, pero no como terminan, por lo que deberán a estar muy atentos, para ver como los protagonistas, logran navegar entre sus obligaciones y sus deseos, pero para ello deberán ver la obra, algo que sin dudas es una muy buena idea.

Este texto inteligente y sensible, encuentra los intérpretes adecuados en Mario Petrosini y Amanda Bond, una dupla protagónica, que muestra una química escénica y una credibilidad para destacar. Mario compone a un arquitecto, que lleva consigo las frustraciones y necesidades afectivas de un hombre atrapado entre la rutina y encuentra en aquella mujer a la que conoce de manera circunstancial, una llama capaz de reavivar su despertar amoroso. Un actor de gran recorrido Mario, que resuelve con mucha solidez su protagónico.




Amanda Bond, será Sofía,  una bióloga atrapada por la curiosidad de lo prohibido. Con miedos y mucha precaución se irá internando en arenas peligrosas que no conoce, pero la seducen. Amanda es una actriz, a la que elogiamos en muchas ocasiones en este sitio, por su capacidad para sostener personajes femeninos complejos con gran solvencia. En sus últimos trabajos la vimos en textos dramáticos y de época, mostrando aquí su versatilidad, cambiando de registro, en un personaje cotidiano, que construye un mundo íntimo, con una frescura y una credibilidad que llega al espectador. Nos gustó mucho lo de Amanda, en lo individual y conformando una gran dupla con Mario.

La dirección del joven Mauro J. Pérez, que ya trabajó en varias obras escritas por Diament, construye una atmósfera íntima y cercana muy efectiva, aprovechando en gran forma la proximidad del público con los actores, que permite la sala más pequeña del Kairos.  Esa cercanía potencia cada diálogo, silencio y gesto de los personajes, generando una conexión constante con el espectador. También resulta muy interesante el uso de la pantalla de fondo, cuyas imágenes acompañan distintos momentos y sensaciones de los protagonistas, aportando climas y belleza a una puesta íntima y delicada.




Resultó una agradable sorpresa, este texto de Diament, que apuesta por la sensibilidad, por lo cotidiano y por aquellos pequeños momentos inesperados capaces de cambiar una vida. La obra logra interpelar al espectador desde lugares profundamente reconocibles, invitándolo a reflexionar sobre los vínculos, las rutinas y aquello que todavía puede irrumpir cuando creemos que ya todo está escrito.

Recomendamos Breve Interludio, una propuesta inteligente, una historia mínima, sostenida por una puesta íntima y exquisitas actuaciones, que nos hablará  del amor, de la infidelidad, de los deseos contenidos y de aquellas emociones que muchas veces permanecen ocultas detrás de la rutina cotidiana, pero que en el momento menos pensado, pueden salir a la luz y desatar la tormenta.


Pensador Teatral.



viernes, 15 de mayo de 2026

Castelli, el Rayo.

Miércoles 21 hs en Hasta Trilce ( Maza 177 )







Dramaturgia de Lia Salas. Dirección de Juan Manuel Correa.

Desde este espacio, celebramos propuestas como Castelli, el Rayo, que indagan en la historia, para hablarnos de figuras que generalmente son relegadas por el relato oficial, nombres que quedaron atrapados en unas pocas líneas escolares, lejos de sus contradicciones y pasiones humanas. Y justamente allí aparece una de las grandes virtudes de “Castelli, el rayo”, la obra escrita por Lía Salas y dirigida por Juan Manuel Correa.




Juan José Castelli es, probablemente uno de los casos más paradigmáticos de figuras olvidadas de la historia. Conocido como el  “Orador de La Revolución ", impulsó ideas profundamente transformadoras para su época y eso sin dudas le costó muy caro, ya que terminó marginado, juzgado y silenciado. Lejos de construir un homenaje solemne o una reconstrucción histórica convencional, la obra elige internarse en la etapa final de Castelli: el desgaste físico y emocional,  la enfermedad y la cercanía de la muerte. La obra se anima a explorar al hombre detrás de la figura pública, mostrando las consecuencias de haber entregado su vida a la causa revolucionaria. 

La obra explora con enorme sensibilidad esa tensión entre la pasión revolucionaria y las heridas  que dejó ese compromiso, Desde allí aparecen también los vínculos que rodean a Castelli: con su esposa, las discusiones con Dean Funes, destacada figura de la época y la presencia de una revolucionaria Juana Azurduy, figuras que permiten ampliar la mirada sobre el personaje y construir un entramado profundamente humano. Todo aparece atravesado por una profunda melancolía, pero también por el fuego de una revolución salpicada por las intrigas y traiciones que abundaban por aquellos años. Y hasta allí vamos a contar. El resto lo descubrirán cuando vean la obra.






