sábado, 30 de septiembre de 2017

La Música del Viento

Sábados 20 hs en Patio de Actores ( Lerma 568 )





Libro y Dirección de Merceditas Elordi.

En algunas oportunidades, el teatro nos propone viajes maravillosos y esta es una de esas oportunidades, donde de la mano de un texto delicioso, viajaremos hasta el desierto de Atacama, en nuestra Puna del Noroeste.

Allí en ese paisaje, donde la naturaleza es la Reina, encontramos a los dos entrañables personajes que tiene esta hermosa historia, por un lado Julia ( Sofía González ), una joven y bella científica, con dos maestrías y acostumbrada a trabajar en un laboratorio, pero con muy poca experiencia en el campo. Viajó hacia esa inhóspita región, para recolectar muestras, que servirán para sus tesis doctoral.

Pero no estará sola en aquella expedición por el desierto, la acompaña Pedro ( Patricio Paz ) un baqueano, que conoce muy bien el terreno y pese a no tener estudios, conoce los secretos de aquel terreno y cómo sobrevivir en el. Su presencia es indispensable para que la doctora, puede cumplir su tarea.






Los personajes son bien opuestos, Julia es una porteña acomodada y llena prejuicios. Algo soberbia,  se muestra muy descreída de las creencias de Pedro, que tiene un amor y un profundo respeto por esa Tierra. Sus ancestros le enseñaron que debemos agradecer a la Pachamama, por su generosidad y honrarla en todo momento.

Al ser personalidades diferentes  y tener pensamientos tan opuestos, entonces no extraña que se lleven mal y allá rispideces entre ellos, la gran responsable de ellos, es la bella doctora, que con sus caprichos, hace que todo sea muy complicado y Pedro, que tiene mucha paciencia, por momentos ya no tolera los arranques de Julia y además de producirse muchas situaciones graciosas, dadas por este choque de culturas, también se vivirán momentos de tensión entre ellos.

Pero compartir los días calurosos y las noches de frío, racionar el agua y los alimentos, estar allí solos en medio de la naturaleza, sin dudas los irá acercando y la doctora, que está casada con un prestigioso científico, parece sentir mucho la soledad,  sus emociones irán aflorando y el amor entre ellos irá apareciendo.
No contaremos más para conservar el suspenso, pero les adelantamos que estas dos almas que parecían tan lejanas en el comienzo, se irán acercando en forma muy peligrosa y romántica a la vez.

Gran mérito de la directora, la elección de los actores, que cumplen actuaciones magníficas y muestran una gran afinidad.
Patricio Paz, tucumano y conocedor del Norte, compone un personaje entrañable, un lugareño  muy querible por los espectadores, algo ingenuo y con un amor tan inmenso por su Tierra, que conmueve al espectador. Enorme su trabajo y hermoso el personaje que construye.






La doctora es Sofía González, una actriz joven, sin tanta experiencia en el medio teatral, que sorprende con su excelente interpretación. Impresiona su dominio escénico, su tono de voz y la seguridad con la que se maneja. Explotando además su belleza, para seducir a Pedro, que al principio la mira con desconfianza, pero que no puede resistirse a su encanto y a su seducción. Una verdadera revelación resulta Sofia, que nos regala una interpretación deliciosa.

Si bien ambos protagonistas se lucen mucho en lo individual, entendemos que uno de los motivos para que la narración resulte tan creíble, es la excelente química y entendimiento que muestran entre ellos, se los nota conectados y muy a gusto actuando juntos y esto le aporta mucho al relato.

Estas magníficas interpretaciones, además logran potenciarse, en gran medida, por una puesta sensible y plena que presenta la directora.






Son muchos los ítems, que debemos destacar en la puesta, arranquemos por la excelente escenografía y ambientación que tiene la obra. La escena la dominan los cactus y esa carpa, que nos transportan al campamento en medio del desierto, sintiendo el calor, la falta de agua y hasta la fauna que habita la zona.
Como dato de color, les contamos, que Merceditas Elordi, es Licenciada en Ciencias Biológicas y Profesora de Biología, algo que sin dudas se nota en la riqueza de datos sobre la naturaleza, que tiene el texto y también en la construcción del personaje de Julia.

La iluminación es otro aspecto que se destaca mucho, marcando los climas que requiere la pieza y el transcurrir del día, los atardeceres  y la llegada de la noche, bien diferenciados estos momentos, por las distintas tonalidades de luz.
Ambos rubros, el diseño escenográfico y el lumínico, están a cargo de Edgardo Aguilar, a quien felicitamos por su labor.
Y lo sonoro, también tiene su destaque, esa hermosa música del Altiplano que acompaña la historia y nos pone en situación en todo momento, así también como ese sonido del viento, que llega y nos recuerda que estamos en medio del vasto desierto.

Realmente se cuidan todos los detalles y gracias a esto se logra una puesta brillante, que lleva al espectador a Atacama, junto a los protagonistas.






En definitiva, estamos en presencia de otra muy buena propuesta de nuestro teatro independiente, que llega de la mano de Merceditas Elordi, que luego del éxito y los premios que obtuvo, con " Entropía o el orden de lo vano ", su anterior obra, redobla la apuesta, con esta hermosa obra.

