domingo, 5 de septiembre de 2021

La Terquedad de las Cucarachas

Dramaturgia de Rubén Mosquera. Dirección de Daniela Ferrando.

 

 



 

Domingos 18 hs en El Métido Kairos ( El Salvador 4530 )

Una propuesta muy divertida llega de la mano de La Terquedad de las Cucarachas, un título que puede desconcertar, pero que hace referencia a la resistencia que tienen estos insectos, que son un ejemplo de supervivencia, tanto que se dice que hasta serían capaces de sobrevivir a una bomba atómica, debido a su composición celular.

 

 



 

Pero la obra que nos convoca, no nos hablará de cucarachas y arrancará con una discusión entre un delegado metalúrgico y uno de los patrones de la empresa. La metalúrgica quiere aumentar el ritmo de producción y para que ello ocurra, los trabajadores piden una mejora salarial. Esa petición, es la que lleva al delegado al despacho del jefe, que pocas ganas tiene de acceder al reclamo y prefiere explicar a su interlocutor, como funciona el mundo del capitalismo en general y como se aplica aquella teoría en la metalúrgica.

Pero en medio del fragor del diálogo, el delegado parece trabarse con alguna palabra y se corta el diálogo en seco. Su compañero de escena, nervioso parece querer ayudarlo, para salir del bache y permitir que el diálogo teatral continúe. Pero no tendrá éxito y allí los espectadores, notarán que comienza otra obra, la verdadera tal vez, la del mundo de los actores.

Sin contar demasiado para mantener el suspenso, si vamos a decir que la obra precisamente, se referirá al universo del teatro independiente, a lo que sucede detrás de escena, en camarines, a las internas  con el director o al autor , los celos entre los propios actores, críticas por las condiciones precarias de trabajo, el reparto de puntos al trabajar en modo cooperativa, la biblia que es para todo los actores el método Stanislavski y muchos otros temas, referidos a la actividad teatral.


 

 




De manera muy divertida, la dramaturgia nos abrirá la puerta, para que los espectadores podamos bucear en la intimidad de los actores y en ese ámbito no dudarán en criticar a ese director que es famoso por incluir en sus obras a chicas bonitas, a la vestuarista que nunca tiene la ropa a tiempo, al dueño del teatro que no es capaz de poner papel higiénico en el baño y , etc. El espectador además de reírse con las situaciones que irán ocurriendo, se sentirá muy a gusto al conocer algunos secretos que los actores no suelen revelar.

La obra reúne un elenco numeroso, 3 actores y 4 actrices, siendo este es uno de los fuerte de la pieza, ya que en la diversidad se generan momentos muy logrados, ya que los actores al entrar en confianza, van a querer mostrar sus virtudes a sus colegas, para demostrarles que ellos no están acomodados y que si llegaron allí, ha sido por sus méritos. Es por ello que a lo largo de la trama, veremos algunos números musicales, ejercicios de relajación e improvisación, monólogos de Hamlet y más destrezas actorales.

 Tratando de nos ser injustos, queremos resaltar algunas actuaciones que a nuestro entender se destacan mucho. Nos gustó especialmente el trabajo de Paula Rozenwurcel, que con su bella voz y un histrionismo a flor de piel, regalará momentos muy festejados por el público y de buen gusto teatral. Nos encantó la interpretación de Paula. Víctor Frisardi, el patrón de la metalúrgica, cumple también un trabajo muy destacado. A Víctor, ya lo hemos elogiado anteriormente en este sitio, por sus participaciones en otras piezas del off y aquí vuelca todo su experiencia y carisma al servicio de la obra, siendo un personaje central de la historia. Y en el mismo plano destacado, resaltamos la interpretación de Rocío López Ferreira, que mostrando mucha presencia escénica, representa a una asistente de dirección, que busca protagonismo en la obra que se está montando. Muy buen trabajo de Rocío.

 


 


 


Destacamos esas actuaciones,  tal vez de manera algo arbitraria, ya que como dijimos, una de las fortalezas de la obra, es el aporte que hacen todos los protagonistas, que más allá de la representación en conjunto, tendrán todos su momento individual de destaque. Por eso nuestro reconocimiento para Gastón Chamorro, como Fraguli, un combativo delegado sindical, Víctor Oviedo que realiza una muy buena composición del director y es clave en la parte final de la trama, Julieta Teruel aporta frescura e ingenuidad con su papel de inspectora del Ministerio de Trabajo y China Labaig, hermana de la asistente de dirección, que también aprovecha sus minutos en escena. Como ya dijimos, cada integrante del elenco hace su aporte y es importante para el conjunto.

La obra, si bien está dirigida al público en general, sin dudas será especialmente disfrutada por aquel espectador que es asiduo concurrente del teatro independiente, de la misma manera que lo harán actores e integrantes en general de compañías teatrales, que sin dudas, se sentirán muy identificados con las confesiones, que surgirán en escena.


 

 



En lo personal, disfrutamos la obra y nos reímos mucho, con este original formato, que tiene mucho de teatro dentro del teatro y que además resulta muy importante por el mensaje que nos deja. Volviendo al título de la pieza y haciendo un paralelismo, podemos sostener que el teatro, al igual que las cucarachas, también se ha mostrado capaz de sobrevivir a las peores tragedias a lo largo de los años, quedando en pie luego de superar fuertes crisis económicas, guerras y pandemias.

Esta permanencia, sin dudas ocurre, porque la gente,  pese al paso del tiempo, sigue eligiendo ver teatro y para que el hecho teatral perdure, deben seguir surgiendo actores, que pese a todas las dificultades, guiados por su vocación y amor por la profesión, son los principales responsables, de mantener viva la llama del teatro independiente. Por ello, nada mejor que celebrar la vigencia del teatro y su recuperación ante este nuevo obstáculo, que fue la última pandemia, llegándose hasta al Kairos, para ver La Terquedad de las Cucarachas y comprobar en persona, que el teatro tiene cuerda para rato.



