sábado, 11 de julio de 2026

Restorán

Dramaturgia de Manuela Amosa. Dirección de Verónica Mc Loughlin. 





Viernes 20 30 hs en Moscú Teatro ( Ramírez de Velasco 535 )

Una original propuesta llega de la mano de Restorán. Partiendo de una situación tan cotidiana como reconocible, la dramaturgia de Manuela Amosa nos invita a ingresar al depósito de un establecimiento gastronómico para mostrarnos aquello que los comensales nunca ven. Sin embargo, ese espacio oculto es apenas el punto de partida de una historia profundamente humana que trasciende el ámbito laboral para hablar de los vínculos, la amistad y de esa necesidad tan propia de las personas de encontrar en el otro un lugar de contención.

El gran mérito de la obra es que convierte ese pequeño universo en un espejo donde resulta muy fácil reconocerse. Porque más allá de que la acción transcurra en un restaurante, Restorán habla de esos lugares de trabajo donde pasamos gran parte de nuestras vidas, compartiendo alegrías, frustraciones, complicidades y preocupaciones con personas que, muchas veces, terminan ocupando un lugar fundamental en nuestra vida. La obra también refleja con enorme sensibilidad cómo los problemas personales inevitablemente atraviesan la jornada laboral y cómo, en muchas ocasiones, los propios compañeros terminan convirtiéndose en confidentes, psicólogos improvisados y una verdadera red de contención.





La dramaturgia de Amosa evita los golpes de efecto y apuesta por la autenticidad de los personajes. Desde situaciones aparentemente simples va construyendo un relato lleno de humanidad, donde cada conversación, cada silencio y cada gesto ayudan a profundizar el universo emocional de sus protagonistas. Esa cercanía hace que el espectador no solo observe la historia, sino que la sienta propia, recordando inevitablemente experiencias vividas en sus propios ámbitos de trabajo.

El motor central de la propuesta son sus actuaciones. El elenco reunido funciona como un verdadero equipo, algo indispensable para una obra donde los vínculos son el eje central del relato. Arranquemos por José Escobar, como Claudio, el cocinero que deberá esforzarse de manera especial,  ya que el restaurante próximamente presentará sus nuevos platos. Nos gustó mucho el trabajo de José, un actor muy versátil, al que elogiamos muchas veces ya en este sitio, porque aporta mucha autenticidad a sus personajes. Y si hablamos de autenticidad, es realmente muy lograda la composición de Matías Corradino como el Pepo, uno de los mozos del establecimiento. 





Manuela Amosa, la autora de la obra, se destaca mucho como Rosa, que también atiende las mesas y deberá esforzarse mucho para dejar de lado los problemas personales que la atraviesan. Por último, mencionar a Romero Priorello, como Martín, el más joven y el más nuevo en el restaurant, que llega como ayudante de cocina, recomendado por un amigo del dueño, lo que hará que le cueste el doble ganarse la confianza de sus compañeros. Cada intérprete aporta naturalidad y una enorme humanidad a su personaje, logrando que las relaciones se perciban auténticas y que el espectador empatice rápidamente con ellos, ya que además nos abren las puertas a guiños del universos gastronómico, que habitualmente permanecen ocultos para el público.

La dirección de Verónica Mc Loughlin acompaña de manera inteligente la propuesta dramatúrgica, privilegiando siempre el trabajo actoral y la construcción de los vínculos. A ello se suma una atractiva puesta en escena y una escenografía que recrea con gran realismo el depósito del restaurante, transformando ese espacio de descanso en un verdadero refugio donde los personajes pueden bajar la guardia y mostrarse tal como son. Párrafo especial acá, para José Escobar, a cargo del diseño escenográfico y del vestuario, dos rubros que agregan mucho valor a la historia. Todo contribuye a generar una atmósfera de gran intimidad que potencia la cercanía con el público.





Y hasta acá vamos a contar. Restorán, es una obra entrañable que demuestra que las historias más profundas muchas veces nacen de los pequeños momentos de la vida cotidiana. Una propuesta que invita a reflexionar sobre el valor de los vínculos humanos, sobre esas personas que el trabajo pone en nuestro camino y que además de compartir largas jornadas laborales, en muchos casos terminan acompañándonos en algunos de los momentos más importantes de nuestras vidas.

Por todo lo mencionado, solo nos queda recomendar esta original y atractiva propuesta. Una dramaturgia sensible, estupendas actuaciones y una puesta cercana y de gran calidez se combinan para dar vida a una obra profundamente humana. Seguramente, después de ver la obra, la próxima vez que entremos a un restaurante miremos con otros ojos a quienes, cada día, nos atienden con una sonrisa.. 


Pensador Teatral

viernes, 26 de junio de 2026

Las Traciones

Dramaturgia y Dirección de Juan Andrés Romanazzi.




Martes 20 30 hs en El Portón de Sánchez ( Sánchez de Bustamante 1034 )

Había sobrados motivos para llegar al Portón de Sánchez con grandes expectativas. El nuevo trabajo de Juan Andrés Romanazzi, sumado a un elenco de intérpretes cuya calidad ya conocíamos, hacía presagiar una muy buena noche de teatro. Sin embargo, la realidad terminó superando cualquier pronóstico y Las Traiciones, no solo cumplió con esas expectativas, sino que las sobrepasó ampliamente, convirtiéndose en una de las mejores propuestas que vimos en lo que va del año.

La creatividad y la originalidad de la dramaturgia de Romanazzi vuelven a hacerse presentes desde el punto de partida de la obra. Tomando como inspiración la mitología griega y personajes emblemáticos como Ulises, Penélope y Helena, el autor construye una historia tan cercana, como contemporánea, donde las grandes epopeyas dejan lugar a las interminables rutas, los vínculos desgastados y personajes que cargan sus propias batallas cotidianas. El resultado es un texto de enorme creatividad, que encuentra poesía en lo más simple y demuestra, una vez más, la capacidad del autor para convertir lo cotidiano en un hecho teatral cargado de sensibilidad.





Pero detrás de las referencias mitológicas, Las Traiciones habla de temas profundamente humanos y actuales: la soledad, los vínculos, los deseos postergados, las adicciones y el trabajo como una rutina que muchas veces nos impide detenernos a pensar en aquello que verdaderamente queremos. Todo ello se apoya en una dramaturgia brillante, llena de imágenes, hallazgos y reflexiones que permanecen resonando en el espectador mucho después del aplauso final.

