martes, 12 de junio de 2018

Moscú

Viernes y Sábados 20 hs en El Tinglado Teatro ( Mario Bravo 948 )






Dramaturgia de Mario Diament y Dirección de Daniel Marcove

Basada en Las Tres Hermanas de Chejov, llega esta versión de Mario Diament, escritor y dramaturgo argentino de gran prestigio y de prolífica obra en los últimos años, entre las que podemos mencionar El Libro de Ruth, Cita a Ciegas, Franz Albert y Tierra del Fuego, todos textos de indudable calidad y de gran suceso, ya que fueron representadas en todo el mundo.

Con Moscú, al autor, le dá una vuelta de rosca a la original pieza de Chejov, que constaba de catorce personajes, algo que en  su opinión oscurecía el peso de las tres hermanas, que quedaban algo diluídas.
Por eso el autor, decide dejar en esta adaptación, solo a las tres actrices, el resto de personajes no aparecerán en escena y serán recreados a partir del discurso de las actrices.







Colocar en un primer plano a las tres mujeres, en momentos donde el movimiento femenino está en auge en nuestro país y en el mundo, puede ser una mera coincidencia o bien considerarse como muchas veces se dice, que en el teatro, ficción y realidad suelen confundirse.

En términos de época, Diament mueve la obra, solo dos años, hasta 1904, en los albores de la Revolución Rusa, trayendo referencias muy interesantes de aquellos años y logrando llevar al espectador a la atmósfera con pensamientos reformistas de la época.

Moscú nos contará las historia de tres hermanas, que al ser trasladado su padre, un importante militar, debieron mudarse a un pequeño pueblo del interior ruso, dejando atrás su vida en Moscú, ciudad con muchos atractivos, en la que podían asistir al ballet, participaban en fiestas y podían recorrer los atractivos de esa gran ciudad. Tenían una vida social que quedó en el olvido.







Para aquellas mujeres, Moscú era la felicidad, ese mundo añorado, en contraposición con esa vida triste y amargada, que tienen en la actualidad. Moscú, es una metáfora de los sueños que todos tenemos y que muchas veces no alcanzamos.
O como dice Olga, la mayor de las hermanas, a veces lo peor de la felicidad, es que cuando la tenemos, no nos damos cuenta de ello y solo lo notamos, en aquellos momentos, en que la añoramos, haciendo referencia, a aquellos momentos en Moscú, donde fueron felices, sin darse cuenta.

La pieza hablara sobre los miedos de esas mujeres, que piensan mucho, pero que poco pueden decidir, en una época donde la mujer estaba subordinadas a los designios de los hombres, por eso desfilarán sus frustraciones, sus miedos, los amores soñados ( tan alejados de los reales ) y esos anhelos, que parecen una quimera que nunca podrán alcanzar.

Para desarrollar la historia, se debían encontrar tres actrices que estuvieran a la altura del desafio, la exigencia era mucha, porque como mencionamos la obra original de Chejov, estaba planteada para más de diez personajes y en esta puesta todo pasaría por las tres mujeres.








Y entendemos la elección realizada fue acertada, en primer lugar mencionemos a Alejandra Darín, una estupenda actriz, quien escribe estas lineas, recuerda aún su magnífico trabajo en Tierra del Fuego,. Aquí es Olga, la hermana mayor, resignada a vivir su rutinaria vida como maestra y desde la muerte de sus padres, siendo el sostén de sus hermanas, siendo casi una madre sustituta, que las contiene y las controla. Triste y frustrada, su única ilusión radica en volver a Moscú y escapar de esa casa  que las ha atrapado. Magnífica interpretación de Alejandra, la figura convocante de la obra, demostrando todo su oficio.

Maia Francia, talentosa actriz uruguaya, es Masha, la hermana del medio, sufriendo un matrimonio con un hombre que la aburre, tiene también una vida triste y monótona. Es elegante y atractiva y tal vez su único divertimiento en aquel pueblo perdido, es el cortejo del teniente Vereshinin, que también es un hombre casado. Imaginar esa relación clandestina, es todo un reto para aquellos años rígidos y esto es visto de muy mala manera Olga.
Un papel complejo el de Maia, que resuelve en gran forma, con mucha presencia escénica.







Nos queda para el final, Antonia Bengoechea, ella es Irina, la menor de las hermanas.Sus referencias de Moscú y sus ganas de ir a esa gran ciudad, llegan por la nostalgia transmitida por sus hermanas mayores. Para nosotros Antonia, es la gran revelación de la obra, dotando a su personaje de vitalidad y frescura, con mucho ángel. Una gran interpretación de la joven actriz.  Como dato adicional, para quien no lo sabe, Antonia es la hija de Alejandra Darín, evidentemente los genes de la actuación, están muy presentes en ella..

Sin dudas, en el lucimiento de las actrices, que es evidente, tiene mucho que ver la dirección de Daniel Marcove, que ya trabajo con Diament en varias obras, aquí les brinda una puesta muy lograda, donde hay varios elementos para destacar.









Se recurre en varios momentos a la música y a las coreoegrafías, para que las hermanas, aunque sea por unos instantes, logren escapar de esa triste realidad que las envuelve. Hay un diseño escenográfico de Paula Molina, muy atractivo, con valijas por doquier en el escenario, como clara metáfora, de tenerlas a mano, para el momento que puedan llenarlas con sus pertenencias y volver a Moscú.

