sábado, 18 de agosto de 2018

La Morsa

Libro de Luiggi Pirandello y Dirección de Gustavo Oliver.








Sábados 20 hs en El Crisol Teatro ( Malabia 611 )

Siempre seduce la idea de ver las obras de Luiggi Pirandello, prolífico dramaturgo y novelista italiano, nacido en Scilia. Es uno de los autores teatrales italianos más importantes de todos los tiempos. Fue ganador del Premio Nobel de Literatura en 1934.

Pirandello en sus obras, siempre indagó en las profundidades de la mente humana, motivado seguramente en la demencia de su esposa e influido por Frued, sostuvo que somos uno y muchos, encerrados un una ilusoria identidad y que debemos quitarnos las máscaras que llevamos, para librarnos de la hipocresía social y poder ver en un espejo quienes realmente somos.








La Morsa,  es una de sus obras cortas más reconocidas, fue escrita en 1898 y estrenada en el Teatro Metastasio de Roma en 1910, llegando ahora al nuevo El Crisol, en esta puesta adaptada, por el joven director Gustavo Oliver.

La historia nos presenta, una triángulo amoroso muy peligroso, en el que Julia ( Marcela Fraiman ) sostiene hace tiempo una relación extramatrimonial con Antonio Serra ( Nestor Navarria ), conocido de la familia y de su esposo  Andrés ( Martín Ortiz ), ya que es su abogado.

Una noche Antonio, llega preocupado a la casa de Julia, para hablar con ella, ya que durante un viaje que compartió con su marido, percibió que este se comportaba de manera extraña, como sospechando de la relación prohibida y del engaño que estaba sufriendo.









Al amante se lo nota con miedo, desesperado de solo pensar que su amigo pudo haberse dado cuenta de la traición. Julia lo escucha preocupado, pero no dar crédito a las sospechas, ya que su situación no tendría retorno, tiene hijos en común con un esposo extremadamente violento, que podría hacer cualquier cosa, si se supiera engañado.

Hay reproches entre los amantes, justificaciones de ambos lados, una relación que nació porque Julia,  se sintió abandonada por su esposo, que dedicado al trabajo, la trató con indiferencia por mucho tiempo, tanto, que se animó a vivir una aventura extramatrimonial, seguramente sin medir las consecuencias.









El miedo invade la mente de ambos, pero ya es tarde para hipótesis, porque Antonio estará pronto de regreso en casa y ahí su esposa, se enterará si los temores de su amante, son fundados no. Hasta allí contaremos, dejaremos que el espectador cuando vea la obra, descubra lo que sucederá cuando los esposos se enfrenten.

La obra nos ofrece muy buenas actuaciones, que se disfrutan doblemente por la cercanía que tiene la platea con los espectadores, lo que permite seguir en detalle cada movimiento y cada gesto de los protagonistas.

La actuación más destacada a nuestro entender es la de Marcela Fraiman, ella es Julia, el vértice del triángulo, quien navega en aguas de insatisfacción por su matrimonio y de culpa por su desliz amoroso. Una magnífica composición de Marcela, plena de sensibilidad y expresividad.








Nestor Navarria, es Antonio, el amante asustado del rodete, se lo nota algo arrepentido por la relación prohibida que mantiene con Julia, a la que quiere culpabilizar de sus encuentros. Destacamos su efusividad  y la mueca de miedo y aflicción que le adosa a su personaje.

Completa el triángulo, Martín Ortíz, como Antonio, el marido engañado. Un actor de experiencia que encaja perfectamente en el rol de esposo celoso y violento. Destaca la presencia escénica y el oficio de Martín.

Completa el elenco Camila Groso, en un personaje menor, como el ama de llaves, que seguramente conoce los secretos de la casa, aunque los calla.










Hay una muy buena elección del director respecto del elenco, que lleva adelante la historia con mucho realismo. La puesta es íntima, las acciones se desarrollan en un pequeño living, por lo que el espectador se siente dentro de la historia. Destacamos el elegante vestuario de época de Jorgelina Herrero Pons y el diseño sonoro de Gabriel Dándrea, que ambienta en muy buena forma el relato, con los ruidos que llegan de la calle..

En conclusión, una interesante obra de Pirandello, que nos hablará del engaño como parte cotidiana de la vida de algunas personas y como sin darse cuenta, sostener esa mentira, si bien es posible por un tiempo, a la larga siempre la verdad saldrá a la luz y cuando esto suceda, será tarde para arrepentimientos o para lamentos.

La Morsa, ofrece una noche de buen teatro, con actuaciones muy destacadas y un texto que nos hará reflexionar, acerca de la mentira y de las mascaras que mucha gente usa a diario, para sostener una vida que no es real.