Pensador Teatral.


viernes, 3 de septiembre de 2021

La Conducta de los Pájaros

Dramaturgia de Norman Briski y Vicente Muleiro. Dirección de Norman Briski.

 

 



 

Viernes 19 hs en Teatro Calibán ( México 1428 )

Antes de llegar al Calibán, intuíamos que no sería una noche más de teatro, teníamos excelentes referencias de la obra y muchas ganas de verla, además era nuestra primera vez en este teatro, un combo que lucía muy tentador, para arrancar el fin de semana. Y ya de entrada, para quitar algo de suspenso a esta crónica, vamos a anticipar que todas nuestras expectativas quedaron modestas, ya que disfrutamos de una noche exquisita de teatro, sin dudas que La Conducta de los Pájaros, es una de esas obras, que dejan huella y vamos a recordar por mucho tiempo.

 

 


 

El texto que nos proponen Briski y Muleiro, tiene un alto componente político, está cargado de ideología, se genera un rico debate de ideas, apareciendo temas como la lucha de clases, el valor de las revoluciones, la autodeterminación de los pueblos, las ideas del marxismo, nacional socialismo y hasta el peronismo, por dar solo unos ejemplos de los temas que los protagonistas tratarán a lo largo de una pieza, que tiene al discurso, al pensamiento y a la exposición de ideas, unos de sus puntos centrales.

Resulta muy interesante, que para dar marco a esta discusión, la dramaturgia se vale de traer a escena a dos figuras de la historia, ambos pensadores de izquierda de principios del Siglo XX, nos referimos a Rosa de Luxemburgo, toda una referente de la social democracia alemana, teórica marxista, profundamente revolucionaria y una de las primeras cultoras del pensamiento crítico. Por el otro lado, una figura vernácula menos conocida, como Manuel Ugarte, escritor y político argentino, un socialista que con el correr de los años viró al peronismo, dueño de una visión latinoamericanista y tal vez el primero que acuñó el terminó de Patria Grande, tan seguido luego. 

 

 


 

Para quien lo pregunta, estos dos personajes fueron contemporáneos y coincidieron dos veces en la vida, en sendos Congresos de la Internacional Socialista. Seguramente coincidieron en algún debate y poco más sabemos, pero las dramaturgia sabiamente tomó estos encuentros reales, para traerlos al escenario del Calibán. Y cómo es que llegan del pasado a este presente ??? 

Allí aparece el tercer personaje de la obra, nos referimos a Lítero, un joven argentino de hoy, interesado en la política, adicto a la tecnología e hiper informado: Pero sin saber que hacer con tanta información, seguramente desilusionado, por un presente carente de figuras con un pensamiento genuino relevante y sincero. Seguramente esa carencia y desesperación a la vez, lo lleva a buscar a dos pensadores históricos de relevancia, que le pueden hablar del pasado, de la historia, para de esa manera tratar de entender un presente que desilusiona y mucho.

 Además gracias a recursos muy ingeniosos, que no vamos a adelantar, por el escenario desfilarán figuras como Marx, Jean Jaures, Foucault, Hitler y hasta Juan Domingo Perón, la pieza tiene una diversidad para destacar y realiza una revisión muy interesante de diferentes períodos y hechos históricos que fueran marcando épocas.





La obra tiene textos largos y complejos, la exigencia para los actores es inmensa, se nota que hay mucho estudio previo y meses de ensayo, para poder llevar adelante la composición de los personajes y resulta admirable poder ver este resultado final que es la obra que arriesga con una temática poco tratada en nuestro teatro independiente, con actuaciones estupendas del trío protagónico.

Corriendo el riesgo de ser injustos, tal vez de manera lógica por el peso histórico del personaje involucrado, la actuación que más nos conmovió fue la de Eliana Wasserman, que interpreta a Rosa de Luxemburgo. Un reto supremo, llevar adelante este protagónico y Eliana lo resuelve de manera brillante, dándole a su Rosa de Luxemburgo, cierto aire de fragilidad, de humanidad, interesada por el comportamiento de las aves, que contrasta con una potencia discursiva y de ideas que asombra. Memorable la escena de su monólogo, con un parlamento largo y encendido, para aplaudir de pie, siendo un momento teatral para el recuerdo. Para lograr semejante composición, hay meses de trabajo, para meterse en el personaje y esto se nota en la composición brillante que nos regala. Nuestras felicitaciones a Eliana por este trabajo.

 

 


 

 

Pero como dijimos antes, no seamos injustos con el resto, ya que el elenco todo, la rompe. Juan Washington Felice Astorga, a cargo Manuel Ugarte, para nada se achica con la grandeza de su compañera de ideas. La interpretación de Juan es soberbia, exponiendo sus ideas con pasión y convicción, con momentos muy lucidos, como la llegada a Cuba, sus diálogos con el General y por supuesto sus floridos intercambios de ideas con Rosa. Impresiona por su presencia y por su seguridad, ya que es otro personaje que tiene una gran exigencia y requiere mucha preparación. Es excelente la prestación de Juan, que se muestra cómodo con el papel y resuelve en gran forma el protagónico.

Y para el final dejamos a Federico Rodríguez Moreno como Lítero, el maestro de ceremonias de la obra el conductor del relato, con su tablet a cuestas, es quien marcará el ritmo de la trama. Es un personaje que genera mucha empatía, ya que tiene inquietudes que a la mayoría, nos resultan cercanas y actuales. Estupendo trabajo de Federico, con mucho carisma y la chispa necesaria, para darle dinamismo a la trama, algo que es necesario y redondea una interpretación estupenda. 