En definitiva, una versión muy interesante de la obra de Chejov, donde el autor y el director, consiguen, que sean las tres mujeres, las que con mucha sensibilidad, lleven adelante la historia y puedan hablarnos del amor, de deseos frustrados, de ilusiones postergadas y de como Moscú, parece ser ese lugar, donde todas nuestras angustias y aflicciones se resolverán, casi por arte de magia.

Resulta un gusto, ver colmada la sala de El Tinglado, por un público que sigue con enorme atención la historia de estas tres mujeres y hace fuerza junto a ellas, para que tomen el coraje suficiente y aborden el tren que parte todas las tardes del pueblo donde viven y las puede llevar a la Moscú que tanto añoran.



Pensador Teatral.

lunes, 11 de junio de 2018

Oliverio

Viernes 21 45 hs en Teatro La Comedia ( Rodríguez Peña 1062 )







Dramaturgia de Darío Cortés y Dirección de Débora Longobardi.

Obra escrita por Darío Cortes, inspirada en la poesía de Oliverio Girondo, poeta argentino, figura central de la renovación literaria de las décadas del 20 y del 30. Girondo, fue una de los jóvenes miembros de la vanguardia poética argentina, junto a Jorge Luis Borges y Raúl González Tuñon.

Dario escribe esta pieza, que llega a escena, en formato unipersonal,  protagonizado por Ulises Puiggrós, quien da vida a un personaje, llamado Oliverio Cienfuegos, en claro homenaje al poeta.








La obra, nos contará la vida de un Oliverio temeroso y con mil fobias, casi no tiene fuerzas, ni para salir a la calle. Herido sentimentalmente porque María Luisa, su ex novia, lo dejó porque lo encontraba aburrido., Con su novia, quedaron en el camino sus amigos, que cuando se distanciaron, la eligieron a ella y lo dejaron solo.

Mal de amores y también cuesta abajo, en lo laboral, ya que lo despidieron del Correo, donde trabajaba como cartero, siguiendo la profesión del padre, que además lo había hecho entrar allí, debido a sus contactos.

La pieza entonces nos hablará de amores, de desamores, del miedo y de las dificultades de Oliverio, un joven muy especial, que no usa computadora, ni redes sociales y que vive aislado del mundo exterior, que le resulta hostil. Como dijimos le cuesta, abrir la puerta y enfrentar la calle. Tiene temores y le cuesta tomar decisiones, por eso piensa que lo mejor es quedarse en la seguridad de su casa y mejor en la cama, donde se sienta a salvo de todo.







Montar un unipersonal, representa un gran desafío, por varios motivos, en primer término, representa un desafío y una gran exigencia, para el actor que solito con su alma, tiene enfrentar al público y dar lo mejor de si. Por otro lado, no siempre es fácil, lograr que el unipersonal, resulte atractivo y mantenga el interés del espectador, para que esto ocurra, deben cumplirse varias premisas.

Y en Oliverio, se supera con creces el desafío, ya que Ulises Puiggrós, realiza una composición genial del personaje, que con esos pelos revueltos y su vestimenta negra, nos recuerda de inmediato al Joven Manos de Tijera. Vimos varios trabajos de Ulises, tal vez por eso quedamos tan sorprendidos con la metamorfosis del protagonista, que aquí se transforma en Oliverio, su tono de voz, sus miradas, la forma de desplazarse y los múltiples personajes, que crea sorprenden, porque Oliverio, tienen un mundo real y otro mágico, onírico, donde aparecen personas, relacionadas con la vida de Cienfuegos y todos ellos son representados por Ulises.

Se lo nota a gusto y se adueña en gran forma y con notable peso, de esta sala tan especial de La Comedia, que tiene un encanto particular por su ambientación señorial y por la cercanía con el público, que permite ver cada detalle del actor, cada gesto, sin detalle y esto es algo que se disfruta muchísimo, más en actuaciones como esta que nos regala Ulises, que es superlativa.








Superado el tema del actor, queda lograr que el unipersonal mantenga la atención del espectador, que lo atrape, que no resulte tedioso  y aquí esto se consigue de manera rotunda, el tiempo pasa volando, ya que la obra tiene una gran dinámica, varía constantemente el foco de atención y además es acompañada por una puesta bellísima, con muchos recursos puestos al servicio de la obra.

Y es hora entonces, de destacar la labor de Debora Longobardi, en la dirección, quien nos sorprendió muy gratamente, dotando a la puesta de una alta cuota de sensibilidad e incorporando varios elementos que la enriquecen, con muy logrados momentos musicales, destacamos los climas que se logran con la iluminación y la aparición de bellas imágenes en proyecciones, que le dán originalidad y distnción, a una puesta plena de poesía.

Debóra es una actriz, que nos encanta y disfrutamos cada vez que la vemos en escena, pero esta es la primera vez que la vemos en el rol de directora y cumple en gran forma-
Esta dupla, de Ulises y Débora es muy efectiva, vienen trabajando juntos hace tiempo y se conocen a la perfección, sin dudas tienen mucha química, lo que les permite encarar proyectos como el de Oliverio, con una creatividad y una libertad que el espectador agradece.