Pensador Teatral.



viernes, 17 de agosto de 2018

Animales Políticos

Dramaturgia de Fabian Curotto y Dirección de Walter Guzmán.








Viernes 20 hs en Auditorio Losada ( Av. Corrientes 1551 )

Animales Políticos fue escrita en el 2004, por Fabián Curotto, pero parece haber sido escrita la semana pasada y no hace 14 años, ya que que nos habla con total actualidad de política y de la clase dirigente, en momentos en que, precisamente el descrédito por los políticos, es cada vez mayor en la sociedad.


La historia que se nos presenta es simple y directa, las acciones se desarrollan en Villa Esperanza, una pequeña ciudad del interior, justo el día, en que se celebran elecciones para diputado provincial. Dentro del comité de campaña, de un humilde partido vecinal, Alfredo Rojas ( Pablo Sorensen ) joven político local, está reunido con su equipo de trabajo y sus amigos, analizando su suerte en las elecciones, que se celebran ese día.











Sus posibilidades de ser electo son pocas, porque debe enfrentar a Patricio Aguilera Gomez, político experimentado y poderoso de la ciudad. Terrateniente y empresario, es quien detenta el poder casi absoluto en esas latitudes, ya que además es dueño de la fábrica donde trabaja la mayoría del pueblo, por lo que pese a su mala reputación, tiene muchos votos cautivos, gente que lo votaría siempre por miedo a perder su trabajo.

La lucha entre ambos políticos es desigual, como si fuera la pelea de David contra Goliat. El mayor capital de Alfredo Rojas, es su honestidad y su lema es la lucha contra la corrupción. Aguilera Gómez, no tiene esos valores, es un político corrupto, pero pese a ello, es dueño de medio pueblo y parece que lo seguirá siendo por muchos años más..

Pero la suerte de Aguilera parece cambiar, cuando lo involucran en un escándalo de corrupción que deteriora su imagen. Entonces con la posibilidad de una derrota inminente Aguilera decide visitar el bunker de campaña del honesto Alfredo, para tratar de llegar a algún tipo de acuerdo.










Los diálogos entre el viejo político con Rojas y sus colaboradores no tienen desperdicio y son para quien escribe estas líneas, el momento más sustancial de la pieza. Se cruzarán dos filosofías, en cuanto a hacer política, por un lado la honestidad y la transparencia como filosofía  y por el otro lado, las viejas mañas de la política, la mentira como medio válido para lograr los objetivos, sumando al fraude como herramienta para asegurar un resultado electoral, describiendo además las redes de contacto y los manejos turbios, que son sus métodos habituales.

Si bien por momentos, podemos pensar que algunas situaciones resultan exageradas, lamentablemente se parece demasiado a la realidad política de Argentina, donde la democracia es permanente profanada por políticos inescrupulosos, que solo defienden sus intereses.

Hasta allí contaremos, cuando el espectador vea la obra descubrirá, si el joven candidato a diputado, puede sostener sus ideales y sus convicciones, ante las amenazas y las propuestas que le acerca un político inescrupuloso y poderoso, como Aguilera Gómez. Aguantará los embates o finalmente traicionará sus convicciones y a sus seguidores, ante la posibilidad de ser electo diputado ese día ??









La trama corre en forma fluída, los diálogos suenan naturales y creíbles, envolviendo al espectador, que se engancha con la historia, de la mano de las buenas actuaciones que presenta la pieza. Hablemos de ellas entonces.

Pablo Sorensen, es uno de los protagonistas, interpreta a Alfredo Rojas,  joven político, esperanzado en llegar al Congreso, para llevar aire fresco con sus proyectos, de la mano de su honestidad y sus ganas, siendo consciente que deberá luchar contra el poder reinante. Muy buen trabajo el de Pablo, dándole mucho vigor a un personaje, que con el correr de los minutos y el transcurrir de la visita de Aguilera, irá virando en sus gestos y hasta en su forma de hablar.

En su comité de campaña, lo acompañan Walter Guzmán, como Nelson, es el segundo en importancia en el partido, con más experiencia y pragmatismo que Alfredo, le marcará el camino a su compañero. Walter además es el director de la obra y sale airoso de la doble función.








Con papeles menos protagónicos, pero acompañando muy bien, mencionamos a Pablo Bellusci como el Cholo, Ricardo Cacace es Tito y Pablo Passini como Juancho. Los tres están junto a Rojas, por su honestidad y de manera desinteresada. No quieren ver a Aguilera por allí y tampoco quieren que su líder lo escuche. Muy buena labor de los tres actores, que simbolizan al ciudadano esperanzado, que aún cree en la democracia, como la mejor manera de mejorar la vida de la gente.