 


 


 

 

El lector puede preguntarse si tanto texto y dialéctica, no hacen muy densa a la obra y esto es sin dudas algo que Norman Briski, el director también se preguntó y supo como resolver, ya que la pieza presenta una puesta que deslumbra por su creatividad y despliegue escénico. Arrancando por los dispositivos móviles en los que se desplazan los protagonistas, especies de triciclos gigantes con pedales o algo por el estilo, cuesta explicarlos con palabras y merecen verse, ya que son creaciones muy originales. Párrafo especial para Guillermo Bechthold, con influencia en este ítem y en otros importantes de la puesta. El trabajo que tiene la pieza, no es solo de los actores, hay un gran equipo que soporta lo que vemos en el escenario, arrancando por el trabajo de investigación de los autores, la dirección y todos los rubros técnicos que agregan mucho valor.

Sigamos con el diseño lumínico, que es impactante, aquí sin dudas Briski aprovecha todo el potencial que tiene el Calibán en materia de luces, para darle a la trama una belleza y una potencia que hay que destacar, ya que tampoco es algo que se ve habitualmente. El diseño de sonido es otro rubro que destaca a mucho y por último mencionar que la obra tiene música original, nada menos que de Fito Páez. La verdad quedamos impactados por la puesta, de lo mejor que vimos en años en el teatro independiente.

 

 


 


 No queda mucho para agregar y preferimos que los espectadores se sorprendan cuando vean la obra. La Conducta de los Pájaros es una pieza potente, que expone ideas y pensamientos, de la historia y también del presente. Tal vez alguna referencia del presente, pueda llegar al espectador de diferente manera, según del lado de la grieta que se ubique, porque si amigos, la pieza al tener peso político, toma posición, de manera totalmente válida y llevará al espectador a la reflexión y sentar su propia posición de acuerdo a su pensamiento y esta gimnasia, creemos tiene mucho valor en estos tiempos.

 Recomendamos fervientemente la obra, una verdadera joyita del teatro independiente, una pieza que nos invita a pensar en la historia, para intentar resolver los problemas del presente y lo hace con un texto agudo e inteligente, actuaciones conmovedoras y una puesta fantástica. Nada más para pacer, La Conducta de los Pájaros, que transita su tercera temporada en cartel, resulta una pieza indispensable, un obrón, que nos hace sentir profundamente orgullos de nuestro teatro independiente.


Pensador Teatral.




miércoles, 1 de septiembre de 2021

Luz Testigo.

Dirección de Javier Daulte. Dramaturgia de Tomás Afán Muñoz, Marina Artigas, Rubén de la Torre, Jualian Marcove y Agustín Meneses.

 

 


 

Míércoles 20 30 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )

Durante la pandemia, se vivieron tiempos muy complicados para la actividad teatral, salas vacías, obras listas para el estreno que no podían salir a la luz, actores viviendo situaciones económicas complejas y envolviendo todo, una atmósfera de incertidumbre y desesperanza que provocó un efecto paralizante en la mayoría de las personas 

Pero mientras eso ocurría, otros apostaban al futuro, pensando en lo que sucedería cuando esta pesadilla pandémica llegara a su fin y en ese sentido, desde Espacio Callejón, se organizó un Concurso de Dramaturgia de Obras Breves, que debían abordar de manera tangencial el tema del confinamiento y las consecuencias que trajo el encierro a nuestras vidas. Las cinco obras ganadores de aquel concurso, son las que ahora forman parte de Luz Testigo, teniendo todas ellas como hilo conductor, la impecable dirección de Javier Daulte, que reunió para el proyecto a un grupo de actores de gran trayectoria en el teatro independiente,  diseñando una puesta capaz de enlazar las historias individuales, de manera que quede un conjunto armónico.

 

 


 

Nos habían recomendado mucho la obra y antes de verla, pensábamos como resultaría ver cinco historias, en poco más de ochenta minutos, si se haría muy denso o no, si los actores lograrían entrar en los diferentes personajes, si los pasajes entre historias, sería dinámico, en fin teníamos dudas. Luego de haber visto Luz Testigo, podemos afirmar que las dudas se desvanecieron y el formato nos encantó. Imaginemos que muchas veces, nos vamos contentos luego de ver una buena obra, con buenos personajes, relatos intensos, etc. Y si tuviéramos la chance de ver,  no una, sino cinco obras a la vez, que resultan verdaderamente atrapantes por sus textos y sus personajes, que nos dirían. Bueno háganse la idea, porque es lo que ocurre aquí, seremos invitados a un festín de buen teatro independiente.

Como mencionamos en un comienzo, el punto en común de los relatos, es hacer alguna referencia a la pandemia, pero sin centrarse en ella, apuntando principalmente al tema de los vínculos, como se modificaron las relaciones con el encierro, los cambios de hábito, la soledad como moneda corriente, parejas que entran en conflicto y la dificultad para el nacimiento de nuevos amores. Todas temáticas cercanas y que en mayor o menor medida todos hemos experimentado,  en estos últimos dos largos años.

 

 


 

Una de las particularidades del formato, es que el espectador al salir de la sala, podrá elegir su historia favorita y comparar su elección con el acompañante o el amigo que ya había visto la obra antes. Indudablemente la pandemia, le pegó diferente a cada persona y analizar cada reacción ya sería parte de un estudio sociológico, pero creemos que cada espectador tendrá más empatía con la historia, que más lo representa y con la que mayor identificación encuentra.