Pero si hay algo, que queremos destacar  de manera especial, son las fenomenales actuaciones que presenta la obra y constituyen otro de los grandes pilares del espectáculo. Los tres intérpretes realizan trabajos superlstivos, construyendo personajes fascinantes y cargados de matices. Y con esta vara bien alta, queremos resaltar el trabajo de Ivan Moschner, como La Tora o Penélope, como ustedes prefieran. Su composición es sencillamente brillante, creando un personaje hipnótico, de enorme humanidad, muy querible y lleno de matices, que transita momentos desopilantes que harán reír 

mucho a la platea y otros de gran carga emotiva. No es nuestro estilo hacer este tipo de afirmaciones, pero creemos que este gran trabajo de Iván, está llamado a convertirse en una de las actuaciones más reconocidas de la temporada y su composición encontrará un lugar destacado entre los premios y el reconocimiento de la crítica especializada. 

Pero no seamos injustos con los otros dos intérpretes. Paula Fernández Mbarak, interpreta a Ulises, el chofer de larga distancia que con su nave recorre las rutas, nos regala un personaje que lucha por superar sus adicciones, inseguridades y la profunda soledad que lo envuelve. Y la Tora justamente aparecerá como una luz en el camino que puede sacarlo de la oscuridad en la que transita. Paula es una actriz que nos encanta y a la que ya elogiamos en varias oportunidades en este sitio, por su versatilidad y presencia escénica. Aquí su caracterización es tan lograda, que estuvimos un largo rato, hasta descubrir que erra ella quien daba vida a Ulises y si piensan que exagero, les pido que vean la obra y seguramente van a coincidir.






Y para completar el triángulo virtuoso,  cuando la obra ingresa en su tramo final, aparece Laura Silva, como Helena,  en un rol clave para el desenlace. Lejos de pasar desapercibida, logra hacer pie inmediatamente frente a dos personajes que pisan fuerte, con personalidad y carácter y dejando claro su odio por todo lo relacionado con el trabajo. Su interpretación tiene una impronta propia que completa la historia y a un trío actoral de altísimo nivel.

La puesta del propio Romanazzi, acompaña con inteligencia semejante material. El excelente diseño de luces contribuye de manera clara a la creación de los distintos climas, mientras que el cuidado vestuario aporta identidad y suma a la personificación de cada uno de los personajes. A esto se suma un notable aprovechamiento integral del largo espacio escénico que ofrece El Portón de Sánchez, mostrando como con creatividad e imaginación, se pueden construir universos ricos en recursos y plenamente funcionales a la historia.





Y hasta acá vamos a contar, Las Traiciones confirma el gran momento creativo de Juan Andrés Romanazzi y nos regala una de esas obras que entretienen, emocionan y dejan espacio para la reflexión. Una historia profundamente humana que nos enfrenta a la soledad, a los vínculos que elegimos construir y al trabajo como refugio, pero también como una rutina capaz de adormecer nuestros sueños y postergar las preguntas más importantes de la vida.

Por todo lo mencionado, solo nos queda recomendar enfáticamente esta extraordinaria propuesta, donde una dramaturgia brillante, tres actuaciones fenomenales y una puesta de gran creatividad se combinan para dar vida a un espectáculo de enorme calidad.  El prolongado y cálido aplauso del público al finalizar la función fue el mejor cierre, para una noche donde el teatro independiente brilló con intensidad.


Pensador Teatral.



jueves, 18 de junio de 2026

Olivia

Dramaturgia colectiva. Dirección de José Luis Arias.




Jueves 20 hs en San Abasto Subterráneo Cultural ( Sánchez de Bustamante 632 )

Una propuesta sensible, inteligente y profundamente humana, es la mejor carta de presentación de Olivia, una obra que busca dar visibilidad y crear conciencia, sobre los trastornos cognitivos que pueden sufrir las personas de edad avanzada y lo hace  desde una perspectiva poco frecuente: la de quien atraviesa la enfermedad en primera persona.





Uno de los mayores aciertos de la propuesta es su capacidad para generar comprensión. Lejos de limitarse a mostrar síntomas o consecuencias, la obra invita al espectador a ingresar en la percepción alterada de Olivia y experimentar, aunque sea por un momento, cómo se modifica la relación con la realidad. De esta manera, se transforma en una experiencia profundamente didáctica y esclarecedora, ayudando a comprender una problemática que afecta a miles de familias.

La dramaturgia expone con claridad que se trata de un proceso progresivo, donde los cambios aparecen de manera gradual y van impactando tanto en quien padece la enfermedad como en su entorno más cercano. La obra también pone el foco en la familia, mostrando la incertidumbre, la angustia y la sensación de desconcierto que muchas veces acompañan a quienes deben afrontar una situación para la cual nadie está verdaderamente preparado y deja numerosos interrogantes ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo acompañar? ¿Cómo comprender conductas que parecen inexplicables? Son preguntas que sobrevuelan permanentemente la escena.





Tiempo de hablar de las actuaciones que presenta la obra y corresponde arrancar por María Celina Tellería, que es Olivia, la gran protagonista de la historia. Su composición es superlativa y profundamente humana, logrando transmitir con autenticidad, las múltiples emociones que atraviesa su personaje, que atraviesa momentos de lucidez y otros de gran vulnerabilidad. Gran trabajo el de María Celina, lleno de matices, que permite que el público empatice con ella y la acompañe en su recorrido, comprendiendo desde adentro las dificultades y desafíos que impone la enfermedad.





Pero que la hermosa interpretación de la protagonista, no eclipse al resto. La obra reúne un elenco numeroso y comprometido, donde cada integrante aporta su cuota de sensibilidad y energía a la construcción de este universo tan particular, tanto al mundo real, como al universo subjetivo que habita Olivia. Acá queremos resaltar los trabajos de Dani Macri, como su hijo Diego, que batallará de manera incansable, buscando acompañar de la mejor manera a su madre. Muy bueno también el trabajo de Lucas Krutnik como el enfermero y otros personajes imaginarios y también nos gustó mucho el trabajo de Ile Jaciw, como una de sus cuidadoras, que consigue mostrar la humanidad, que tienen las personas que en la vida real, tienen esa difícil tarea.

La puesta de José Luis Arias, es muy rica. Con una enorme creatividad visual, construye un universo propio que permite representar aquello que sucede en la mente de Olivia. El colorido diseño escenográfico, los cuidados vestuarios y los múltiples recursos escénicos colaboran para materializar ese mundo paralelo que la protagonista percibe como real. 




