jueves, 16 de noviembre de 2023

Una Muerte Compartida

Dramaturgia y Dirección de Paolo Giuliano.





Jueves 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Algo que disfrutamos mucho, sucede cuando vamos a ver alguna obra sin tener demasiadas referencias previas y nos encontramos con una pieza que por algún motivo nos sorprende mucho y de manera favorable, Y esto es lo que ocurrió al ver Una Muerte Compartida, una obra con una dramaturgia potente, que nos habla de la homofobia y la transfobia, invitándonos a reflexionar acerca de los niveles de violencia e intolerancia que se vive en nuestra sociedad y que nunca deberíamos naturalizar.





La historia se desarrolla en un pueblito chico, en uno de esos, donde todos se conocen y nada pasa desapercibido, ya que siempre habrá un ojo atento para marcar y anotar los movimientos del otro. Todas las acciones de la obra se desarrollan en la casa de la Familia Benavidez, allí Nora ( Patricia Rozas ) y su hija Anita ( Laura Correa ) pasan la tarde con algo de nostalgia, ya que la madre llora recordando a Laura su otra hija, que por la charla que mantiene suponemos ha muerto recientemente, pero sin conocer  demasiados detalles, ya que su hija le pide por favor no hablar del tema.

La familia se completa con Marcos ( Sergio Janusas ) el hijo varón, que se fue del pueblo y ahora regresa trayendo consigo vientos del pasado y tempestades del presente, ya que la relación con su madre está totalmente rota y los diálogos que mantienen están cargados de resentimiento, aunque al comienzo no sepamos los motivos. Una de las mayores virtudes que tiene la dramaturgia de Paolo Giuliano, es ir desplegando la trama de a poco, brindando piezas sueltas y dejándolas al descubierto para que de a poco, el público tenga los elementos para ir armando un rompecabezas que cuando se arme los sorprenderá. Y una recomendación que hacemos al espectador, es que estén bien atentos a lo que sucederá , porque nada es como parece, hay muchos secretos bajo la superficie y de a poco irán emergiendo.

El ambiente en la casa de los Benavidez es de tensión permanente y las apariencias tienen un peso importante. La historia se completará con Cristián ( Facundo Salomón ) y su hermano menor Ricardito ( Luciano Diani ), vecinos de la familia, que pasarán más tiempo del pensado en la casa de los Benavidez por diferentes motivos. Cristian porque se siente atraído por Anita y Ricardito porque no puede quitarle los ojos al recién llegado Marcos. Pero las cosas se complicarán y esos vínculos en vez de traer buenas noticias, van a dejar lugar a la tempestad y hasta allí vamos a contar, porque el suspenso es una de las características centrales del relato.






Para descubrir que tan fuerte será la tormenta que se avecina, deberán ver la obra, nosotros no vamos a spoilear nada. solo vamos a decir que esa monotonía que parece tener la vida en aquel pueblito, que podría ser cualquier de nuestro Interior, será solo pasajera y la frase pueblo chico, infierno grande, se aplicará en toda su expresión a esta historia y les advertimos que no exageramos en nada, porque en un momento los acontecimientos tomarán un vértigo impensado y dejará a los espectadores con la boca abierta, pero cumplimos nuestra palabra y hasta allí contamos.

Momento de hablar de las muy buenas actuaciones que presenta la obra, son cinco los actores en escena y todos logran darle a sus personajes esa impronta y ese tono pueblerino que pide la historia para los mismos, además de realizar composiciones creíbles y cargadas de emocionalidad. Vamos entonces a dedicarles unas líneas a cada uno de ellos, ya que sus trabajos los merecen.






Arranquemos por Patricia Rozas, que compone a una Nora implacable, madre manipuladora que maneja los piolines de la casa a piacere. Mal hablada y chismosa a más no poder, marcará el ritmo del relato y será la responsable del secreto más importante que tiene la historia. Por algunos momentos divertida y por otros cruel, Patricia realiza una composición estupenda. Laura Correa es Anita, la mediadora del hogar, la que tratar de poner algo de paz en la pésima relación entre su madre y su hermano. En materia amorosa no parece estar teniendo suerte con las elecciones. Encantador y querible el personaje que interpreta Laura, realmente nos gustó mucho su interpretación.

Luego de destacar las actuaciones femeninas, vayamos a las masculinas y aquí arranquemos por Marcos, interpretado por Sergio Janusas, siendo el personaje clave de la obra, pero no vamos a adelantar más, si podemos decir que la actuación de Sergio es excelente, logrando darle a su personaje una sensibilidad que conmueve. Y que decir de Facundo Salomón, como Cristian, un muchacho algo bruto, que está enamorado de Anita, mostrando dos caras en la obra. En la primera parte, siendo alguien divertido y gracioso, pero que virará en alguien violento y peligroso en la parte final. Muy potente la interpretación de Facundo, gran trabajo. Y cierra el elenco Luciano Diani, como Ricardito, un adolescente no tiene una vida sencilla en aquel pueblo, ya que debe soportar el bullying de sus compañeros de escuela y las presiones familiares. 






No queremos contar más, Una Muerte Compartida es una obra necesaria ya que nos in, contra el que tiene una preferencia sexual diferente a lo que los mandatos marcan como normales o simplemente piensa diferente a nosotros.  Además de ello, se remarca la importancia de la propia familia en cuanto a la aceptación y que no se acople al rechazo que la sociedad pregona, ya que muchas veces el peor enemigo esté dentro del propio hogar.

Por todo lo mencionamos, recomendamos y los invitamos a que como nosotros descubran esta propuesta,  que se anima a exponer con crudeza, una temática que muchas veces elige no mostrarse y lo hace con una dramaturgia muy fuerte y con tintes de tragedia, que sabe llegar al corazón del espectador y con un final que nos deja sin aliento. Una dramaturgia valiente, una puesta dinámica, actuaciones destacadas y comprometidas con el texto, configuran esta valiosa propuesta del teatro independiente que sorprende y a gritos pide verse.


Pensador Teatral.



lunes, 13 de noviembre de 2023

Aguafuerte

Dramaturgia de Guillaume Poix. Dirección de Sol Titiunik.





