Dramaturgia y Dirección de Mora Monteleone.
Miércoles 20 30 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )
Una de las novedades de la cartelera porteña que venía con muchas recomendaciones previas, es La Noche dos Veces, una obra que desde su premisa ya genera interés, al proponernos un relato que transcurre en dos tiempos distintos de manera simultánea, atravesado además por un contexto tan sensible como el de la Guerra de Malvinas, una temática abordada ya en otras ocasiones, pero que aquí. la joven dramaturga Mora Monteleone decide abordar el tema tomando cierta distancia del conflicto bélico, mostrando cómo la vida continuaba y muchos argentinos se mostraban ajenos a lo que estaba ocurriendo.
La obra nos presenta dos líneas temporales bien marcadas. Por un lado, Abril de 1982, en los días previos al estallido de la Guerra de Malvinas, donde un grupo de jóvenes comparte una noche que, sin saberlo, marcará un antes y un después en sus vidas. Por otro lado, diez años después, en 1992, algunos de esos personajes vuelven a encontrarse, dejando al descubierto heridas que nunca terminaron de cerrar.
A partir de allí, el relato se construye como un rompecabezas, donde pasado y presente se entrelazan de manera muy inteligente, revelando información de a poco y manteniendo al espectador en un estado de atención constante. Algo muy interesante de la obra es que no pone el foco en la guerra en sí, sino en quienes la atravesaban sin sentirse parte. Y ahí aparece uno de sus mayores aciertos: mostrar cómo, mientras un acontecimiento tan importante estaba ocurriendo, muchas vidas seguían su curso casi con normalidad, en una especie de desconexión que resulta perturbadora. Pero no queremos adelantar demasiado, porque uno de los grandes aciertos de la trama es justamente la manera en la que va dosificando la información, generando intriga y tensión dramática en todo momento.
Tiempo de hablar de las actuaciones, que es un punto muy destacado de la obra. Se reunió un elenco joven y talentoso, que con interpretaciones muy comprometidas logran sostener la complejidad del relato. Cada personaje aporta una pieza clave al entramado de una historia que por la doble temporalidad, requiere mucha concentración de todo el elenco, ya que en varios momentos, comparten escenario, aunque estén en diferentes tiempos.
Arranquemos por resaltar el estupendo trabajo de Yanina Gruden, una actriz de una gran gestualidad, a la que elogiamos en numerosas oportunidades en este sitio, ya que siempre que la vemos en escena, cumple destacadas interpretaciones y en esta ocasión esto vuelve a suceder. Aquí será la Eloísa de los 90’, pieza clave de la historia, la que reniega con la crianza de su hija y se reencuentra luego de diez años con su amiga Julia. El personaje de Yanina muestra diferentes caras, por momentos se muestra hilarante, ansiosa y desbordada. Pero a medida que la trama avanza, el drama irá ganando y el infierno más temido se acercará a su personaje. Nos encantó la actuación de Yanina.
Siguiendo con los personajes femeninos de la historia, tenemos que nombrar a Rosa Rivoira, como la Eloísa del 82’, la protagonista de la noche en la que su historia de vida cambiará. Su personaje aporta frescura a la obra y se muestra ajeno a la tormenta en amplio sentido que se avecina. Muy buen trabajo de Rosa. Martina Zalazar es Julia, la amiga de Eloísa, que se reencontrará con ella tras haber estado tantos años distanciadas. Su personaje es él que tiene la llave para destrabar el gran secreto que esconde la trama y mantendrá un rico intercambio con su amiga.
En cuanto a los personajes masculinos, hay un gran trabajo de Federico Pezet como Gabriel, el personaje más conectado con el conflicto bélico y quien aporta el mayor tenor dramático a la historia. Potente y muy creíble su actuación. Por último, mencionar a Tom CL como Sergio, el otro personaje clave de la historia, amigo de Gabriel en el 82 y esposo de Eloísa en la actualidad, será el titiritero de una historia alternativa que el mismo construye. Muy buena la composición de Tom.
La puesta es otro de los grandes aciertos. Con una escenografía funcional, que utiliza paneles móviles coloridos, la obra logra diferenciar ambos tiempos sin necesidad de grandes artificios. Crédito aquí para Micaela Sleigh, responsable de este rubro. El vestuario de Gabriella Gerdelics contribuye a la buena caracterización de los personajes. Todos estos recursos, son eficientemente amalgamados por la precisa dirección de Mora Monteleone, que consigue que una estructura narrativa compleja se vuelva clara y atrapante para el espectador.
Y hasta acá vamos a contar, para no spoilear de más. La Noche dos Veces, es una propuesta intensa, que combina muy bien el thriller con el drama, y que encuentra su mayor fortaleza en cómo aborda temas como la memoria, los vínculos y las consecuencias de los actos, poniendo el foco en la manipulación y en los vínculos tóxicos, mostrando además cómo muchas veces luchamos por mostrarnos ajenos a situaciones que pueden cambiar el curso de nuestras vidas.
Por todo lo mencionado, recomendamos la obra, que presenta una dramaturgia muy bien elaborada, con una estructura original y un elenco que responde a la altura del desafío. La obra tiene una intensidad dramática que atraviesa al espectador, dejando en claro los horrores de la guerra y ofreciendo una mirada interesante sobre la mente humana y sus mecanismos, mostrando cómo se pueden manipular situaciones, correr límites y construir relatos propios para alcanzar objetivos, sin reportar el daño causado.
Pensador Teatral.




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