Hasta aquí vamos a contar, la obra tiene muchas sorpresas, en esta reseña, no contamos por ejemplo, porque lo despidieron a Oliverio Cienfuegos del correo, solo adelantamos que en esas circunstancias, es cuando se producirá su acercamiento al Oliverio poeta. Dejamos que el espectador descubra, esto y muchos otros momentos especiales, que la obra tiene reservadas

En conclusión, una hermosa propuesta nos acerca Oliverio, una obra que nos hablará de amores, de miedos y de lo difícil que es encontrar el camino hacía la felicidad. En ese recorrido, nuestro amigo se valdrá de magia, sueños y poesía, para superar los obstáculos que aparecen.

El cálido y prolongado aplauso, que los espectadores le tributan a Ulises, al final de la función, es una clara señal, que la obra gustó mucho y contemplarán como Oliverio, que puede ser cualquiera de nosotros, abrirá sus alas y emprenderá con ilusión ese viaje soñado en búsqueda del amor y la felicidad.



Pensador Teatral.


jueves, 7 de junio de 2018

El Ocaso de un Estafador

Martes y Miércoles 20 30 hs en El Cultural San Martín ( Sarmiento 1551 )








Versión libre de Juan Gabriel Borkman de Hanrik Ibsen.

Adaptación de Marcelo Velázquez y Edgardo Moreira.

Dirección de Marcelo Velázquez.

Llega una excelente adaptación de este clásico de Ibsen, genial dramaturgo noruego, el más importante en la historia del país nórdico y uno de lo autores más influyentes en la dramaturgia moderna, considerado por muchos, como el padre del drama realista moderno.






Borkman fue escrita en 1896 y esta versión la traslada al año 1940 transportándonos a una Noruega, en épocas de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas nazis la invaden, en búsqueda del hierro noruego y rompiendo la neutralidad del país escandinavo.

Elogiamos la adaptación, por varios motivos, en primer lugar por traer na versión aggiornada de este clásico escrito hace más de 100 años, logrando una puesta con muy buena dinámica, que corre con fluidez, siendo siempre atractiva para el espectador, logrando además conservar el espíritu de Ibsen, que siempre tuvo una mirada crítica de la sociedad, poniendo énfasis en las relaciones familiares y en especial en el rol de la mujer, como marco para una historia muy interesante.

La obra nos hablará de Gabriel Borkman, un banquero que debió soportar siete años de cárcel, luego de ser condenado por múltiples estafas y de dejar un tendal de damnificados, toda gente que le confió su dinero, tentado por las exageradas ganancias prometidas por el financista.






Los delitos de Borkman ( Edgardo Moreira ), le valieron la prisión y  provocaron un terremoto en su propia familia, que debió soportar el escarnio de la sociedad y de los que alguna vez  fueron amigos y se convirtieron en enemigos, además de sumir a su círculo familiar en una total bancarrota.

Bajo esas circunstancias, Brunilda ( Mónica Salvador ) la esposa de Gabriel, no tuvo otra alternativa, que confiar a su hija Ana ( Denise Gómez Rivero ) al cuidado de la tía Ema ( Silvia Pérez ) que de manera sospechosa, fue la única que conservó sus ahorros y no fue víctima de las estafas banquero. Esta circunstancia le valió poder pagar la educación de Ana y ayudar a escondidas al matrimonio Borkman, dejándolos vivir en una casa, que legalmente, ahora era suya.

La obra se inicia, con Gabriel ya en casa, luego de purgar su condena, libre de las rejas, pero encerrado en su habitación y muy solo, como una fiera enjaulada en su habitación, con sus penas a cuestas, solo le quedó un amigo fiel, Guillermo ( Alejo de Santis ) que lo visita regularmente.







La tranquilidad y rutina de la casa, se interrumpe con la llegada de Ema, a la que hacía muchos años no veían. Su visita causa estupor en Brunilda que no la esperaba. Vamos a mantener el suspenso y no contaremos más, solo anticipar que esa visita, removerá los fantasmas del pasado, quedando al descubierto, viejas heridas amorosas y familiares, que evidentemente y aunque pasaron muchos años,  no cicatrizaron para nada,

Como mencionamos, la trama envuelve al espectador, que se engancha con la historia y en esto además de la buena adaptación, influye mucho la potencia y calidad de las actuaciones que presenta la pieza.

Digamos ya que Marcelo Velázquez, reunió un elenco de primer nivel, muy parejo y con una entrega absoluta, se nota a todo el elenco muy comprometido con la historia que se cuenta.







Edgardo Moreira, es el gran protagonista de la historia, dando vida a un Borkman, vigoroso y ambicioso, que lejos de estar arrepentido de sus delitos, responsabiliza a la gente que le confío el dinero, sin preguntar. Un actorazo Edgardo, su tono de voz, su energía y su fuerte presencia escénica, aparecen en toda su dimensión en la obra, para redondear una actuación fantástica, en el rol protagónico.

Nos sorprendió gratamente Mónica Salvador, como Brunilda, la sufrida mujer de Brokman, la que soportó las humillaciones y ahora quiere a toda costa, recuperar el honor del apellido familiar. Muy buena su composición de personaje, con mucho sentimiento y interpretación cargada de sentimiento. Gran labor de Mónica.

Silvia Pérez, encarnando a la Tía Ema, es un personaje clave en la historia, por su relación con Gabriel por un lado y con Ana por el otro. El año pasado disfrutamos de la actuación de Silvia en La Restauración, una entrañable obra del off y aquí la volvemos a ver, en un personaje afligido, que soporta mucho dolor. Un papel complejo, que Silvia, resuelve con enorme solvencia, mostrando su  versatilidad y talento..