Como dijimos La Música del Viento, es una pieza plena de sensibilidad, con la que viajaremos hasta el Altiplano, para descubrir esta original historia de amor, con la naturaleza como entorno, para disfrutar de las magníficas actuaciones de  Sofia González y Patricio Paz.

Un teatro repleto, confirman que el boca a boca sigue funcionando y que los espectadores celebran la aparición de propuestas atractivas como esta.

De nuestro lado solo queda recomendar fervorosamente la obra y agradecer a todo el equipo de La Música del Viento, por la hermosa velada que nos regalaron y magia del teatro mediante, haber podido respirar y sentir los aires del desierto de Atacama.



Pensador Teatral.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Tute Cabrero

Viernes 20 30 hs en Teatro Andamio 90.






Libro de Roberto " Tito " Cossa y Dirección de Jorge Graciosi.

Tute Cabrero, es un verdadero clásico del teatro nacional y siempre es un placer verla y descubrir sus nuevas puestas. Fue escrita en 1968 por Tito Cossa, uno de los dramaturgos más importantes que dió nuestro país, autor de La Nona, El Viejo Criado, El Arreglo, No habrá más penas ni Olvido y Yepeto, por nombrar solo algunos de sus principales textos, que tuvieron enorme repercusión en cine y teatro.

Tute Cabrero, una de las piezas más destacadas de Cossa, fue escrita en 1966 como guión para televisión, dos años después Juan José Jusid la llevó al cine con Pepe Soriano, Gené y un querubín llamado Luis Brandoni como protagonistas. Finalmente en 1981, Raúl Serrano como director, la llevó por primera vez al teatro.
Pasaron más de 35 años desde ese estreno y la obra fue representada en nuestro país, en Latinoamérica y en España, gracias a la universalidad de su temática.

Indudablemente su texto tiene una vigencia absoluta, ya que bucea en las relaciones humanas y el mundo laboral, desnudando como pueden verse afectados los lazos cuando llega una noticia impensada e ingrata, que pondrá a prueba, todos los códigos de amistad y camaradería existentes a este ese momento.






La historia, es sencilla, en el sector Dibujo, de la Empresa Alfa, trabajan tres personas, Sosa ( Aldo Pastur ), Carlos ( Juan Manuel Romero ) y Sergio ( Fernando Ricco )
El más antiguo es Sosa, con casi 40 años de antiguedad, está en el final de su carrera laboral y  quiere jubilarse allí, es amigo de Carlos, que es el actual jefe del sector, que aprendió todo lo que sabe, gracias a sus enseñanzas.
Ellos estuvieron solos por mucho tiempo en el sector, pero hace un año, se sumó Sergio, un joven que está en los último años de la carrera de arquitectura y le aporta sangre nueva al sector.

Pese a las diferencias generacionales, se llevan bastante bien entre los tres y hasta compartieron alguna cena en la casa de Carlos, en la que participaron sus esposas. Salvo Sosa, que fue solo, ya que es soltero.

La armonía en esa oficina, se romperá cuando, un día que parecía como cualquier otro, se convertirá en dramático, cuando el Gerente les avisa por altavoz,  que por racionalización, la Empresa ha decidido, que el sector Dibujo, seguirá funcionando solo con dos personas, es decir, que uno de ellos será despedido.

La variante maquiavelíca que establece este Gerente, es que como considera que el sector conforma un muy buen grupo humano, dejará que ellos mismos, se pongan de acuerdo y decidan quien debe ser despedido y recién en el caso que no haya acuerdo, será la Gerencia, la que tome la dura decisión de quien será quien deje la compañia.






Aqui es donde entra en juego el título de la obra, Tute Cabrero, un juego de cartas, que el mismo autor, califica de perverso, donde nadie gana, pero si hay un perdedor, por lo que entre los jugadores generalmente se tejen alianzas y acuerdos, que como consecuencia dejarán a ese perdedor,
En la obra, dos conservarán el trabajo y uno deberá irse.

La trama entretiene en todo momento al espectador, que verá como a medida que se acerca la decisión, irán apareciendo miserias humanas que estaban ocultas, por cuidar el puesto de trabajo, se dejan de lado todos los códigos y además de la lucha por conservar el trabajo, se produce un interesante duelo generacional, en el que se discute, si es más valioso, aquel que tiene más experiencia, pero está en la curva descendente o si predomina el joven, que si bien no tiene tanto conocimiento, tiene  energía extra y mucho que aprender.

El director encuentra un elenco de gran experiencia y valía para llevar adelante este clásico.
En nuestra opinión, las dos mejores interpretaciones de la obra, recaen en Aldo Pastur, como Sosa, el " viejo ", al que le achacan sus problemas de vista, una gran composición del personaje, formal, acartonado y con terror a perder ese puesto de trabajo que es todo para él. Un actorazo Pastur, que aquí encuentra un papel que le cae perfecto, para lucirse en gran forma.






La otra gran actuación, es la de Juan Manuel Romero, otro actor con mucho oficio, que hace valer su experiencia, con una interpretación deliciosa. Es el jefe del sector y lucha entre dos sentimientos, ser leal a su viejo maestro que le enseñó todo lo que sabe o favorecer al más nuevo, dejando que sea el director quien decida, sin influir en la decisión. Un gran trabajo el de Juan Manuel.

