jueves, 30 de abril de 2026

Memoria de un Crepúsculo

Dramaturgia de Stephen Belber. Dirección de Merceditas Elordi.





Jueves 20 hs en Itaca Complejo Teatral ( Humahuaca 4027 )

Una propuesta íntima y profundamente humana, es la carta de presentación de Memoria de un Crepúsculo, obra escrita por el dramaturgo estadounidense Stephen Belber, que se presenta una lucida adaptación, que sitúa la historia original en Miramar, una ciudad costera, que resulta reconocible para los espectadores, que asumen el carácter melancólico que suelen presentar las localidades de la costa atlántica, fuera de la temporada de verano.




La trama se centra en las historias de Juan ( Alejandro Giles ) y Magui ( Cecilia Chiarandini ), dos personas que tuvieron un encuentro amoroso durante la adolescencia en la playa de Miramar y que por un hecho fortuito, se reencuentran veinticinco años después, en aquella misma ciudad, sin haber sabido nada más del otro, en aquel largo período. La vida muchas veces toma caminos misteriosos y en algunos casos, el futuro toma formas que nunca podríamos imaginar, pero no queda otra que transitarlos.

Magui se convirtió en una exitosa comunicadora, que en la actualidad desarrolla su carrera en una prestigiosa cadena de noticias. Es una mujer que maneja muy bien el lenguaje, con una riqueza dialéctica, que por momentos intimida. Juan en cambio, nunca pudo irse de Miramar, su destino quedó anclado en aquella localidad, de igual manera que ocurrió con sus sueños. Al poco tiempo de charlar entre ellos, nos enteraremos del grave suceso vivido por Juan, pocos años después de aquel encuentro fugaz que tuvieron y que sin dudas condicionó y modificó su vida para siempre.





Los caminos de ambos, sin dudas fueron muy distintos. Coinciden en relaciones amorosas fallidas y un presente donde la soledad está presente en sus vidas, pero el resto del camino fue muy diferente. La obra nos habla del paso del tiempo, de la memoria y nos plantea una pregunta tan simple, como devastadora. Existen las segundas oportunidades ? Como reaccionamos cuando esa posibilidad aparece ? La mente humana es compleja y muchas veces resulta contradictoria. La razón sostiene algo y la emoción lo contrario. Esa lucha interna, se hará presente en la historia, de manera potente y marcará el ritmo de aquel encuentro. Y hasta ahí vamos a contar, para descubrir cual de las pulsiones prevalecerá en la historia, deberán ver la obra y esa ya es una gran idea.

Tiempo de hablar de los notables trabajos de la dupla protagónica conformada por Alejandro Giles y Cecilia Chiarandini, ambos actores de reconocida trayectoria en el off, que fueron grandes artífices de este proyecto ya que trabajaron juntos, en la adaptación de la obra de Belber, que les resultó muy movilizante.




Cecilia y Alejandro construyen una dupla de enorme credibilidad, con una química que atraviesa toda la obra y sostiene cada uno de los virajes emocionales del relato. Hay en sus composiciones una entrega medida, sin excesos, que potencia la intimidad del vínculo y hace que cada gesto, cada silencio, y cada palabra, tengan el peso adecuado. Estupendo el trabajo de ambos, un deleite verlos en escena, en una sala como la de Itaca, donde la cercanía con los actores, es un gran plus.

La puesta de Merceditas Elordi, logra darle a la trama el carácter íntimo y confesional que pide el texto, sosteniendo la fragilidad y lo contradictorio de la condición humana. Para resaltar el diseño escenográfico austero de Eduardo Aguilar, que con cubos que sirven para la construcción de los diferentes espacios escénicos que requiere la historia, mostrando como el ingenio, es una gran fortaleza del teatro independiente.




Y por todo lo comentado, solo nos queda recomendar Memorias de un Crepúsculo, que transita su segunda temporada, con muy buena respuesta del público, que se siente atravesado y cercano, por una historia profundamente humana, que nos habla de aquello que fuimos, de lo que el tiempo transforma y de las huellas que persisten más allá de los años.

Una propuesta íntima y sensible, que se apoya en una dupla protagónica exquisita que nos deleita con composiciones potentes y cargadas de matices. Un texto potente e introspectivo, que indaga en la memoria, en las segundas oportunidades y en las contradicciones de lo humano, invitándonos a reflexionar sobre si somos capaces de reescribir nuestra propia historia.


Pensador Teatral.


lunes, 27 de abril de 2026

Final de Partida

Dramaturgia de Samuel Beckett. Dirección de Alberto Madin.