Tiempo de hablar del elenco reunido para la ocasión, para una propuesta de gran exigencia emocional y física, que muestra un compromiso y una entrega que merece destacarse. Arranquemos por el gran protagonista de la obra, nos referimos a Juan Manuel Correa, que aquí además de llevar adelante el personaje de Castelli, es el director de la obra. El trabajo de Juan Manuel es soberbio. Ya hemos elogiado en varias oportunidades a Correa, que destaca por su presencia escénica y su enorme gestualidad. Ya lo vimos en un par de obras históricas a Juan Manuel, la última vez en el mismo Hasta Trilce, donde interpretaba a Severino Di Giovanni, un anarquista italiano fusilado en 1931 en nuestro país. En esa ocasión, era un unipersonal, aquí en cambio la obra tiene un elenco numeroso, pero Juan Manuel Correa vuelve a destacar en gran forma, mostrando su pasta para los protagónicos de obras históricas.

Un personaje que nos gustó mucho, es el de Fernando Martín como el bibliotecario, que tiene un rol de presentador, recorriendo la cronología y los hechos históricos de las diferentes escenas. Otra figura masculina destacada es Alejo Mango, a cargo de Dean Funes, el sacerdote cordobés, figura muy influyente de aquellos años. En la trama, tendrá diálogos muy jugosos con Castelli, donde quedarán al descubierto las divisiones políticas existentes y las diferentes corrientes de pensamiento que pugnaban luego de la Revolución.






Yendo al elenco femenino, nos gustó mucho la actuación de Julieta Carpentieri, como María Rosa la esposa de Castelli, que reclamaba su ausencia en la crianza de su hija y quien lo acompañó en aquellos años intensos. Sigamos con Gabriela Pastor, componiendo nada menos que a Juana Azurduy una de las grandes combatientes de las guerras por la Independencia en el Alto Perú, reconocida por su valentía y liderazgo militar. Muy bueno lo de Gabriela, que además se destaca en momentos musicales que tiene la trama. Por último mencionar a Camila Truyol, como Belén, una mulata que servía a Castelli y acerca la presencia afro de aquellos años. Camila destaca, en un personaje que tiene mucho de físico y corporalidad, con danzas muy logradas.

La puesta de Juan Manuel Correa es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza y una utilización muy inteligente del espacio escénico. La música en vivo, el diseño lumínico y el diseño sonoro generan muy buenos climas para los diferentes momentos de la obra. Todo está pensado para potenciar el clima emocional que acompaña el relato y es algo que se logra con creces.





Y hasta ahí vamos a contar. Nos sedujo mucho la propuesta de Castelli, El Rayo, que está transitando su segunda temporada en cartel, poniendo el foco en los momentos posteriores a la Revolución y en la figura de Castelli, mencionado apenas de paso por los manuales escolares, pese a haber sido una de las voces más radicales y transformadoras de la Revolución de Mayo. 

Valoramos y recomendamos esta propuesta del teatro independiente, que apuesta por temáticas históricas que tal vez no sean las más taquilleras, pero que permiten a los espectadores acercarse a figuras que el relato oficial eligió dejar en segundo plano. Y lo hace a través de un espectáculo que conmueve por su bella estética, magníficas actuaciones y gran intensidad emocional, dejando en claro cómo el teatro independiente sigue siendo un espacio fundamental para que muchas historias olvidadas puedan volver a cobrar vida sobre un escenario.


Pensador Teatral.




sábado, 9 de mayo de 2026

Las Juanas, una herejía cósmica.

Dramaturgia de Agustina Toia. Dirección de Severo Callaci.






Sábados 20 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 ) 

La cartelera porteña en algunas ocasiones nos tiene reservadas gratas sorpresas y esta sin dudas, es una de ellas, ya que sin tener muchas referencias previas, nos encontramos con Las Juanas, una magnífica obra que nos propone un viaje poético y sensible, a través de ocho mujeres históricas llamadas Juana, gracias a la fantástica actuación de Agustina Toia, que lleva adelante con maestría la conducción de este potente unipersonal de su autoría.





La propuesta resulta una experiencia teatral que conmueve por su potencia y sensibilidad. Gracias a la magia del teatro y de Agustina, veremos en el escenario a mujeres atravesadas por la rebeldía, el arte y el deseo de libertad. Juana de Arco, Juana Azurduy, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Ibaraborou y Juana La Loca, por citar solo a algunas, rompiendo las barreras del tiempo, estarán frente a nosotros. Son mujeres que torcieron el destino que su época les imponía y que aún hoy siguen resonando con enorme fuerza.

El trabajo de Agustina Toia conmueve. La actriz realiza un trabajo descomunal, sosteniendo un unipersonal de enorme exigencia física y emocional, componiendo a las múltiples Juanas, con una versatilidad impactante. Agustina se irá transformando frente a nuestros ojos y con mínimos elementos, modificando su peinado y vestuario. Con una precisión asombrosa, irá modificando su postura corporal, su voz y su gestualidad, dejando sin palabras a los espectadores, que quedan deslumbrados con su trabajo y una entrega conmovedora.




La puesta de Severo Callaci es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza. El diseño lumínico y sonoro resulta fundamental para la atmósfera de la obra, aportando climas de enorme sensibilidad y acompañando cada transformación de las Juanas. La música aparece como un elemento emocional clave, potenciando la sensación ritual que atraviesa toda la propuesta.