No seamos injustos con Fernando Ricco, quien cumple muy bien su rol, como contrapuesto, con pocos años en la empresa, parece querer hacer carrera allí, sin respeto por la trayectoria de los otros. Se da ese duelo generacional que comentamos y que ocurre en el mundo laboral real.

Pero estos hombres no están solos, cada uno tiene una mujer, que los apuntala en el momento complicado que viven y los aconsejan sobre el mejor camino a seguir. Arranquemos con Elida Schinocca, la hermana de Sosa, bien chapada a la antigua, se queja del nuevo sodero que la corteja y sueña con ir al trabajo para ver donde trabaja su hermana, pero como mencionamos antes, como se marea viajando en colectivo no puede hacerlo. Una actriz de experiencia, que cumple muy buena labor.






Patricia Durán es Laura, la esposa de Carlos, logra destacarse y es muy convincente, en un rol conciliador, tratando de convencer a su marido, para que laude en favor de su antiguo compañero.

Y por último mencionar a Rosario Albornoz, que compone a una mujer desenfadada, mal hablada y nada contenta con el presente de su esposo en la empresa. Le aporta mucha frescura a la obra y marca claramente su diferencia generacional y de pensamiento con las otras mujeres.

Como dijimos se reunió un elenco muy interesante para esta versión de Tute Cabrero, que logra darle muy buena dinámica a la historia, además de dejarnos actuaciones muy destacadas, en lo individual y en lo grupal.

Una escenografía sobria, en las que se destacan los tres escritorios con tableros en las que los dibujantes, desarrollan sus tareas diarias, muy bueno el vestuario de estos personajes de la década del sesenta y un destacado diseño lumínico, que crea los diferentes momentos que requiere el transcurrir de la pieza.
No olvidemos tampoco las bellas melodías tangueras, que ambientan la historia que se sitúa en la década del sesenta.






En definitiva, estamos en presencia de una excelente versión de este clásico del teatro nacional, que demuestra una actualidad absoluta y que sin dudas nos hará reflexionar, sobre como muchas veces, los comportamientos humanos, en momentos conflictivos, muestran su cara más egoísta y sin el menor atisbo de piedad con el semejante, que hasta hace poco, era un amigo, además de un compañero de trabajo.

No vamos a descubrir nosotros, la valía de una obra de los quilates de Tute Cabrero, pero si podemos destacar las actuaciones que presenta esta puesta y obviamente recomendarla.

La sala colmada del Andamio 90, que premia con un aplauso prolongado a los protagonistas al final de la función, no deja dudas, de la hermosa noche de teatro vivida y de la indudable vigencia que tiene este gran clásico del teatro nacional.



Pensador Teatral.



jueves, 28 de septiembre de 2017

Yo, Alfonsina

Lunes 20 30 hs en Teatro La Comedia.






Libro y Dirección de María Esther Fernández.

El teatro nos convoca en esta oportunidad, para ofrecernos una mirada diferente sobre la vida de Alfonsina Storni, notable escritora y poetiza, nacida en Suiza y que desde pequeña vino a la Argentina, con su familia, radicándose en la Provincia de San Juan.

Yo Alfonsina ( una mujer libre ), es un unipersonal estrenado en 1989 en el Teatro San Martín, con la actuación de Leonor Manso y ganó el Premio Estrella de Mar. Ahora tenemos la gran chance de verlo en esta reposición que se presenta en La Comedia.





La autora realizó un enorme trabajo de investigación, sobre la vida la gran escritora, buceando en reportajes en diarios, conferencias, notas periodísticas, lo que le permitió tener una mirada muy completa sobre el pensamiento que tenía Alfonsina. Tan buena fue su recopilación, que hasta el propio hijo de Alfonsina, luego de ver la obra, se acercó a María Esther, para agradecerle y decirle que esa noche, había conocido más a su madre.

A lo largo de la trama, descubriremos a una Alfonsina, indignada con la injusticia social reinante en esa época, en la que las mujeres estaban totalmente relegadas en las sociedad. Recordemos que en esos años, las mujeres no tenían aún derecho al voto, ni tenían las mismas oportunidades laborales que los hombres y eran muy mal vistas, las mujeres solteras con hijos, como era su caso.

La escritora hacía de la libertad su filosofía de vida y la elección de tener una vida en la que pudiera elegir su camino, sin tener que soportar la mirada acusadora del otro.






Este texto tan interesante, encuentra una gran intérprete en Guadalupe Berrino, que con una entrega absoluta, se convierte en Alfonsina Storni en la hora que dura la obra. Es excelente la composición del personaje que logra.
Debemos destacar esta gran interpretación que nos ofrece la protagonista, sus gestos, sus miradas, su manera de hablar, todo lo hace con una pasión increíble y esto enaltece su trabajo.
Una actuación soberbia de Guadalupe, que merece nuestro reconocimiento y admiración.

La puesta es íntima y el espectador disfruta enormemente el clima que permite la señorial sala de La Comedia, en la que se desarolla la obra, en la que, los espectadores tienen una cercanía total con la protagonista, lo que permite seguir cada movimiento y cada gesto de la actriz, sin perder detalle.