Y hasta acá vamos a contar. Consideramos realmente valiosa la propuesta de Olivia, una obra tan accesible como profunda, que encuentra un delicado equilibrio entre el entretenimiento, la emoción y la reflexión, sin caer en golpes bajos, mostrando cómo el teatro puede cumplir una importante función social al visibilizar una problemática que impacta tanto en quienes padecen estas enfermedades, como en sus seres queridos, que muchas veces se sienten abrumados por la situación, sin saber como actuar.

Por todo lo mencionado, solo nos queda recomendar enfáticamente esta original y movilizante propuesta, que de la mano de una dramaturgia sensible y humana, una puesta creativa y actuaciones comprometidas, sabe llegar al corazón del espectador y logra que salga de la sala con una mirada más empática sobre una problemática que muchas veces permanece invisibilizada y está más extendida de lo que pensamos.


Pensador Teatral.



martes, 16 de junio de 2026

Expediente 1492, La Última Confesión de Colón.

Dramaturgia Mariano Cossa y Santiago Ferrigno.





Sábados 21 hs en Centro Cultural de Cooperación ( Av. Corrientes 1543 )

Una inteligente y atractiva propuesta, llega de la mano de Mariano Cossa y Santiago Ferrigno, que a partir de la novela del escritor cubano Alejandro Carpentier sobre Cristóbal Colón, crearon una ficción histórica que cuenta la historia de un intento de canonización que el Vaticano impulsó a fines del siglo XIX, del célebre navegante genovés, que sin dudas fue una de las figuras más controvertidas de la historia universal.

La obra plantea un ingenioso juicio teatral en el que la posible santificación de Colón es sometida a examen. A medida que avanzan los testimonios, las acusaciones y las defensas, el espectáculo pone en tensión los relatos históricos tradicionales, abriendo espacio para la reflexión sobre la conquista, el poder, la religión y la forma en que se construyen las verdades que atraviesan generaciones. Uno de los mayores aciertos de la propuesta es hacerlo desde una mirada ágil y descontracturada. combinando información, humor, ironía y entretenimiento sin perder profundidad.





Un acierto importante de la puesta es la participación activa del público, que deja de ocupar un lugar pasivo para transformarse en jurado y emitir su propio veredicto. Este recurso no solo aporta dinamismo sino que convierte cada función en una experiencia singular, reforzando la idea de que la historia sigue siendo un territorio abierto a la discusión y a las distintas interpretaciones. 

Pero si hay un punto que sobresale especialmente es el magnífico trabajo del trío protagónico conformado por Norberto Gonzalo, Alfredo Noberasco y Sandra Antman Los tres intérpretes ponen al servicio de la obra toda su experiencia, oficio y presencia escénica, construyendo personajes sólidos y sosteniendo con enorme solvencia un relato que exige precisión, ritmo y capacidad para dialogar permanentemente con el público.





Arranquemos por Norberto Gónzalo, la figura central de la historia, ya que representa a Cristóbal Colón y lo hace en gran forma, mostrando estar a la altura de un protagónico exigente. Estupendo lo de Norberto. Sigamos con Alfredo Noberasco, que representará a la figura del defensor de Colón en el juicio y también será Rodrigo de Triana, que fue el marinero de la expedición que desde la carabela La Pinta, avistó por primera vez la tierra americana. Soberbio trabajo de Alfredo, con gran carisma y presencia esçénica, será además quien establecerá el vínculo con los espectadores, durante la función.

Resta destacar la labor de Sandra Antman, que desdoblará varios personajes en la trama, entre ellos el de la fiscal acusadora en el proceso de canonización de Colón y el de la Reina Isabel, por mencionar solo dos de sus personajes. Sandra despliega una notable versatilidad interpretativa, asumiendo los distintos personajes a lo largo de la representación, aportando firmeza y humor de acuerdo a cada personaje. Nos gustaron mucho los tres trabajos y en lo personal celebramos especialmente que el teatro siga generando espacios para artistas de amplia trayectoria, permitiéndonos disfrutar en escena de todo el oficio y la experiencia interpretativa que solo brindan años de dedicación al arte teatral.





Y hasta allí vamos a contar, para no spoilear más de la cuenta, así ustedes descubren el resto cuando vean la obra. Uno de los mayores aciertos que presenta la propuesta, es abordar una figura histórica tan influyente como polémica desde una mirada abierta y con una buena dosis de humor, apareciendo temas sensibles como el sometimiento de los pueblos originarios, la violencia ejercida durante el proceso colonizador y las denuncias vinculadas al comercio de esclavos, pero dejando espacio también para hablar del hombre detrás del mito, explorando aspectos de su vida privada, sus vínculos sentimentales, sus contradicciones y sus ambiciones. De este modo, el espectáculo construye un retrato más humano de Colón, alejándose de las visiones simplificadoras y enriqueciendo el debate sobre su legado.

Por todo lo que comentamos, solo nos queda recomendarles Expediente 1492, La Última Confesión de Colón, una original propuesta, que presenta una dramaturgia inteligente, una puesta dinámica y magníficas actuaciones, que se unen para redondear una obra que aborda la historia desde una mirada crítica y profundamente humana, dejando al espectador el espacio adecuado para la reflexión y la certeza de que algunos personajes del pasado siguen interpelándonos en el presente.


Pensador Teatral.


sábado, 6 de junio de 2026

Reversible

Dramaturgia de Mercedes Torre. Dirección de Juan Andrés Romanazzi.





Sábados 20 hs en Nun Teatro Bar ( Juan Ramírez de Velasco 419 )

La propuesta escrita e interpretada por Mercedes Torre nos invita a emprender un viaje poético y profundamente humano, es la carta de presentación de Reversible, la obra escrita e interpretada por Mercedes Torre, que nos invita a acompañar a Rosita, que decide iniciar una travesía hacia territorios desconocidos, tratando de rescatar a su madre, que fue llevada por la Muerte, iniciando un recorrido donde los recuerdos, los afectos y la imaginación se entrelazan para construir una experiencia teatral de enorme sensibilidad.





Desde una dramaturgia delicada y original, atravesada por una permanente musicalidad, la obra desarrolla un relato que combina humor, emoción y fantasía. El texto posee una belleza particular, con pasajes escritos en verso y una poesía que fluye naturalmente a lo largo de toda la propuesta. A ello se suma un universo onírico repleto de imágenes y referencias campestres que aportan un encanto especial a la narración. 