Y para el final dejamos a Franco Salatino, que interpreta a Patricio Aguilera Gómez, el caudillo político local, el que conoce todas las mañas, todos los chanchullos. Aguilera tiene a la mentira y al engaño, como su modus operandi. Es el típico político chanta, que se vale de la política para enriquecerse.

La actuación de Salatino es magnífica, en nuestra opinión se come la obra, con una presencia escénica importantísima, con un impecable vestuario, su tono de voz alto y firme, su discurso envolvente y hasta sus ademanes, nos hacen recordar a tantos políticos que tanto daño le han hecho al país. Por su porte, su bigote y su manera de hablar, nos hizo recordar mucho al Turco Asís. Estupendo trabajo el de Franco, que se destaca mucho a lo largo de la pieza.










De la puesta, queremos destacar diseño escenográfico que nos lleva a un comité humilde de barrio, resaltando una enorme bandera argentina de fondo. Hay un muy buen diseño lumínico de Manuel Mazza, que construye buenos climas y momentos destacados, en una puesta, donde el director privilegia la palabra y el discurso de los actores, por sobre otros artificios.

En definitiva, estamos en presencia de una obra con una vigencia absoluta, parece una radiografía de lo que es la política en cualquier ciudad del interior, donde las figuras feudales concentran todo el poder, manejando las trampas del sistema político a la perfección, haciendo muy difícil la llegada a instancias de gobierno, de aquellas personas honestas o ajenas al sistema.
Hay todo un mecanismo de defensa corporativa, que buscarán domesticar o destruir cualquier amenaza a su hegemonía.

Animales Políticos, llega en un momento fundamental de la Argentina, por eso además de disfrutar de muy buenas actuaciones, sin dudas vamos a reflexionar y ver como muchas veces una clase política tan mediocre, defrauda a la democracia y no permite que el país, tenga el desarrollo que la gran mayoría de sus habitantes merece.




Pensador Teatral.


lunes, 13 de agosto de 2018

La Pecera

Dramaturgia de Ignacio Apolo y Dirección de Mauro Oteiza








Domingos 18 hs en Del Borde Espacio Teatral ( Chile 630 )

Obra escrita en 1993 por Ignacio Apolo, que pone la lupa en el mundo adolescente, con una mirada cruda y realista, siendo la adolescencia, una temática muy poco explorada por nuestro teatro.
El texto de Apolo, que obtuvo numeroso premios y reconocimientos, es muy valiente y pese a haber sido escrito hace más de veinte años. tiene una vigencia absoluta e inquietante,

En La Pecera, vemos a dos adolescentes, estudiantes de una escuela religiosa, que se reúnen en un sótano del colegio, lejos de la mirada y el radar de los adultos, una especie de zona liberada, en la que pueden fumar y tener rienda suelta para compartir sus fantasías sexuales con las mujeres del colegio y principalmente con La Correa, la profesora de Matemática, con la que parecían obsesionados.










El sótano donde se reúnen, estos 2 amigos, tiene un secreto, tiene un agujero en una de las paredes, por donde pueden espiar el baño de las mujeres y pueden ver cuando va Correa, siendo dos vouyeristas privilegiados, subiendo la apuesta y fantaseando con lo que le harían a la profe,que según sus pensamientos los provoca.

El diálogo entre estos dos adolescentes, parece normal para los chicos de esas edad, en la que hablan mucho y concretan poco. Se aplicaría el famoso dicho, del perro que ladra no muere.  Pero una tarde, casi jugando Pescado ( Denise Labbate ) le dice a Leto ( Anabella Degásperi ) que pasaría si la siguen a La Correa, cuando sale del colegio y se animan a algo más que mirarla.

No vamos a contar más, solo adelantar, que a partir de esa situación, la obra girará en forma dramática, los diálogos inocentes y las fanfarronadas, abrirán paso a las tensiones y a los temores.
Entre los amigos, se dá una relación de poder muy particular, se desafían en forma permanente, la violencia está presente en sus encuentros y el tema de la sexualidad y la homosexualidad rondan permanentemente la trama, de forma amenazante.










Esta versión de Mauro Oteiza, tiene una variante fundamental e innovadora, respecto de anteriores presentaciones de La Pecera, la misma consiste, en que los personajes de los adolescentes varones, serán representados por dos mujeres.

El desafío es grande y la apuesta muy arriesgada, pero los resultados son excelentes, gracias al talento de las jóvenes actrices, nos referimos a Anabella Degásperi y Denise Labbate que son las grandes protagonistas de esta historia. Ambas realizan una composición estupenda de sus personajes. Sobre el escenario vemos dos muchachos, con sus códigos de lenguaje, sus juegos de manos y una relación víctima - victimario, que cambia continuamente,









Ambas actrices son del interior bonaerense, Anabella al igual que el director son bahienses, mientras que Denise, es de Pergamino. Aportamos este dato, porque nos gusta que artistas del interior lleguen al off porteño.

