viernes, 7 de septiembre de 2018

Las Encadenadas

Viernes 21 hs en Abasto Social Club ( Yatay 666 )









Dramaturgia y Dirección de Juan Mako.

El teatro independiente entre muchas de sus virtudes, tiene la de presentar una variedad de temas inagotable, en este caso, la obra escrita y dirigida por Juan Mako, Licenciado en Dirección Escénica en la UNA, nos acerca al recuerdo de la trágica desaparición del pueblo de Epecuén.

Su historia genera una atracción y un magnetismo que se explica por la singularidad de lo acontecido. Para aquellos que no recuerdan, contemos brevemente que Villa Epecuén, era un pueblo turísitico, fundando en 1921 a orillas del lago Epecuén ( uno de los 6 lagos que componen el sistema de lagunas encadenadas del oeste ), que gracias a las propiedades curativas de sus aguas, se había convertido en uno de los balnearios preferidos de la aristocracia bonaerense.










En su época de esplendor, allá por la década del 70, la villa llegó a recibir más de 25.000 turistas cada verano, además de ser centro de inversiones hoteleras y comerciales. Era una localidad en auge y su futuro parecía promisorio, pero ese crecimiento desmedido y mal planificado, iba a terminar siendo el comienzo del fin.

En Noviembre de 1985, una inundación provocada por copiosas precipitaciones, que hicieron crecer el nivel de las aguas del lago, sumado a una sudestada y a la falta de obras, entre otros factores, confluyeron, para que el terraplén, que contenía las aguas del lago cediera y el pueblo comenzara a inundarse, a razón de un centímetro por hora y en dos semanas, luego de una inexorable agonía, los 1.500 habitantes debieron abandonar sus casas, en una mudanza dolorosa y forzada, convirtiendo a su ciudad, en un un pueblo fantasma, ya que Epecuén permaneció más de 20 años bajo las aguas y solo después de muchos años, cuando finalmente las aguas bajaron su nivel, quedaron al descubierto la ruinas de un pueblo, que quedó destruido por la salinidad de las aguas.








Se hizo algo larga la introducción, pero como advertimos la historia tiene un magnetismo muy particular, pensamos que era enriquecedor, para el lector, recordar un poco lo sucedido, con el pueblo y con los habitantes, que debieron emigrar.

Digamos por último, que el destino de la mayoría de sus habitantes, fue Carhue, ciudad situada a 7 kilometros y en la que justamente nació el abuelo del autor de la obra. Sin duda los recuerdos y anécdotas familiares, obraron como disparador para que Juan, tuviera la magnífica  idea, de construir un relato ficcional, basado en aquella tragedia, que provocó que mucha gente muriera de tristeza, por el desarraigo y por ver como muchos de sus sueños, desaparecían bajo el agua.

En Las Encadenadas, las acciones de desarrollan en el cementerio municipal de Carhue, donde dos mujeres, trabajan de manera rutinaria y asfixiante, cremando cuerpos en un horno que no funciona de la mejor manera, como pueden imaginar un trabajo nada agradable.










Una noche de tormenta, en la que Esther ( Cecile Caillon ) a cargo del horno y Graciela ( Mónica Driollet ), encargada de las tareas administrativas, querían terminar ya la larga jornada laboral para irse casa, ven interrumpida sus charlas habituales, por un sorpresivo llamado de Arizmendi ( Claudio Depirro ), el jefe de ambas, que les avisa que pasará por el cementerio, para comunicarle algo importante a Esther, ella debía esperarlo sola.

La llamada de Arizmendi a esas horas no era habitual, se lo escuchaba raro en el teléfono y mucho menos común era la anunciada visita, pero hasta allí contaremos, el espectador cuando vea la obra, descubrirá cuales son las misteriosas razones que tiene el jefe, para querer ir en plena noche de lluvia al cementerio. Solo adelantaremos, que a partir de su visita, la pieza dará un giro brusco y se formará una atmósfera de tensión y suspenso muy logrado.










La obra que tiene un innegable carácter documental, ya el autor luego de hacer un muy buen trabajo de investigación, consigue incorporar a la trama, numerosas referencias geográficas e históricas, que le otorgan mucha potencia al relato, que además de contar con una dramaturgia bien construida, se sostiene por las excelentes interpretaciones, de los protagonistas, que componen sus personajes con rasgos bien marcados.

Arranquemos por Cecile Caillon, ella es Esther, una mujer temperamental y algo ruda, que vivió en Epecuén en aquellos momentos finales  y aún hoy, pasados 30 años de la tragedia, lleva muy presentes los recuerdos suyos y de su familia en aquellas jornadas tan dolorosas. Gran trabajo de Cecile, con mucha presencia escénica.

Su compañera de trabajo y amiga, es Graciela ( Mónica Driollet ), parlanchina y más dada, no vivió en Epecuén y tiene un pecado, grave e imperdonable, a los ojos de Esther, tener una amiga de Guaminí, la ciudad a la que muchos habitantes de Epecuen, culpan de la inundación.
Nos gustó mucho la composición de Graciela, realmente muy lograda, hay que verla.