El gran motor de la obra es Mercedes Torre. Su trabajo escénico resulta sencillamente extraordinario. La actriz sostiene el espectáculo con una entrega absoluta, desplegando una composición llena de matices, sensibilidad y verdad. Su conexión con el público es inmediata y permanente. Rompe la cuarta pared con una naturalidad admirable, dialoga con los espectadores, recorre la platea y los hace partícipes del viaje que emprende.

Pero además de esa notable capacidad para comunicar emociones, la protagonista construye un trabajo físico impactante. Baila, canta, trepa por la escenografía, se arrastra, corre, juega y ocupa cada rincón del escenario con una energía contagiosa. Su composición es magnífica, de esas que tenemos que poner en un cuadrito. Mercedes por este trabajo, ganó el Premio Trinidad Guevara, en la categoría Revelación Femenina y luego de verla en acción, queda claro la justicia del premio.






La dirección de Juan Andrés Romanazzi es otro punto alto. El diseño escenográfico de Micaela Sleigh,  es original y sumamente funcional al universo que propone la obra. Con creatividad e inteligencia construye distintos espacios y situaciones, potenciando permanentemente la imaginación del espectador. El diseño lumínico acompaña ese recorrido con gran sensibilidad, aportando climas, atmósferas y texturas visuales que enriquecen cada escena y potencian el carácter poético de la propuesta.

Y merece un párrafo especial la música en vivo, elemento fundamental dentro de Reversible. En la función que presenciamos, la música en vivo estuvo a cargo de Agustín Cañas ( habitualmente ese papel lo comple Pablo Viotti )  y realmente cumplió con creces, siendo la banda sonora del espectáculo, algo clave en una propuesta como esta donde la música tiene tanto valor. El resto de lo musical, lo completa Mercedes con lo lindo que canta.





Nos gustó mucho la propuesta de Reversible, obra que transita su segunda temporada en cartel y ya ha recibido numerosos premios. La obra encuentra un equilibrio admirable entre la ternura, la poesía y la emoción genuina, permitiendo que cada espectador complete el viaje con sus propios recuerdos y experiencias, estableciendo además momentos de humor y de complicidad con un público que desde el arranque abraza la propuesta.

Por todo lo mencionado, solo nos queda recomendar la obra. Se encontrarán con un texto sensible y profundamente humano, una puesta muy creativa y en especial una actuación magnífica de Mercedes Torre, que se entrega por completo en esta obra que sin dudas resulta sanadora para ella y para los espectadores, que gustosos se prenderán en este viaje, que los invitará a reír, soñar y emocionarse. Y cuando todo esto sucede, el teatro ha cumplido su misión.


Pensador Teatral.





sábado, 30 de mayo de 2026

La Era del Olvido

Dramaturgia y Dirección de Francisco Estrada.




Sábados 21 hs en El Camarin de las Musas ( Mario Bravo 960 )

Una propuesta actual y provocadora, resulta esta obra escrita por Francisco Estrada, que a través de un atrapante unipersonal, nos invita a adentrarnos en los rincones más oscuros de la política, en ese universo donde las apariencias suelen valer más que las convicciones, donde el poder se transforma en una obsesión y donde las humillaciones muchas veces aparecen como peajes inevitables para quienes desean ascender.





La propuesta nos introduce en la intimidad de un hombre atravesado por sus ambiciones, sus recuerdos,  y sus contradicciones. Pero lejos de construir un discurso político tradicional, el autor elige explorar aquello que sucede detrás de escena. La cocina de la política. Los acuerdos silenciosos, las estrategias de comunicación, la construcción permanente de una imagen pública, la importancia de las redes sociales y los mecanismos de manipulación que terminan moldeando los relatos que consumimos diariamente. En ese sentido, la obra logra algo muy valioso, como abordar temas profundamente políticos y de coyuntura, sin perder nunca su dimensión humana.

A medida que avanza la función, también se despliega una reflexión sobre la memoria y el olvido, sobre aquello que decidimos conservar y aquello que preferimos enterrar. El protagonista transita un recorrido tan íntimo como inquietante, donde el pasado, los vínculos familiares y las marcas emocionales  se vuelven tan importantes como las disputas de poder que atraviesan su presente. Y es justamente allí donde la obra encuentra buena parte de su potencia, al mostrarnos que detrás de cada figura pública existe una persona cargada de miedos, heridas y zonas oscuras.




Pero si hay un aspecto que merece ser destacado especialmente es el trabajo de Germán Rodríguez. Su actuación es sencillamente magistral. Sostener un unipersonal de estas características requiere presencia escénica, talento y una enorme capacidad para capturar la atención del público de principio a fin. Rodríguez lo consigue con una solvencia admirable. Su composición está llena de matices, transitando con absoluta naturalidad diferentes estados emocionales, pasando de la seguridad al derrumbe, de la ironía a la angustia y de la ambición desmedida a los momentos de mayor vulnerabilidad.

La sala de El Camarín ofrece una cercanía entre actor y público que se disfruta muchísimo, ya que permite apreciar en primer plano cada gesto, cada silencio y cada movimiento, cuidadosamente construidos para acompañar el viaje emocional del personaje. Nos encantó el trabajo de Germán, que directamente la rompe en escena, manejando con maestría las riendas del unipersonal. de un exigente unipersonal, donde está solo en escena, pero dialoga con varios personajes creados por el mismo.

La dirección del propio Francisco Estrada. es muy acertada, apostando por una puesta que pone el foco en la palabra, en el cuerpo del actor y en la construcción de una atmósfera de intimidad, a la que el público tiene la suerte de ingresar. Párrafo especial, para el diseño lumínico de Paula Fraga, que agrega valor a la puesta y contribuye a marcar los diferentes momentos emocionales por los que atraviesa el protagonista.





Y hasta allí vamos a contar, La Era del Olvido atraviesa su segunda temporada en cartel, con una propuesta muy actual, que desnuda las peores prácticas de los políticos, que apoyan sus carreras en la mentira, las apariencias y la búsqueda de un cargo, que les asegure su futuro económico. Lo triste es descubrir que la obra nos ofrece un relato tan preciso y tan crudo, que duele y ayudar comprender porque el país nunca logra superar las crisis cíclicas que atraviesa.

Recomendamos la obra, que nos ofrece un texto inteligente, provocador y profundamente actual. Un espectáculo que invita a la reflexión sobre el poder, las apariencias y las miserias de la política. Lo logra, gracias a una puesta íntima y una actuación magistral del protagonista. Todo esto confluye para que vivamos una noche que entretiene, interpela y nos deja un sabor agridulce en la boca, ya que es un reflejo muy claro de la mediocre clase política que dice representarnos.