A Denise, es la primera vez que la vemos en escena, pero a Anabella, la vimos este año en Con el Alma Aferrada, donde daba vida a una simpática mucama. Les podemos asegurar que la transformación que experimenta Anabella para esta obra, es asombrosa, tanto que realmente cuesta creer, que sea la misma actriz.

La entrega de ambas protagonistas es absoluta, con un realismo que abruma, dejan la piel sobre el escenario, se las nota totalmente identificadas con sus personajes y esto se traduce en actuaciones estupendas, que llegan al corazón del espectador.

Hablando del público, realmente  quedamos impresionados por el silencio y la atención, con que los espectadores siguen la pieza. La frase no vuela ni una mosca ,se aplica a la perfección aquí. En la sala, se respira un ambiente de tensión, que por momentos abruma.








La puesta que propone el director es sórdida y oscura, la penumbra reina en muchos momentos, simbolizando la oscuridad en la que se mueven las almas de estos dos adolescentes. Hay un diseño escenográfico muy logrado de Nicolás Caminiti, aprovechando las generosas dimensiones de la sala del Delborde y esa alta escalera, que simboliza,  la comunicación de este lugar secreto de los adolescentes, con el mundo exterior, habitado pos los adultos, que no tienen acceso allí.

Destacamos la música de Francisco Panzini, que tiene mucho protagonismo durante una trama, que no dá tregua, arrancando de menor a mayor en cuanto a la tensión, llegando al climax, en los momentos finales.

No contaremos más, dejemos que el espectador cuando vea la obra, descubra un poco más de La Pecera y vislumbre como el mundo aparentemente ingenuo de esos jóvenes, esconde una violencia y una crueldad, que en muchos casos los adultos sabemos existe, pero no queremos hacernos cargo, ni enfrentar el problema.







En conclusión, estamos en presencia de una obra muy fuerte, inquietante y perturbadora, que se centra en el conflicto adolescente, con toques de grotesco, con espacio para algunos momentos graciosos, pero con una carga dramática, que le otorga a la pieza, una potencia y un vigor que no es fácil de conseguir.

La Pecera, es una propuesta  valiente, que se atreve a exponer una temática dura, sin tapujos. Se apoya en actuaciones estupendas de las dos protagonistas y en un director que se pone al frente de este gran desafío.

Recomendamos la La Pecera, una obra vertiginosa y virulenta, tanto que al terminar la función, quien escribe esta reseña, tardó en poder levantarse de su butaca, impactado por la potencia del final.
Indudablemente, vivimos una experiencia fuerte y movilizante, de esas que nos dejan reflexionando por un largo rato y cuando esto sucede, es porque el hecho teatral ha triunfado.




Pensador Teatral.

domingo, 12 de agosto de 2018

Ex, que revienten los actores.

Dramaturgia de Gabriel Calderón y Dirección de Mateo Chiarino











Sábados 22 30 hs en La Carpinteria Teatro Jean Jaures 858 )

Obra escrita por el joven dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón, estrenada en Montevideo, pasando ya con suceso por teatros de Colombia, Perú y recientemente estrenada en Cataluña con enorme repercusión,  llegando a nuestro país, con una puesta de un joven director argentino, nos referimos a Mateo Chiarino, dupla que ya vimos en UZ, El Pueblo, una comedia desopilante.

Volviendo a Ex, que revienten los Actores, contemos el origen del titulo, ya que algún desprevenido puede pensar que la obra, trata sobre el mundo del espectáculo y nada que ver. El título de la obra, hace referencia a una frase del Pepe Mujica, que cuando le preguntaron, en que momentos iban a superarse las tensiones de la dictadura en su país, respondió coloquialmente, que eso ocurriría cuando reventaran todos los actores que estuvieron relacionadas con ella. Es decir, que sería la muerte de los protagonistas, la que trerían paz y retirarían el tema de la discusión, según el Pepe.












Por un lado, nos queda claro, porque la obra tuvo tan buena repercusión en otros países de Latinoamerica, además del Uruguay, evidentemente son varios los países que sufrieron las consecuencias de las sangrientas dictaduras en los años setenta y  de ahí surge la universalidad de la historia.

Y por otro lado, Calderon buscará desmentir esa frase de Mujica, queriendo mostrar como un tema tan sensible como el mencionado, seguirá dando vueltas, pese a que los que vivieron esos años, por cuestiones edad vayan muriendo.