Viernes 23 15 hs en Timbre 4 ( México 3554 )

Un texto fuerte y profundo escrito por el dramaturgo francés Guillermo Poix, llega a la cartelera porteña, de la mano de Pilar Fridman, una de las protagonistas de la obra, que conoció el texto en el 2019, en el marco del ciclo " Tintas Frescas ", gestionado entre el Teatro Cervantes, la Alianza Francesa y el Instituto Francés, cuando fue convocada para la lectura de uno de los personajes de aquel texto. Dos años después,  el Instituto Francés, abre la convocatoria para llevar a escena, algunas de las piezas leídas en aquel ciclo y allí Pilar que había quedado cautivada con la obra, presentó el proyecto, que fue seleccionado y llega ahora al escenario de la sala mayor del Timbre 4.






Y esa es la manera en que esta obra de un autor contemporáneo francés se presenta ante nosotros. La propuesta que es jugada y muy desafiante para las protagonistas de la misma, nos propone viajar a la fascinante Amsterdam, conocida por sus encantos y rica historia. Con los famosos canales que serpentean su calles y los notables museos que ofrecen las mejores obras de pintores de la talla de Van Gogh y Rembrandt, por solo nombrar a dos de ellos. Millones de turistas llegan todos los años a aquella pintoresca ciudad, que además tiene al Barrio Rojo como uno de sus principales y polémicos atractivos.

Ese Barrio Rojo famoso por sus vitrinas iluminadas, donde trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios a los caminantes nocturnos que recorren sus callejones adoquinados y allí trabaja Linda ( Marina Carrasco ) que se gana la vida hace años ya, de esa manera en aquel lugar, pareciendo conocer todos los secretos de este sacrificado oficio y todas las técnicas que le permiten conseguir más clientes y el dinero suficiente que conforme a Jan ( Fabian Bril ), el proxeneta para quien trabaja.







Pero la rutina habitual, se verá alterada con la sorpresiva legada de Julia ( Pilar Fridman ), una joven tan bella, como misteriosa, que se presenta ante Linda, pidiendo que le enseñe los secretos de aquella profesión y le permita trabajar con ella. Su único pedido es poder tener vista desde la vitrina que ocupe a las aguas del canal, si esto fuera posible. Al principio, Linda se niega a darle cobijo a aquella hermosa y frágil mujer, que parece se demasiado chica e inocente para adentrarse en aquel mundo sórdido y despiadado.

Pero de a poco, se irá construyendo una amistad entre ambas mujeres y Julia aprenderá rápido los gajes del oficio, siendo muy demandada por los clientes que no podían resistirte a sus encantos, dejando en un segundo plano a sus compañera. Pero algo no encajaba. Qué motivos la llevaron a llegar hasta allí ?? Cuál era su historia personal ?? Y que secreto que se escondía detrás de esa mirada algo perdida ?? Algo hay, pero no seremos nosotros quien devalaremos, cual es ese secreto que traía Julia con ella, para descubrirlo deberán ver la obra.





Momento de hablar de las estupendas actuaciones que presenta la obra, con la dupla protagónica que conforman Pilar Fridman y Marina Carrasco, que realizan ambas un gran trabajo en papeles exigentes, que requieren poner sus cuerpos al servicio de sus personajes, ya que la pieza tiene mucha exposición física. A Pilar, una joven y carismática actriz, la habíamos visto por primera ver en el Centro Cultural Rojas y en esa oportunidad nos había sorprendido muy gratamente por su actuación. Unos años después, la volvemos a ver en escena, en un proyecto ideado por ella misma, llevando adelante a una Julia  enigmática Nos gustó mucho el trabajo de Pilar, que irradia un magnetismo y una sensualidad, que encajan a la perfección en su personaje.

Pero no seamos injustos con Mariana Carrazco, que en gran forma compone a una Linda curtida y melancólica, que trata de mostrarse fuerte ante la mirada de los otros, pero que denota el cansancio y el dolor de una vida sufrida, adhiriendo al dicho que la procesión se lleva por dentro. Muy bueno lo de Mariana en lo individual, mostrando además mucha química con Pilar, construyendo entre ambas vínculo tierno y de protección, que se eleva y llega al corazón del espectador. 




Y si bien la dupla femenina protagónica es la que se lleva los mayores elogios y miradas del público, debemos dejar una líneas de los personajes masculinos que hacen su aporte necesario al relato, nos referimos a Fabian Bril, como Jan, el hombre que las regentea, Fabián Carrasco como Mathias, que trabaja cuidando cuadros de un museo y logra establecer una relación humana con ambas mujeres más allá de la búsqueda sexual, completando el elenco Gonzalo Bou, como un cliente y un periodista, que trata de indagar con poco éxito,  sobre algunas intimidades del oficio.

Párrafo especial para la cuidada y lograda puesta que presenta Aguafuerte, con una estética bella y cuidada que logra potenciar el relato, dándole el marco adecuado para el lucimiento de las protagonistas. Elementos para destacar, la música original y sonidos en vivo de Dulcinea María que verdaderamente la rompe ( varios espectadores se van del teatro tarareando la música de la obra ). Es muy bueno el diseño escenográfico de Lula Rojo, con esas vitrinas iluminadas con luces de neón, que nos remiten al tradicional barrio rojo y mención especial para el diseño lumínico de Emanuel Parga, que juega de manera muy acertada con la oscuridad y las luces tenues para crear los climas que el relato requiere. Por último, destacar el vestuario de Nadia Sandrone, que se luce mucho en las protagonistas. Como puedan apreciar, no les exageremos en cuanto a las virtudes de la puesta y les aseguramos, que cuando usted lector vea la obra, coincidirá plenamente con nosotros.






En definitiva, una propuesta que atrapa la de Aguafuerte que presenta un relato envuelto en niebla y misterio, pero que nos permite reflexionar sobre un tema complejo y controversial cono el de la prostitución, invitando a reflexionar sobre lo que sucede en la cabeza de las mujeres que se dedican a una actividad que la mayoría de las personas critican, pero que si existe, es porque no faltan clientes que consumen aquellos servicios, mostrando en cierto punto la hipocresía de la sociedad, en un tema del que poco se habla y que aún hoy continúa siendo tabú 

Los invitamos a que emprendan el viaje que les propone la obra hacia tierras holandesas, para recorrer en las noches los canales y llegarse hasta el Barrio Rojo, para conocer a Linda y Julia, que detrás de esos rostros bellos y seductores, esconden fuertes historias de dolor y desamparo. De la mano de una dramaturgia profunda, una puesta muy atractiva y estupendas actuaciones, podrán disfrutar de una potente noche de teatro independiente y descubrir que secretos se guardan en las profundas aguas de los canales.