Pensador Teatral.





sábado, 16 de mayo de 2026

Breve Interludio

Dramaturgia de Mario Diament. Dirección de Mauro J. Pérez.




Sábados 20 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 ) 

Hay obras que necesitan grandes acontecimientos para conmover y otras como Breve Interludio, que encuentran su razón de ser, en lo mínimo y en lo aparentemente cotidiano, porque termina revelando las contradicciones humanas, las grietas emocionales y los deseos largamente silenciados. Mario Diament, uno de los autores más prolíficos de nuestro teatro, elige abordar el tema de los vínculos humanos complejos, con un texto inteligente y sensible.




La trama nos presentará a Mario Petrosini (Fabián) y Sofía (Amanda Bond), dos personas atravesadas por la rutina, los mandatos y el desgaste emocional de vidas aparentemente resueltas, que se encontrarán de manera fortuita en un bar un día Martes. A partir de allí, comenzará a desplegarse un vínculo tan inesperado como profundamente humano, donde lentamente empezarán a emerger frustraciones, deseos contenidos, soledades y contradicciones afectivas que ambos cargan desde hace tiempo. Cada Martes las ilusiones y los miedos se renovarán.

Con enorme sutileza, la obra se adentra en los pequeños gestos, en las miradas, en aquello que no siempre se dice, construyendo un clima íntimo y reflexivo que interpela permanentemente al espectador. Porque detrás de ese encuentro casual, Diament logra hablar del amor, de la infidelidad, de las oportunidades perdidas y de la necesidad profundamente humana de sentirse visto y escuchado por otro. Pero estas historias por lo general, se sabe como empiezan, pero no como terminan, por lo que deberán a estar muy atentos, para ver como los protagonistas, logran navegar entre sus obligaciones y sus deseos, pero para ello deberán ver la obra, algo que sin dudas es una muy buena idea.

Este texto inteligente y sensible, encuentra los intérpretes adecuados en Mario Petrosini y Amanda Bond, una dupla protagónica, que muestra una química escénica y una credibilidad para destacar. Mario compone a un arquitecto, que lleva consigo las frustraciones y necesidades afectivas de un hombre atrapado entre la rutina y encuentra en aquella mujer a la que conoce de manera circunstancial, una llama capaz de reavivar su despertar amoroso. Un actor de gran recorrido Mario, que resuelve con mucha solidez su protagónico.




Amanda Bond, será Sofía,  una bióloga atrapada por la curiosidad de lo prohibido. Con miedos y mucha precaución se irá internando en arenas peligrosas que no conoce, pero la seducen. Amanda es una actriz, a la que elogiamos en muchas ocasiones en este sitio, por su capacidad para sostener personajes femeninos complejos con gran solvencia. En sus últimos trabajos la vimos en textos dramáticos y de época, mostrando aquí su versatilidad, cambiando de registro, en un personaje cotidiano, que construye un mundo íntimo, con una frescura y una credibilidad que llega al espectador. Nos gustó mucho lo de Amanda, en lo individual y conformando una gran dupla con Mario.

La dirección del joven Mauro J. Pérez, que ya trabajó en varias obras escritas por Diament, construye una atmósfera íntima y cercana muy efectiva, aprovechando en gran forma la proximidad del público con los actores, que permite la sala más pequeña del Kairos.  Esa cercanía potencia cada diálogo, silencio y gesto de los personajes, generando una conexión constante con el espectador. También resulta muy interesante el uso de la pantalla de fondo, cuyas imágenes acompañan distintos momentos y sensaciones de los protagonistas, aportando climas y belleza a una puesta íntima y delicada.




Resultó una agradable sorpresa, este texto de Diament, que apuesta por la sensibilidad, por lo cotidiano y por aquellos pequeños momentos inesperados capaces de cambiar una vida. La obra logra interpelar al espectador desde lugares profundamente reconocibles, invitándolo a reflexionar sobre los vínculos, las rutinas y aquello que todavía puede irrumpir cuando creemos que ya todo está escrito.

Recomendamos Breve Interludio, una propuesta inteligente, una historia mínima, sostenida por una puesta íntima y exquisitas actuaciones, que nos hablará  del amor, de la infidelidad, de los deseos contenidos y de aquellas emociones que muchas veces permanecen ocultas detrás de la rutina cotidiana, pero que en el momento menos pensado, pueden salir a la luz y desatar la tormenta.


Pensador Teatral.



viernes, 15 de mayo de 2026

Castelli, el Rayo.

Miércoles 21 hs en Hasta Trilce ( Maza 177 )







Dramaturgia de Lia Salas. Dirección de Juan Manuel Correa.

Desde este espacio, celebramos propuestas como Castelli, el Rayo, que indagan en la historia, para hablarnos de figuras que generalmente son relegadas por el relato oficial, nombres que quedaron atrapados en unas pocas líneas escolares, lejos de sus contradicciones y pasiones humanas. Y justamente allí aparece una de las grandes virtudes de “Castelli, el rayo”, la obra escrita por Lía Salas y dirigida por Juan Manuel Correa.




Juan José Castelli es, probablemente uno de los casos más paradigmáticos de figuras olvidadas de la historia. Conocido como el  “Orador de La Revolución ", impulsó ideas profundamente transformadoras para su época y eso sin dudas le costó muy caro, ya que terminó marginado, juzgado y silenciado. Lejos de construir un homenaje solemne o una reconstrucción histórica convencional, la obra elige internarse en la etapa final de Castelli: el desgaste físico y emocional,  la enfermedad y la cercanía de la muerte. La obra se anima a explorar al hombre detrás de la figura pública, mostrando las consecuencias de haber entregado su vida a la causa revolucionaria. 

La obra explora con enorme sensibilidad esa tensión entre la pasión revolucionaria y las heridas  que dejó ese compromiso, Desde allí aparecen también los vínculos que rodean a Castelli: con su esposa, las discusiones con Dean Funes, destacada figura de la época y la presencia de una revolucionaria Juana Azurduy, figuras que permiten ampliar la mirada sobre el personaje y construir un entramado profundamente humano. Todo aparece atravesado por una profunda melancolía, pero también por el fuego de una revolución salpicada por las intrigas y traiciones que abundaban por aquellos años. Y hasta allí vamos a contar. El resto lo descubrirán cuando vean la obra.