Entrando en ese juego, a quien es escribe estas líneas, la historia que más le llegó fue Delta, escrita por Agustín Meneses. Allí se muestra el vínculo entre un padre y una hija, en este momento especial, pero también en otros tiempos de sus vidas, apreciando diferencias sustanciales y viendo como el paso de los años se torna implacable. Una historia fuerte que nos emocionó mucho, por su texto y por la enorme interpretación de Marcelo Pozzi, un actorazo, al que elogiamos ya en anteriores obras en este mismo Callejón, que con una sensibilidad a flor del piel, sabe llegar al corazón del espectador. Y tiene el acompañamiento preciso de Paula Manzone, otra gran actriz, que realiza un gran trabajo, dando también mucha sensibilidad a su personaje.

 

 


 

Con el relato anterior nos emocionamos, en cambio, con Mientras Miro La Heladera Te Extraño de Julián Marcove, nos divertimos mucho. Magnífico trabajo de Ramiro Delgado, a quien descubrimos aquí, con un histrionismo y una gracia contagiosa, llevando adelante un monólogo que sin contar demasiado, podríamos adelantar que quedará trunco, por la sorpresiva irrupción de Lu Grasso, una actriz que nos encanta, dueña de un estilo angelical y un carisma particular, que encaja perfecto aquí. Bueno sin contar mucho, les decimos que la rompen Ramiro y Lu, regalando un momento teatral divino, que disfrutamos muchísimo.

Pero no seamos injustos con el resto de las historias, como por ejemplo Nélida de Marina Artigas, la costurera que escucha la radio y parece temerle al amor, con una deliciosa interpretación de Silvina Katz, una actriz que siempre nos ofrece hermosas interpretaciones, también acompañada de la ya mencionada Paula Manzone, que será una envolvente locutora. Y que decir de Cambios, de Agustín Meneses, con esos vecinos que en la rutina de colgar la ropa en la terraza, parecen si querer darle una oportunidad a un nuevo amor, con magníficos trabajos de María Villar que lucha contra sus tocs y William Prociuk, con su filosofía de bolsillo a cuestas. O Un Cuento de Tomás Afán Muñoz, donde se investiga una desaparición ocurrida en un paraje bastante alejado de la civilización, donde volveremos a ver a Prociuk y a Lu Grasso, en un intercambio muy rico.

 

 


 

 

Se hizo algo larga la descripción, pero queríamos significar la variedad de textos y temáticas que se tratarán en las diferentes historias, todas ellas tienen un toque de humor, algunas más y otras menos, pero todas tienen ese condimento humorístico valioso. Con algunas nos vamos a emocionar más, en otras nos vamos a ilusionar con relaciones incipientes. Todos los relatos tienen un texto que atrae y se les suma, el aporte fundamental de un grupo de actores talentosos, a los que vimos en obras anteriores en el Callejón y que se muestran muy entusiasmados e identificados con este proyecto, con una alegría por estar en el escenario, que el espectador nota y agradece.

Más allá de las buenas dramaturgias y de las actuaciones que acompañan en gran forma, debemos destacar la efectiva dirección de Javier Daulte, que logra enlazar historias individuales, para que funcionen en el conjunto, con una puesta muy atractiva. Para ello se vale de un diseño lumínico de Sebastián Francia realmente original y bello, que no queremos adelantar, pero que tendrá como protagonistas a los propios actores. Hay un efectivo diseño escenográfico de José Escobar que con pocos elementos, logra que los relatos fluyan y por último mencionar la musicalización de aire italiano que le da cohesión y belleza a la puesta.

 

 


 

 

No queda mucho para agregar, como dijimos ante, mientras los escenarios estaban vacíos, el equipo creativo del Callejón puso manos a la obra y en vez de lamentar la pandemia, pensó en como hablar de ella, de sus efectos, retratando como se modificaron nuestros vínculos, hábitos y nuestra vida en general. Haberlo hecho con el formato de obras breves, es realmente un acierto que debemos marcar y tomarlo en cuenta en el futuro, ya que debido a la gran respuesta que está teniendo la obra, queda claro que es una propuesta original que resulta muy atractiva para el público

Recomendamos Luz Testigo, van a disfrutar una bellísima noche de teatro, con magníficas interpretaciones dadas en breves historias, que emocionan, divierten y nos invitarán a reflexionar sobre lo difícil que fue para todos, poder adaptarnos a un escenario tan inesperado, donde los vínculos se modificaron por completo y debimos poner lo mejor de nosotros, para superar esta verdadera pesadilla, de tener que quedarnos encerrados en casa.


Pensador Teatral.


domingo, 29 de agosto de 2021

Los Soviets de San Antonio

Dramaturgia de Victor Winer y Dirección de Mariano Dossena.

 

 



 

Sábados 22 hs y Domingos 18 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 ) 

Una tragicomedia con acento ruso llega a El Tinglado, en esta historia delirante y desopilante, que jugando muy bien entre lo onírico y lo real, se permitirá navegar con total desparpajo entre las ensaimadas de una ciudad del interior bonaerense, la dinastía de los Romanov y las relaciones geopolíticas generadas en los últimos tiempos entre Argentina y Rusia.

 

 


 

Los Soviets nos hablará de Guillermo, que se escapó de San Antonio su ciudad natal, dejando atrás a su familia y un pasado no muy limpio. Se fue con lo puesto y su colección de " Todo es Historia ", ese es su único tesoro, que guarda en el placard de la pieza de la pensión de mala muerte donde vive. No parece tener demasiado de que ocuparse, su vida parece apagada, se lo nota desaliñado y con cero ganas de recibir visitas.