Pensador Teatral.




domingo, 29 de octubre de 2023

El Mejor Cierre

Dramaturgia y Dirección de Javier Margulis.




Sábados 20 30 hs en Mil80 Teatro ( Muñecas 1080 )

Que lejos parece haber quedado la pandemia, pero en realidad, apenas pasaron tres años de aquella época tan triste, donde teníamos que pedir permiso para poder salir de nuestras casas y ni hablar de entrar en contacto con otras personas. Seguramente como mecanismo de defensa, preferimos olvidar pronto todas las situaciones que vivimos en aquellos larguísimos meses y por ello resulta valiosa la idea de Javier Margulis, de recordar con el teatro, un poco de toda la locura que se vivió en nuestro país y en el mundo, por la llegada de un virus desconocido, que impuso una nueva normalidad, como llamaron los medios a la realidad que debimos atravesar.





Y de esa observación de la realidad, nace El Mejor Cierre. esta lucida tragicomedia que jugando con el absurdo y la exageración, logra hacernos reír de una situación tan triste para todos, cumpliendo aquella máxima que dice que el humor siempre es el mejor método para transitar las situaciones difíciles,  ya que se vivieron momentos duros y muy tristes, donde la muerte dominaba los titulares, por ello luego de un tiempo prudencial, poder recopilar algunas de las situaciones vividas y reírnos de ello, resulta una descarga sanadora.

En aquellos tiempos los teatros cerraron sus puertas, imaginar a desconocidos encerrados en una sala durante una hora, era algo totalmente imposible e iba contra todos los protocolos. El autor de la obra, había abierto hace un año Mil80 y como todos los teatros, debió cerrar sus puertas, sin tener fecha de reapertura prevista. Los costos se mantenían y los ingresos eran nulos, por eso entonces en tono de broma, el autor le comentó a una amiga que para superar el parate, a lo mejor podían usar la sala, como una casa funeraria clandestina, ya que en aquellos tiempos, recordamos los velorios estaban prohibidos.





Y bien, cono es disparador Javier Margulis, escribió la ficción que nos convoca, en este caso el negocio que cerraba era El Mejor Cierre, la mercería de barrio del matrimonio Venturini, conformado por Rogelio ( Alejandro Ini ) y la Negra ( Silvia Acornero ) que urgidos por el vencimiento de una hipoteca en dólares y con la soga al cuello, tomaron con interés la propuesta de Pocha ( Ana Carolina Ferro ) la hermana menor de la Negra, que trabajaba de enfermera en la terapia de intensiva de una clínica. Todos los días la pandemia se cobraba vidas y los familiares al estar prohibidos los velorios, no podían despedirse. 

La idea era de Dambrosio ( Alejandro Curlane ), un oscuro personaje con aceitados contactos en las clínicas y en los cementerios, que buscando un lugar posible para celebrar los velorios clandestino pensó que la mercería de los Venturini, podía cambiar de rubro de manera drástica y servir para ese propósito. La trama además de tener una alta cuota de humor negro, interpela también a esa clase media algo quejosa de todo lo que ocurre en el país y que ante una crisis económica, no duda en trasgredir todas las normas con tal de sobrevivir, mostrando esa mezcla de gimnasia y viveza criolla que tenemos los argentinos, para superar cualquier crisis que nos toque.





El relato es divertido y grotesco, una verdadera comedia negra de enredos que divierte al espectador, con personajes que pueden resultar delirantes, pero que en una observación algo más fina, vemos que nos resultan muy reconocibles y más reales de lo que nos gustaría. No vamos a contar más para mantener el suspenso, solo vamos a decir que los Venturini, van a abrazar la disparatada propuesta que les llegó y buscarán aprovechar la situación, para que el nuevo negocio sea próspero, aunque haya que navegar aguas algo alejadas de la moral para lograrlo.

Como muchas veces decimos, puede existir una buena idea teatral, pero para que la misma resulte, debemos encontrar luego los intérpretes adecuados para llevarla adelante y esto es algo que aquí ocurre con creces, ya que se formó un elenco compacto, que se identifica totalmente con el proyecto. Y en actuaciones muy parejas, tal vez quien más se destaque es Alejandro Ini, que compone a un verborrágico e impune Rogelio, un muy buen ejemplo del típico chanta argentino, que quiere mostrarse un erudito en todos los temas, aunque no entienda nada. Histriónico y muy divertido, es quien más sonrisas genera en la platea. 

Pero no seamos injustos con el resto, Silvia Acornero, es La Negra su esposa en la ficción, quien tiene siempre presente el recuerdo de su madre, que fundó el negocio familiar. Aunque en un principio se nuestra enojada con la idea, enseguida se acopla a su esposa y se la nota entusiasmada con el emprendimiento. Muy divertida Silvita también, cumple un muy buen trabajo.






Y la familia la cierra Ana Carolina Fierro, como Pocha, despechada y abnegada trabajadora de la salud y acostumbrada a lidiar con el dolor ajeno, buscará sacarle una tajada a la situación. Muy picantes sus cruces con Rogelio, mostrando la tradicional pica familiar. Nos gusto lo de Ana, que además cumple doble papel ya que también será una de las deudas que visita la casa velatoria. Y hablando de personaje doble, ahora toca mencionar a Alejandro Curlane, a quien ya hemos elogiado en más de una oportunidad en este sitio, volviendo a mostrar su presencia escénica aquí, siendo primero un oscuro carancho del dolor y luego un viudo que llora la pérdida. Excelente lo de Alejandro. Para el final mencionar a Lautaro Tulli a cargo de un personaje muy particular, que no vamos a revelar aquí, pero que estará a cargo de los momentos más delirantes y negros de la noche.

