sábado, 29 de junio de 2019

La Bella en su Jaula-

Dramaturgia y Dirección de Rubén Mosquera.









Viernes y Sábados 20 30 hs en Espacio Escénico El Fino ( Paraná 673 )

Una propuesta muy valiosa llega gracias a la pluma de Rubén Mosquera, que nos invitará a viajar hacia el Buenos Aires, de finales del Siglo XIX, para conocer la historia de Felicitas Guerrero, una joven hermosa, que según refieren algunos historiadores de la época, era la muchacha más hermosa de la ciudad.










La dramaturgia girará entre la desdichada vida de Felicitas y las reflexiones acerca de como muchas veces la belleza, una cualidad, que en apariencia es positiva y puede abrir muchas puertas, puede terminar jugando en contra, siendo un castigo para quien la posee..

La historia basada en hechos reales, nos mostrará el relato en primera persona de Felicitas Guerrero, que nos relatará como, con tan solo 17 años, su belleza y pureza, serán entregadas a Martín de Alzaga, un hombre treinta años mayor que ella, acaudalado, familia de alta alcurnia y dueño de una de las mayores fortunas en Argentina, en aquellos años.

La entrega se realizó, en un matrimonio por conveniencia. Fueron los padres de Felicitas, los que ofrecieron a su hija, como si fuera una mercancia. Lo importante era asegurar el futuro de su hija y el de la familia, de nada sirvieron sus súplicas ,para que aquellas nupcias no se concretaran. Su padre había acordado la entrega de su mano y en esos años esos acuerdos, se cumplían, no se discutían.









Felicitas que era casi una niña y tuvo que descubrir su faceta como mujer de la peor manera, teniendo que aceptar las imposiciones de un hombre mayor y hosco, que sin ninguna muestra de cariño y tratándola como una posesión más, la introdujo en un terreno, como la sexualidad, que hasta ahora le había sido desconocido.

Y no queremos contar mucho más, para que aquellos que no conozcan la historia, la vayan descubriendo a medida que el relato se irá desandando. Solo vamos a decir, que la vida de Felicitas estuvo signado por la tristeza y el desamor. Muy a su pesar, sus padres, siempre habían elegido por ella, su belleza en vez de ser una bendición parecía ser una maldición, ya que sus deseos, nunca fueron escuchados y siempre quedaban relegados.










Y hasta allí adelantamos, cuando vean la obra, se enterarán como siguió la vida de Felicitas, ya que la fiebre amarilla que por esos años golpeaba a Buenos Aires, también aparecerá por la casa de los Alzaga, trayendo desgracias y tal vez alguna oportunidad de escapar de esa jaula de oro que la alojaba.

La dramaturgia muy bien elaborada, encuentra en Rocío López Ferreyra, la intérprete adecuada, para ponerse en la piel de Felicitas Guerrero. El protagónico significaba un desafío importante, para esta joven actriz, que debe estar todo el tiempo en escena, ya que la obra, en gran parte, resulta un unipersonal, siendo realmente exigente desde lo físico y emocional llevar adelante su personaje, que transita diferentes estados emocionales y también desdoblando otros papeles, que aparecerán en diálogos imaginarios, que la trama acerca.










Y sin dudas, Rocío supera con creces la prueba, ofreciendo una composición de personaje magnífica. Su belleza y frescura, sus miedos y angustias, sus deseos postergados y más sentimientos, surgirán de manera natural y muy creíble, para que imaginemos estar frente a la verdadera Felicitas Guerrero. Enorme trabajo de esta joven actriz, que el espectador disfruta y agradece,

Sofía Soffriti, como Albina, aparecerá en la parte final de la obra, amiga de la infancia de Felicitas, Tienen una edad similar, pero al no tener los encantos de su amiga, será relegada a ser una especie de chaperona o dama de compañia. Nos gustó mucho el aporte de Sofía, con una carga emocional muy fuerte, enérgica y en sintonia con los momentos dramáticos, que juega su personaje.









La puesta que nos ofrece el director es intimista, el espectador parece estar espiando en la habitación de Felicitas, escuchando sus confesiones íntimas. La cercanía de los espectadores con el escenario, contribuyen  a ese clima íntimo y permite observar cada uno de los movimientos de las actrices, sin perder detalle. Es importante para la puesta el diseño luminico de Daniel Zappietro, Asimismo destacamos el elegante diseño escenográfico y el vestuario de época, donde el blanco predomina, estos dos ítems están a cargo de Vanesa Abramovich. Es importante mencionar a todo el equipo, ya que todos son partes importantes.

En definitiva, nos gustó mucho la propuesta de Rubén Mosquera, que recrea la historia de Felicitas Guerrero, una mujer que actualmente se encuentra presente en muchas leyendas urbanas de la ciudad y que en su época debió luchar contra el patriarcado y las imposiciones que rigieron su vida, relegando sus deseos y sentimientos.