A punto de ponerse a dormir la siesta, recibirá una visita inesperada, como la de su prima que viajó desde San Antonio, para verlo. Las noticias que trae no son gratas y mucho menos lo será el pedido de volver a su ciudad natal, para atender asuntos familiares urgentes. Pero la prima no llegó sola a la pensión, la acompaña Román, un excéntrico oficial del ejercito ruso, ataviado con uniforme,  que además es su novio y que por supuesto,  no habla una palabra de español.

 

 


 

 

Pero la cosa no queda allí, ya que desde San Antonio también emprendió ese viaje, nada menos que Anastasia Romanov. Si leyeron bien, nos referimos a la hija menor de Nicolás II, el último de los zares rusos. Para quienes no conocen la historia, les contamos que en Julio de 1918 la familia de los Romanov fue asesinada a manos de los revolucionarios bolcheviques. Aquella trágica noche, murieron todos los miembros de la familia real, pero según cuenta la leyenda, la joven Anastasia, habría sobrevivido a la masacre. Como nunca se encontró su cuerpo, con el correr de los años, los rumores se agigantaron y son muchas las voces que juraron ver a la Duquesa Anastasia, viviendo bien lejos de su Rusia amada.

Ahora repasando las fechas, podemos deducir que en la actualidad Anastasia debería estar cumpliendo 120 años, por eso las chances que fuera ella, la que está cuerpo presente en aquella pensión. son casi nulas. Pero como les contamos antes, el texto discurre con habilidad entre realidad y fantasía, lo que permite disfrutar de momentos tan divertidos, como delirantes, como el mencionado.

 La obra presenta muy buenas interpretaciones, mencionando en primer lugar a Ana María Cores, reconocida actriz, referente del teatro musical argentino y con una trayectoria tan amplia como exitosa en el teatro y la televisión, que realiza una composición deliciosa nada menos que de Anastasia Romanov. Es notable la presencia escénica de Ana María, con un magnetismo muy particular y mostrando sus dotes para la comedia, construyendo un personaje muy divertido, que deleita a los espectadores. Una alegría poder ver en escena a Ana María Cores, con una vitalidad y una alegría que resulta contagiosa, para un púbico que disfruta su presencia.





La Cores, sin dudas es la figura convocante de la obra, pero no está sola en escena, ni mucho menos. Destacamos especialmente el trabajo de Cristian Thorsen, como Guillermo, el gran protagonista de la pieza, ya que su mente, es la que transita entre la realidad y los sueños, en aquella habitación de mala muerte. Personaje muy querible el de Cristian, a quien es la primera vez que vemos en escena y nos impresionó muy gratamente. Maria Viau, es la prima que llega de San Antonio a rescatarlo y a ponerlo al tanto de las noticias de su ciudad. Con su habitual histrionismo, se maneja como pez en el agua en la comedia y es una pieza fundamental en la trama. Muy buen trabajo de la Colo Viau.

Párrafo aparte para David Midanson, con un porte que parece sacado de una película soviética de la época de la guerra fría. Muy divertido su personaje, uno de los más festejados por el público, sin dudas una excelente la elección para este personaje tan pintoresco. Carolina Ferrer, con una participación secundaria, consigue aportar frescura a la trama, como la dueña de la pensión y otro personaje que no vamos a mencionar acá para mantener el suspenso.

 

 


 

La puesta tiene varios elementos para destacar, arrancando por el diseño de vestuario de Nicolás Nanni, con vestidos glamorosos de la época de los zares y el uniforme marcial de Román. Destacamos también el diseño lumínico, que resulta importante para diferenciar los momentos del relato, así como el diseño sonoro y musical de Rony Keselman. Todos estos ítems, coordinados por la eficiente dirección de Mariano Dossena, le aportan el marco adecuado a esta historia con tanto vuelo fantástico-

En definitiva nos divertimos mucho con Los Soviets de San Antonio, una relato que nos acerca el recuerdo de los Romanov, la última dinastía de los zares rusos ( se nota que el autor de la obra se enganchó con la serie documental de Netflix sobre este tema, ya que nosotros que la vimos hace poco, descubrimos muchos guiños de aquella apasionante historia),  una pintura de una pequeña ciudad que obtiene fama mundial a causa de las ensaimadas ( cualquier semejanza entre San Pedro y San Antonio es mera coincidencia ) y para coronar la pieza, tiene una inteligente dosis de actualidad política, donde la influencia de los intereses rusos en nuestro país, está creciendo mucho en los últimos años. Es más aquel espectador atento, hasta podrá escuchar la palabra Sputnik en un momento de la trama.

 

 

 


 

 

La obra es una excelente excusa para indagar en el tema de la dinastía de los zares y obvio para pasar un momento teatral muy divertido, algo que en tiempos de pandemia se valora mucho. Y sugerimos a los espectadores que sigan muy atentos las acciones, porque cuando la trama parece irremediablemente destinada al delirio, la dramaturgia nos tendrá reservado para el final, un giro tan inesperado, como dramático, que nos dejará con la boca abierta y atando cabos sueltos.

No queda nada más para agregar, solo recomendarles que vayan al Tinglado, para disfrutar de una historia con mucho vuelo creativo y magníficas interpretaciones. Además entendemos, que la chance de ver en persona a la Duquesa Anastasia Romanov, en pleno Barrio de Almagro, es un lujo que solo nos permite el teatro independiente y que no deberíamos dejar pasar.



Pensador Teatral.


sábado, 28 de agosto de 2021

Ricardo III

Autoría de William Shakespeare. Adaptación, Traducción y Dirección de Mario Moscoso.

 




 

Sábados 20 hs en Teatro del Artefacto ( Sarandí 760 )

El teatro clásico nos propone una cita de honor, con esta excelente versión de Ricardo III que nos presenta Mario Moscoso, logrando traer a estos tiempos, una puesta muy atractiva de la obra escrita por Shakespeare en 1591, acerca  del último rey de la casa de York y unos de los tiranos más repudiados de la historia, que no dudó en matar a quien se cruzó en su camino (incluidos su hermano y sus sobrinos )  para llegar a ser coronado como Rey de Inglaterra.