Miércoles 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Final de Partida es una de las obras más importantes del dramaturgo irlandés Samuel Beckett, que se inscribe en la etapa más radical del autor, posterior al impacto de Esperando a Godot, donde profundiza su exploración sobre el sinsentido de la existencia. Este verdadero clásico del teatro del absurdo, se presenta en El Tinglado, en una virtuosa versión que asume el desafío de enfrentarse a un texto complejo y pesimista, saliendo más que airoso del reto.





Estamos ante una obra profunda, oscura y por momentos profundamente pesimista, que nos sumerge en un universo asfixiante donde la desesperanza, la rutina y la inminencia de la muerte atraviesan cada instante. Beckett construye un mundo devastado, casi sin salida, donde el tiempo parece detenido y los personajes sobreviven más que vivir. 

Ambientada en un espacio cerrado y casi postapocalíptico, se presentan a cuatro personajes atrapados en una rutina sin salida, donde el tiempo parece detenido y el lenguaje se vuelve irónico y repetitivo. En escena, aparecerá Hamm ( Alberto Madin ) una suerte de amo desvalido, paralítico y ciego, que depende para vivir, de la asistencia, de Clov ( Daniel Di Rubba ), que lo asiste a desgano y sin una pizca de afecto. La complejidad de la relación amo-esclavo, queda en primer plano. 





La dependencia, el sometimiento y la crueldad, serán la moneda de cambio en aquel viejo palacio que hoy luce en ruinas y sin provisiones. Los padres de Hamm, aparecen atrapados en tachos de basura, dentro de aquel recinto, provocando una sensación de encierro y de falta de humanidad que se intensifica a medida que la trama avanza. La muerte siempre estará rondando y amenazando con aparecer. Y hasta allí vamos a contar, para no adelantar demasiado, solo vamos a decir que el destino trágico de aquellos personajes parece inevitable.

Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, que a nuestro entender, son el corazón de la virtuosa versión del clásico de Beckett y una de las razones de su suceso, con una dupla protagónica que brilla en escena. Arranquemos por Alberto Madin, como Hamm, figura central del relato, construyendo un personaje que trata de ejercer una autoridad desgastada, ya que su vulnerabilidad es evidente, pese a la cual logra imponer un poder residual. Estupendo el trabajo de Alberto, que además es el director de la obra.





Continuamos con Daniel Di Rubba, como Clov, el fiel asistente, que acudirá de inmediato ante cada llamado de su amo. Su andar, parece mecánico y refleja el agotamiento mental que lo atraviesa. Preso de una dependencia que lo atormenta y le impide huir de aquel siniestro lugar. Fenomenal composición de Daniel, a quien ya elogiamos en anteriores oportunidades en es este sitio. Aquí construye un personaje, muy físico y profundamente humano. 

Es oportuno mencionar que tanto Alberto, como Daniel, fueron premiados el año pasado por sus interpretaciones en esta obra y luego de haber visto la magnitud de sus actuaciones queda claro la justicia de aquellos reconocimientos. Si bien la dupla protagónica concentra los elogios, no queremos ser injustos con Rubén Otero y Lina Rodríguez, como los padres de Hamm, con interpretaciones más breves, que logran transmitir la desolación y la crueldad de un universo en descomposición. Nuestro reconocimiento, para Rubén y para Lina.

La puesta es precisa y logra construir un clima opresivo que sostiene el relato en todo momento. apoyándose en trabajos actorales de envergadura. El espectador desde el comienzo se siente atraído por la tensión y la incomodidad que surge de una trama tan oscura, como atrapante., que se muestra en sintonía con esa sensación de desamparo que ofrece el relato.






Final de Partida transita su segunda temporada, mostrando la vigencia de un texto escrito hace más de setenta años, con personajes que sobreviven en un mundo sin horizonte, vínculos que se sostienen por necesidad, quedando en evidencia la fragilidad de la condición humana y apareciendo la muerte como una presencia que acecha.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar la obra, que acepta el desafío de sumergirse en un texto complejo y oscuro, con una puesta perturbadora y las soberbias actuaciones de una dupla protagónica que se entrega por completo y logra conmover al espectador, con una propuesta que interpela, incomoda y nos invita a reflexionar sobre la complejidad de los vínculos humanos.


Pensador Teatral.




miércoles, 15 de abril de 2026

La Noche dos Veces

 Dramaturgia y Dirección de Mora Monteleone.




Miércoles 20 30 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )

Una de las novedades de la cartelera porteña que venía con muchas recomendaciones previas, es La Noche dos Veces, una obra que desde su premisa ya genera interés, al proponernos un relato que transcurre en dos tiempos distintos de manera simultánea, atravesado además por un contexto tan sensible como el de la Guerra de Malvinas, una temática abordada ya en otras ocasiones, pero que aquí. la joven dramaturga Mora Monteleone decide abordar el tema tomando cierta distancia del conflicto bélico, mostrando cómo la vida continuaba y muchos argentinos se mostraban ajenos a lo que estaba ocurriendo.