La puesta a cargo de Javier Margulis es muy efectiva, aprovechando al máximo las reducidas dimensiones de la sala, con un muy logrado diseño escenográfico de Alejandro Goldstein, con ese negocio barrial, con la persiana a medio abrir que es todo un símbolo de aquella época. Además hay un buen diseño lumínico de Marco Pastorino, que contribuye a marcar climas que va teniendo el relato.





En definitiva, disfrutamos de una noche a pleno teatro independiente, con esta tragicomedia bien negra, que con mucho humor nos recuerda la locura que atravesamos en la época del covid, con una gran cantidad de normas que debíamos cumplir sin saber muy bien porque y sin tener ninguna certeza de que fueran acertadas. Pero en esos momentos el miedo dominaba y atreverse a cuestionar la nueva normalidad establecida, no era una opción.

Y la pandemia, además de la locura, trajo dolor y muchas muertes, por eso como medio de defensa y mecanismo para curar las heridas ante la tragedia el teatro nos propone el grotesco y el humor para tratar de superar lo vivido y sanar, teniendo también una mirada irónica, mostrando como el argentino, siempre ante una crisis, trata de encontrar una solución ingeniosa, que le permita sacar la cabeza del agua, sin importar si está incumpliendo las normas, ya que interiormente se siente justificado. Un texto divertido, una puesta irreverente y muy buena actuaciones, nos proponen el mejor cierre del día, para intentar reírnos de nuestras desgracias, porque ya lloramos demasiado y el humor siempre es una buena manera de curar las heridas.



Pensador Teatral.


martes, 24 de octubre de 2023

El Sónido

Dramaturgia y Dirección de Javier Daulte.






Martes 20 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )

Una propuesta altamente creativa llega a la cartelera porteña con El Sonido, obra escrita y dirigida por el talentoso Javier Daulte, uno de los autores más prolíficos de nuestro teatro, que en su casa Espacio Callejón, decide convocar al mismo elenco que participó en la exitosa Luz Testigo para presentar esta pieza, que luego de verla, intuimos, puede llegar a tener la misma senda triunfal que su antecesora.





Sostenemos esto, porque la dramaturgia es atrapante y logra seducir a los espectadores desde el arranque. La trama presenta tres historias que parecen diferentes, con algunos personajes en común y vinculados, que las une y que a medida que la trama avanza, irán confluyendo para terminar en un final a todo orquesta, donde los ochos actores coincidirán en escena, para darle un cierre al relato.

Pero vayamos de a poco y contemos que la obra nos habla de lo difícil que resulta la comunicación entre las personas y del peso de la verdad, discutiendo si la misma es tan importante en el mundo actual. Las fallas en la comunicación se aprecian de manera clara en Berta, Adrián y Lara, tres hermanos que se encuentran algo distanciados, pero se reencuentran a raíz de su preocupación por el extraño comportamiento de Berta, la hermana menor, que les cuenta que en el sótano de la casa escucha la voz de su madre muerta hace muchos años.





De manera paralela, seremos testigos de la aparición de Olaf Olsen, un sueco que llegó a nuestro país y deberá luchar con su limitado castellano, para dar a conocer el increíble aparato que lleva en su maletín. Y no exageramos con el adjetivo, ya que aquel artefacto según sus dichos pueda recuperar los sonidos producidos a lo largo de la historia de la humanidad. Si así como leen. Configurando bien la búsqueda, podemos llegar a escuchar alguna conversación íntima de algún familiar, la confesión de algún personaje famoso de la historia o yendo al extremo saber que conversó Jesús con sus discípulos en la Última Cena. Con la primera impresión, uno arriesgaría a pensar que el sueco es un fabulador y su invento un fraude, pero a medida que el relato avanza, nos daremos cuenta que el aparato que porta, es realmente valioso.

Y completarán el tablero escénico, El Mono y Omar, que tienen un estudio de grabación y reciben el encargo de Samanta una inescrupulosa política que les pide un jingle para la campaña política que se avecina, El problema es que la ideología de la pareja creativa no concuerda con las ideas de Samanta, a la que ellos mismos le presentaran al sueco y a su invento. Se imaginan que podría hacer un político con un aparato que le permitiría escuchar las conversaciones de sus adversarios y luego chantajearlos con la información conseguida. Suena tétrico, no ?? 






La obra tiene mucha intriga e irá soltando las piezas de a poco, por eso preferimos no adelantar mucho más, con la presentación realizada ya tienen una buena muestra de lo interesante que resulta esta propuesta, que tiene una dramaturgia con toques de ciencia ficción, elaborada de manera certera por Daulte, ya que irá intercalando las acciones hábilmente, para dar continuidad a las historias, que irremediablemente irán uniendo sus caminos, gracias al hilo conductor que las impulsa y a la relación que existe entre todos los personajes.

Momento de hablar de las actuaciones que reúne la obra y  dar cuenta del verdadero seleccionado de actores del teatro independiente que vuelve a reunir Daulte para la ocasión, al igual que ocurrió en Luz Testigo. Son ocho los actores es escena. todos de muy buen recorrido en el teatro independiente y que  encuentran aquí espacio para el lucimiento. En interpretaciones parejas por lo buenas, tal vez saca una luz, la fenomenal composición de Ramiro Delgado, como Olaf, el sueco que llegó a Argentina, con el revolucionario invento bajo el brazo. Se compra al público con un histrionismo a flor de piel y una mezcla de gracia y picardía, que lo convierten en un personaje desfachatado y muy divertido. Enorme trabajo el de Ramiro.





Otra interpretación que nos encantó fue el de Luciana Grasso, como una Berta desequilibrada desde lo mental y necesitada de conocer sobre su pasado. Luciana es una de nuestras actrices preferidas y siempre es un placer verla en escena. En el mismo nivel de destaque, mencionar a Paula Manzone, que compone a Vero, actriz e influencer, que aporta belleza y glamour al relato, con sus tacos y trajecito rosa. Y que decir de Silvina Katz, una actriz todo terreno, que siempre rinde, aquí a cargo de Lara, la hermana mayor, sorda como una tapia, salvo cuando quiere escuchar bien. Una genia Silvina.