 

 


 

Ricardo, el duque de Gloucester, es el protagonista de este drama histórico que tiene muchos condimentos. Jorobado y con problemas para caminar por su pie torcido, pareciera justificar en su deformidad física, un accionar violento y sanguinario, que no encuentra ningún tipo de límites para alcanzar el poder. Un verdadero villano de la historia, con el que tal vez Shakespeare se ensañó algo más de la cuenta, ya que lo retrató como un verdadero monstruo.

Un personaje muy fuerte, que encuentra a un actor de enorme trayectoria como Mario Moscoso, un intérprete formidable para representarlo. Ya desde al arranque de la obra, con un monólogo estremecedor, este verdadero anti-héroe, dejará en claro ante los espectadores, sus maléficas intenciones de llegar al poder, sin importar la manera. El camino hacia la corona, requerirá recurrir a la mentira sistemática, a la manipulación, a la violencia y a todo lo que sea necesario. Toda bajeza está permitida en su mirada para llegar a ser Rey de Inglaterra.

 

 


 

 

La interpretación de Mario es fantástica, impresiona su presencia escénica, su energía y la maestría con la que se mete en la piel de este villano repudiado. Es admirable, su pericia para manejar los tiempos del relato y para darle recorrido a un personaje que pasa de ser un violento temible a un mentiroso adulador, de una escena a otra. Ya habíamos elogiado en gran forma a Moscoso, hace unos años, cuando en este mismo teatro, compuso nada menos que a Domingo Faustino Sarmiento, en Un Hombre Civilizado y Bárbaro, obra escrita por Raúl Serrano. Aquí nuevamente, vuelve a brillar, en este caso dando vida a un tirano abyecto, con una interpretación magistral, que realmente emociona.

Si bien Mario es quien se lleva las miradas y los mayores elogios, lejos se encuentra de estar solo en escena. Son ocho los actores que lo acompañan y lo hacen realmente muy bien. No podemos dejar de mencionar el esfuerzo que significa montar en tiempos de pandemia, una puesta con tantos artistas en escena, algo que esta obra requiere y se cumple en gran forma.

 

 


 

Hay trabajos muy destacados que no queremos dejar de mencionar. Entre ellos, Ernesto Falcke, como el Duque de Buckingham, primo de Ricardo y uno de sus laderos más influyentes, para su llegada al poder. Muy buena su interpretación, protagonizando una gran escena, dando un encendido discurso en la coronación del nuevo monarca. Destacamos el trabajo de Cristian Ottonello como su hermano Clarence y Hastings, imprimiendo mucha pasión a su personaje. Se luce también Adrián Herrera , como Rivers y Richmond, figura clave en el desenlace del relato.

De lado femenino, nos impresionó, la composición llena de energía de Cora Barengo, como Margarita, la reina desterrada, que logra transmitir su sufrimiento y su dolor, maldiciendo de todas las maneras posibles a los York. Mariángeles Alfonso con Lady Ana y la Duquesa de York, protagoniza momentos de hondo dramatismo, con mucho realismo. Y Carolina Ghio, como la Reina Isabel, completa las actuaciones femeninas, todas ellas muy destacadas.

 

 


 

No seamos injustos con Carlos Gabriel López y Gustavo López, que desde papeles secundarios, aportan lo que que requieren sus personajes. Como dijimos antes, si bien Mario Moscoso, es el gran protagonista de la obra, tiene el acompañamiento fundamental de un elenco que cumpliendo muy buenas interpretaciones, permiten que una pieza compleja y con tantos personajes, lleguen al espectador de muy buena forma.

 La puesta es realmente atractiva, aprovechando todas las posibilidades que ofrece este bello teatro, que siempre predispone bien al público. Nos gustó mucho el diseño lumínico en manos del antes mencionado Raúl Serrano, con un ambiente de penumbra y oscuridad acorde con la trama. Otros ítems a destacar, son el particular diseño de vestuario con algún toque moderno de Julieta Iribe y la música de Fernando Giusiano. Todo coordinado por Mario Moscoso, que además es el director de la obra y el máximo responsable de una puesta, que resulta atrayente para los espectadores, algo fundamental en piezas clásicas que pueden muchas veces resultar complejas y algo densas, algo que aquí no ocurre nunca y eso sin dudas, tiene que ver con aciertos de la puesta.

 

 


 

 

Impacta la actualidad que tiene este texto escrito hace más de quinientos años y que nos habla de la corrupción del poder, la falta de escrúpulos, la traición como herramienta política y deja en primer plano, el cinismo, la mentira y la manipulación a la que recurren los gobernantes de manera habitual  para ejercer el poder. El relato resulta crudo y atrapa al espectador, que encuentra muchas coincidencias entre un maquiavélico Ricardo III y figuras reconocidas de nuestra política de las últimas décadas, algo que sin dudas, además de llevarnos a la reflexión, nos provoca mucho dolor.

No queda mucho más para decir, solo nos queda recomendar la obra. Vale mucho la pena acercarse a este teatro alejado del circuito habitual del teatro independiente, pero que siempre nos acerca propuestas de enorme calidad y esta estupenda versión de Ricardo III, es una muestra de ello. Los prolongados aplausos, con que los espectadores, despiden a los protagonistas, al final de la función, además de ser merecidos, son el mejor cierre para la gran noche de teatro independiente que vivimos, con este clásico de Shakespeare, que tiene una vigencia absoluta.


Pensador Teatral.