La obra nos presenta dos líneas temporales bien marcadas. Por un lado, Abril de 1982, en los días previos al estallido de la Guerra de Malvinas, donde un grupo de jóvenes comparte una noche que, sin saberlo, marcará un antes y un después en sus vidas. Por otro lado, diez años después, en 1992, algunos de esos personajes vuelven a encontrarse, dejando al descubierto heridas que nunca terminaron de cerrar.





A partir de allí, el relato se construye como un rompecabezas, donde pasado y presente se entrelazan de manera muy inteligente, revelando información de a poco y manteniendo al espectador en un estado de atención constante. Algo muy interesante de la obra es que no pone el foco en la guerra en sí, sino en quienes la atravesaban sin sentirse parte. Y ahí aparece uno de sus mayores aciertos: mostrar cómo, mientras un acontecimiento tan importante estaba ocurriendo, muchas vidas seguían su curso casi con normalidad, en una especie de desconexión que resulta perturbadora. Pero no queremos adelantar demasiado, porque uno de los grandes aciertos de la trama es justamente la manera en la que va dosificando la información, generando intriga y tensión dramática en todo momento.

Tiempo de hablar de las actuaciones, que es un punto muy destacado de la obra. Se reunió un elenco joven y talentoso, que con interpretaciones muy comprometidas logran sostener la complejidad del relato. Cada personaje aporta una pieza clave al entramado de una historia que por la doble temporalidad, requiere mucha concentración de todo el elenco, ya que en varios momentos, comparten escenario, aunque estén en diferentes tiempos.

Arranquemos por resaltar el estupendo trabajo de Yanina Gruden, una actriz de una gran gestualidad, a la que elogiamos en numerosas oportunidades en este sitio, ya que siempre que la vemos en escena, cumple destacadas interpretaciones y en esta ocasión esto vuelve a suceder. Aquí será la Eloísa de los 90’, pieza clave de la historia, la que reniega con la crianza de su hija y se reencuentra luego de diez años con su amiga Julia. El personaje de Yanina muestra diferentes caras, por momentos se muestra hilarante, ansiosa y desbordada. Pero a medida que la trama avanza, el drama irá ganando y el infierno más temido se acercará a su personaje. Nos encantó la actuación de Yanina.






Siguiendo con los personajes femeninos de la historia, tenemos que nombrar a Rosa Rivoira, como la Eloísa del 82’, la protagonista de la noche en la que su historia de vida cambiará. Su personaje aporta frescura a la obra y se muestra ajeno a la tormenta en amplio sentido que se avecina. Muy buen trabajo de Rosa. Martina Zalazar es Julia, la amiga de Eloísa, que se reencontrará con ella tras haber estado tantos años distanciadas. Su personaje es él que tiene la llave para destrabar el gran secreto que esconde la trama y mantendrá un rico intercambio con su amiga.

En cuanto a los personajes masculinos, hay un gran trabajo de Federico Pezet como Gabriel, el personaje más conectado con el conflicto bélico y quien aporta el mayor tenor dramático a la historia. Potente y muy creíble su actuación. Por último, mencionar a Tom CL como Sergio, el otro personaje clave de la historia, amigo de Gabriel en el 82 y esposo de Eloísa en la actualidad, será el titiritero de una historia alternativa que el mismo construye. Muy buena la composición de Tom.

La puesta es otro de los grandes aciertos. Con una escenografía funcional, que utiliza paneles móviles coloridos, la obra logra diferenciar ambos tiempos sin necesidad de grandes artificios. Crédito aquí para Micaela Sleigh, responsable de este rubro. El vestuario de Gabriella Gerdelics contribuye a la buena caracterización de los personajes. Todos estos recursos, son eficientemente amalgamados por la precisa dirección de Mora Monteleone, que consigue que una estructura narrativa compleja se vuelva clara y atrapante para el espectador.





Y hasta acá vamos a contar, para no spoilear de más. La Noche dos Veces, es una propuesta intensa, que combina muy bien el thriller con el drama, y que encuentra su mayor fortaleza en cómo aborda temas como la memoria, los vínculos y las consecuencias de los actos, poniendo el foco en la manipulación y en los vínculos tóxicos, mostrando además cómo muchas veces luchamos por mostrarnos ajenos a situaciones que pueden cambiar el curso de nuestras vidas.