Alejo de Santis, es Guillermo, compañero de andanzas de Borkman, cuando tenía poder y el único amigo que le queda. En una obra dura, es quien logra las sonrisas de la noche, componiendo un personaje entrañable y muy divertido. Se luce mucho Guillermo.

Dejamos para el final a Denise Gómez Rivero, intepretando a Ana. La más joven del elenco, es para nosotros la gran revelación de la obra, aportando vitalidad, frescura y una seguridad que hay que destacar, ya que tiene un personaje clave y pese a su juventud, se mueve con toda soltura en este elenco con tantos actores de trayectoria. No es la primera vez, que vemos a Denise destacarse, es una joven con mucho talento, que la vemos crecer en cada nuevo trabajo que emprende y le auguramos un futuro muy promisorio.






La puesta además de las magníficas actuaciones, tiene muchos elementos para destacar, en primer lugar el ingenioso dispositivo escenográfico, creado por Ariel Vaccaro, con una casa de dos plantas, que sirve para dividir los ambientes de ese hogar, marcando la distancia entre Borkman y su esposa. Además el director establece muy bien la diferencia entre la casa y ese exterior hostil para Gabriel, que en algún momento se atreverá a romper esa barrera, para interpelar a una platea, a la que considera cómplice de sus delitos, en una escena que quedará en el recuerdo.

Hay un vestuario de época de Paula Molina que luce mucho, el diseño lumínico de Alejandro Le Roux que acompaña los diferentes momentos de la trama y por último mencionar los importantes aportes sonoros y audiovisuales de esa guerra que asolaba Noruega, en manos de Sebastián Pascual y Alejandra Dagostino.

Realmente la puesta de Marcelo Velázquez es impecable, cuidando todos los detalles e incorporando muchos elementos que colaboran a enriquecer el espectáculo.








En definitiva, una estupenda idea traer este clásico de Ibsen, en una libre adaptación, ejecutada en gran forma, ya que resalta la historia y la presenta aggiornada a estos tiempos, trayendo temas, como la guerra, la codicia de los hombres y las relaciones familiares, como eje de conflicto, todos tópicos que se apoyan en las excelentes actuaciones que tiene la obra.

Se hizo larga la reseña, pero la pieza transmite mucho y son muchas las sensaciones que deja, por todo lo expuesto, no es de extrañar que la obra desde su estreno, agota localidades y que al final de la función, los actores reciben un cálido y prolongado aplauso, como premio a la gran velada teatral vivida.

Recomendamos fervorosamente, El Ocaso de un Estafador, un clásico más que vigente y la posibilidad de disfrutar de la historia de Juan Gabriel Borkman y de exquisitas interpretaciones.



Pensador Teatral.


miércoles, 6 de junio de 2018

Misterio del Ramo de Rosas

Domingos 18 hs en Teatro Payró ( San Martín 766 )







Libro de Manuel Puig y Dirección de Alejandro Vizzotti

Llega a la cartelera porteña, esta obra de Manuel Puig, reconocido escritor y dramaturgo argentino, autor de Boquitas Pintadas, El Beso de la Mujer Araña y Pubis Angelical, por mencionar solo las más conocidas. Su prolífica obra, se caracterizó por los simbolismos y la ambiguedad.
Fue censurado y perseguido por la Triple A, debiendo abandonar el país en 1973.

Durante su exilio, vivió en Estados Unidos, Brasil y México, sufriendo numerosas amenazas y decidiendo no volver a Argentina, aún cuando retornó la democracia en 1983. Tal vez por ello, su obra fue muy representada en escenarios extranjeros, pero no tanto en su país, pese a ser un autor brillante, como dice el dicho, nadie es profeta en su tierra.







Yendo a Misterio del Ramo de Rosas, la obra que nos convoca, fue estrenada en 1987 en Londres y luego se presentó en Los Angeles, New York, Italia, Alemania y México entre otros países, llegando a la Argentina, recién en el Año 2000.

Es Alejandro Vizzotti, quien decide en esta ocasión traer a Puig a escena, con una pieza compleja, desde el texto, por lo que resultaba un desafío de envergadura, encontrar las actrices adecuadas para representarla y Alejandro confió el proyecto a Sonia Novello y y Claudia Mac Auiliffe, dos actices con las formó equipo, en Casi un Feliz Encuentro, una obra de Griselda Gambaro, que tuvimos la suerte de ver en El Kafka.

La exigencia para las actrices es enorme ya que a lo largo de la trama, el texto es extenso y además deben desdoblar varios personajes, sin que haya cambios de vestuario, por lo que deben estar siempre muy concentradas, para acertar los tiempos que requiere la pieza.






Contemos que la obra, es un drama que se desarrolla en la habitación de una clínica privada, en la que se encuentra internada una señora de muy buena posición económica ( interpretada por Claudia Mac Auliffe ). Se internó por decisión propia, debido a un fuerte estado depresivo y su salud está empeorando, ya que ha perdido las ganas de seguir viviendo al extremo que ya ni siquiera quiere comer.