La belleza, en vez de resultar una bendición, se transforma en una maldición, para una Felicitas que cuando dejó de ser una adolescente y los juegos quedaron de lado, ingresó a una adultez, que le devolvió tristezas, cada vez que miraba reflejar su bello rostro en el espejo.

Los aplausos cálidos y prolongados que los espectadores, tributaron a las protagonistas al final de la función, son un merecido reconocimiento por la entrañable noche teatral vivida en El Fino, con un público agradecido por haber conocido la historia de vida de Felicitas.





Pensador Teatral.

miércoles, 26 de junio de 2019

Camarera

Miércoles a Domingos en Teatro Metropolitan Sura ( Av.Corrientes 1343 )








Libro de Jessie Nelson. Dirección de Natalia del Castillo y Dirección Musical de Mariana Zayas.

Una apuesta fuerte de los productores Julieta Kalik y Pablo del Campo, trayendo un musical  que desde hace tres años se encuentra en cartel en Broadway con muy buen suceso, nos referimos a Waitress The Musical, con libro de Jessie Nelson y música de Sara Bareilles, aquí llamada Camareras, la obra está basada en la película del mismo nombre de Adreinne Shelliy, fue nominada a los Premios Tony.









La obra original que se presenta en Broadway, tiene un equipo creativo integrado exclusivamente por mujeres y en esta versión local, la primera representadas en español, se respeta ese espíritu, ya que son también mujeres, quienes dirigen aquí Camareras.

Y es una mujer, Gina ( Josefina Scaglione ) la protagonista central de esta historia. Moza en una cafetería, además se destaca en la cocina, por crear tortas y postres siguiendo recetas propias, con una pasión por la pastelería, heredada de su madre. Fuera de lo laboral, las cosas no van para Gina, la relación con su esposo, que es no es muy afecto al trabajo,  no pasa su mejor momento y justo en esos momentos recibe la noticia, que está embarazada.









Dudando sobre si seguirá adelante con ese embarazo, visita a su ginecólogo, recién llegado al pueblo y será un amor a primera vista, porque desde que se ven, se irá generando entre ellos una relación que avanzará cada vez más.

Camareras, tiene varias historias paralelas, Gina trabaja en la cafetería, con Betty ( Natalia Cociuffo ) y con Dany ( Maia Andrenacci ), ellas son amigas y confidentes. La escuchan y la aconsejan, pero además, atraviesan un presenta amoroso algo pobre y tendrán espacio para sus respectivas historias de amor.

Los cuadros musicales son mayoría en la obra y traducir las letras originales, sea  tal vez sea el mayor desafío y dificultad que presenta la adaptación, ya que hay algunas rimas y expresiones, que cuestan en algunos casos llevar al español, siendo tal vez, donde pueden observarse algunas dudas, pero la dificultad creemos se supera.










Se ha reunido un elenco muy destacado para el proyecto, siendo estelar la actuación de la talentosa Josefina Scaglione, demostrando estar a la altura de un protagónico, que exige mucho desde lo actoral y desde lo musical, dando cuenta de ese aura angelical que tiene y la voz hermosa que la distingue. Recordemos, para quien no lo sepa, que Josefina a los 20 años, se dió el gusto de ser la protagonista de West Side Story en Broadway, un logro que pocas actrices pueden exhibir. Con su belleza y su frescura, compone un personaje sensible, que enamora al espectador. Nos encantó su interpretación.

Pero Scaglione no está sola en escena, está muy bien acompañada por un elenco sólido. Natalia Cociuffo se destaca muchísimo, con gran presencia escénica y mucha experiencia en protagonizar musicales ( recordamos mucho su protagónico en Los Monstruos ) cosecha muchas de las miradas. Maida Andrenacci, a quien elogiamos muchas veces en el off, es la revelación femenina, dando vida un personaje muy divertido. Hablando de diversión, magnífico el aporte de Roberto Pelloni, componiendo a Oski, que será, quien más risas generará en la noche, mostrando su versatilidad para rendir en todo tipo de papeles, No hay dudas que Roberto es un actorazo, aquí desde un papel secundario consigue el destaque.









La revelación masculina, es Guido Balzaretti, el médico ginecólogo, que se cruzará en el camino de Gina, carismático y muy festejado por platea. Felipe Colombo como  Edu, el hosco esposo de Gina y Christián Alladio como Charly, el dueño de la cafetería, cumplen muy bien sus roles.

Párrafo aparte, para Mario Pasik, aportando toda su experiencia y carisma al servicio de la obra, siendo siempre un placer verlo en escena. Nombremos al resto del elenco, Flor Delia, Flavia Pereda, Magalí Sanchez, Diego Bros y Federico Llambi. Todos ellos hacen su aporte en la trama y en los ensambles, dibujando coreografías muy logradas.

Si hay algo, que no puede dejar de mencionarse, es la gran puesta que tiene Camarera, en una producción de real envergadura. El diseño escenográfico es excelente, hay decorados móviles, que irán ofreciendo las diferentes locaciones y ambientación, todas muy logradas, en especial la cafetería, que parece real, con las mesas, mostradores y demás. Impacta la obra en este rubro.