La dramaturgia está muy bien construida y se apoya en una historia de amor, ya que hay oven pareja conformada por Tadeo ( Manu Fernández ) y Ana ( Cacilia Cosero) no puede disfrutar el presente a pleno. Tadeo grita a los cuatro vientos el amor por su novia, pero Ana está  bloqueada y le cuesta exteriorizar su sentimiento de amor.













Se la nota angustiada y tiene un deseo casi imposible de cumplir, que es reunir en la cena navideña a toda su familia. El problema para que esto ocurra, es que gran parte de los integrantes de su familia, con la que desea reunirse ya han muerto. Y porque no decimos que el deseo es imposible entonces  ??  Lo decimos porque Mateo es científico y ha logrado desarrollar una especie de máquina del tiempo, que haría posible traer a las personas del más allá, aunque sea por unas horas.

Como puede apreciar el lector, la obra además de ser muy original, transita diversos géneros, como la comedia, el drama y obviamente el de la ciencia ficción,  tópico muy poco explorado en el teatro, siendo un género más cinematográfico. Las acciones de la obra, transcurrirán en el presente, pero para ir tratando de comprender el todo, irán apareciendo como flashbacks, escenas del pasado, que nos ayudarán a entender las cosas.

La trama es potente y resulta sumamente atractiva para el espectador, ya que es vertiginosa y atrapa desde al arranque al público, que mira con fascinación como de a poco la protagonista y nosotros junto a ella, iremos encontrando las piezas faltantes de ese rompecabezas inconcluso, de su pasado, que no le permite conocer su identidad.















Para conseguir una puesta tan potente, además de la eficaz dirección de Chiarino, tiene gran influencia, el importante y numeroso elenco reunido para la ocasión, todos actores con mucha trayectoria en el teatro independiente, que en una obra con mucho recorrido, como esta, encuentran espacio para mostrar su valía,

Arranquemos por la parejita de novios, Manu Fernández compone un personaje muy querible, que demuestra estar dispuesto a todo, para  satisfacer los deseos de su querida Ana, llegando a revivir hasta a la suegra. Aporta mucha frescura Manu,  con su entrañable Tadeo.

Cecilia Cósero, es Ana, que se siente angustiada, por no tener clara su historia y eso es algo que la atormenta a diario. Una interpretación magnífica,  que tiene momentos graciosos y otros donde conmueve al espectador. Nos gustó mucho.












Victoria Carreras, una actriz de raza, es Graciela la madre de Ana, llega del más allá y tiene algunos problemas para controlar su agresividad, logrando un personaje muy gracioso e histriónico. Victoria, muestra aquí su versatilidad y se luce mucho

Mariano Cáceres es Jorge, el padre de Ana, un personaje sufrido que soportó los excesos de la dictadura, que aquí impresiona por el vigor y la entrega que le imprime a su interpretación, cargada de realismo y sentimiento..

Antonia de Michelis, es la abuela Julia, aporta su experiencia y pese a conocer casi la totalidad de lo sucedido,se nota que fue tanto su sufrimiento, que le cuesta asumir las verdades.












Dejamos para el final, dos actuaciones masculinas que nos gustaron mucho, una de ellas la de Matías Garnica que además de su papel específico en la trama, es el presentador de la historia, el que conecta los momentos del presente y del pasado. Destacadísima su actuación, con mucha potencia interpretativa.

Y por último, mencionamos a  Mucio Manchini, un actorazo, al que vimos este año protagonizando, La Voluntad, teatro a distancia, aquí muestra su prestancia, en un papel secundario, que igual le permite lucirse y dejar claro su valía.

Se hizo algo larga la descripción, pero entendemos que la factura de las interpretaciones merecían dar algunas líneas de cada uno. Como mencionamos el libro de Ex, que revienten … es muy atractivo, e indudablemente en este caso, las actuaciones que presenta, la potencian.











Yendo a la puesta, hay varios elementos para destacar, muy interesante el diseño de iluminación, de Ricardo Sica y como se juega con la oscuridad, que en muchos pasajes está presente, incluso en pleno parlamento de alguno de los protagonistas, otorgando un clima particular, con la sala a oscuras.
Ingenioso el diseño escenográfico de Magalí Acha, dominado por un sillón, que resulta punto de contacto entre el presente y el pasado. Mencionamos también la edición de sonido de Tomás Carnelli, con  Como puede verse una  puesta de Mateo Chiarino, que cuida todos los detalles y suma mucho al espectáculo-.

En definitiva, una historia con muchos condimentos, realidad política, humor y  ciencia ficción. Estamos en presencia de una historia de amor que corre peligro, por situaciones del pasado no aclaradas, que atormentan a Ana y no la dejan disfrutar a pleno de un presente que podría ser feliz, desmintiendo a la frase del Pepe y reflexionando que aunque algunos actores revienten, los fantasmas del pasado se siguen haciendo presentes y pueden provocar mucho daño..