Tiempo de hablar del elenco reunido para la ocasión, para una propuesta de gran exigencia emocional y física, que muestra un compromiso y una entrega que merece destacarse. Arranquemos por el gran protagonista de la obra, nos referimos a Juan Manuel Correa, que aquí además de llevar adelante el personaje de Castelli, es el director de la obra. El trabajo de Juan Manuel es soberbio. Ya hemos elogiado en varias oportunidades a Correa, que destaca por su presencia escénica y su enorme gestualidad. Ya lo vimos en un par de obras históricas a Juan Manuel, la última vez en el mismo Hasta Trilce, donde interpretaba a Severino Di Giovanni, un anarquista italiano fusilado en 1931 en nuestro país. En esa ocasión, era un unipersonal, aquí en cambio la obra tiene un elenco numeroso, pero Juan Manuel Correa vuelve a destacar en gran forma, mostrando su pasta para los protagónicos de obras históricas.

Un personaje que nos gustó mucho, es el de Fernando Martín como el bibliotecario, que tiene un rol de presentador, recorriendo la cronología y los hechos históricos de las diferentes escenas. Otra figura masculina destacada es Alejo Mango, a cargo de Dean Funes, el sacerdote cordobés, figura muy influyente de aquellos años. En la trama, tendrá diálogos muy jugosos con Castelli, donde quedarán al descubierto las divisiones políticas existentes y las diferentes corrientes de pensamiento que pugnaban luego de la Revolución.






Yendo al elenco femenino, nos gustó mucho la actuación de Julieta Carpentieri, como María Rosa la esposa de Castelli, que reclamaba su ausencia en la crianza de su hija y quien lo acompañó en aquellos años intensos. Sigamos con Gabriela Pastor, componiendo nada menos que a Juana Azurduy una de las grandes combatientes de las guerras por la Independencia en el Alto Perú, reconocida por su valentía y liderazgo militar. Muy bueno lo de Gabriela, que además se destaca en momentos musicales que tiene la trama. Por último mencionar a Camila Truyol, como Belén, una mulata que servía a Castelli y acerca la presencia afro de aquellos años. Camila destaca, en un personaje que tiene mucho de físico y corporalidad, con danzas muy logradas.

La puesta de Juan Manuel Correa es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza y una utilización muy inteligente del espacio escénico. La música en vivo, el diseño lumínico y el diseño sonoro generan muy buenos climas para los diferentes momentos de la obra. Todo está pensado para potenciar el clima emocional que acompaña el relato y es algo que se logra con creces.





Y hasta ahí vamos a contar. Nos sedujo mucho la propuesta de Castelli, El Rayo, que está transitando su segunda temporada en cartel, poniendo el foco en los momentos posteriores a la Revolución y en la figura de Castelli, mencionado apenas de paso por los manuales escolares, pese a haber sido una de las voces más radicales y transformadoras de la Revolución de Mayo. 

Valoramos y recomendamos esta propuesta del teatro independiente, que apuesta por temáticas históricas que tal vez no sean las más taquilleras, pero que permiten a los espectadores acercarse a figuras que el relato oficial eligió dejar en segundo plano. Y lo hace a través de un espectáculo que conmueve por su bella estética, magníficas actuaciones y gran intensidad emocional, dejando en claro cómo el teatro independiente sigue siendo un espacio fundamental para que muchas historias olvidadas puedan volver a cobrar vida sobre un escenario.


Pensador Teatral.




sábado, 9 de mayo de 2026

Las Juanas, una herejía cósmica.

Dramaturgia de Agustina Toia. Dirección de Severo Callaci.






Sábados 20 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 ) 

La cartelera porteña en algunas ocasiones nos tiene reservadas gratas sorpresas y esta sin dudas, es una de ellas, ya que sin tener muchas referencias previas, nos encontramos con Las Juanas, una magnífica obra que nos propone un viaje poético y sensible, a través de ocho mujeres históricas llamadas Juana, gracias a la fantástica actuación de Agustina Toia, que lleva adelante con maestría la conducción de este potente unipersonal de su autoría.





La propuesta resulta una experiencia teatral que conmueve por su potencia y sensibilidad. Gracias a la magia del teatro y de Agustina, veremos en el escenario a mujeres atravesadas por la rebeldía, el arte y el deseo de libertad. Juana de Arco, Juana Azurduy, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Ibaraborou y Juana La Loca, por citar solo a algunas, rompiendo las barreras del tiempo, estarán frente a nosotros. Son mujeres que torcieron el destino que su época les imponía y que aún hoy siguen resonando con enorme fuerza.

El trabajo de Agustina Toia conmueve. La actriz realiza un trabajo descomunal, sosteniendo un unipersonal de enorme exigencia física y emocional, componiendo a las múltiples Juanas, con una versatilidad impactante. Agustina se irá transformando frente a nuestros ojos y con mínimos elementos, modificando su peinado y vestuario. Con una precisión asombrosa, irá modificando su postura corporal, su voz y su gestualidad, dejando sin palabras a los espectadores, que quedan deslumbrados con su trabajo y una entrega conmovedora.




La puesta de Severo Callaci es otro de los grandes aciertos del espectáculo. Hay una construcción visual de enorme belleza. El diseño lumínico y sonoro resulta fundamental para la atmósfera de la obra, aportando climas de enorme sensibilidad y acompañando cada transformación de las Juanas. La música aparece como un elemento emocional clave, potenciando la sensación ritual que atraviesa toda la propuesta.

Como dijimos, no hay grandes artificios, alcanza con una silla, una soga extendida, una sábana que irá tomando diferentes formas y poco más. Pero allí aparece justamente una de las mayores virtudes de la propuesta, ya que con recursos mínimos y mucho talento, la obra consigue construir imágenes de enorme impacto visual y emocional. El trabajo corporal de Agustina Toia y la creatividad de la puesta harán el resto, mostrando una vez más cómo el teatro independiente, con ingenio y sensibilidad, puede regalarnos momentos de auténtica poesía escénica.





Y no queremos adelantar mucho más, Las Juanas, una herejía cósmica, es una propuesta que nos habla de mujeres silenciadas, castigadas o incomprendidas por animarse a desafiar los límites impuestos por su época. Y lo logra desde un lenguaje poético y profundamente humano, llegando al corazón de los espectadores. La obra se está presentando en la cartelera porteña, luego de un recorrido consagratorio por distintos escenarios internacionales, cosechando gran cantidad de premios, algo que se entiende cabalmente luego de haber visto la obra.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar esta verdadera joyita del teatro independiente, una obra sensible e intensa, que impacta por su belleza visual y nos regala un memorable trabajo de Agustina Toia, que consigue darle voz y cuerpo a mujeres de la historia que desafiaron los límites de su tiempo y dejaron una huella imborrable con su valentía, su lucha y su deseo de libertad, en una experiencia teatral conmovedora y profundamente humana.