Otros ítems a destacar, son el diseño lumínico, el vestuario y obviamente debemos resaltar la impecable dirección musical de Mariana Zayas, con la orquesta en vivo, que está compuesta por piano, bajo, guitarra, celo y batería. Muy bueno el trabajo de todos los músicos, otro de los puntos altos de la noche.

En definitiva, una puesta estupenda y un gran esfuerzo de producción que permite traer este éxito de Broadway, a una cartelera porteña, que con mucha oferta en el teatral comercial y no tanto dinero en los espectadores. Por esto muchas, se observan asistencias menores, a las que se merecen por las inversiones realizadas y la calidad de los espectáculos.









Camarera, es un musical que tiene mucho para ofrecer, regala dulzura, por las tortas y los postres, presenta cuadros musicales muy lucidos, momentos muy divertido y otros dramáticos, todo ello, solventado con una puesta de magnitud y actuaciones muy destacadas del buen elenco reunido.

En definitiva, una muy buena idea ver Camarera, para vivir una dulce noche de teatro, disfrutar de excelentes interpretaciones y apoyar el esfuerzo de productores, que pese a la situación complicada por la que atraviesa la industria, se atreven a seguir apostando por el teatro, ofreciendo espectáculos de primer nivel.




Pensador Teatral.


domingo, 23 de junio de 2019

Monte Chingolo

Dramaturgia de Alejandro Viola y Leonel Giacometto. Dirección de Alejandro Viola.








Domingos 19 30 hs en Patio de Actores ( Lerma 568 )

El teatro muchas veces entretiene y en algunas oportunidades además de su función lúdica, nos ilustra, refiriéndose a hechos de nuestra historia o de la historia universal, que muchas veces conocemos por haber estudiado en la escuela. Pero en ocasiones como esta, el teatro, puede traer hechos de nuestra historia reciente de Argentina, que al ser contemporáneos, todavía no fueron volcados a ningún manual y que son importantes conocer, ya que nos remiten a nuestro más pasado reciente cono Nación.










Vayamos entonces a darle el marco histórico, del que nos hablará la obra. Monte Chingolo es una localidad del sur del Gran Buenos Aires, que fue testigo quizás, de la mayor batalla guerrillera que vivió Argentina, cuando en vísperas de la Navidad de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo ( ERP ) atacó el Batallón de Arsenales 601 del Ejército, situado precisamente en la localidad de Monte Chingolo.

Eran épocas turbulentas en Argentina, el gobierno de Isabel Perón estaba en franco declive, con escaso apoyo popular y afrontando una grave crisis económica, debido a los efectos del Rodrigazo, el plan aplicado por el Ministro de Economía Celestino Rodríguez, que tuvo un efecto devastador para la economía del país y golpeó con especial dureza, el poder adquisitivo de los trabajadores asalariados.









En ese contexto enrarecido del país, se sucedían los enfrentamientos entre grupos parapoliciales de ultra derecha y organizaciones armadas. Se olía en el aire la inminencia de un golpe de estado. Con este marco, el ERP, planificó un ataque al regimiento militar, que estaba destinado indefectiblemente al fracaso, debido a la acción de un agente de inteligencia infiltrado en el movimiento, que anticipó al Ejercito, con lujo de detalles, el ataque que se planeaba..

Gracias a esa información previa,, los militares que estaban en alerta, superaban en número y armamento a los agresores, pudiendo repeler el ataque sin mayores problemas. El saldo del combate, dejó números escalofriantes, 100 integrantes del ERP muertos, 10 militares abatidos y también fallecieron 40 civiles, en su mayoría habitantes de una villa de emergencia vecina al cuartel, donde se refugiaron algunos guerrilleros, en su intento de fuga, al darse cuenta, que habían caído en una trampa mortal.

Tal vez se hizo un poco larga la introducción. Habrá lectores que vivieron aquellos hechos y recuerdan con mayor o menor grado de detalle, lo que relatamos, habrá otras personas que no habían nacido en 1975 y solo tenían alguna referencia vaga del acontecimiento histórico y otras personas más jóvenes y desinteresadas por la política, que no conocían el hecho.








Yendo a la obra al fin, contemos que Alejandro Viola, el director y uno de los autores, tenía diez años cuando sucedieron aquellos hechos y vivía en Monte Chingolo, a escasas cuadras del Regimiento atacado. Ese fue el disparador, para que pasados más de cuarenta años, Alejandro se contacte con el dramaturgo rosarino Leonel Giacometto, estudioso del movimiento peronista  y con mayor experiencia en la escritura de este tipo de textos, naciendo de esta forma y de manera conjunta el guión, que hoy vemos en el teatro, plasmado en esta obra.