El aplauso emocionado con que el público despide a los protagonistas, dejan claro que la obra gustó mucho y que estos actores tienen mucho para contar.



Pensador Teatral.



sábado, 11 de agosto de 2018

El Argentino Perfecto

Dramaturgia y Dirección de Ana Laura Suárez Cassino.









Sábados 20 hs en Vera Vera Teatro ( Vera 108 )

Una propuesta original y valiosa llega con El Argentino Perfecto, pieza escrita y dirigida por Ana Laura Suárez Cassino, transitando su segunda temporada, con algunos cambios introducidos por la autora, respecto a la primera temporada.

La obra indaga acerca de la idiosincracia del argentino. Podríamos definir como sería el argentino ideal ?? Una pregunta que nos moviliza y una pieza que intentará ayudar al espectador a develar ese interrogante ??  Lo podemos describir de alguna manera ?? Podemos determinar como piensa  el argentino promedio ??  La obra a modo experimental, dará vueltas sobre el tema, partiendo de una premisa,   el argentino es inconformista por naturaleza, siempre quiere estar en otro lado o ser otra cosa, en definitiva nunca lo conforma con su situación presente, algo que por lo general trae problemas.








El texto atrapa y genera la atención del espectador, pero creemos que lo más destacado de la obra, es su puesta, original y con elementos muy diversos, que la distinguen claramente de las obras que habitualmente vemos.

De arranque, una presentadora nos introducirá en tema y nos adelantará el carácter experimental de la obra, invitando a que si algún espectador no está de acuerdo con la propuesta, puede retirarse en ese instante de la sala. Una carta bien jugada, que deja claro al público, que la pieza tendrá sus particularidades.

La maestra de ceremonias, hará girar un bolillero de lotería y del mismo surgirán las escenas, que los actores representarán seguidamente. Las acciones ocurren en la década del 40 y 50, años en que el peronismo estaba en su momento de apogeo y la movilidad ascendente, llegaba con la intención de modificar la sociedad, introduciendo el concepto de justicia social, por la que muchos sectores postergados, pugnarían por subir algunos peldaños en la escala social.









No vamos a contar mucho más del desarrollo para conservar el suspenso, pero las situaciones que veremos, nos movilizarán. La obra no busca sentar posición, por el contrario, buscará que el público sea quien saque conclusiones y en esto mucho tendrá que ver su ideología propia.

Para que la puesta sea tan atractiva, hay que darle mérito al elenco reunido para la ocasión, seis actores que compondrán personajes que bien pueden ser esteriotipos del habitante argentino. Vamos a mencionarlos porque los trabajos lo ameritan.









Uki Cappellari es una abnegada mucama, que trabaja a destajo limpiando en la casa de una patrona poco comprensiva. Florencia Solaria Larrarte dá vida a una joven que luego de conocer a Evita se convirtió en peluquera, Leandro Puerta encuentra en el boxeo su posibilidad de encontrar un futuro y Alejandro Ulises Gimémez, es un descamisado con vocación sindical.
Estos cuatro personajes, tienen un denominador común, quieren ascender en la escala social, mejorar su situación y ser otro.

Cecilia Colombo, una actriz de experiencia, compone un personaje pintoresco y muy conocido por todos, la argentina tilinga, llena de prejuicios que desprecia a las clases bajas. Su acidez, provoca muchas risas en el público, lanzando frases, que nos resultan muy cercanas.









Por último mencionar a Jennifer Sztamfater, una joven y talentosa actriz, que ya vimos el año pasado lucirse en Himalaya y en Las Hermanas Colágeno en Microteatro, aquí vuelve a mostrar su versatilidad, siendo la maestra de ceremonias de este experimento. Jennifer se destaca por su expresividad y su histrionismo, algo que aquí puede explotar a sus anchas..

Como dijimos el elenco se luce mucho, mostrando mucho entendimiento en los cuadros y ejecutando precisas coreografías, se los nota identificados con el proyecto y con el aplomo que les dá estar transitando la segunda temporada de la obra.

La puesta de El Argentino Perfecto, tiene varios ítems para destacar, desde la música original de Seba Dorso, al vestuario de Flavia Gaitan / Paula Bianchini y la escenografía muy original, con muchos elementos de la época de la década del 40, que estimularán la memoria del espectador.








No contamos más, la obra tiene reservadas varias  sorpresas,  solo mencionaremos un cuadro que resulta un guiño al documental El Humano Perfecto del danés Jorgen Leth, donde los integrantes del elenco cámara en mano, homenajearan al mencionado film, en uno de los momentos más logrados de la noche.