Marcelo Pozzi, es otro actor versátil, que cada vez que lo vemos se destaca y acá no es la excepción, componiendo a un rockero con fuertes valores, trabajando en dupla con Agustín Meneses, como el Mono, pasional y valiente ya que se anima a salir del closet. Muy divertidos ambos. Y para el final mencionar dos composiciones que nos gustaron especialmente, estupendo trabajo de William Prociuk, como un Adrián muy pintón, que trata de poner algo de cordura entre sus hermanas, para huir lo antes posible de una situación donde no se siente cómodo.  Un personaje lleno de matices el compone. Y que papelazo el de María Villar, como Samanta, una política sin escrúpulos, que tiene una vocación de poder sin límites y que tanto nos recuerda a nuestra mediocre y corrupta clase política. La rompe María.







Quien lea estas líneas, puede pensar que hemos exagerado en los elegios, pero les aseguramos que cuando vean la obra, coincidirán con nosotros, ya que cuando se reúne un elenco tan rico, esto se refleja en composiciones que se disfrutan mucho y que agregan mucho valor a un texto que de por sí, ya tiene muchas virtudes, que con interpretaciones en un nivel tan alto, se potencia más aún. Y seguramente elegirán a su actor preferido.

Y todavía no hablamos de la original puesta que Javier ideó para El Sonido. donde se trabaja con un diseño escénico totalmente despojado, donde los actores están solos en escena y el espectador deberá imaginar los elementos y decorados que intervienen en las escenas. Para ello, será fundamental el aporte de los propios actores, que en los momentos donde no intervienen, están sentados en bancos al costado del escenario y a la vista del público, siendo la banda de sonido de la obra. Con algunos pocos elementos y mucho ingenio, reproducirán en sonido de un auto en pleno tránsito, el chirrido de una puerta cuando se abre, cubiertos que chocan y así infinidad de sonidos. Una puesta super original, que le agrega plus al relato y que requiere mucha concentración de los actores, ya que los sonidos deben llegar en el momento justo para acompañar las acciones.





En definitiva, otra propuesta muy buena la que nos acerca Javier Daulte con El Sonido, que como dijimos promete seguir los pasos de Luz Testigo, en cuanto a su repercusión, ya que tiene varias características similares, partiendo de reunir a un elenco numeroso y talentoso, trazando historias que parecen independientes, pero que terminarán juntas. 

Los invitamos entonces a que descubran esta original propuesta de teatro independiente, que ofrece una dramaturgia ambiciosa y muy creativa, con algún toque sobrenatural, poniendo el foco en temas como la locura, la relatividad de la verdad en estos tiempos actuales y lo difícil que resulta comunicarnos. Todo lo mencionado, llega en una puesta que sorprende y actuaciones a cargo de esta selección del teatro independiente, que en Callejón juega siempre de local y a cancha llena.


Pensador Teatral.



viernes, 20 de octubre de 2023

Mugre

Dramaturgia de Lourdes Invierno. Dirección de Santiago Legón.





Viernes 20 hs en Espacio No Avestruz  ( Humboldt 1857 )

Una comedia de enredos muy divertida, llega de la mano de Mugre, obra escrita por Lourdes Invierno en la que se pone el foco en las relaciones familiares y lo difícil que resulta construir vínculos donde reine la armonía, ya que por lo general ocurre lo contrario y las relaciones están atravesadas por la hipocresía y la mentira. Cualquier recurso parece válido para mantener la unión familiar y así aparecen parejas que se sostienen en el tiempo, luchando por mantener encendida la llama del amor y luchando contra la rutina y las infidelidades.





La autora logra brindar una mirada sensible y femenina al tema de los mandatos familiares, la importancia del sexo en todas las parejas, la maternidad, las aspiraciones personales, los deseos, etc. Todo ello aparecerá en esta historia, que presenta personajes muy divertidos, situaciones que juegan con el absurdo, con la risa siempre en primer plano, pero al mismo tiempo ofreciendo momentos que resultan muy cercanos para el espectador, que además de darle credibilidad a las historias de cada personaje, invitan a la reflexión. Muchas veces se dice que el humor, es la mejor puerta de entrada, para tocar temas profundos, que nos dejan pensando y Mugre es una muy buena prueba de ello.

Yendo a la historia, las acciones se desarrollan en una noche lluviosa. En ella, la pareja conformada por Clara ( Lourdes Invierno ) y Adriano ( Germán Montenegro ) busca la manera de volver a encender la pasión y dejar atrás la crisis que atravesaron. Esa noche, recibirán en casa a Sofía ( Carla Banylis ( y Polo ( Fran Canto ). Sofía es la hermana menor de Adriano y se apoya mucho en el, para superar la muerte del padre de ambos. Trabajan juntos en la constructora familiar y en apariencia se llevan muy bien, pero Adriano esa noche deberá dar una noticia, que supone no le caerá nada bien a su hermana.






Pero el clima de aquella reunión familiar es espeso, se respira tensión en el aire. La relación entre Clara y Sofía es muy mala y aunque tratan de pilotearla, se nota a la legua que no se pueden ni ver. Los dardos venenosos entra ambas mujeres no tardarán en aparecer. Son varios los temas que las separan y saben como atacarse, trayendo temas como la edad, el trabajo y los hijos, como principales puntos de divergencia. El tema de la maternidad es tal vez, el tema que más las enfrenta. Clara tiene tres hijos con Adriano y en cambio su cuñada no tiene hijos.

Las discusiones se suceden y la velada se hace muy pesada. Los esfuerzos de Adriano y de Polo por calmar los ánimos no resultan exitosos y la noche vá directo al naufragio. Para colmo la comida que pidieron no llega, la bebida y los estómagos vacíos no ayudan para nada. La mala onda resulta contagiosa y las parejas también empezarán a discutir entre ellas. Hay muchas facturas acumuladas, mucha basura escondida bajo la alfombra y la noche parece propicia para escupir todas las broncas acumuladas.





La velada tendrá reservadas varias sorpresas, pero no queremos adelantar mucho más. Solo diremos que en el transcurso de la noche, el timbre sonará un par de veces y no será precisamente el delivery trayendo la comida. Se sumarán a la reunión, Noemí ( Graciela Bonomi ) la madre de Clara y Patricio Behart, un personaje desopilante, que parece llegar por error a aquella casa, pero que en realidad ya conoce y muy bien a alguien. Pero cumplimos con nuestra palabra y hasta allí contamos, para que usted lector descubra como hicimos nosotros, todo lo que sucederá en una noche salvaje, donde las revelaciones y los trapitos al sol, dirán presente.