De carácter fuerte, caprichosa e irascible, no quiere que la atiendan las enfermeras de la clínica, es por eso que contrata enfermeras privadas. Pero ninguna le dura más de un par de días. Es poco tolerante y siempre les encuentra alguna falla. Luego de despedir a varias, llega una nueva enfermera, interpretada por Sonia Novello, que parece tener una paciencia infinita al mal trato y a los desplantes de la señora, explicada en parte, por su necesidad imperiosa de tener un trabajo.

Se vá desarrollando un intercambio muy rico entre paciente y enfermera, a medida que el diálogo avanza, aparecerán algunos puntos de coincidencia entre esas mujeres. Ambas están solas en la vida, sufrieron desengaños amorosos y vienen de sufrir una pérdida muy importante.







Los recuerdos de ambas irán apareciendo en escena, unos detrás del otro. Los fantasmas del pasado, harán de las suyas en la mente de ambas mujeres, que no han tenido muchos momentos de felicidad en sus vidas o si los tuvieron no los valoraron lo suficiente. El mundo de lo real y lo onírico, se confundirán a lo largo de la trama y las excelentes interpretaciones de Sonia y Claudia, permiten transitar esos momentos, de muy buena forma.

Hay que resaltar el trabajo de ambas actrices, sin dudas se conocen mucho y se entienden a la perfección, han protagonizado ya otras piezas juntas y eso es un valor agregado, que contribuyen a que salgan airosas de este desafío.

Con personalidades bien diferenciadas, componen de manera magistral sus personajes, porque como dijimos, además de sus roles principales, de paciente y enfermera, van a desdoblar numerosos personajes, a lo largo de la obra.






La puesta de Vizzotti, tiene varios puntos para destacar, arrancando por el diseño escenográfico de Ariel Vaccaro, en el que predomina el blanco de esa habitación de clínica privada. Muy buen diseño de luces de Mariano Dobrysz y el diseño de vestuario de Merlina Molina Castaño, completan un puesta sobria, que es lo busca el director.

En definitiva, celebramos la idea de traer a escena, a un autor e prestigio y algo olvidado en nuestros escenarios, como Manuel Puig, con una obra que pone la lupa sobre el rol de las mujeres en la sociedad, por lo general subordinadas al hombre, de manera casi incondicional. También, se hace referencia a la manipulación y la dominación de clase, en este caso con una paciente, de buena condición económica que ejerce su poder, sobre esa enfermera, que representa a una clase media que quiere ascender. Y otro concepto que aparece es el de la muerte, como amenaza latente y la importancia, que tiene la elección de con quien elegimos pasar nuestros últimos instantes.

Como dijimos un texto complejo y profundo, que requiere un espectador atento a los vaivenes de la historia. Sin dudas, disfrutarán de las actuaciones de las dos protagonistas, que con talento y mucha pasión, demuestran estar a la altura del desafío y ser las intérpretes justas, para la obra escrita por este prestigioso autor, llamado Manuel Puig.



Pensador Teatral.


lunes, 4 de junio de 2018

DOS, Una Desconexión

Viernes 20 30 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 )







Dramaturgia de Pablo Bellochio y Dirección de Nicolás Salischiker.

Una excelente propuesta la que nos acerca, Dos, Una Desconexión, obra escrita por Pablo Bellocchio, un joven y talentoso dramaturgo, dueño de una pluma muy sensible, que se caracteriza por llevar al papel, situaciones cotidianas y humanas, con las que el espectador siente plena identificación.

A modo introductorio, mencionemos que la obra, está transitando su tercera temporada, algo que muy pocas piezas del off consiguen. A la mencionada permanencia, agregamos que sus funciones son a sala llena. Entonces ya tenemos dos indicadores, que marcan, que no estamos en presencia de una obra más.








Queríamos descubrir los motivos del suceso de Dos, Una Desconexión. Adelantamos, que es una obra que habla del amor, de las relaciones de pareja, de las alegrías y de las tristezas, que forman parte de ellas. La temática no parece original, por eso antes de ver la obra, estábamos intrigados en saber,cual era el secreto que tiene la obra ( nuestra experiencia, nos marca, que todas las piezas que llegan a un tercer año, no lo hacen por azar, sino que tienen un algo que las distingue y realza entre tantas otras )

Digamos de entrada que Dos, no tiene un secreto o una fórmula mágica, sino que tiene varios puntales, que la convierten en una estupenda obra del off, atrapando al espectador del comienzo al fin, con una historia actual, que suena cotidiana y muy cercana, motivo que provoca, que el público se identifique en todo momento con la obra y las situaciones que se muestran, dando un importante marco de verosimílitud, algo que sin dudas todas las piezas quieren, pero no todas logran.

Hay una dramaturgia muy bien elaborada, que nos presenta la historia de amor de Claudia y Miguel, pero lo hace de una manera especial y original, ya que habrá tres actrices que harán de Claudia y dos actores que serán Miguel.








Como es esto ? Sencillo y espléndido a la vez, la relación entre la pareja, se presenta en sus diferentes momentos, por lo que tenemos dos actores que nos mostrarán el arranque prometedor, como ocurre en todas las parejas, con la pasión y el enamoramiento del inicio, invadiendo los cuerpos, que se funden en uno solo.

Tendremos a Claudia y Miguel del presente, de la rutina, de la relación desgastada, donde hay poca pasión, el sexo es algo ocasional y donde lo que reinan son los reproches y los pases de facturas. Ya poco queda de esos novios que en el inicio del noviazgo, se prometían estar juntos por siempre. Ahora la duda, es hasta cuando van a seguir con una relación que luce fría y distante, están desconectados y el amor parece algo lejano.