En conclusión, una propuesta valiosa que con un carácter experimental e impronta cinematográfica, con muy buenas interpretaciones, que logra que reflexionemos sobre la idiosincracia del argentino, desde una mirada histórica apreciando que pudo ser y finalmente no fue, siendo la propia mirada del espectador más o menos crítica, la que sacará sus conclusiones.

Recomendamos El Argentino Perfecto, nos hará reflexionar y también reírnos de nosotros mismos, de la mano de un talentos elenco, que por momentos será un fiel reflejo de nuestros comportamientos habituales.




Pensador Teatral,




jueves, 9 de agosto de 2018

Yo, Feuerbach

Dramaturgia de Tankred Dorst y Dirección de Manuel González Gil.








Jueves 20 hs en El Tinglado Teatro ( Mario Bravo 948 )

Llega al escenario de El Tinlgado, esta bella pieza del escritor y dramaturgo alemán Tankred Dorst, que con un texto seductor, nos invitará a explorar el universo del actor, su vocación y su incondicional su amor por el teatro.

El título de la obra, puede desconcertar, pero digamos ya que Feuerbach, es como se conoce al personaje, interpretado en forma magistral por Manuel Callau, que se presenta en un casting convocado para elegir el elenco, de una pieza que se estrenará pronto.








Feuerbach llega puntualmente a la hora en que fue convocado, pero las pruebas de ese día se adelantaron.  El viejo actor, no usa celular y entonces no lo pueden llamar para avisarle que se presente antes. El director aprovecha el hueco de tiempo para salir a almorzar, pero antes le deja un encargo importante a su joven asistente de dirección ( Francisco González Gil ). Debe esperar a Feuerbach, que es un gran actor y quiere asegurar su participación en el casting, por eso debe recibirlo especialmente y hacer lo necesario para retenerlo hasta su vuelta.

El joven asistente cumple la instrucción y recibe a Feuerbach, que llega a la cita, vestido de manera impecable y con un aire que denota su importancia. De mala gana se enterará que deberá esperar al  director y que debe compartir ese tiempo de espera con un asistente, que denota tan poca experiencia en el mundo del teatro.

El choque generacional entre ambos es evidente y le otorga un encanto especial al diálogo que estas personas que no se conocen deben mantener. Feuerbach es ácido al inicio, por momentos insolente, con ese asistente, que de manera infructuosa y con mucho respeto intentará hacerlo sentir a gusto, a un personaje, que luce desconfiado y algo inquieto. Sin embargo hay algo que no le cierra al asistente, hace 5 años que se dedica al teatro y nunca escuchó el nombre de ese actor, nunca lo vió actuar, no ser siquiera entrevistado..
Finalmente se anima a preguntarle y se entera que el último trabajo teatral de Feuerbach ocurrió hace ya siete años.






Hasta aquí vamos a contar, el espectador cuando vea a obra, develará las razones del misterioso parate y además disfrutará del diálogo que empieza tirante y con el correr de los minutos se irá haciendo más entrañable, casi confidente en el final,  entre actor y asistente, con muchas referencias acerca del mundo teatral, anécdotas de años en el escenario y las razones que explican, porque alguien  decide abrazar el oficio de actor.

Verdaderamente el intercambio es muy rico y como dijimos se disfruta mucho, esto ocurre principalmente por la fantástica interpretación de Manuel Callau, que se adueña del escenario en forma admirable, con un oficio y una presencia que impresiona.
Su manejo perfecto de la voz, su gestualidad, sus desplazamientos en el escenario y la carga emocional que le pone a su personaje, redondean una actuación soberbia, una verdadera clase magistral de teatro, que Manuel. nos regala con generosidad.

Es un placer y un privilegio, ver como un actor, con la trayectoria de Callau, encuentra en esta pieza, el espacio ideal para poder mostrar toda su técnica y sus años en escena, sin dudas una obra que le cae perfecta se lo nota muy cómodo.








Manuel se lleva todas las miradas y los aplausos, pero no debemos quitarle importancia a la labor de Francisco González Gil, a quien este año vimos lucirse mucho en Asi de Simple, una entrañable obra del off. Aquí Francisco, entiende perfectamente su rol en la obra y se pone al servicio del protagonista, dando siempre los pies justos y quedando en ese segundo plano que requiere el libro. No es sencillo su papel y lo cumple en gran forma, ya que además de permitir el lucimiento de Callau, consigue conformar una muy buena dupla, dejando al descubierto, las distancias que pueden ocasionar las diferencias de edades y generacionales.