Momento de hablar de las muy buenas actuaciones que presenta la obra. arrancando por Lourdes Invierno, la autora, que además es gran protagonista de la historia como Clara, madre de tres hijos, que sufre la rutina del matrimonio y se arriesgará buscando fuera del mismo. Desde este sitio ya elogiamos a Lourdes, que es una actriz muy completa, varias veces por sus muy buenos trabajos y aquí vuelve a lucirse mostrando su versatilidad y su veta humorística.

Una grata sorpresa la de Germán Montenegro como un Adriano componedor, que trata de calmar aguas, en una noche donde la tormenta manda. Fran Canto como un Polo entrador y algo tramposo es muy buen personaje. Muy buena composición de Carla Banyilis como una Sofia, caprichosa y quejosa, que debe soportar que la juzguen por no ser madre. Patricio Behart está a cargo del personaje más divertido y disparatado de la historia mostrando su histrionismo. Y para el final nos queda Graciela Bonomi, con una encantadora Noemi, la madre de Clara, que cantará a los cuatro vientos, que el sexo sigue presente en la edad madura. Nos gustó mucho lo de Graciela.





Son seis los actores en escena y realizan un muy trabajo el conjunto y también en lo individual. Un acierto muy grande que tiene la dramaturgia, es que en diferentes momentos cada uno de los personajes romperá la cuarta pared y se dirigirá a los espectadores, invitándolo a reflexionar sobre alguna temática de la trama, que resulta cercana y reconocible para el público.

La puesta de Santiago Legón es dinámica, hay mucho vértigo en el escenario, con personajes que entran y salen de escena, dándolo mucho ritmo a las acciones. Para destacar el muy buen diseño escenográfico de Facundo Veiras, que reproduce un coqueto departamento de clase media. Facundo también tiene a su cargo el vestuario, que es un ítem que luce mucho y aquí a prestar atención a ese comienzo, donde el personaje de Clara sorprende con su particular vestimenta, pero no adelantamos más.






Nos divertimos mucho con Mugre, una propuesta que nos habla de la importancia de la familia y de todo lo que estamos dispuestos a hacer para que la misma se mantenga unida. Las vueltas que se dan, para tratar de sostener parejas que atraviesan crisis furiosas, dándolo crédito al amor que tuvieron en un principio y que pese al desgaste por los años transcurridos, la luchan para seguir adelante. 

Uno de los grandes méritos que tiene la obra es que pese a que en muchos pasajes se juega con el absurdo y la exageración, presentando situaciones cercanas, que se presentan en la vida real, lejos de las relaciones idílicas que muchas veces se quieren mostrar. Con un trama muy dinámica, muy buenas actuaciones y una trama muy divertida, la obra nos invita a reflexionar sobre como la mentira y la falsedad gobierna la mayoría de los vínculos familiares, hasta que un día toda la basura que se esconde bajo la alfombra, queda al descubierto.


Pensador Teatral.



sábado, 14 de octubre de 2023

Las Encadenadas, La Revuelta.

Dramaturgia y Dirección de Juan Mako.





Sábados 21 hs en Abasto Social Club ( Yatay 666 )

Pasaron cinco años ya, desde que vimos Las Encadenadas, la estupenda y premiada obra escrita por Juan Mako, que partiendo de un hecho histórico trágico como la desaparición del pueblo de Epecuén, construyó un trhiller con personajes deliciosos, donde el suspenso y la comedia van de la mano, para lograr una propuesta muy atractiva, que estuvo varios años en cartel y dejaba un final abierto que invitaba a continuar la historia, pero ya llegaremos a ese momentos, antes es bueno hacer una pequeña introducción para darle el marco que merece la historia.






Juan Mako, el autor y director, se interesó por la historia, gracias a los relatos de su abuelo paterno, que era de Carhué, la ciudad vecina. Villa Epecuén, era un pueblo turístico, fundado en 1921 a orillas del Lago Epecuén ( uno de los seis lagos que componen el sistema de las Lagunas Encadenadas del Oeste ). Debido a las propiedades curativas de sus aguas, el pueblo se había desarrollado mucho turísticamente y se había convertido en uno de los balnearios preferidos de la aristocracia bonaerense.

En la década del 70, que fue su momento de esplendor, la villa llegaba a recibir más de 25.000 turistas cada verano, los comercios y los hoteles acompañaban la prosperidad de una localidad en auge y con un futuro muy promisorio. Pero en silencio, algo no andaba bien, ya que el crecimiento era desmedido, la planificación era nula y las obras públicas brillaban por su ausencia, un combo fatídico que avecinaba un final que pocos imaginaban, pese a la advertencia de algunos pocos especialistas.

El año 1985, fue el del final. Luego de una temporada de copiosas lluvias, llegó la trágica madrugada del 11 de Noviembre de 1985, ya que un fuerte temporal hizo crecer el nivel de las aguas del lago, esto sumados a una sudestada, a la falta de obras y a otros factores que no tenían que ver con la naturaleza,   confluyeron para que el terraplén que contenía el lago con el pueblo se rompiera y el pueblo comenzara a inundarse de a poco. Nadie murió ahogado, ya que la inundación fue paulatina, pero el destino del pueblo y sus habitantes ya estaba jugado.






El agua tenía tanta sal, que los destrozos fueron totales, los pobladores debieron abandonar sus casas, en una mudanza dolorosa y forzada, convirtiendo a su ciudad en un pueblo fantasma, ya que Epecuén permaneció más de veinte años bajos las aguas. Cuando las aguas finalmente bajaron su nivel, quedaron al descubierto las ruinas de una ciudad que imaginaba un futuro de crecimiento y que quedó destruido por la salinidad de sus aguas. La desolación aturdía.

La historia trágica para sus habitantes, se convirtió en una leyenda, no solo en nuestro país, sino en el mundo entero, que hablaban de esta ciudad fantasma, generándose numerosos artículos periodísticos y reportajes. Y ahí es donde aparece Mako, que tomando como base aquel hecho histórico, logra crear una ficción atrapante, que se tradujo en Las Encadenadas.