Por último, tendremos una Claudia ya sola, dolida por la separación, que trata de mirar hacia adelante, pero le cuesta lograrlo, en su mente habitan los recuerdos, de aquellos momentos felices y el presente, parece estar dominado por ver aparecer por la puerta a ese ser amado, que es parte del pasado, aunque le cuesta asumirlo.








Esto que contamos a modo de síntesis, está muy bien cimentado, con un guión bien elaborado y  una puesta ágil y dinámica de Nicolás Salischiker, un joven director con mucho talento, que logra plasmar la idea del autor, en una puesta, donde las tres historias transitan en forma simultánea en el escenario, dándose una muy buena interacción entre loa actores, que con sus gestos y sus miradas, potencian las acciones. Todo fluye de manera orgánica, se nota que hay mucho ensayo y entendimiento entre los protagonistas, algo que se logra con el correr de las funciones, logrando momentos teatrales, que el espectador disfruta muchísimo.

Ya es hora, de hablar de las magníficas interpretaciones que tiene la obra. Actores jóvenes del Lascia Colectivo de Trabajo, que tienen espacio aquí, para mostrar su talento y lucirse.

Arranquemos con Catalina Motto, que es la primera que vemos en escena. Es la Claudia sola, la que debe aceptar el triste presente, con esa ruptura que pese sobre sus hombros. Un papel complejo, que  resuelve en gran forma, destacamos, sus miradas, sus silencios y el sentimiento que le pone a su personaje. Nos encantó el trabajo de Catalina.








Cecilia Marani y Eugenio Sauvage, son los enamorados, los apasionados, los que se prometen amor eterno. Aportando ambos mucha frescura, con diálogos deliciosos, donde aparece el Polaco Goyeneche y los libros de psicología. Sus miradas tienen ese brillo de los novios recientes. Hay una gran composición de ambos.

Y por último, Florencia Rodríguez Zorrila y Maximiliano Zago, la versión agridulce de la pareja, la que se hace daño, la que se hiere con las palabras, con la ironía y el sarcasmo. Fantástico el trabajo de ambos, Maximiliano que pasa de de la paciencia a la furia y una Florencia, que acusa estar deprimida y desilusionada, con su pareja, que no fue la que imaginaba. Se sacan chispas en el escenario, con una crudeza, que por momentos conmueve.

En resúmen, gran trabajo de los cinco protagonistas, muy jóvenes todos ellos, con espacio para el lucimiento individual y trabajando a la perfección en el conjunto, siendo muy creíbles, en una obra que exige estar atento y concentrado, para estar en tiempo, ya que la interacción es permanente.








La puesta es íntima y permite que el espectador se sienta testigo privilegiado de las acciones que suceden en ese líving, que luce desordenado, descuidado, con libros y hojas tiradas en el piso. En la pared cuelga un cuadro torcido, que los protagonistas siempre quieren enderezar, pareciendo una metáfora de esa pareja, donde todo parece estar patas para arriba.
Hay un muy buen diseño de luces de Lucas García, que colabora con las distintas temporalidades que presenta la trama.

En definitiva, quedamos gratamente sorprendidos con la obra, ya que aborda el tema de las relaciones de pareja, de manera original y con una profundidad muy lograda, que moviliza al espectador, que se siente reflejado en las situaciones expuestas. Un equipo joven el de Lascia, que se está ganando ya una muy buena reputación, dentro del teatro independiente, por la calidad de sus trabajos.

Al final de la función, el público que colmó la sala del Kairos, despide los protagonistas, con un prolongado y cálido aplauso, confirmando, que el boca a boca, seguirá haciendo de la suyas y que Dos, Una Desconexión, tiene mucho hilo en el carretel.



Pensador Teatral.


jueves, 31 de mayo de 2018

A la Buena de Dios

Jueves 20 30 hs en Teatro El Extranjero ( Valentín Gómez 3378 )







Dramaturgia de Juan Ignacio Fernández y Dirección de Tatiana Santana.

Una propuesta muy interesante, llega con A la Buena de Dios. Ambientada en La Quebrada de Belén en los años setenta, con una dramaturgia muy bien elaborada y una estructura que atrapa al espectador, ya que arranca siendo una tierna comedia y de manera vertigionsa casi sin dar tiempo para imaginarlo, virará hacía un final impactante.

La historia arranca con tres hermanas varadas en una ruta desértica de Catamarca, porque el auto se les quedó sin nafta. Vienen de Mendoza, con donaciones para repartir en la Iglesia de un sacerdote cercano, con el que colaboraban en su provincia, hasta que se vino para estos pagos. La falta de experiencia en este tipo de travesías, hizo que se perdieran y quedarán a la buena de Dios, en una ruta catamarqueña, que resulta bastante inhóspita.







Se echan culpas entra ellas, pensando en que deberán pasar la noche en el auto, para tratar de buscar ayuda en la mañana, ya con la luz de día, cuando la menor de las hermanas, que había ido a caminar a ver si encontraba a algún lugareño que las ayude, vuelve con una compañía por demás inquietante, un hombre herido de bala, que dice ser periodista.