En la historia ficcional, inspirada en hechos reales, dos hermanas, Amalia ( Martha Rodríguez ) y Mery ( Elvira Massa ) esperan la Navidad en su humilde casa del conurbano bonaerense, conviviendo con la rutina habitual para esas fechas, soportando las altas temperaturas de Diciembre, barriendo del patio las hojas del paraíso, decidir compra del pan dulce, la perra ladrando y ese pozo ciego tapado, que en combinación con el calor reinante, no ofrecen los mejores aromas.

Pareciera una Navidad como cualquier otra para estas hermanas, que viven solas, Pero en un momento se escuchan estruendos cercanos. Serán cohetes ?? Alguien adelantó los festejos ??  Afinan el oído y se dan cuenta que son disparos. Las noticias de la radio, hablan de un feroz tiroteo en el regimiento vecino: Las dos mujeres se preocupan y todo cambiará, cuando ingresará al patio de su casa, un guerrillero gravemente herido, que viene escapando del fallido ataque, en busca de asistencia.









Hasta allí vamos a contar cuando vean la obra, descubrirán que deparará el encuentro entre el integrante del ERP y esas mujeres mayores, que si bien piensan muy distinto entre ellas, manifiestan sus diferencias y reaccionarán de manera opuesta ante la llega de un visitante que no esperaban.

La obra presenta actuaciones muy destacadas, el contrapunto entre las hermanas nos pareció estupendo. Martha Rodriguez, directora de escuela y docente, simpatiza con Balbín y no vé con buenos ojos al peronismo. Elvira Massa, es enfermera, preocupada siempre en ayudar al prójimo, tuvo un esposo sindicalista y pese a ser apolítica, tiene una visión muy distinta a la de su hermana. Magníficas las actuaciones de Martha y de Elvira. De Martha nos gustó mucho su presencia escénica y ese tono enojado, que requiere su personaje. Elvira en cambio es mas bonachona y solidaria con el prójimo. Como plus, contar que canta en la obra un par de veces y lo hace muy lindo.

Junior Pisanú, es Horacio, el integrante del ERP, que llega a la casa, defiende sus ideales a viva voz y piensa que la Revolución, es la única forma, para derrotar a los oligarcas y conseguir que los pobres puedan salir de ese estado. Muy buena su interpretación, cargada de emoción y sentimiento. Muy ricos sus diálogos, con esas mujeres trabajadoras, que son de una generación diferente a la suya.










La puesta tiene muchos elementos atractivos, arrancando por un magnífico diseño escenográfico de Alejandro Granado, recreando la casa y el patio familiar, destacamos el diseño sonoro de Fernando Sanz que nos remite a los años setenta, de igual manera que el vestuario de los protagonistas. Muy lograda la puesta, que nos pone en el clima adecuado para disfrutar el relato.

Monte Chingolo se encuentra en su segunda temporada en cartel y obtuvo numerosos reconocimientos de la crítica especializada, entre ellos 2 Premios Ace, a la Mejor Obra Argentina y a la Dirección en Teatro Alternativo, premios que al ver la obra, entendemos son totalmente justificados.

La pieza tiene varios méritos, el más visible en nuestra opinión, es poder acercarnos un hecho de nuestra historia reciente y presentarlo de manera equilibrada, dando espacio a los distintos pensamientos, dejando que el espectador sea quien saque luego sus conclusiones. Esto que mencionamos, no es algo habitual en nuestro teatro, donde la mayoría de las obras que tienen referencias políticas, suelen bajar línea, algo que aquí no ocurre y esto realza aún más el valor de la propuesta.











Monte Chingolo, es una obra que nos hará reflexionar, acerca de nuestro pasado y de nuestro presente, comprobando como las divisiones y antagonismos de otras épocas, se mantienen a lo largo de los años, cambiando los nombres, pero manteniendo las diferencias ideológicas y las rivalidades, aparece la famosa grieta, que tanto divide a los argentinos y es culpable de que aunque pasen los años, pareciera que siempre estamos en el mismo lugar.

Recomendamos fervorosamente la obra, una muestra que el teatro además de entretener, también puede hablarnos de política y de nuestra historia reciente, para emocionarnos y salir de la bella sala del Patio de Actores, profundamente movilizados y debatiendo sobre nuestro pasado y también sobre el futuro de Argentina, deseando que alguna vez podamos unirnos y tirar todos para el mismo lado.



Pensador Teatral.



sábado, 22 de junio de 2019

Anita o La Tragedia de las Partes.

Dramaturgia y Dirección de Luis Longhi. Dirección Musical de Juan Ignacio López.









Sábados 18 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Una propuesta multifacética y muy original llega de la mano de Luis Longhi, reconocido autor, director y bandoneonista, con Anita o La Tragedia de las Partes, que podríamos catalogar como un trhiller psicológico y también como una historia de amor, de perversiones, con teatro dentro del teatro, con arte y con la música como protagonista fundamental de la historia.

La trama tiene un componente de suspenso muy alto, al espectador se le irán dando pistas, para que vaya armando en su mente la historia, como si fuera un rompecabezas gigante, tratando de descubrir el significado de cada pieza y el sentido de las mismas.