Luego de la introducción, que ojalá les haya resultado interesante, vayamos a la obra que nos convoca, a esta segunda parte, algo no habitual en el teatro y más relacionado con el cine, que acostumbra a traernos nuevos episodios de algunas películas. Pero en el teatro resulta una novedad y más en este caso, que el autor aprovechando que en Las Encadenadas el final era abierto, decide continuar aquí el relato, desde el exacto lugar en que terminó la primera parte y sumando dos nuevos personajes a la trama, consiguiendo un trhiller de suspenso y humor, que funciona de manera independiente, de la tragedia de Epecuén, que siempre será el marco del relato.





Las acciones se desarrollan en el Cementerio Municipal de Carhué, allí en el crematorio trabajan Esther ( Cecile Cailon ) encargada del horno y Graciela ( Mónica Driollet ) que cumple con las tareas administrativas. Ambas tratan de pasar la jornada lo mejor posible, pese a no tener un trabajo muy agraciado, luchando además contra un horno que no funciona del todo bien, En una noche lluviosa, Arizmendi ( Claudio Depirro ) el Director del Cementerio, llegará para hacerles un encargo perturbador, que no spoilearemos y ahí termina aquella primera parte.

En esta segunda parte y en la misma noche de tormenta, la situación se complicará de manera exponencial en el crematorio, luego de una discusión entre Esther y Arizmendi. Y en el momento de mayor tensión, aparecerá en escena Miriam ( Silvia Fortunato ), que buscará a su amiga Graciela, para ir juntas al Rotary. Esther no la tolera, porque Miriam además de ser bastante impertinente, vive en Guaminí, ciudad vecina, que para muchos tuvo gran responsabilidad en aquella gran inundación que sufrió Epecuén.





El clima se corta con un cuchillo y como frutilla del postre, en el momento más inoportuno, aparecerá en el crematorio,  el oficial Salvatierra ( Diego Torben ), que patrullando la zona y al ver movimiento en esas altas horas de la noche, se acercó solo para ver que estuviera toda tranquilo y como el tiempo en aquellas ciudades pequeñas muchas veces sobra, nunca está mal hacer un alto en el trabajo para tomar un cafecito y conversar un poco. Pero lo que apuntaba a una visita tranquila, en un momento cambiará de rumbo y hasta allí contamos, ya que el suspenso es un componente fundamental de esta historia.

Las actuaciones al igual que en la primera parte son realmente destacadas, manteniéndose la exitosa dupla formada por Cecile Cailon como Esther y Mónica Driollet como Graciela , junto al jefe Arizmendi ( Claudio Depirro ). Entre los tres, deberán resolver un asunto turbio que puede traerles serios problemas con la ley,  aplicándose en todo su esplendor la Ley de Murphy, ya que todo se complicará y más con la aparición de las visitas inesperadas de Miriam, la desconfiada amiga de Graciela, que encima no se lleva para nada bien con Esther, trayendo al presente el viejo encono existente entre viejos habitantes de Epecuén y los nativos de Guaminí. Y el elenco se cierra con Diego Torben,  como Salvatierra, el bonachón policía que en la soledad de la noche, tendrá ganas de desahogar sus penas. Muy divertido el personaje de Diego.






De la puesta de Juan Mako, queremos volver a elogiar el logrado diseño escenográfico de Sol Soto, que reproduce el perturbador crematorio municipal y ya lo habíamos elogiado en la primera parte. El diseño lumínico de Alejandro Le Roux contribuye al clima oscuro y de suspenso que presenta el relato, al igual que el diseño sonoro de El Pájaro Films, con esa lluvia persistente que presenta la noche de la historia y que recuerda al hecho histórico que se recrea.

Disfrutamos de una muy atractiva noche de teatro, con esta segunda parte de Las Encadenadas que nos acerca la historia fascinante de Epecuén desde otro ángulo, con un relato que tiene muy buenas cuotas de suspenso y humor, de la mano de una dramaturgia que atrapa y de personajes queridos por el publico. Y quien nos dice, que en un tiempo prudencial, nos crucemos con la tercera parte de esta historia, que vuelve a tener un final abierto, que deja al espectador con ganas de seguir el relato.


Pensador Teatral.


miércoles, 11 de octubre de 2023

La Isla.

Autoría de Aida Bortnik y Alejandro Doria. Adaptación y Dirección de Edgardo Rosini.





Miércoles 20 30 hs en Hasta Trilce ( Maza 177 ) 

Que buena idea ha sido asistir a Hasta Trilce, para ver La Isla, virtuosa adaptación teatral de Edgardo Rosini, de la película escrita a fines de la década del setenta, por Aída Bortnik y dirigida por Alejandro Doria, que llega al teatro independiente, en una estupenda versión, que se apoya en una puesta muy bella y en un gran despliegue actoral, que incluye nada menos que quince actores en escena.






La Isla, es una obra que nos habla de la locura y nos invita a reflexionar acerca de los límites difusos que existen entre los que supuestamente están locos y los que en teoría están cuerdos, que en este caso se manifiestan entre las personas que se encuentran internados en un instituto de salud mental y aquellos que viven fuera, en ese mundo hostil y cargado de violencia, que cada día se vuelve más complicado de habitar.

La obra es cruda y tierna a la vez, mostrando no una historia solamente, sino varias a la vez, ya que cada paciente internado, tiene una historia de vida que por algún motivo los terminó llevando a ese lugar. En la mayoría de los casos, cuando llegaron lo sentían como un lugar extraño, pero que ahora se convirtió en su hogar, en el que pasan sus días, algunos mejores y otros peores, pero echando raíces y sintiendo que los otros pacientes ahora son su familia real, aunque los familiares de sangre son los que en el caso de los más afortunados, llegan los días de visita, para compartir un rato con ellos, antes de retornar al mundo de los cuerdos, al que pertenecen y en el caso de los no afortunados, son los que llegan para saludar a los otros.

El texto emociona y llega al corazón de los espectadores, ya que de manera sensible expone las diferentes historias de vida, los miedos al enfrentar el afuera nuevamente, los problemas de comunicación, el sentimiento de abandono que puedan experimentar los pacientes más conscientes de su situación, que sufren la tristeza, la soledad y también la alegría de sentirse a salvo y protegidos de un exterior amenazante, todo ello compendiando y dosificado en cada personaje.