Hay que que destacar la puesta del director Manuel González Gil, que sin dudas sabe brindar el marco adecuado a los actores,  para su lucimiento y lograr que la trama sea entretenida. Los recursos usados, son variados, desde una voz en off  ( nada menos que de Miguel Angel Solá ) saliendo de la cabina, emulando a un director que los espectadores no ven, las luces de sala, la salida y entrada del asistente del espacio escénico, Se aprovechan muy bien las instalaciones del teatro y se juega mucho con el espectador, en esta historia que tiene muchos ingredientes del teatro dentro del teatro.

No debemos olvidar la acertada traducción de Juan Garft. que colabora mucho para una adaptación ágil y actual de la obra, que nota en las referencias modernas que contiene, resaltando la importancia de las redes sociales en estos tiempos y mencionando a los youtubers y los instragramers, que tanto espacio ganan hoy en día, en los diversos medios audiovisuales.










En conclusión, una estupenda propuesta la de Yo, Feuerbach, que además de bucear en el rico universo teatral, nos habla de las vocaciones y de los gajes del oficio de actor , reflexionando además sobre como a las personas mayores, les cuesta mantener su vigencia en un mundo laboral, cada vez más competitivo, que en vez de valorar la experiencia,  prefiere inclinarse por las generaciones jóvenes que apoyados en la modernidad y no siempre en la capacidad, parecen llevarse todo por delante.

Por eso Yo, Feuerbach, es un canto a la vida, una lucha por los ideales,  por el amor a la profesión y en el caso de este viejo actor, una cruzada por volver al escenario, que siente es su lugar el mundo, donde se siente vivo, a la espera de recibir premio más deseado, los aplausos y el reconocimiento del público.

Recomendamos especialmente la obra, disfrutarán de una dramaturgia bella y de actuaciones fantásticas, que al final de la función, generarán ese emocionado y prolongado aplauso, que para los actores, siempre resulta una caricia al alma.



Pensador Teatral.

miércoles, 8 de agosto de 2018

El Legado

Dramaturgia de Merceditas Elordi y Dirección de José Toccalino








Domingo 20 hs en Belisario Club de Cultura ( Av. Corrientes 1624 )

El Legado, es una obra que conmueve, que nos interpela y nos pide que nunca olvidemos, una etapa muy triste de nuestra historia reciente.

Merceditas la creadora de este proyecto, en un principio pensó en escribir una pieza sobre la ancianidad, desde una mirada femenina y ahí fue cuando se le ocurrió que podía conjugar esa idea, con la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que consagraron sus vidas, a la búsqueda de sus nietos e hijos, desaparecidos en la sangrienta dictadura que sufrimos en la década del setenta.






Para escribir la obra, investigó mucho del tema y se reunió con varias Madres y Abuelas, para conocer historias de vida, recuerdos entrañables de sus seres amados, enterarse de sus gustos musicales, sus comidas preferidas, historias en primera persona, poniendo el foco en la vida detrás de cada persona.

En El Legado, Elordi encarna a Carmen, una mujer en sus distintas edades, busca a su hija y su nieta, lejos de resignarse, trata de recordar los momentos alegres compartidos, aquellos que guarda en el corazón por siempre, apostando a la vida y no a la muerte, como terapia para superar un dolor insoportable.








El trabajo de Merceditas, es extraordinario desde lo actoral componiendo a una madre a corazón abierta, con una ternura y una sensibilidad .que conmueve. Su entrega es absoluta, pone el corazón en la obra y eso sin dudas es algo que el espectador reconoce.

Recordemos que por este trabajo, la actriz y autora marplatense, recibió numerosos premios, entre ellos un Estrella de Mar a la Actuación Protagónica Femenina.

La puesta que nos propone la obra dirigida por José Toccalino, es íntima, se crea un clima muy cercano, entre la protagonista y el público. Se dá un intercambio muy rico, algo muy valioso y complejo de conseguir, al tratar un tema tan duro y oscuro, por eso la atmósfera familiar que se establece es para resaltar, el público en plena función, es invitado a tomar un té y comer una porción de pastafrola, además de objetos concretos, como fotos, que circulan por la platea.








Para destacar la escenografía y el diseño lumínico de Eduardo Aguilar, así como los momentos musicales que tiene la puesta y algunas imágenes proyectadas en un biombo, que parecen tomar vida.

En definitiva, disfrutamos del reestreno de El Legado en el bello Belisario, que en su segunda temporada, sigue cautivando, por la sensibilidad y el sentimiento con el que Merceditas compone su personaje y transmite una historía, que si bien es ficcionada, tiene tantos casos reales que la inspiran.

Recomendamos la obra, además de disfrutar de la magnífica interpretación de Elordi, El Legado es una pieza necesaria, para tener memoria de nuestro pasado y para que la búsqueda de la verdad, no se detenga nunca.




Pensador Teatral.