No queremos contar demasiado, para que sean sorprendidos, como lo fuimos nosotros, solo diremos que conoceremos a Anita ( Maia Francia ) una bella joven, culta y manipuladora, que junto a sus amigos Laura ( María Viau ) y Juan ( Sebastián Politino ) parecen estar urdiendo un plan, aunque no estamos completamente seguro de ello. Son realmente amigos o simulan serlo ?? Y como encaja Hugo ( Pablo Sorensen ) en esta especie de juego ?? No vamos a adelantar más, ustedes lo descubrirán, Si podemos afirmar, que hay una dramaturgia muy bien elaborada, que irá avanzando de manera vertiginosa, a medida que la trama se desarrolla, encontrando su climax, en un final a todo orquesta y valga el juego de palabras, con los músicos en escena.

La buena dramaturgia, encuentra eco en las actuaciones que presenta la obra, pero en la misma hay una figura que descolla, nos referimos a Maia Francia, la talentosa actriz uruguaya, que ya lleva más de diez años viviendo en Buenos Aires y aquí nos regala una actuación fantástica,









Es realmente magnética la interpretación de Maia, se adueña del escenario de manera admirable, con una presencia escénica imponente, sus caras, sus miradas, todo es un deleite en su interpretación Logrando transitar por todos los estados de ánimo que requiere el texto con una versatilidad y una credibilidad asombrosa. Siendo por momentos una mujer frágil, en otras perversa y poderosa, exaltada y caprichosa, sensual, deprimida y vulnerable y así podríamos seguir toda la noche con los adjetivos.  Realmente nos brinda, una composición magnífica, mostrando que está en su madurez como actriz. Aquellos que piensan que exageramos con algunos elogios, cuando vean la obra coincidirán con nosotros y apostarán que por este trabajo Maia Francia, recibirá algún reconocimiento de la crítica especializada.

Indudablemente Maia, es quien atrae gran parte de las miradas, pero para nada esta sola en escena, está muy bien acompañada por un elenco joven, que también se destaca mucho, arrancando por Marta Viau, con su histrionismo a flor de piel, jugando escenas muy arriesgadas con la protagonista, al igual que Sebastián Politino que cumple un muy buen trabajo. Por último mencionar a Pablo Sorensen, un joven actor, a quien elogiamos mucho en anteriores reseñas y aquí entrando en la parte final de la historia, se convertirá en un personaje clave, para la resolución del nudo argumental.











Pero no hay solo cuatro actores en escena, los acompañan y creemos no es casual la coincidencia en el número, un cuarteto de cuerdas. Son cuatro músicos en escena, que nos deleitarán con sus melodías a lo largo de toda la obra, nos referimos a Valter Izzo, Luz Merlo, Esteban Fironi y Nicolás Muñoz. con música original y la dirección musical de Juan Ignacio López, un viejo socio de Longhi, ya que compartieron varios proyectos juntos y aquí consiguen una muy buen madiraje entre actores y músicos, con una lograda interacción de ambos géneros, ya que notaremos que Anita, un par de veces, con sus miradas y señas, parece dirigir la orquesta.

La puesta de Longhi es muy atractiva, el espectador se engancha desde el arranque con la propuesta y estará atento para tratar de ir colocando en el lugar correcto las piezas de este rompecabezas. Hay un lucido diseño escenográfico de Vanessa Giraldo, que incluye muy bellos cuadros de Beatriz Provitina y no queremos dejar de mencionar el muy buen diseño lumínico de Sebastián Irigo. Todos aspectos que redondean una puesta muy cuidada y bella desde lo estético.











Estamos en presencia de una propuesta muy rica, que explora los vínculos humanos, poniendo la lupa especialmente en tópicos, como la manipulación, la locura y los desbordes emocionales, mostrando como muchas veces, cuando se quiere jugar a la ruleta rusa, la situación puede salirse de control en cualquier momento.

Recomendamos llegarse hasta El Tinglado, sin dudas unos de nuestros teatros favoritos en Buenos Aires, por su comodidad y calidad de propuestas, para ver Anita o La Tragedia de las Partes, una historia con suspenso, arte, armonía musical y una actuación como la de Maia Francia, para poner en un cuadrito. Los aplausos prolongados, con que los espectadores despiden a los protagonistas, al final de la función, no dejan dudas, que al igual que nosotros, disfrutaron de una excelente tarde de teatro.




Pensador Teatral.

miércoles, 19 de junio de 2019

Vigilante

Dramaturgia y Dirección de Laura Sbdar.








Viernes 21 hs en La Materia Espacio Cultural ( Malabia 1077 )

Una original propuesta llega con Vigilante, de la mano de Laura Sbdar, joven autora, que nos deja un texto actual y comprometido con el contexto social que vivimos, desde la visión femenina, que nos otorga una mirada diferente y más sensible.