Como dijimos la dramaturgia presenta varias historias simultáneas, aunque la principal podríamos decir  es la historia de amor imposible, que sucede entre dos pacientes jóvenes y de la que seremos testigos privilegiados, pero como ya mencionamos cada una de las historias tiene su peso y su carga dramática. Estamos seguros que cada espectador se enganchará más con una o con otra, de acuerdo a sus experiencias personales, pero todas impactan por su crudeza y hasta allí vamos a contar, para no adelantar más y que descubran ustedes cada caso, cuando vean la obra, porque sin dudas deben verla.

Momento de hablar de las estupendas actuaciones que presenta la pieza, ya que hay enormes trabajos actorales y gran mérito de Edgardo Rosini, el impulsor de este proyecto y director de la obra, clave en la elección de los actores y en la coordinación de tanto esfuerzo conjunto, ya que son quince los actores en escena y esto hace que la obra tenga una dinámica muy particular, ya que suceden muchas cosas en el escenario, por lo que hay que estar siempre atento para no perder detalle de lo que ocurre.





Por ellos, queremos resaltar semejante despliegue actoral, dentro del teatro independiente, donde todo cuesta el doble y lo habitual es tener una cartelera poblada de unipersonales, por eso en lo personal, disfrutamos muchísimo, cuando nos encontramos con una propuesta como la de La Isla, que convoca a tantos actores y permite ver el desarrollo de personajes tan variopintos, como ricos en matices. Gran desafío tenemos ahora, ya que con un elenco tan numeroso, nombrar a todos suena imposible, pero quienes son lectores de este sitio, saben que nos gusta hacer justicia con los actores que nos honran con sus trabajos, por lo que haremos algunas menciones.

Nos encantó la composición de Andrea Boass como Soledad, una chica que tiene un retraso madurativo  y se enamora de Sebastián, interpretado por Martín Zoaras, un joven apuesto, que en un principio no habla y al que le cuenta cuentos. Gracias a ese acercamiento Sebastián, comienza a mejorar y empieza a nacer un amor entre ellos, de difícil concreción por las circunstancias que los envuelven. Esta relación es tal vez, la central de la historia y sin dudas enternece a los espectadores. Buenísimos los trabajos de Andrea y Martín, en lo individual y con mucha química entre ellos.






Siguiendo con las actuaciones destacadas, mencionar a Julieta Bravo, como Cora y Patricia Rota Forte, como Claudia, dos mujeres de personalidades fuertes que chocan mucho en el instituto y comparten algo, la profunda soledad que las envuelve, ya que ninguna de las dos, recibe visita de familiares. Flo Bartolacci como Magda, es una madre que teme volver al mundo exterior hostil, donde sufrió la infidelidad de su esposo y realiza un trabajo que conmueve, al igual que Haydeé Zanga, como Amanda, una de las pacientes de más años y querida por los demás.

Entre los personajes más alejados de la realidad, mencionar a Ramiro Dunogent, como un Lucas muy querible. Lucrecia Lamas, es una Juana siempre alegre y optimista, que se lleva muy bien con el informado Gregorio, Oscar Paiva, que siempre está con su diario. Maurucio Sajera, como Juanjo, es un personaje oscuro, que está allí internado por una situación difícil que protagonizó. Rául Corzi, es Michel, de profesión poeta, de los pocos que egresa del lugar cada tanto, pero siempre retorna, porque el mundo exterior lo deprime.

Y ya dejando de lado a los pacientes, mencionar a Celina Magendie, como Ema, una abnegada enfermera, que deja su vida allí, dando amor a los pacientes, a los que cuida como si fueran su familia. Y hablando de ello, la obra también muestra lo difícil que puede ser tener un familiar internado y allí debemos mencionar los estupendos trabajos de Gaby Barrios, una actriz notable, a la que ya elogiamos varias veces en este sitio, que compone a la madre de Soledad, con la que tiene una relación algo fría, todo lo contrario de Ariel Ragusa, que hace lo imposible para que su hijo Sebastián, vuelva a hablar y ser el de antes. Enormes composiciones de Gaby y Ariel, al igual que Pablo Lez, como el esposo de Magda, que la visita siempre, pese a los reproches que recibe.






Se hizo algo larga la descripción, pero entendemos que era justo extendernos, ya que gracias a la dramaturgia cada personaje tiene su desarrollo y eso sucede gracias a los muy buenos trabajos del elenco reunido, que con mucho amor consigue dar vida a sus personajes y dar a conocer sus diferentes historias, llegando cada uno de ellos al corazón del espectador, llegando seguramente la historia de cada uno de manera especial al público de acuerdo a las vivencias personales.

Hay que destacar la puesta de Edgardo Rosini, que aprovecha las generosas dimensiones que tiene el escenario del Hasta Trilce que resulta ideal para una obra con tantos actores, permitiendo que se desarrollen varias acciones en simultáneo. Hermosa la música original de Daniel Schnock, que acompaña las historias y las transiciones. Muy buena prestación de Mario Ramírez, para el diseño escenográfico y para el vestuario que caracteriza a tantos personajes. Y por último mencionar el diseño lumínico de Ayelén Pedemonte. Todos estos factores contribuyen a darle belleza a la puesta.






En definitiva, nos atrajo mucho la propuesta de La Isla, que acerca al teatro la problemática de la salud mental, que tal vez no sea un tema muy simpático, pero si es muy real, tratando el mismo como un mucho respeto y mostrando todo lo que puede sentir el paciente y también la visión de los familiares. Por situaciones personales, visité instituciones del tipo y realmente las caracterizaciones que realizan los personajes de la obra, son realmente acertadas y bien cercanas a la realidad,

Recomendamos vean la obra, sin dudas que se van a emocionar mucho con las historias de vida que se presentan, reflexionando sobre la línea delgada que supera la cordura de la locura y como muchas a veces algún acontecimiento fuerte que nos toque vivenciar, puede llevarnos del otro lado del mostrador. Una propuesta fuerte, plena de emociones y muy tierna, que gracias a una puesta lograda y entrañables actuaciones nos permiten disfrutar de una entrañable noche de teatro independiente y darle visibilidad a un tema tan importante como el de la salud mental.


Pensador Teatral.