sábado, 23 de noviembre de 2019

Trashumante

Dramaturgia de Martha Billorou, Natalia Pascale, Ivana Carafa y Nancy Corrado.
Dirección de Natalia Pascale.








Sábados 20 hs en Paraje Artesón ( Palestina 919 )

Una historia mínima, intensa y profunda es la que nos acerca Trashumante, esta creación colectiva de cuatro autoras mujeres, que no casualmente nos traerán una historia que indaga en el interior del universo femenino, con el debut en la dirección de Natalia Pascale, a quien desde este humilde sitio, elogiamos en reiteradas ocasiones, por sus trabajos en el escenario y en esta oportunidad, le toca aportar desde fuera de escena.

Desde al arranque se respira una atmósfera de tensión en el ambiente, en el que dominan los silencios y las miradas vacías, entre las protagonistas. Julia ( Ivana Carafa ) , llega en tren a su pueblo, después de muchos años de ausencia. Ana ( Nancy Corrado ) su hermana mayor la espera en la estación. El reencuentro es frío, se nota una distancia entre las mujeres, principalmente en Julio, que mira con recelo a su alrededor y también a su hermana.








El espectador trata de inferir los motivos de aquella distancia, pero la trama mantiene el suspenso. Camino al hogar donde las hermanas vivían juntas hace años, el silencio predomina. Ana quiere romper el hielo, relatando lo que sucedió con viejos personajes del pueblo, pero su hermana no muestra demasiado interés. Ronda la sensación, que pese al paso de los años, el tiempo ha quedado detenido y no es tanto lo que cambió en ese pueblo.

Al ingresar a la casa, esa sensación de tiempo detenido se acentúa. Ana conservó el cuarto de su hermana, como si nunca se hubiera ido. Están allí sus lápices, sus juguetes y sus muñecas. Una infancia que dá la impresión fue interrumpida y ahora con la vuelta de Julia, quisiera retornar, como si fuera posible, arrancar algunas páginas de una historia y volver atrás.








Con el paso de las horas, las hermanas parecen animarse a hablar, de un pasado que sin dudas esconde algo. Los interrogantes se acumulan. Porque la ida repentina de Ana del pueblo siendo una adolescente ?? Su hermana siente alguna culpa por esa ida ?? Como continúo si vida en un pueblo chico en el que toda se comenta ?? Y tal vez la pregunta más importante, Porque vuelve Ana ahora ??

La obra tiene desde al arranque un componente de suspenso y no vamos a ser nosotros, quienes vamos a responder las preguntas formuladas antes. Será el espectador cuando vea la obra, quien encontrará las respuestas. Solo diremos, que muchas veces, la vida no fluye como se espera y aparecen hechos dramáticos que cambian todo. Situaciones dramáticas, que nos toman de sorpresa y nos dejan sin reacción. respondiendo como podemos y no como deberíamos. Cumplimos con nuestra palabra y hasta allí contamos.









Vamos a ocuparnos ahora de las actuaciones que presenta la obra, que realmente son destacadas. Tanto Ivana Carafa, como Nancy Corrado, están en la sintonía que pide la obra, manejando muy bien los silencios, las miradas y las palabras medidas. Ambas saben transmitir ese dolor que las atraviesa, heridas del pasado que no cicatrizaron y que repercuten en ese presente alejado de la felicidad.
Es la primera vez que vemos a Ivana y a Nancy y nos gustaron mucho sus actuaciones, ya que se incorporaron muy bien a ese paisaje opresivo que llena el ambiente y manejan muy bien sus emociones.

La dirección de Natalia Pascale, otorga a la puesta una sensibilidad que agrega valor a la pieza. Para destacar un diseño escenográfico austero de Ayelén Betti, pero con algunos elementos muy importantes para la trama, como la máquina de coser que utiliza a diario Julia para ganarse la vida y las muñecas que parecieron estar esperando ansiosas a Ana, desde el día de su partida. Fundamentales para el suspenso y la atmósfera de pesadez resultan, el diseño lumínico, el vestuario de Ana Julia Figueroa ( observen la ropa de ambos y notarán algo interesante ) y la música original de Fernando Tieghi, que ayuda al espectador a ingresar en la obra, desde su comienzo. Nos gustó mucho la puesta y sin dudas que es muy auspicioso el debut de Natalia en la faceta de directora.








En definitiva, estamos en presencia de una obra entrañable, que sin grandilocuencias y con una buscada escasez de recursos, nos ofrece una historia de dolor contenido, de silencios, de seguir adelante como se puede, tratando de no mirar para atrás o peor aún, simulando que nada ha pasado, cuando todos saben, que si ocurrió algo y que ese silencio obligado, lejos de lo que se hubiera querido elegir, se convertirá en una pesadilla que acompañará por siempre a los involucrados.

Disfrutamos de una bella velada teatral viendo Trashumante, una cálida propuesta que nos ayuda a visibilizar una problemática más común de lo que se piensa reflexionando sobre lo importante, que resulta no quedarnos callados y denunciar al poderoso, debiendo para ello superar nuestro miedos, sabiendo que el costo de denunciar puede ser muy alto, pero sin dudas, será mucho menor, que transitar un silencio obligado.





Pensador Teatral.


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