La escenografía es simple, con un piano dominando la escena y sobre el mismo, un retrato de Alfonsina. Un rubro a destacar es la iluminación que permite marcar los diferentes climas del relato y también nos gustó el vestuario de Alfonsina, en el que predomina el blanco.







Un texto pleno de poesía y sensibilidad, que arrancará por la infancia de Alfonsina en San Juan, su llegada  a Buenos Aires, sus primeros trabajos como escritora, sus amores secretos y por supuesto en el final nos hablará de manera poética,  de su particular relación con el mar.

En definitiva, estamos en presencia de una entrañable obra del off, con un texto muy rico de María Esther Fernández y una fenomenal actuación de Guadalupe Berrino, que nos conmueve por su pasión y por su entrega.

Yo, Alfonsina, es un espectáculo que recomendamos mucho y que merece verse. El aplauso emocionado, que los espectadores de pie ofrecen al finalizar la función, es un justo tributo a la protagonista y  no deja dudas, que la obra llegó al corazón de los presentesy que el espíritu de Alfonsina, estuvo presente en la sala.


Pensador Teatral.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Hasta el Fin de los Tiempos

Sábados 21 hs en La Tertulia ( Gallo 826 )






Dramaturgía y Dirección de Alejo Beccar.

Una obra muy actual la que nos propone el autor, inspirándose en Ricardo III de Shakespeare y moldeando una inteligente dramaturgia, que tiene el sello y el estilo del dramaturgo inglés.

El gran mérito de Alejo, es que consigue un texto potente, atemporal y sin lugar determinado donde se desarrollan las acciones, pero con un realismo tal, que parece una radiografía de lo ocurrido, en nuestro país, en la última década, en los que el descrédito de la clase política vá en dramático ascenso.

Hasta el fin de los Tiempos, nos cuenta la historia de Roberto ( Enrique Cragnolino ) un dirigente político, sin escrúpulos y con una ambición sin límites, algo que lo convierte en un ser extremadamente peligroso.






Su fuente de inspiración es Nicolás Maquiavelo, considerado padre de la ciencia política moderna, a quien se le atribuyó la famosa frase : " El fin justifica los medios ". Decimos se le atribuyó, porque en realidad la frase es autoría, nada menos que de Napoleón Bonaparte, quién la escribió en la última pagina del ejemplar del libro " El Príncipe ", obra cumbre de Maquiavelo, de ahi la creencia extendida, que la frase era suya.

Sin entrar en la polémica, de quien fue su autor, lo importante aquí, es que Roberto hizo de esa frase su doctrina no dudando en mentir, engañar, manipular, traicionar y hasta asesinar, con tal de conseguir su gran objetivo, en este caso el de ser elegido Presidente de la Nación.

Con una inteligencia siniestra, elaboró un plan, que contempló la eliminación de los rivales políticos dentro de su partido y también conquistar alguna de sus mujeres.

La trama tiene una atmósfera sórdida, oscura, en la que nuestro villano protagonista, parece ir cumpliendo cada uno de sus objetivos, con una crueldad y un cinismo que por momentos asusta.
La pieza tiene mucho suspenso, por lo tanto no vamos a contar mucho más, el espectador cuando vea la obra, comprobará sin finalmente Roberto, logra ser electo como presidente de la república y sus despreciables actos tendrán algún castigo.






Este texto duro e inteligente, encuentra anclaje, en las muy buenas actuaciones que presenta la obra, arrancando por Enrique Cragnolino, que con un parche en el ojo, cual pirata, compone a un político malvado y perverso. Un manipulador sin límites, que no conoce la palabra moral, todo lo que se le ocurre, lo lleva a la práctica, sin importar las consecuencias. Magnífica interpretación de Enrique, quien es el protagonista de la historia y merece nuestro reconocimiento por su excelente interpretación. Sus gestos, sus tonos de voz, su discurso y hasta sus movimientos, son los de propias de un ser deleznable, que es el que pide el director, para el personaje principal de la pieza.

Lo acompañan, Andrés Rojas, como Guillermo, candidato original a la presidencia por la fórmula del partido, aliado en un primer momento a las ideas de Roberto, pero que terminará sufriendo sus embates. Muy buena su interpretación, tan real, parece que estamos en presencia de un verdadero político en campaña.

Héctor Castagnino, un actor de experiencia es Oscar, el presidente del partido y padre del candidato a vice en la fórmula presidencial. Muestra una gran presencia escénica y mucho carácter.

Vayamos ahora a las mujeres que tiene la obra, en primer término mencionamos a la bella Natalia Imbrosciano, que es Nora, esposa de Guillermo y futura primera dama. Es una mujer atractiva e inteligente, por lo tanto muy apetecible para Roberto, que está secretamente enamorada de ella y hará todo lo posible para conquistarla. Un gran aporte el de Natalia.





Por último, mencionamos a Zulma Rossini, como Sabrina, la joven hija de Nora, tiene 18 años y es demasiado joven para que Roberto, se fije en ella, pero para alguien perverso y libidinoso como nuestro protagonista, esto no es un impedimento. Otorga frescura y candidez con su actuación.

El director eligió muy bien los actores para cada personaje, logrando darles el espacio, para el lucimiento individual y para que se destaquen en el conjunto.