Pensador Teatral.




martes, 5 de mayo de 2026

Temer Partir

Dramaturgia y Dirección de Cecilia Meijide.





Martes 21 hs en Nun Teatro Bar ( Juan Ramírez de Velasco 419 )

Una comedia inteligente y muy divertida, es una acertada presentación de Temer Partir, la nueva obra de Cecilia Meijide, que fiel a su estilo, aporta una mirada filosa y poética sobre lo cotidiano, poniendo el foco en las tensiones que siempre sobrevuelan los vínculos. Aún recordamos dos obras de su autoría, como Cactus Orquídea y El Amor es una Mierda, ambas de gran suceso en el off,  que nos gustaron mucho y nos permiten reconocer su estilo en esta nueva propuesta de su autoría.



Y de que trata Temer Partir ?? Aquí Cecilia, parte de un hecho trivial, en una calurosa noche de verano, una pareja discute sobre dejar prendido o no un ventilador. Ese simple desacuerdo, derivará en una discusión sobre ecologismo y desde ahí las palabras tomarán un rumbo desconocido e imparable. Un hecho menor, será el detonante de un intercambio verbal, que escalará muy rápidamente dejando al descubierto tensiones y frustraciones existentes en aquel vínculo de pareja, pero guardadas bajo la alfombra.

Uno de los grandes aciertos de la obra, está en su manejo del humor. Lejos de suavizar el conflicto, lo potencia. La risa aparece con naturalidad, sostenida en un timing preciso y en situaciones profundamente reconocibles. Lo cotidiano se hace presente en cada diálogo. Nos reímos mucho, y esa risa funciona como espejo, ya que los espectadores se identifican a pleno con los intercambios de la pareja conformada por Matías y Lucía. Hasta que de manera sorpresiva, una confesión hará que todas las luces de alarma se enciendan en la pareja y para no spoilear de más, hasta ahí vamos a contar, para que ustedes descubran el resto, cuando vean la obra.




Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, ya que son el estandarte, para que historia fluya con naturalidad y gran ritmo. Nos referimos a las estupendas actuaciones de la dupla protagónica conformada por Nacho Ciatti y Paula Staffolani, que muestran química juntos y logran componer personajes muy reconocibles. Nos encantaron las interpretaciones de Nacho y Paula, que parecen una verdadera pareja , de tan creíbles que son sus composiciones. La rompen ambos.

La puesta construye un clima de cercanía e intimidad, con una búsqueda constante por sostener la cotidianeidad del relato, logrando que el espectador se sienta dentro de la discusión, como testigo de un conflicto profundamente humano. Destacamos el diseño escenográfico de Santiago Badillo, con la cama que domina el centro de la escena y el conflicto. Así también como el lucido diseño de luces, que contribuye con el clima íntimo que pide el relato.





Y hasta acá vamos a contar . Nos divertimos mucho con la propuesta de Temer Partir, que partiendo de un hecho menor y una situación cotidiana, irá construyendo un conflicto que crece , donde la incomodidad y la tensión emocional irán ganando terreno, mostrando las fragilidades y las contradicciones que suelen tener las relaciones de pareja, quedando al descubierto los vaivenes emocionales que tiene la convivencia y que como bien dice el dicho, cada pareja es un mundo.

Nos reímos mucho, con esta nueva obra de Cecilia Meijide, que vuelve a mostrar su acertada mirada sobre los vínculos amorosos y las pequeñas miserias que habitan en ellos, abordándolos con humor, frescura y una enorme capacidad de observación, de la mano de una dupla protagónica exquisita, para que nos vayamos de la sala, con una sonrisa gigante y reflexionando sobre la fragilidad de lo cotidiano.


Pensador Teatral.


jueves, 30 de abril de 2026

Memoria de un Crepúsculo

Dramaturgia de Stephen Belber. Dirección de Merceditas Elordi.





Jueves 20 hs en Itaca Complejo Teatral ( Humahuaca 4027 )

Una propuesta íntima y profundamente humana, es la carta de presentación de Memoria de un Crepúsculo, obra escrita por el dramaturgo estadounidense Stephen Belber, que se presenta una lucida adaptación, que sitúa la historia original en Miramar, una ciudad costera, que resulta reconocible para los espectadores, que asumen el carácter melancólico que suelen presentar las localidades de la costa atlántica, fuera de la temporada de verano.




La trama se centra en las historias de Juan ( Alejandro Giles ) y Magui ( Cecilia Chiarandini ), dos personas que tuvieron un encuentro amoroso durante la adolescencia en la playa de Miramar y que por un hecho fortuito, se reencuentran veinticinco años después, en aquella misma ciudad, sin haber sabido nada más del otro, en aquel largo período. La vida muchas veces toma caminos misteriosos y en algunos casos, el futuro toma formas que nunca podríamos imaginar, pero no queda otra que transitarlos.

Magui se convirtió en una exitosa comunicadora, que en la actualidad desarrolla su carrera en una prestigiosa cadena de noticias. Es una mujer que maneja muy bien el lenguaje, con una riqueza dialéctica, que por momentos intimida. Juan en cambio, nunca pudo irse de Miramar, su destino quedó anclado en aquella localidad, de igual manera que ocurrió con sus sueños. Al poco tiempo de charlar entre ellos, nos enteraremos del grave suceso vivido por Juan, pocos años después de aquel encuentro fugaz que tuvieron y que sin dudas condicionó y modificó su vida para siempre.





Los caminos de ambos, sin dudas fueron muy distintos. Coinciden en relaciones amorosas fallidas y un presente donde la soledad está presente en sus vidas, pero el resto del camino fue muy diferente. La obra nos habla del paso del tiempo, de la memoria y nos plantea una pregunta tan simple, como devastadora. Existen las segundas oportunidades ? Como reaccionamos cuando esa posibilidad aparece ? La mente humana es compleja y muchas veces resulta contradictoria. La razón sostiene algo y la emoción lo contrario. Esa lucha interna, se hará presente en la historia, de manera potente y marcará el ritmo de aquel encuentro. Y hasta ahí vamos a contar, para descubrir cual de las pulsiones prevalecerá en la historia, deberán ver la obra y esa ya es una gran idea.

