lunes, 27 de abril de 2026

Final de Partida

Dramaturgia de Samuel Beckett. Dirección de Alberto Madin.




Miércoles 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Final de Partida es una de las obras más importantes del dramaturgo irlandés Samuel Beckett, que se inscribe en la etapa más radical del autor, posterior al impacto de Esperando a Godot, donde profundiza su exploración sobre el sinsentido de la existencia. Este verdadero clásico del teatro del absurdo, se presenta en El Tinglado, en una virtuosa versión que asume el desafío de enfrentarse a un texto complejo y pesimista, saliendo más que airoso del reto.





Estamos ante una obra profunda, oscura y por momentos profundamente pesimista, que nos sumerge en un universo asfixiante donde la desesperanza, la rutina y la inminencia de la muerte atraviesan cada instante. Beckett construye un mundo devastado, casi sin salida, donde el tiempo parece detenido y los personajes sobreviven más que vivir. 

Ambientada en un espacio cerrado y casi postapocalíptico, se presentan a cuatro personajes atrapados en una rutina sin salida, donde el tiempo parece detenido y el lenguaje se vuelve irónico y repetitivo. En escena, aparecerá Hamm ( Alberto Madin ) una suerte de amo desvalido, paralítico y ciego, que depende para vivir, de la asistencia, de Clov ( Daniel Di Rubba ), que lo asiste a desgano y sin una pizca de afecto. La complejidad de la relación amo-esclavo, queda en primer plano. 





La dependencia, el sometimiento y la crueldad, serán la moneda de cambio en aquel viejo palacio que hoy luce en ruinas y sin provisiones. Los padres de Hamm, aparecen atrapados en tachos de basura, dentro de aquel recinto, provocando una sensación de encierro y de falta de humanidad que se intensifica a medida que la trama avanza. La muerte siempre estará rondando y amenazando con aparecer. Y hasta allí vamos a contar, para no adelantar demasiado, solo vamos a decir que el destino trágico de aquellos personajes parece inevitable.

Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, que a nuestro entender, son el corazón de la virtuosa versión del clásico de Beckett y una de las razones de su suceso, con una dupla protagónica que brilla en escena. Arranquemos por Alberto Madin, como Hamm, figura central del relato, construyendo un personaje que trata de ejercer una autoridad desgastada, ya que su vulnerabilidad es evidente, pese a la cual logra imponer un poder residual. Estupendo el trabajo de Alberto, que además es el director de la obra.





Continuamos con Daniel Di Rubba, como Clov, el fiel asistente, que acudirá de inmediato ante cada llamado de su amo. Su andar, parece mecánico y refleja el agotamiento mental que lo atraviesa. Preso de una dependencia que lo atormenta y le impide huir de aquel siniestro lugar. Fenomenal composición de Daniel, a quien ya elogiamos en anteriores oportunidades en es este sitio. Aquí construye un personaje, muy físico y profundamente humano. 

Es oportuno mencionar que tanto Alberto, como Daniel, fueron premiados el año pasado por sus interpretaciones en esta obra y luego de haber visto la magnitud de sus actuaciones queda claro la justicia de aquellos reconocimientos. Si bien la dupla protagónica concentra los elogios, no queremos ser injustos con Rubén Otero y Lina Rodríguez, como los padres de Hamm, con interpretaciones más breves, que logran transmitir la desolación y la crueldad de un universo en descomposición. Nuestro reconocimiento, para Rubén y para Lina.

La puesta es precisa y logra construir un clima opresivo que sostiene el relato en todo momento. apoyándose en trabajos actorales de envergadura. El espectador desde el comienzo se siente atraído por la tensión y la incomodidad que surge de una trama tan oscura, como atrapante., que se muestra en sintonía con esa sensación de desamparo que ofrece el relato.






Final de Partida transita su segunda temporada, mostrando la vigencia de un texto escrito hace más de setenta años, con personajes que sobreviven en un mundo sin horizonte, vínculos que se sostienen por necesidad, quedando en evidencia la fragilidad de la condición humana y apareciendo la muerte como una presencia que acecha.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar la obra, que acepta el desafío de sumergirse en un texto complejo y oscuro, con una puesta perturbadora y las soberbias actuaciones de una dupla protagónica que se entrega por completo y logra conmover al espectador, con una propuesta que interpela, incomoda y nos invita a reflexionar sobre la complejidad de los vínculos humanos.


Pensador Teatral.




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