La puesta es asfixiante, el espectador con algo de impotencia el accionar de este político sin límites. La impotencia, tiene mucho de identificación, ya que proyectan en este hombre con parche, a los gobernantes que tuvo el país en los últimos años, que hasta tienen en su haber asesinatos sospechosos como los que tiene Hasta el Fin de los Tiempos.






La escenografía es mínima, más bien desprovista, aquí la palabra es la que tiene preponderancia y hay un muy buen diseño lumínico, donde se resaltan los diferentes momentos que pide la trama y donde el color negro, en el ambiente y en vestuario de los protagonistas es el que se apodera de la escena.

En definitiva, estamos en presencia de un verdadero thriller político, con raíces shakesperianas, pero con una actualidad que nos abruma y nos duele. Es una mirada actual y muy cercana al mundo de la política, una temática muy poco tratada en nuestra dramaturgia y que nos dejará mucho espacio para la reflexión.

El prolongado y merecido aplauso que reciben los protagonistas al final de la función, es una muestra que la obra gustó mucho y nos deja la certeza que lamentablemente la doctrina de Maquiavelo, tiene muchos adherentes en nuestra clase política.



Pensador Teatral.

martes, 26 de septiembre de 2017

La Forma de las Cosas.

Viernes 20 30 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 )





Dramaturgia de Neil Labute y Dirección de Sebastián Bauza.

Teníamos gran expectativa, por ver La Forma de las Cosas, ya que para la ocasión, se reunían un texto inteligente y de probado éxito en todo el mundo, un elenco de lujo para el off y el significativo dato, que la obra desde su estreno venía presentándose con localidades agotadas en todas sus funciones y quedando siempre gente afuera.

Adelantamos ya que las expectativas fueron ampliamente satisfechas y nos fuimos del Kairos, al término de la función, plenos de haber disfrutado una gran velada teatral.

Pero arranquemos por el origen, como debe ser, La Forma de las Cosas, fue escrita en el 2001 por el dramaturgo estadounidense Neil Labute y fue la primera pieza de una trilogía, de la que también fueron parte Gorda ( 2004 ) y Razones para ser Bonita ( 2008 ), en las tres obras, el autor habla de la belleza y realiza una crítica a las relaciones humanas, en las que predominan la superficialidad y las apariencias, por encima de los valores.





La Forma de las Cosas, se presentó con gran suceso en Broadway, en Londres, en Madrid y en las principales capitales europeas. En Argentina, se estrenó en el 2009, en una recordada puesta, que tuvo a Fernan Mirás y Griselda Siciliani, como sus protagonistas.

Como pueden observar, los antecedentes, ya presagiaban una inmejorable noche de teatro, la dirección de esta versión es responsabilidad de Sebastián Bauza, joven actor y director, que es un viejo conocido nuestro, ya que disfrutamos muchas de sus obras en El Ojo, un teatro referente del off, conducido por Luis Agustoni.

La historia, arranca cuando Andrés ( Gastón Coccharale ) que trabaja como guardia de museo, tiene que llamar la atención a Evelyn ( Victoria Alsúa ), una estudiante de arte, que estaba sacando fotos, sin respetar la distancia permitida y además manifestando su deseo de vandalizar una de las estatuas, con un aerosol, que llevaba en su cartera.

Ese encuentro casual, deriva en una charla entre Andrés y Evelyn, que gracias a esos misterios que tiene el amor, se atraen mutuamente y este parece ser el puntapié inicial de una relación amorosa.
Porque hablamos de misterio ? Porque Evelyn, es una bella joven, extrovertida y muy inteligente, que extrañamente se fija en un Andrés, poco agraciado fisicamente, que tiene varios kilos de más, pelo largo y poco prolijo, además de usar unos anteojos antiguos ( tiene un look parecido a Hugo, el fornido pelilargo de la serie Lost ) Pero como dice un dicho, el amor muchas veces no entiende de razones y este parece ser el caso de esta incipiente pareja.





Andrés se siente fascinado por Evelyn y ese mundo nuevo que se le abre, ya que antes de conocerla, era un joven inseguro, con muy poca experiencia con mujeres. De a poco, la relación con Evelyn, parece mejorar su vida y su aspecto físico, baja de peso, porque mejora su dieta , comienza a ir al gimnasio y a realizar actividad física, todo motivado por su nuevo novia y queriendo lucir bien por ella. Se corta el pelo, se deja de comer las uñas, cambia su forma de vestir, en muy poco tiempo, se produce un enorme cambio en Andrés, que parece otra persona, en apariencia mucho más atractiva y la gran responsable de ese cambio, sin dudas es Evelyn, que resulta, su musa inspiradora.

Las cosas se complican cuando entran en escena, la pareja de amigos de Andrés, formada por Felipe ( Juan Luppi ) y Jenny ( María de Pablo ), se están por casar y conocen a su amigo, desde hace muchísimos años. Ellos notan sorprendidos los grandes cambios en Andrés, coincidentes con su nueva relación y desconfía de esa chica, nueva en el pueblo y en la vida de su amigo, Quien huele, que algo no está bien es Felipe, no le cierra del todo que su viejo amigo, haya cambiado tanto y en tan poco tiempo, no mira con buenos ojos, la manipulación y la influencia de Evelyn.