Al entrar a la sala, nos sorprendemos al ver una garita en el medio del escenario y allí adentro una mujer, vistiéndose con un uniforme, que parece darle un carácter masculino, ya que el trabajo de vigilador casi siempre es realizado por hombres. Pero a pesar de esa primera impresión, pronto veremos que allí hay una mujer, madre y trabajadora que tiene mucho para contar.

Su monólogo estará teñido por la violencia que la sociedad emana, ella está ahí sola, con un arma,  para cuidar las propiedades de personas que no pertenecen a su clase social. Mientras tanto, sus hijas la esperan en casa, para poder merendar juntas. Pero en esos momentos, aquella garita se convertirá en su pequeño hogar, allí se lavará los dientes, tomará mates y hasta tiene plantitas que cuidar.

Realidad y fantasía se confundirán permanentemente en la mente de la vigiladora, sobrevolando en su cabeza y en sus deseos, ese pibito chorro, que paradojicamente o no tanto, se dedica a robar las casas que ella debe cuidar. El pibe hermoso la quiere y con el se imagina todo tipo de encuentros sexuales.










En este unipersonal, la interpretación de Mariana de la Mata, es magnífica, resolviendo en gran forma el complejo personaje que debe componer. Pelo cortito, uniforme, formas masculinas, pero uñas pintadas, instinto maternal y deseos de una mujer, que piensa como tal. Por momento hay un tono rapero y de protesta en su discurso y logra transmitirlo con realismo. Excelente lo de Mariana, representando a la perfección el espíritu que la autora le brinda al relato.

La puesta es asfixiante, se respira un aire de atmósfera de tensión y angustia, en el texto y en la postura de la protagonista. El público sigue con mucho atención la trama, que a medida que avanza, gana en virulencia y en dramatismo. Destacamos el diseño escenográfico y el vestuario de Pia Drugueri y en especial del diseño de luces Mariano Arrigoni, que es un elemento, muy importante en una puesta, que pese a pertenecer a un teatro independiente hecho a puro pulmón, está realmente lograda.










Vigilante, es una obra actual y potente, que debido a su valía, fue seleccionada para la Bienal de Arte Joven 2017 y nos permitirá escuchar el relato en primera persona de una trabajadora, que dentro de una garita que la contiene y la asfixia, se dedica a cuidar de los otros, mientras descuida a los suyos.

Por todo lo comentando, nos fuimos muy satisfechos de La Materia, espacio muy acogedor que visitamos por primera vez, para presenciar una pieza dura y realista, que describe una realidad social, que muchas veces preferimos ignorar y que aquí gracias al valiente texto de Laura Sbdar y la estupenda interpretación de Mariana de la Mata, sale a la luz de manera cruda y descarnada.



Pensador Teatral.


sábado, 15 de junio de 2019

Alfa

Dramaturgia y Dirección de Felicitas Kamien.











Sábados 20 30 hs en El Camarín de las Musas ( Mario Bravo 960 )

Una valiosa propuesta teatral llega de la mano de Alfa, esta tragicomedia futurista, ambientada en el Año 2050, en una sociedad sumida en el caos, donde salir a la calle y conseguir provisiones se transformaba en una aventura, debiendo tener especial cuidado con esas hordas de mujeres, que patrullan la ciudad, en búsqueda de hombres, que puedan satisfacer sus necesidades.

El texto de Felicitas es potente, con un componente cinematográfico y de ciencia ficción, que no es habitual en nuestro teatro independiente y le dá un toque de originalidad a la pieza, sumando además una  temática que atrapa al espectador desde el arranque.










El problema que atraviesa el mundo es grave, la fertilidad está en crisis, tener un hijo es poco menos que un milagro, esto se debe a que el semen del hombre ha perdido su calidad para procrear, lo que ha desatado la locura de las mujeres, que no se resigan a esta situación y emprenden una búsqueda frenética para dar con algún hombre, que pueda darles un hijo.

Ese es el marco que propone la autora, la situación es peligrosa en el afuera, ya que para el espectador la acción se desarrollará en una cocina subterránea devenida en laboratorio clandestino, que se dedica a recibir muestras de semen de voluntarios que hasta allí se arriesgan a llegar, a cambio de una módica paga.










El laboratorio es una empresa familiar, donde la organización es bastante precaria, la jefa de familia ( Marta Haller ) está medicada y deambula de acá para allá, sin aportar demasiado. Quien dirige el laboratorio, en verdad, es su enérgica hija ( Mariana Cavalli ) , ayudada por una vieja empleada de confianza ( Valería Roldán ), que es una asistente todo terreno, ayudando con las muestras, cocinando y yendo a hacer las compras.

La monotonía y desesperanza que reina en esa empresa familiar en crisis, cambiará radicalmente con la llegada de Santos Ochoa, un motoquero, que se presenta como un donante más, pero no lo será. Aparentemente su semen tiene una potencia increíble. Si los datos preliminares se confirman,  habrán encontrado a ese macho alfa, que todo el mundo está esperando con los brazos abiertos..