Esta llegada revoluciona a las tres mujeres solas, que desconfían de este hombre solo y herido que se nota está huyendo de la policía. Lo más aconsejable sería no involucrase, pero son muy creyentes y están acostumbrados a ayudar al prójimo, por ello, aunque tienen temores, asisten al hombre y le curarán la herida.

La situación, se complicará y mucha, cuando dos policías locales, que eran los que estaban detrás del periodista, encuentran a las mujeres en la ruta y las indagan sobre el hombre a quien protegieron.
La atmósfera descontracturada del comienzo, cambiará radicalmente y la tensión se irá adueñando del ambiente, ya que las fuerzas de seguridad y especialmente el sargento, no están nada contentos, con que hayan ayudado,  a quien ellos consideran, es un peligroso delincuente.






No contaremos más, la obra está muy bien escalonada y tiene una muy buena cuota de suspenso y no seremos nosotros quienes vamos a develar que sucederá, solo indicaremos que el espectador deberá estar muy atento, al rumbo que irá tomando la trama, siendo muy interesante, el choque que se dará, entre dos universos muy diferentes, por un lado esas hermanas religiosas, con alma de samaritanas y por el otro, una fuerza de seguridad, autoritaria, que tiene valores e intereses, totalmente contrapuestos al de esas mujeres.

La pieza, ofrece actuaciones para destacar, pero antes de entrar en ellas, debemos resaltar la arriesgada decisión de Tatiana Santana, la directora, de intercambiar los géneros entre actores y personajes, para ser claros, los papeles de mujeres, los hacen actores y los de varones, los interpretan tres actrices.

La decisión permite que las situaciones dramáticas, pueden verse con mayor amplitud y además nos libera de prejuicios. Una apuesta osada, que a nuestro entender sale bien, por las condiciones y el compromiso, del muy buen elenco reunido. Nos queda la duda, de como hubiera sido la pieza, sin este intercambio de géneros, ya que sin dudas sería distinta.







Las actuaciones de las tres hermanas nos encantaron y son a nuestro entender, el pilar de la historia, arrancamos por Estela. la menor de las hermanas, la más rebelde y osada de las tres, interpretada por Guido Botto Fiora, un joven y talentoso actor, que brilla actualmente en Como si Pasara el Tren, una gran obra del off. Aquí con un rol absolutamente diferente, muestra su versatilidad y sus condiciones..

La hermana del medio, Sofia, la lleva adelante, Andrés Granier, nos gustó mucho su composición de personaje, de una mujer culposa y muy insegura. Encantador su papel, muy gracioso y generando muchas sonrisas en el público. Muy bueno lo de Andrés.

Completa el triángulo virtuoso, José Escobar, como Amalia, la hermana mayor, la líder del grupo, la más creyente, fanática de La Biblia, que lee siempre que tiene un rato libre. Es quien toma las decisiones del grupo y la protectora familiar.. Magnífica la actuación de José, a quien vimos en muchas piezas del off, entre ellas El Amor es un Bien, es un artista multifacético, ya que también es escenógrafo y aquí sorprende como mujer, en una actuación, en la que se luce mucho.






Como dijimos antes, las tres hermanas, son las que más se destacan en la pieza y las que generan los momentos más ricos y divertidos de la obra.

Pero no están solas o solos en escena ( elija el lector el artículo ) , ya que es importante y no debemos ser injustos con las tres actrices, que cumplen los papeles masculinos de la historia. Nos referimos a Ana Scannapieco, como Juan Ismael, un periodista misterioso y con aire seductor, que será pieza clave de la trama y el nexo entre las hermanas y los policías locales, interpretados por Maite Velo, como Manuel y Verónica López Olivera como Jaime. Tienen roles muy distintos, Manuel es autoritario y luce implacable, contrastando con su subordinado, que luce más humano y muy temeroso.
Las tres, cumplen muy bien sus papeles y completan un elenco joven, que se muestra  muy sólido en el conjunto, resolviendo el reto que les propone la directora, al intercambiar de género.






La puesta es minimalista, con una escenografía despojada, en consonancia con esa ruta desértica donde se desarrollan las acciones. Hay un muy buen vestuario de Ana Nieves Ventura y hay que mencionar  algunos momentos desopilantes, donde aparece la música, como cuando suena Trigal y quienes están en escena, nos regalan una muy graciosa escenografía.

En conclusión, una muy interesante propuesta, la que nos ofrece A La Buena de Dios, un guión interesante y comprometido socialmente, que tiene humor, intriga y drama. Una dirección audaz y arriesgada, que llega a buen puerto, por el muy buen elenco reunido. Actuaciones muy lucidas, para redondear una muy buena noche de teatro, que tendrá como broche, un final impactante, que nos dejará reflexionando, sobre el  rol de las fuerzas de seguridad, que está integrada por personas, que muchas veces, no son las más idóneas y como es su interacción con la sociedad.

El aplauso final y prolongado con que los espectadores, despiden a los protagonistas, son una clara muestra, que quedaron muy satisfechos con una obra, que arranca siendo una comedia y nos deja en el final, reflexionando con el fuerte mensaje que nos deja.



Pensador Teatral.



lunes, 28 de mayo de 2018

Los Grimm

Sábados 20 30 hs en Teatro El Cubo ( Zelaya 3053 )







Dramaturgia de Nicolás Perez Costa, Dirección Musical de Pablo Flores Torres y Coerografías de Barby Majule.