Pero como dijimos, estos cambios provocaran problemas y algunas confusiones amorosas, por darles un nombre elegante, que serán decisivas para el desarrollo de la trama.
Pero hasta aquí contaremos, dejaremos que el espectador cuando vea la obra, descubra que peligrosas relaciones, se tejerán entre ellos.





La trama es muy entretenida y mantiene enganchado al espectador en todo el momento, que quiere adelantarse y descubrir que sucederá con esta nueva pareja, que tan unida parece, pese a sus diferencias.

El elenco reunido, es realmente un lujo para el teatro off, arrancando con Gastón Cocchiarale, joven y talentoso actor, muy recordado por su participación en la película El Clan, donde era Maguila. Aquí personifica a un entrañable personaje, Andrés, que a lo largo de la obra sufre una increíble transformación, tanto en su aspecto físico, como en su personalidad, pasando de ese ser el chico inseguro y medio nerd del comienzo, a una persona mucho más desenvuelta, atractiva y con una autoestima creciente.
Genial el trabajo de Gastón, componiendo un personaje adorable, que causa una gran empatia en los espectadores.

La otra gran protagonista de la historia es Victoria Alsua, la estudiante de arte que llegó  hace poco tiempo,  a ese pueblito perdido como ella misma denomina.. Ella es Evelyn, moderna y liberal, desestructurada, de mente muy abierta, que con su estilo directo y muy sexual, enamora a Andrés. Con su simpatía y su belleza, no solo cautiva a Andrés, sino también conquista a la platea. Una gran interpretación la de Vicky.






Cuando dijimos que el elenco, era de lujo para el off, no exageramos en nada, la pareja de amigos de Andrés, la forman María de Pablo, de recordada actuación en Claveles Rojos, obra de gran recorrido en el off , papel por el que recibió numerosos reconocimientos. Aquí compone a  Jenny, una chica bien, dulce y bastante superficial, pero con gran encanto. Una actriz super talentosa María, versátil y con un estilo particular, que se disfruta mucho.

Para completar este poker virtuoso, nos resta mencionar a Juan Luppi, de familia de actores y nieto del gran Federico. Vivió diez años en España, donde tuvo gran éxito con Los Serrano, Aquí da vida a un Felipe, con mucho carácter, machista y bastante pendenciero, su personalidad choca mucho con Evelyn, con la que se producen cruces verbales  muy filosos, que incomodan al resto.
Se luce mucho Juan, mostrando sus condiciones.

Fue algo larga la descripción, pero creemos que la valía de los trabajos, merecía este mínimo reconocimiento, ya que el lucimiento de este grupo de actores, es el que otorga la fluidez y dinámica que presenta obra. Para lograr esto, debemos darle mucho mérito el director, que consigue una puesta ágil y muy atractiva.

Además de las interpretaciones, hay otros ítems que debemos destacar, uno de ellos es el diseño escenográfico a cargo de Sabrina López Hovhannessian, con esos huesos de fondo, simulando un museo y con los propios actores construyendo los distintos espacios, que requiere la trama, moviendo elementos que están en todo momento en el escenario. Un recurso ingenioso y muy bien explotado.
También resaltamos el diseño lumìnico de Jorge Ferro y los momentos musicales, que separan los diferentes actos.
Están todos los detalles muy bien cuidados y esto contribuye a la belleza que tiene la puesta y aquí tiene fundamental ingerencia, el productor de la obra Gonzalo Cirigliano, por el gran esfuerzo económico, realizado en compras de derechos, elección de director, elenco, etc. Sin dudas, hay que tener un gran amor por el teatro, para semejante inversión económica, en el ámbito del  teatro independiente, donde la mayor parte son gastos. El esfuerzo se nota, en una puesta que resulta un lujo para el teatro off, por eso mencionamos a Gonzalo, ya que es una parte fundamental del proyecto.






En definitiva, estamos en presencia de una historia de amor muy particular, en la que podemos observar como muchas veces la influencias de los otros y estar enamorados, pueden modificar nuestras conductas más arraigados. La obra también nos invitará a reflexionar, acerca de la amistad y de sus valores, de  lealtad y de traiciones. Además nos habla del arte y sus límites, tratando de dilucidar cuando el arte deja de ser tal, para transformarse en un grotesco.
Todo es válido en nombre del arte ?? Podemos superar todas las barreras morales, invocando que estamos haciendo arte o hay límites que nunca debieran superarse ??

La pieza tiene un libro rico y nos tiene preparado un final tan contundente, como inesperado, que dejará al espectador sorprendido y seguramente tomando posición sobre el dramático giro que toma la historia, es ese último tramo.

No vamos a contar más, solo decir, que estamos en presencia de una valiosa propuesta del teatro independiente, que reúne una dramaturgia atractiva e inteligente, una dirección precisa y actuaciones magníficas.

Con todo lo mencionado, no debe sorprendernos, el arrollador arranque que tuvo la obra, agotando localidades desde su estreno y prometiendo seguir haciéndolo por muchas funciones más.
Recomendamos La Forma de las Cosas, la van a disfrutar enormemente y seguramente van a quedar tan sorprendidos como nosotros, con su desenlace, que de ninguna manera, los dejará indiferentes.