Justo en esos momentos cruciales, llegara Starsoky,  el jefe de familia, que tuvo que huir hace años de allí, debido a sus problemas con la ley, estuvo preso por sus manejos fraudulentos y dejó a su familia en ruina por las deudas, algo que su ex esposa no le perdona. Pero justo regresa en esa instancia clave, si realmente han encontrado un macho alfa, nadie mejor que él para hacer negocios y gracias a sus contactos, poder convertir ese descubrimiento en millones para su familia. Es la oportunidad dorada, para recuperarse y escapar de este presente gris, en búsqueda de aprovechar esa gallina de los huevos de oro, que los salve para siempre.








Y hasta allí contaremos, que sucederá con este descubrimiento y con los contactos de Starosky, es algo que el espectador sabrá cunado vea la obra, solo diremos que la trama irá avanzando de manera vertiginosa, con momentos muy divertidos, algunos grotescos y otros decididamente dramáticos. La caricatura de la ambición sin límites del hombre, siempre estará presente, en una historia que tiene todos los condimentos, para resultar atractiva.

La potente dramaturgia de la talentosa Felicitas Kamien, encuentra eco en las estupendas actuaciones que presenta la obra. Hay dos de ellas, que queremos resaltar de manera especial. Mariana Cavilli es la hija, que intenta reflotar el negocio familiar y además deberá ser mediadora en la batalla de sus padres, que no se llevan para nada bien. Su composición es magnífica, su rosto adusto esconde un dejo de sensualidad y un amor reprimido, que pugna por salir. Transitando los diferentes registros que pide la trama y con gran presencia escénica, redondea una  interpretación estupenda, con algunas escenas para poner en un cuadrito, como una que juega con Santos, que quedará en recuerdo por su realismo extremo y dejará sin respiración a la platea. Genial lo de Mariana, para nosotros,  la gran revelación de la noche.









Si lo de Mariana es bueno, que decir de Abian Vainstein, un actorazo que literalmente se come la obra. Recordamos haberlo elogiado y mucho por su papel protagónico en La Fiesta del Viejo, una entrañable obra del off, que tuvo gran suceso en el circuito independiente. Su aparición en Alfa, dará un giro a la pieza, ya que su histrionismo a flor de piel, aportará una energía increíble a las acciones. Fantástica la composición de Abian, que aprovecha todas las oportunidades que le brinda el texto, para mostrar todos sus recursos artísticos y una entrega física que conmueve. Cuando vean la obra coincidirán con nosotros, en la calidad de un trabajo, que sin dudas, debería ser premiado con algún reconocimiento de la crítica especializada, cuando llegue la hora del balance.

Pero no seamos injustos, con el resto del elenco, ya que si bien las actuaciones de Cavilli y Vainstein pueden encandilar, la obra tiene una fluidez que solo se logra con el funcionamiento de todo el elenco. Diego Quiroz, está impecable, como un rudo motoquero, que va al frente con todo y no se achica ante las amenazas de la calle. Valería Roldán también se luce mucho, como una empleada de bajo perfil, pero que influye mucho en las decisiones y conoce toda las internas del laboratorio.










Párrafo aparte para Marta Haller, con una gran composición, en un papel muy complejo, como una mujer deprimida, que debe recurrir a los medicamentos para mantenerse de pie y que responsabiliza a su ex-esposo de su penoso presente, en discusiones en las que se sacan chispas.. Muy bueno el trabajo de Marta.

Se hizo algo extensa, la mención del elenco, pero la buena factura de las actuaciones realmente lo ameritaba, ya que hay interpretaciones superlativas y mucho ensayo atrás.

La puesta es realmente atractiva, con una atmósfera cargada de tensión, por lo que sucede en ese laboratorio subterráneo y en ese afuera que no vemos, pero imaginamos por los relatos de los que llegan del exterior.. Excelente el diseño escenográfico de Victoria Kaimen y Mariano Sivak, reproduciendo ese ambiente hogareño y de trabajo, repleto de detalles Hay muy buen diseño de luces de Matías Sendón, que contribuye a ese ambiente asfixiante, que por momentos tiene la historia y siendo fundamental en los cambios de cuadros. Tampoco queremos dejar de mencionar el vestuario de Estefanía Bonessa, colaborando en la creación de cada personaje. Estamos en presencia de una puesta muy rica, que cuida todos los detalles.











En definitiva, disfrutamos de una hermosa noche de teatro, con esta propuesta que nos atrapó por completo. Para que esto suceda, confluyeron un texto original y potente de Felicitas Kamien, combinado con una puesta muy atractiva, que encuentra el eco justo, en el muy buen elenco reunido.

Recomendamos especialmente Alfa, nos fuimos muy satisfechos de la colmada sala, casualmente ubicada en el subsuelo del Camarín de las Musas, con el fondo de los prolongados aplausos que los espectadores, tributaron a los protagonistas al final de la función, como broche a la entrañable velada teatral vivida.