Una viaje mágico nos propone Nicolás Perez Costa, trayendo a escena, a los Hermanos Gimm, alemanes ellos, Whillhelm y Jacob sus nombres, Su aporte a la cultura fue muy importante, ya que, sin ellos casi ningún cuento infantil, existiría hoy.

Allá por el año 1806 y durante seis años, los hermanos Grimm, se dedicaron a reunir cuentos, mitos y leyendas populares, transmitidas hasta entonces de forma oral. Su objetivo, no era solamente entretener a los niños, sino que querían honrar una parte de la cultura alemana, que creían se perderían para siempre.








Publicaron varios libros de cuentos, vendiendo más de mil millones de ejemplares, de sus obras que se tradujeron a 170 idiomas. Entre los cuentos que rescataron podemos mencionar a La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita, Hansel y Gretel, Pulgarcito, El Gato con Botas y Blancanieves, entre muchos otros títulos célebres..

Realmente una gran idea y un muy buen homenaje a personajes con Los Grimm, que como se aprecia en la breve introducción dada, tan importante legajo cultural nos legaron.

Y gran mérito, poder cristalizar sus historias, con este entrañable musical, que con más de 30 actores en escena y con un despliegue escénico realmente de lujo para el teatro independiente, nos llevará al mundo onírico de los Grimm.








La obra nos propone viajar hacia un mundo fantástico, donde los cuentos serán los protagonistas de la noche, con mucha magia y poesía que los personajes creados, nos regalarán en cada cuadro..

Hay muy buenas actuaciones, sin dudas, la que más se destaca es la de Nicolás Perez Costa, el líder del proyecto, con experiencia en musicales y un registro vocal excelente. Sus creaciones son sinónimo de calidad, el año pasado vivimos su 8433 Oscar Wilde y este año redobla la apuesta con este hermoso espectáculo, del cual es el gran protagonista siendo Willlhelm, el mayor de los Grimm. Nuestras felicitaciones para Nicolás, por la iniciativa y por su lucimiento, ya que muestra todo su talento y versatilidad.

En esta ocasión lo acompaña en la aventura, su hermano menor, Agustín Perez Costa, que aquí es Jacob, el otro Grimm, es quien acompaña a Nicolás, en la estadía en esa posada embrujada, mostrando tener los genes artísticos en la familia.








Y si hablamos de brujas, hay que nombrar a Victoria Stecca, como Berta, que compone un gran personaje, siendo la regente de la posada y la malvada de la historia. Se luce mucho en las partes cantadas, con gran presencia escénica y un histrionismo a flor de piel. Gran lucimiento de Victoria.

Son treinta personajes, imposibles mencionar a todos en esta reseña, pero mencionemos a Juan Pablo Ragonese y Natalia Trabol Vega, como los hermanitos Hansel y Gretel.
Rocio Noziglia, es la bella y misteriosa Dorothea. Federico Rojas es Dirk. Jimena López es la angelical Danielle, Fiorella Fantau como La Sirenita y Mora Fernández como Aurora, cumplen papeles femeninos destacados.
Hernán Kufert es el misterioso Rumpelstiltskin, a quien le gusta dejar paquetes en la habitación de los Grimm.

Nombramos solo a algunos de los personajes, seguramente los de mayor participación, quedaron muchos sin mencionar, por un tema de espacio de esta reseña, pero todos hacen su aporte al espectáculo, con sus destacadas participaciones.










Es hora ya de hablar de la muy buena dirección musical de Pablo Flores Torres, con letras originales y muy buenos cuadros, fundamentales logicamente al tratarse la obra de un musical, con un sonido potente, que le dá mucha vigor a la puesta.

Excelente el trabajo de Barby Majule, ejecutando coreografías divertidas y muy bien coordinadas, algo nada sencillo, al ser tantos actores en escena. La vimos lucirse el año pasado en Sherlock de Pepito Cibrian y aquí vuelve a hacerlo. Es un punto muy fuerte de la puesta, el aporte de la talentosa Barby en las coreos. haciendo lucir a los protagonistas y al ensamble, dando mucho dinamismo a la trama.

Superlativo el diseño de vestuario de Fernando Crisci Munz, la realización de Sofía Escalante, Mariana Etchevestez y Gonzalo Cabalcabue. Como dijimos son muchos los actores y el vestuario se destaca mucho. Ardua labor también de Sandra Sen en maquillaje.









Como puede apreciar el lector, hay un gran trabajo en equipo, donde todos aportan su granito de arena, para darle riqueza y mucho colorido a la puesta.

En definitiva, fueron varios los motivos, por lo que quedamos gratamente sorprendidos con Los Grimm, en primer lugar por la atractiva historia que nos cuenta, en segundo término por las muy buenas actuaciones que tiene la obra, con un elenco joven, que logra destacarse mucho por su talento y compromiso. Y por último, la satisfacción, de ver plasmado este ambicioso proyecto, en una excelente puesta, en la que se cuidan todos los detalles, algo muy meritorio, para un espectáculo del off, donde todo se haca a pulmón y con pasión, por eso hay que destacar la apuesta y el resultado final.

Solo queda recomendar la obra, realmente vale la pena verla, van a disfrutar de un hermoso espectáculo y viajarán junto a los Hermanos Grimm, por este maravilloso y fantástico mundo de los cuentos infantiles.



Pensador Teatral.