 


miércoles, 25 de agosto de 2021

Antinomia

Dramaturgia y Dirección de Rubén Mosquera.

 

 



 

Miércoles 20 hs en Teatro Multiescena ( Av. Corrientes 1764 )

Una muy grata sorpresa nos llevamos con Antinomia, obra escrita por Rubén Mosquera, de la que teníamos muy pocas referencias, antes de verla y que nos presenta dos historias diferentes, que correrán de manera paralela y magia del teatro mediante, se unirán en el final de la trama.

 

 



 

La dramaturgia se refiere a temáticas importantes y no muy representadas en el teatro, nos referimos a los problemas de comunicación por un lado y a la lucha por defender la identidad propia por el otro. Estos tópicos se reflejan por un lado en la historia de un hombre, al que le entienden todo lo contrario a lo que dice y a partir de ese problema, deberá idear una compleja estrategia, para que sus dichos sean entendidos por lo otros, modificando su lenguaje, debiendo comunicar lo que no siente, para que lo entiendan. Siendo esta una situación que puede parecer divertida, pero que en realidad lo obliga a estar siempre atento a lo que debe decir, perdiendo espontaneidad y teniendo una angustia constante, ante la posibilidad de no ser comprendido por sus seres queridos o en su profesión.

La otra historia, mostrará el relato de una mujer, que cuando concurre a votar, nota que por un error administrativo, sufrió el cambio de su apellido y a partir de allí, emprenderá una lucha titánica contra la burocracia de un sistema, que no entiende razones y carece de lógica. Aquí también se hará presente la angustia, en este caso de una mujer, que tendrá que dedicar tiempo y energías, para intentar demostrar quien es y defender una identidad de la que se siente orgullosa.

 

 




Y hasta allí vamos a contar para no spoilear la obra, solo diremos que estas personas incomprendidas y angustiadas por una sociedad y un sistema que les resulta hostil, de alguna manera y por designios del destino, se reunirán y no contaremos más.

Más allá de la dramaturgia, a la que ya elogiamos, entendemos que los responsables de que la obra resulte tan atractiva para los espectadores, es responsabilidad de la dupla protagónica que la representa, nos referimos a Nicolás Pettorossi y a Inella Marcucci, dos jóvenes actores, que resuelven en gran forma un texto largo y complejo, que resulta un reto muy grande para ambos y hay que decirlo claramente, logran sortearr en gran forma el desafío.

La exigencia es grande, porque ambos están todo el tiempo en escena, no tienen descanso y la puesta tiene la particularidad, que mientras cada uno protagoniza su propia historia, el otro acompañará esa suerte de monólogo, desdoblando una gran cantidad de personajes, que permitirá las interacciones que la trama propone. Esto requiere mucha repentización y concentración para entrar y salir de cada personaje en cuestión de segundos, algo que Nicolás e Inella consiguen con solvencia. 







Como atractivo adicional, mencionar que la metamorfosis de personajes, sucede a la vista de los espectadores, ya que ambos protagonistas, realizarán los cambios de vestuario y de apariencia sin salir de escena,. Impresiona en especial como Inella, cambia de look en segundos, cambiando su ropa, color de pelo, edad, etc y lo mismo ocurre con Nicolás. Magníficas las interpretaciones desde lo individual, que se potencian en el conjunto, ya que se nota hay buena química y complicidad entre ambos, algo que resulta indispensable para el texto y le agrega mucho valor a la puesta.

Hablando de la puesta,  la misma es íntima y minimalista, presentando algunos elementos para destacar, como el vestuario a cargo de Vanesa Abramovich, fundamental para los cambios de personajes antes mencionados y también el diseño lumínico de Daniel Zappietro, que colabora con los diferentes climas de la trama.

 

 

 


 

En definitiva, celebramos la apuesta de Rubén Mosquera que desde la dramaturgia, elige temáticas originales y poco exploradas en nuestro teatro, como las dificultades que existen en la comunicación, lo difícil que resulta hacerse entender y más profundo, como conseguir la aceptación de los demás y encajar en un sistema, que en ocasiones resulta muy poco amigable.

Por todo lo mencionado recomendamos Antinomia, una obra que le imprime humor a situaciones angustiantes y que muestra como siempre el ser humano busca adaptarse a un mundo, que muchas veces le pone demasiadas dificultades en el camino. Sepan los espectadores que además de divertirse y reflexionar con el mensaje que acercan las historias, van a disfrutar de excelentes actuaciones, de una dupla protagónica, que sorprende por su versatilidad y nos regala una deliciosa noche de teatro independiente.


Pensador Teatral.


domingo, 22 de agosto de 2021

Surinam

Dramaturgia y Dirección de Víctor Chacón.

 

 


 

 

Domingos 20 hs en Nun Teatro ( Juan Ramírez de Velasco 419 )

Los integrantes del Circo de los Hermanos Mancuso y Víctor Chacón, el autor de este magnífico texto, debieron esperar muchos meses, a causa de la pandemia para concretar el estreno Surinam y luego de haber visto la obra, podemos afirmar que la espera ha valido la pena, ya que la propuesta llega con mucha energía al escenario del Nun Teatro, con una puesta sumamente atractiva.

 

 



 

La obra escrita por Víctor Chacón, nos contará la historia de un circo argentino que luego de una gira por Brasil, decidirá seguir hacia el Norte, rumbo a Surinam, un pequeño país caribeño, donde sabemos se habla holandés y poco más. La travesía se complicará, cuando la camioneta que traslada a la compañía se rompe en el medio de la nada y no pueden repararla. 