Pensador Teatral.-

viernes, 14 de junio de 2019

Cyan

Dramaturgia y Dirección de Pilar Fridman.









Viernes 21 hs en Centro Cultural Ricardo Rojas ( Av. Corrientes 2038 )

Arranquemos esta reseña señalando que Cyan, fue la Obra Ganadora del Concurso Nacional de Operas Primas 2018 organizado por el Centro Cultural Ricardo Rojas. La idea de dar oportunidades a nuevos valores, cumple cabalmente su objetivo, ya que Pilar Fridman, autora y directora, contaba solo con 24 años, cuando presentó esta pieza.








Cyan, es una obra que nos hablará de vínculos humanos, pero lo hará con una mirada original, con un texto que decide mostrar algunas cosas y esconder otras, dejando algunos caminos abiertos para que  el espectador explore en ellos. La trama tiene un tinte cinematográfico y desde el comienzo tiene un halo de misterio, que envuelve a esos personajes, que parecen guardar algunos secretos.

La obra cuenta la vida de dos hermanos, Bruno y María, que están atravesando la pérdida de sus padres, en un confuso episodio. El escribe y ella actúa sus textos. Así pasan sus días, encerrados en ese mundo ficticio, repasando una futura representación, sin querer salir al exterior.









La relación entre los hermanos, parece esconder algo, se advierte una tensión sexual entre ellos y los límites entre juego y realidad, por momentos son difusos Gran parte del tiempo, se entretienen mirando por la ventana a sus vecinos Audri y Edward, imaginando sus vidas ocupadas e interesantes, lo opuesto a sus rutinas monótonas, en una existencia que parece haber, quedado detenida en el tiempo,

Pero en un momentos esos mundos paralelos y lejanos a la vez, se unirán ya que una cena los reunirá, pero no serán cuatro los comensales, sino cinco. El quinto invitado, será Frank. Un personaje misterioso, que parece vivir con los hermanos y que no se perderá esa cena. Y hasta allí contaremos. Si ese personaje es real o imaginario, es uno de los enigmas, que el espectador tratará de develar, cuando vea la obra.










Nos gustaron mucho las actuaciones que presenta la obra, se conformó un elenco muy joven que se adapta muy bien,  a ese clima íntimo que requiere la historia. Y la propia autora y directora, Pilar Fridman, forma parte del elenco, interpretando a una María, aniñada y sensual a la vez. Bella y sugerente, aporta sensibilidad al texto de su autoría. Cautivante interpretación de Pilar.

Nos gustó mucho también, la actuación de Débora Nishimoto, como Audri. Un acierto su inclusión en el elenco, interpreta a una editora algo aburrida de los desplantes de su marido. Sus rasgos orientales, le dán un toque exótico a una interpretación que resulta muy sólida.










Por el lado masculino, resalta la labor de Daniel Surasky, como Edward, el único de los personajes no relacionado con el arte. Es oficinista y trabaja en una empresa de seguros. Parece el más pragmático de todos y su practicidad resalta ante el resto..

Max Suen, interpretó a Bruno, en la función que vimos nosotros y cumplió muy bien su papel. Jugando muy buenas escenas con María, en una relación que por momentos no pareciera fraternal. Por último mencionar a Franco de la Puente, como Frank, ese personaje misterioso, que ronda toda la historia y no vamos a adelantar más.










La puesta que propone Pilar es íntima, los espectadores parecen espían en el interior de esos departamentos ,viendo lo que sucede paredes adentro. La sala del Rojas elegida para la pieza, resulta ideal para la trama, el plano se divide en dos, con un departamento de cada lado, con puertas laterales, que conforman un dispositivo escénico original, para que los actores entren y salgan de escena, encajando justo con la historia que se cuenta.

La estética de la obra es moderna, nos gustó el diseño escenográfico de Miranda Pauls, hay un diseño de luces de Facundo David, muy importante para el desarrollo de esos dos planos paralelos y simultáneos, Es  interesante, el recurso de los subtítulos que aparecerán en determinados momentos, acompañando el relato y dando algunas pistas importantes para seguir la historia.










La obra que desde hace meses, se presenta en el Rojas, con localidades agotadas, con una estética muy cuidada, nos hablará de la soledad, de la incomunicación reinante hoy en nuestra sociedad, de clichés y de relaciones ambiguas, pero aquí no se agotan los temas, el espectador al ver la obra, descubrirá otros y tratará de develar algunos misterios y puertas abiertas que deja esta historia abierta.

Desde este humilde sitio, celebramos siempre la aparición de jóvenes talentos, como el caso de Pilar Fridman, que dando sus primeros pasos en la dramaturgia, se anima a incursionar con una obra profunda y enigmática a la vez, como Cyan, que dejará al espectador reflexionando, sobre si en verdad todo lo que vió, es real o sin verdad, podría ser de otra manera.




Pensador Teatral.