Tiempo de hablar de los notables trabajos de la dupla protagónica conformada por Alejandro Giles y Cecilia Chiarandini, ambos actores de reconocida trayectoria en el off, que fueron grandes artífices de este proyecto ya que trabajaron juntos, en la adaptación de la obra de Belber, que les resultó muy movilizante.




Cecilia y Alejandro construyen una dupla de enorme credibilidad, con una química que atraviesa toda la obra y sostiene cada uno de los virajes emocionales del relato. Hay en sus composiciones una entrega medida, sin excesos, que potencia la intimidad del vínculo y hace que cada gesto, cada silencio, y cada palabra, tengan el peso adecuado. Estupendo el trabajo de ambos, un deleite verlos en escena, en una sala como la de Itaca, donde la cercanía con los actores, es un gran plus.

La puesta de Merceditas Elordi, logra darle a la trama el carácter íntimo y confesional que pide el texto, sosteniendo la fragilidad y lo contradictorio de la condición humana. Para resaltar el diseño escenográfico austero de Eduardo Aguilar, que con cubos que sirven para la construcción de los diferentes espacios escénicos que requiere la historia, mostrando como el ingenio, es una gran fortaleza del teatro independiente.




Y por todo lo comentado, solo nos queda recomendar Memorias de un Crepúsculo, que transita su segunda temporada, con muy buena respuesta del público, que se siente atravesado y cercano, por una historia profundamente humana, que nos habla de aquello que fuimos, de lo que el tiempo transforma y de las huellas que persisten más allá de los años.

Una propuesta íntima y sensible, que se apoya en una dupla protagónica exquisita que nos deleita con composiciones potentes y cargadas de matices. Un texto potente e introspectivo, que indaga en la memoria, en las segundas oportunidades y en las contradicciones de lo humano, invitándonos a reflexionar sobre si somos capaces de reescribir nuestra propia historia.


Pensador Teatral.


lunes, 27 de abril de 2026

Final de Partida

Dramaturgia de Samuel Beckett. Dirección de Alberto Madin.




Miércoles 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Final de Partida es una de las obras más importantes del dramaturgo irlandés Samuel Beckett, que se inscribe en la etapa más radical del autor, posterior al impacto de Esperando a Godot, donde profundiza su exploración sobre el sinsentido de la existencia. Este verdadero clásico del teatro del absurdo, se presenta en El Tinglado, en una virtuosa versión que asume el desafío de enfrentarse a un texto complejo y pesimista, saliendo más que airoso del reto.





Estamos ante una obra profunda, oscura y por momentos profundamente pesimista, que nos sumerge en un universo asfixiante donde la desesperanza, la rutina y la inminencia de la muerte atraviesan cada instante. Beckett construye un mundo devastado, casi sin salida, donde el tiempo parece detenido y los personajes sobreviven más que vivir. 

Ambientada en un espacio cerrado y casi postapocalíptico, se presentan a cuatro personajes atrapados en una rutina sin salida, donde el tiempo parece detenido y el lenguaje se vuelve irónico y repetitivo. En escena, aparecerá Hamm ( Alberto Madin ) una suerte de amo desvalido, paralítico y ciego, que depende para vivir, de la asistencia, de Clov ( Daniel Di Rubba ), que lo asiste a desgano y sin una pizca de afecto. La complejidad de la relación amo-esclavo, queda en primer plano. 





La dependencia, el sometimiento y la crueldad, serán la moneda de cambio en aquel viejo palacio que hoy luce en ruinas y sin provisiones. Los padres de Hamm, aparecen atrapados en tachos de basura, dentro de aquel recinto, provocando una sensación de encierro y de falta de humanidad que se intensifica a medida que la trama avanza. La muerte siempre estará rondando y amenazando con aparecer. Y hasta allí vamos a contar, para no adelantar demasiado, solo vamos a decir que el destino trágico de aquellos personajes parece inevitable.

Tiempo de hablar de las actuaciones que tiene la obra, que a nuestro entender, son el corazón de la virtuosa versión del clásico de Beckett y una de las razones de su suceso, con una dupla protagónica que brilla en escena. Arranquemos por Alberto Madin, como Hamm, figura central del relato, construyendo un personaje que trata de ejercer una autoridad desgastada, ya que su vulnerabilidad es evidente, pese a la cual logra imponer un poder residual. Estupendo el trabajo de Alberto, que además es el director de la obra.





Continuamos con Daniel Di Rubba, como Clov, el fiel asistente, que acudirá de inmediato ante cada llamado de su amo. Su andar, parece mecánico y refleja el agotamiento mental que lo atraviesa. Preso de una dependencia que lo atormenta y le impide huir de aquel siniestro lugar. Fenomenal composición de Daniel, a quien ya elogiamos en anteriores oportunidades en es este sitio. Aquí construye un personaje, muy físico y profundamente humano. 

Es oportuno mencionar que tanto Alberto, como Daniel, fueron premiados el año pasado por sus interpretaciones en esta obra y luego de haber visto la magnitud de sus actuaciones queda claro la justicia de aquellos reconocimientos. Si bien la dupla protagónica concentra los elogios, no queremos ser injustos con Rubén Otero y Lina Rodríguez, como los padres de Hamm, con interpretaciones más breves, que logran transmitir la desolación y la crueldad de un universo en descomposición. Nuestro reconocimiento, para Rubén y para Lina.

La puesta es precisa y logra construir un clima opresivo que sostiene el relato en todo momento. apoyándose en trabajos actorales de envergadura. El espectador desde el comienzo se siente atraído por la tensión y la incomodidad que surge de una trama tan oscura, como atrapante., que se muestra en sintonía con esa sensación de desamparo que ofrece el relato.






Final de Partida transita su segunda temporada, mostrando la vigencia de un texto escrito hace más de setenta años, con personajes que sobreviven en un mundo sin horizonte, vínculos que se sostienen por necesidad, quedando en evidencia la fragilidad de la condición humana y apareciendo la muerte como una presencia que acecha.

Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar la obra, que acepta el desafío de sumergirse en un texto complejo y oscuro, con una puesta perturbadora y las soberbias actuaciones de una dupla protagónica que se entrega por completo y logra conmover al espectador, con una propuesta que interpela, incomoda y nos invita a reflexionar sobre la complejidad de los vínculos humanos.


Pensador Teatral.