Pensador Teatral.





sábado, 23 de septiembre de 2017

Remanente de Invierno

Martes 21 hs en Teatro Hasta Trilce ( Maza 177 )





Dramaturgia de Rafael Spregeldburd, Puesta en Música de Andrés Gerszenzon y Puesta en Escena de Damián Malvacio.

Una propuesta original y muy interesante, la que nos presenta Remanente de Invierno, obra escrita por Rafael Spregelburd y estrenada en 1995, en el Centro Cultural General San Martín.

El reconocido compositor, director de opera e instrumentista, Andrés Gerszenzon, tomo la pieza y conservando la esencia de su texto, la dotó de una bella estructura musical y la convirtió en una mini opera, aunque el director quiere evitar esa palabra y prefiere mencionar a su adaptación, como una puesta en música.

La pieza ofrece una mirada crítica de la sociedad consumista en la que vivimos, donde los electrodomésticos y los medios de comunicación, ocupan un lugar preferencial, cobrando una importancia desproporcionada, colaborando a la incomunicación de la familia.






No es sencillo encuadrar en algún género específico a Remanente de Invierno, ya que es una composición plural, pero tiene mucho de comedia musical, en la que el absurdo y la ironía abundan en escena, siendo estos los medios elegidos por el autor, para transmitir su mensaje.

Aparecen personajes como El Topo Menendez, ídolo de los niños, al que asociamos inequivocamente con nuestro conocido Topo Gigio, aparece un ñandú famoso en la TV, una Barbie y una heladera extraviada, que se fugó de la casa.

La puesta es audaz y original, representando un gran desafío, para los actores que demuestran sus condiciones, en una obra, que exige mucho, partiendo desde el punto que sus parlamentos, son en parte habladas y en partes cantadas, apareciendo ahí el género de opera que viene de la mano del talentoso director y que requiere que los actores tengan condiciones en esa área.

El elenco es numeroso y en actuaciones parejas, se destaca mucho Rocío Gutierrez ( Silvita ) la protagonista de la historia, hija única de la familia, que es, quien cuenta la experiencia en primera persona. Con problemas para recordar el significado de las preposiciones y cuando utilizarlas en las oraciones, deambula por la casa con su Barbie como juguete preferido. Rocío cumple una muy buena interpretación. Se luce mucho en las partes cantadas, con su hermosa voz.





Su madre ( Ana Moraitis ) parece más preocupada por que vuelva la heladera fugada, que por el extraño comportamiento de su hija y no se pone de acuerdo nunca con su esposo Meyer ( Osvaldo Malizia ) con el que discute por casi todo, entre otros motivos, por el kerosene, que se consume en la casa. Osvaldo tiene mucha presencia escénica y es de los más destacados.

Lucas Werenkraut ( el electricista ) y Federico Buscarons ( el plomero ) llegan a la casa para arreglar la gran cantidad de electrodomésticos que tiene esta familia y les anuncian que van a estar un par de días allí, porque el trabajo que tiene será arduo. Conforman una dupla muy divertida.
Se destaca igualmente Mattea Musso, como la vecina.

Otra dupla que luce mucho, es la de los conductores de televisión, que también ingresan a esa casa, nos referimos a Raul Moreschi un histriónico conductor y su compañera, la bella Virginia ( Piuqué González Abraham ), la chica del tapado, quien dá vida a una sensual animadora, que ratonea al padre de familia, trayendo un tinte sexual a la historia, que como pueden apreciar, tiene de todo como en botica.

El elenco es numeroso y seguramente estamos omitiendo algún nombre, lo importante es que se conformó un elenco parejo, con dotes musicales y que demuestran muy buen entendimiento en lo grupal.







La puesta tiene muchos puntos a destacar, arrancando por la música, que juega un papel clave en la pieza y son los integrantes de esta mini orquesta, los responsables de ello, al deleitarnos con sus melodías en vivo.-
Lorena Torales en piano, Catriel Rivadero es guitarra e Ignacio Svachka en percusión, jóvenes valores, que merecen nuestro reconocimiento, por su excelente faena, bajo la batuta atenta de Gerszenzon.

Otro ítem a destacar, es el diseño escenográfico que presenta gran cantidad de electrodomésticos, en especial televisores, repartidos en el escenario, conformando la original escenografía, Muy bueno también el diseño lumínico y el recurso de proyectar imágenes en el único televisor que funciona de todos los vemos.

Sin dudas estamos en presencia de una obra muy original, que transmite su mensaje por medio de la música y con una dramaturgia en donde lo bizarro y el absurdo tienen preponderancia.

Desde nuestro humilde espacio, siempre celebramos la aparición en nuestra nutrida cartelera teatral, de propuestas distintas y jugadas, como Remanente de Invierno, que valiéndose de un elenco virtuoso y una bella adaptación, nos ofrece esta bella puesta en música como dice el director o mini opera como titulamos nosotros, para que los espectadores disfruten de una agradable velada y puedan agradecerlo con un caluroso aplauso al término de la función.



Pensador Teatral.







miércoles, 20 de septiembre de 2017

El Mundo en mis Zapatos

Sábados 20 30 hs en Pan y Arte Teatro ( Boedo 880 )





Dramaturgia de Eloisa Tarruella y Brenda Fabregat. Dirección de Eloisa Tarruella.