Donde quedan varados, no hay chances de hacer funciones, ya que no hay un ser vivo en kilómetros a la redonda. Están perdidos en el medio de la sabana, las provisiones comienzan a escasear y el hambre empieza a ser una preocupante realidad. Una contorsionista, un hombre forzudo, una bailarina, un asistente y un payaso con su mono, son los únicos seis seres vivos allí. La situación comienza a ponerse tensa, los pensamientos comienzan a turbarse debido al hambre reinante y la macabra solución que barajan es comerse al mono.

 

 


 

 

La obra está basada en hechos reales, ya que el autor de la obra, estuvo hace unos años viajando por Venezuela, a unas horas de Suriname y allí conoció una población de indios pemones, nativos de la sabana, que le contaron que hubo una época, en que esa zona era dominada por los monos. Ante su consulta, sobre donde estaban esos monos ahora, le dijeron que ya no quedan más, porque se los habían comido a todos ...

Está declaración además de sorprender a Chacón, fue la llama que lo inspiró a escribir la obra que hoy nos convoca. Surinam es una propuesta muy creativa, ya que esta historia de aires circenses, tiene además ingredientes de humor negro, grotesco criollo, confabulaciones varias, momentos divertidos y otros de extrema crudeza.

 

 

 


 

El relato tiene como característica distintiva, que no es lineal en el tiempo, con algunas escenas que se repiten o vuelven a arrancar luego desde la última detención. El mecanismo es ingenioso y está en sintonía con lo grotesco y bizarro de algunas situaciones. La dramaturgia logra atrapar al espectador desde al arranque, ya que muestra como se manejan los grupos humanos en diferentes situaciones, siendo muy diferentes los comportamientos y los vínculos que se establecen en momentos que las cosas andan bien, en contraposición de lo que ocurre ante situaciones límites.

La obra precisamente pone la lupa en una situación de extrema necesidad, el hambre en este caso, quedando al descubierto, como en muchas ocasiones, aparecen comportamientos egoístas, alianzas objetables y sobre todo un instinto de supervivencia, que pone de manifiesto lo peor del ser humano y hasta allí vamos a contar. Como resolverán el problema en aquella compañía de circo, es algo que descubrirán cuando vean la obra.

 

 


 


Más allá de un texto muy atrayente, debemos destacar las excelentes interpretaciones que presenta la obra, con composiciones de personajes muy bien logradas y marcando claramente las diferentes jerarquías que se establecen en todos los grupos humanos. El director reunió un elenco joven, que pudo superar todas las dificultades y postergaciones que tuvo el estreno de la obra y llegar con mucha energía, para la presentación de la obra. Como los trabajos así lo ameritan vamos a dar unas líneas de los integrantes del elenco.

 Nos gustó mucho el trabajo de Lucas Ranzani, como Aníbal, el payaso de la compañía. Orgulloso de su profesión y sus destrezas, el se define como un clown de profesión y es quien tiene mayor antiguedad en el circo de los Mancuso. Destacamos la sensibilidad de su personaje, que resulta sumamente querible. En contraposición a su bonhomía, aparece Manuel de la Serna, como Hernesto el Musculoso. Es el villano de la compañía, su fortaleza física le dan un poder que no duda en usar en especial contra Aníbal, al que lo humilla cada vez que puede. Un personaje malvado y algo excéntrico, es el que compone de muy buena forma Manuel.

 

 


 

 Antonella del Valle Piersanti, es la bailarina Antonella. Es la belleza del elenco y usa sus encantos para confabular contra el resto. Manipuladora, sensual y un tanto cruel, unirá fuerzas con El Musculoso. Muy lograda su composición. Rocío Celeste Fernández, es Clarita la contorsionista. Angelical y sensible, renegará en varias oportunidades, por haber elegido ser parte de un circo y no trabajar en una oficina. Nos gustó mucho el trabajo de Rocío, aportando frescura a la puesta y dando muestras de sus verdaderas habilidades como contorsionista ( ya en la primera escena de la obra, descubrirán a que nos referimos ).

Javier Grinstein, es Augusto o el Pibe a secas. Es una especie de asistente todo terreno, al no poseer habilidades circenses, ocupa un lugar de menor relevancia en el grupo. Debe servir a las estrellas del circo, esa es su función y si la olvida, el resto no tardara en recordárselo. Y no nos olvidemos de Hipólito, el monito de la troupe, muy bien personificado por Sathya Dematti, el personaje más tierno de la compañía. Se hizo algo la larga la descripción, pero como dijimos antes, las actuaciones merecían el debido reconocimiento, ya que es un elenco joven, que se entrega por completo en interpretaciones, que tienen además de lo actoral, mucho teatro físico y clownesco, siendo muy buenos los aportes individuales y potenciándose en lo grupal.





La puesta es muy destacada, excelente el vestuario de Renata Montalbano, caracterizando en gran forma a todos los personajes, hay un efectivo diseño escenográfico de Flou Gangoiti y un muy buen diseño lumínico a cargo de Diego Todorovich. Todos estos elementos, bien amalgamados por el director, agregan valor a una puesta que nos traslada mentalmente a los circos que recordamos de nuestra infancia.

En definitiva, disfrutamos y valoramos mucho la propuesta que nos acerca Surinam, una historia cruda y por momentos despiadada, que tomando como ejemplo a estos artistas, logra reflejar como resulta la convivencia en los diferentes grupos humanos que se conforman y más en detalle,  la manera en que el género humano suele reaccionar ante situaciones límites.

 

 


 

Los invitamos entonces, a que se sumen a la troupe de artistas del Circo de los Hermanos Mancuso, para disfrutar de una historia muy fuerte y actuaciones superlativas de un elenco que se entrega por completo, en funciones a sala llena, a diferencia de aquellos integrantes de la compañía de circo que perdidos en la sabana caribeña, tanto añoraron los aplausos de grandes y niños.

 


Pensador Teatral.