Por todo lo mencionado, recomendamos la obra, que presenta una dramaturgia muy bien elaborada, con una estructura original y un elenco que responde a la altura del desafío. La obra tiene una intensidad dramática que atraviesa al espectador, dejando en claro los horrores de la guerra y ofreciendo una mirada interesante sobre la mente humana y sus mecanismos, mostrando cómo se pueden manipular situaciones, correr límites y construir relatos propios para alcanzar objetivos, sin reportar el daño causado.


Pensador Teatral.

domingo, 12 de abril de 2026

VOLVER VOLTAR

Dramaturgia y Dirección de Cecilia Gómez.



Domingos 20 hs en Club de Trapecistas Estrella del Centenario ( Ferrari 252 ) 

La cartelera porteña se caracteriza por su riqueza y por no perder nunca, la capacidad de sorprendernos gratamente y esto es precisamente lo que sucedió con Volver Voltar, obra creada y dirigido por Cecilia Gómez, que podemos presentar como un espectáculo perfomático de enorme belleza estética, que combina música, danza y acrobacia, de una manera tan explosiva, que deja sin palabras a los espectadores que llegaron sin demasiadas referencias al Club de Trapecistas.





Los compases del tango, sonarán bien arriba desde el arranque y ante el publico se presentarán dos bailarines que mostrarán su destreza en la altura, ya que la danza será aérea y los protagonistas se suspenderán por las alturas del teatro de manera frenética y valiente. A ellos prontamente se sumará una mujer, con enorme presencia escénica, que será el objeto de deseo, de esos hombres que respiran tango.

Pero la milonga, no será tradicional y no se dará mayormente en el suelo, se dará por los aires, será una milonga vertical, que desafía las alturas y las leyes de gravedad. Las proyecciones sobre la tela del fondo del escenario, funcionarán como la pista de baile, de estos intrépidos danzantes que surcarán las alturas y se entregaran por completo a la música que los los incita, al movimiento permanente y a esa energía que moverá sus recuerdos y emociones.





Como dijimos en el comienzo, el espectáculo tiene una riqueza visual que abruma, los espectadores se sienten atraídos por esa adrenalina que se respira en ambiente y  surge del riesgo que toman los protagonistas, ante cada movimiento acrobático y ante cada destreza que despliegan. Todo esto acompañado por música electrónica y tangos, que irán acompañando los diferentes cuadros de una trama donde la oralidad no es necesaria, ya que en Volver Voltar, los cuerpos de los protagonistas, son lo que hablan.

Y precisamente, ya es tiempo de hablar de los protagonistas. Fenomenales los trabajos de Maximiliano Nastar y Facundo Varela. la dupla masculina que muestra sus habilidades para el baile, las alturas y las acrobacias. Ambos con gran presencia escénica, se lucen muchísimo y son los acompañantes prefectos, para la gran figura de la noche, nos referimos a Cecilia Gómez, que como mencionamos además, es la autora y directora del espectáculo.






La interpretación de Cecilia es hipnótica, combinando destreza, sensualidad y valentía, ya que hay que atreverse a desafiar las alturas y trepar con tacos altos. Admirable lo de Cecilia y con una plasticidad que no se puede creer. Hay que verla en el escenario y en volando en las alturas, junto a aquellos hombres, que no se quedan atrás y volarán para alcanzarla. Realmente un trío protagónico que se entrega por completo y despliega un virtuosismo, que causa admiración.

La puesta como mencionamos ya, tiene una belleza escénica y un vuelo onírico que se disfruta muchísimo. Nos gustó mucho el diseño escenográfico que tiene una obra, donde las alturas mandan. Que decir de las logradas coreografías que dibujan los protagonistas y son el corazón de la obra. Y hay que dedicar un párrafo, al excelente vestuario que presentan los tres protagonistas, que caracterizan muy bien, a esos personajes arrabaleros que presentan la obra.





Realmente quedamos deslumbrados con la potencia escénica de Volver Voltar, obra que surge luego de una gira, dos residencias y festivales en Portugal, llegando aquí como una adaptación a la escena tradicional, donde la danza aérea, el tango y el circo contemporáneo se fusionan de la mejor manera, gracias al talento y a la entrega de sus intérpretes.

Nos gustó mucho y por eso recomendamos Volver Voltar, un espectáculo en el que los cuerpos tienen la palabra, volando por los aires, desafiando a las alturas y a las leyes de gravedad, al ritmo de la música. Es la primera vez que asistimos al Club de Trapecistas y no podía ser mejor la presentación, ya que nos encontramos con un espacio escénico hermoso y muy cómodo para los espectadores, que encuentran el ámbito ideal, para disfrutar de una original propuesta que nos presentará talentosos intérpretes, que se suspenderán en las alturas, para regalarnos su arte.


Pensador Teatral.