Fuimos hasta el Pan y Arte, para descubrir las razones del gran éxito que está teniendo El Mundo en mis Zapatos, obra que desde su estreno se presenta con localidades agotadas y excelentes críticas.

Contemos antes que nada  la génesis que tuvo esta obra, que resulta muy interesante, ya que está inspirada en la propia vida de Brenda Fabregat, la protagonista. Hace unos años, en crisis con su pareja y con dos niños pequeños, viviendo sola en un pequeño pueblito puntano, llamado Carpintería, el panorama no era el mejor, era deprimirse o tratar de descargar y por suerte eligió la segunda opción, empezando escribir una especie de diario personal en Facebook, como terapia catártica.

Eloisa, con quien se conocía de chica, era una de las lectoras más ávidas de sus posteos y ya en su cabeza de dramaturga, se empezaba a imaginar una obra que recogiera estos escritos. El tiempo transcurrió, las viejas amigas, se reunieron y finalmente se alumbró El Mundo en mis Zapatos.





La pieza nos cuenta, la historia de Brenda Martínez, que en la noche de Navidad, se prepara para pasarla sola en casa. Su marido la dejó y esa noche sus hijos la pasarán con él. Sola y en plena crisis de los cuarenta años, parece el momento ideal para repasar algunos momentos de su vida y tratar de salir del pozo en que se encuentra.

Brenda, que trabaja como camarera en un bar, es actriz de profesión, pero le cuesta hacer pie en su profesión, arrancará hablando de su paso por los casting más insólitos y desde ahí hará un repaso por sus fracasos amorosos de las adolescencia, el matrimonio, la llegada de los hijos, como se irá apagando la llama de la pasión, que desombocará en una dolorosa separación, que al principio, suena a libertad y a un futuro abierto, pero que al poco tiempo, se convierte en fracasos amorosos al por mayor.

El texto es realmente muy rico y es una mirada muy inteligente del mundo, desde el punto de vista de la mujer, siendo tan realista esta mirada, que se logran una plena identificación con las mujeres de las platea y también con los hombres que se sienten identificados con lo que escuchan.

Es momento de hablar ya de la extraordinaria actuación de la bella Brenda Fabregat, toda una revelación su interpretación.
Nos encantó su gestualidad, sus tonos de voz y la composición de los personajes, ya que si bien estamos en presencia de un unipersonal, a lo largo de la obra, la protagonista, compone un sin numero de personajes, apareciendo mágicamente en el escenario, gracias a su virtuosismo, algunos de los hombres que participaron de sus fracasos amorosos, momentos de sus castings y una tía paraguaya que nos hará reír muchísimo, por nombrar solo algunas de las apariciones.





El histrionismo de Brenda hay que destacarlo mucho, como así también, su frescura, la capacidad para reírse de si misma y la sensibilidad con la que lleva el relato. No es sencillo estar sola en escena y mantener el ritmo arriba a lo largo de la trama y es algo que la protagonista consigue, manteniendo enganchado en todo momento al espectador, que se ríe muchísimo a lo largo de la noche y festeja cada uno de sus gags.

Brenda está en constante movimiento, tiene un muy buen dominio de su cuerpo y lo demuestra, mencionemos que tiene un pasado como bailarina clásica que aquí aprovecha, para montar muy lindas coreografías y obviamente se pone el tutu y las zapatillas de ballet

La puesta está muy cuidada, con una escenografía cálida simulando su pequeño departamento, hay un muy buen diseño de luces y por supuesto debemos destacar el vestuario de Soledad Gaspari, que nos traen distintos atuendos que la actriz se irá probando a lo largo de la trama y por supuesto los zapatos, que acompañarán los diferentes momentos de la vida de Brenda, en una analogía muy interesante.

En esta puesta íntima y con todos los detalles atendidos, se nota y mucho, la mano de la talentosa Eloisa Tarruella, directora, autora y cineasta, quien tuvo una participación decisiva en la construcción del libro y en el diseño de la obra, valiéndose de una Brenda superlativa, que con unas ganas y una pasión absoluta, se entrega a corazón abierto en el escenario.





En definitiva, El Mundo en mis Zapatos, apoyándose en una dramaturgia sensible e inteligente, nos presenta una deliciosa comedia, que además de muchos momentos divertidos y de risas que llegan permanentemente de la platea, nos invitará a la reflexión, sobre como muchas veces la vida, nos presenta dificultades, que debemos superar-

Para la ocasión, se unen una gran directora y una actriz que sorprende, ofreciendo una actuación sensacional, cuando vean la obra, coincidirán con mi opinión y se emocionarán con la interpretación de Brenda.

Los prolongados aplausos que recibe la protagonista al final de la función de una sala que luce repleta, además de ser un justo premio a su actuación, son una clara muestra, que la obra gustó mucho y la certeza,  que boca a boca mediante, El Mundo en mis Zapatos, se seguirá presentando por muchas funciones más a sala llena.

Recomendamos la obra fervorosamente y aconsejamos que reserven su lugar con anticipación, para asegurar su butaca y poder disfrutar del rico universo femenino, que Brenda y Eloisa abren para nosotros.



Pensador Teatral.