Como dijimos, no hay grandes artificios, alcanza con una silla, una soga extendida, una sábana que irá tomando diferentes formas y poco más. Pero allí aparece justamente una de las mayores virtudes de la propuesta, ya que con recursos mínimos y mucho talento, la obra consigue construir imágenes de enorme impacto visual y emocional. El trabajo corporal de Agustina Toia y la creatividad de la puesta harán el resto, mostrando una vez más cómo el teatro independiente, con ingenio y sensibilidad, puede regalarnos momentos de auténtica poesía escénica.





Y no queremos adelantar mucho más, Las Juanas, una herejía cósmica, es una propuesta que nos habla de mujeres silenciadas, castigadas o incomprendidas por animarse a desafiar los límites impuestos por su época. Y lo logra desde un lenguaje poético y profundamente humano, llegando al corazón de los espectadores. La obra se está presentando en la cartelera porteña, luego de un recorrido consagratorio por distintos escenarios internacionales, cosechando gran cantidad de premios, algo que se entiende cabalmente luego de haber visto la obra.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar esta verdadera joyita del teatro independiente, una obra sensible e intensa, que impacta por su belleza visual y nos regala un memorable trabajo de Agustina Toia, que consigue darle voz y cuerpo a mujeres de la historia que desafiaron los límites de su tiempo y dejaron una huella imborrable con su valentía, su lucha y su deseo de libertad, en una experiencia teatral conmovedora y profundamente humana.


Pensador Teatral.




martes, 5 de mayo de 2026

Temer Partir

Dramaturgia y Dirección de Cecilia Meijide.





Martes 21 hs en Nun Teatro Bar ( Juan Ramírez de Velasco 419 )

Una comedia inteligente y muy divertida, es una acertada presentación de Temer Partir, la nueva obra de Cecilia Meijide, que fiel a su estilo, aporta una mirada filosa y poética sobre lo cotidiano, poniendo el foco en las tensiones que siempre sobrevuelan los vínculos. Aún recordamos dos obras de su autoría, como Cactus Orquídea y El Amor es una Mierda, ambas de gran suceso en el off,  que nos gustaron mucho y nos permiten reconocer su estilo en esta nueva propuesta de su autoría.



Y de que trata Temer Partir ?? Aquí Cecilia, parte de un hecho trivial, en una calurosa noche de verano, una pareja discute sobre dejar prendido o no un ventilador. Ese simple desacuerdo, derivará en una discusión sobre ecologismo y desde ahí las palabras tomarán un rumbo desconocido e imparable. Un hecho menor, será el detonante de un intercambio verbal, que escalará muy rápidamente dejando al descubierto tensiones y frustraciones existentes en aquel vínculo de pareja, pero guardadas bajo la alfombra.

Uno de los grandes aciertos de la obra, está en su manejo del humor. Lejos de suavizar el conflicto, lo potencia. La risa aparece con naturalidad, sostenida en un timing preciso y en situaciones profundamente reconocibles. Lo cotidiano se hace presente en cada diálogo. Nos reímos mucho, y esa risa funciona como espejo, ya que los espectadores se identifican a pleno con los intercambios de la pareja conformada por Matías y Lucía. Hasta que de manera sorpresiva, una confesión hará que todas las luces de alarma se enciendan en la pareja y para no spoilear de más, hasta ahí vamos a contar, para que ustedes descubran el resto, cuando vean la obra.




Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, ya que son el estandarte, para que historia fluya con naturalidad y gran ritmo. Nos referimos a las estupendas actuaciones de la dupla protagónica conformada por Nacho Ciatti y Paula Staffolani, que muestran química juntos y logran componer personajes muy reconocibles. Nos encantaron las interpretaciones de Nacho y Paula, que parecen una verdadera pareja , de tan creíbles que son sus composiciones. La rompen ambos.

La puesta construye un clima de cercanía e intimidad, con una búsqueda constante por sostener la cotidianeidad del relato, logrando que el espectador se sienta dentro de la discusión, como testigo de un conflicto profundamente humano. Destacamos el diseño escenográfico de Santiago Badillo, con la cama que domina el centro de la escena y el conflicto. Así también como el lucido diseño de luces, que contribuye con el clima íntimo que pide el relato.





Y hasta acá vamos a contar . Nos divertimos mucho con la propuesta de Temer Partir, que partiendo de un hecho menor y una situación cotidiana, irá construyendo un conflicto que crece , donde la incomodidad y la tensión emocional irán ganando terreno, mostrando las fragilidades y las contradicciones que suelen tener las relaciones de pareja, quedando al descubierto los vaivenes emocionales que tiene la convivencia y que como bien dice el dicho, cada pareja es un mundo.

Nos reímos mucho, con esta nueva obra de Cecilia Meijide, que vuelve a mostrar su acertada mirada sobre los vínculos amorosos y las pequeñas miserias que habitan en ellos, abordándolos con humor, frescura y una enorme capacidad de observación, de la mano de una dupla protagónica exquisita, para que nos vayamos de la sala, con una sonrisa gigante y reflexionando sobre la fragilidad de lo cotidiano.


Pensador Teatral.