Admirable como se complementan las dos actrices, con personajes con características muy opuestas, que pese a sus diferencias, son muy buenas amigas.

El triángulo, se completa con el misterioso Arizmendi ( Claudio Depirro ), es el Director del Cementerio y jefe de las chicas. También fue habitante de Epecuén y los fantasmas del pasado aún hoy rondan su mente. Un personaje clave el de Arizmendi, no vamos a contar más de el, solo destacar su actuación.

Realmente las tres interpretaciones son muy buenas, se los nota totalmente compenetrados con la historia y le imprimen un gran realismo a sus personajes, que hacen muy atractiva a una trama, que además de entretener al espectador en todo momento, generan un clima de suspenso, que se mantendrá hasta un final, que tendrá emociones fuertes.









La puesta es muy cuidada y tiene elementos que hay que resaltar, arrancando por un diseño escenográfico muy logrado,  el igual que el diseño lumínico de Alejandro Le Roux, en donde la penumbra de la noche tiene su protagonismo y el diseño sonoro que ambienta magníficamente la historia.

En conclusión, teníamos muchas expectativas antes de ver la obra  y las mismas fueron ampliamente superadas, ya que el autor, representa manera efectiva y muy seria el recuerdo de Epecuén, poniendo el foco en el aspecto humano, en aquellos recuerdos que quedaron sumergidos, vidas perdidas y reflejando la tristeza que quedó flotando en el ambiente.

Nos gustó mucho Las Encadenadas y por eso la recomendamos. Confluyen una dramaturgia original y  muy rica, una puesta sumamente atractiva y magnificas actuaciones. Por todo lo dicho, disfrutamos de una noche de teatro off en estado puro, hecho que nos genera un enorme placer.


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Pensador Teatral.



jueves, 6 de septiembre de 2018

La Gente Normal

Dramaturgia y Dirección de Leandro Arecco.








Miércoles 20 30 hs en Espacio Callejón ( Humahuaca 3759 )

Una vez más llegamos al Espacio Callejón, con promesa de buen teatro nacional, en este caso, la dramaturgia de Leandro Arecco, guionista de radio y televisión, que nos presenta La Gente Normal. donde además de ser el autor, es el director.

Leandro considera a Javier Daulte, su maestro y que mejor que demostrar sus condiciones como dramaturgo, en el Callejón, teatro que hace tres años, dirige Javier y que en tan corto tiempo,  ha logrado convertirse en una sala referente, de teatro off de calidad, en el que uno uno puede elegir cualquiera de las obras de su cartelera y siempre se irá satisfecho, algo tan valioso, como difícil de conseguir.








Y la tendencia se confirma, con La Gente Normal, una comedia negra, que presenta una dramaturgia simple, pero muy efectiva, ya que nos acerca una historia entretenida, desopilante y por momentos bizarra, que divierte y atrapa al espectador con una trama, que va creciendo a lo largo que los minutos transcurren y se apoya siempre en actuaciones excelentes.

La Gente Normal, nos habla de como se vive hoy en los edificios de las ciudades, donde reina la incomunicación y la individualidad, es poco lo que sabemos de nuestros vecinos y mucho lo que imaginamos. Historias de gente sola y con muchas carencias afectivas, que se esconden detrás de cada puerta.

Las acciones de desarrollan en el departamento de Charly ( Fede Buso ) que está atravesando un momento complicado, debido a que su novia le pidió un tiempo y le avisa que se irá unos meses a trabajar a Brasil. En plena crisis emocional y por un hecho fortuito, recibirá en su departamento a algunos de sus vecinos.








El hecho que los reúne, es que a Maria ( Elisa Carricajo ) la vecina del 4to piso, se le escapo su loro Pep, que deambula por el pulmón del edificio, sin querer volver a las manos de su dueña, que quiere a su mascota, como si fuera un hijo.
A ellos, se unirán Seba ( Juan Pablo Galimberti ) , el vecino del 4to y Noe la del 5to piso, que es la única de ellos, que no vive sola, ya que está casada y tiene uno hijo.

En ese primer encuentro fortuito, no consiguen rescatar al lorito y cuando parece que allí terminará la cosa, de manera sorpresiva, estos vecinos hasta ese momento desconocidos, se proponen volver a reunirse en el departamento de Charly al otro día, sin tener muy claro el motivo, en una rara e incipiente cruzada, nacida para recuperar al loro de María, pero que de a poco, se irá convirtiendo en una hermandad, entre estas almas solitarias y sufrientes, que irán encontrando en esos encuentros, una adrenalina y un sentido de pertenencia, que se potenciará en cada nuevo encuentro.








Hasta aquí contaremos, como mencionamos la obra vá creciendo en cada minuto y en forma proporcional, irán apareciendo primero tímidas sonrisas de los espectadores, que se irán transformando en carcajadas de un público, que se sorprende por lo disparatado y cercano, de las situaciones que irán desfilando ante sus ojos.

La historia entretiene y atrapa al espectador, algo que ocurre principalmente por un guión amenos y las magníficas interpretaciones de un elenco muy talentoso, que logra dar a vida a personajes  extravagantes, pese a la normalidad, que quieren aparentar.









Fede Buso, un viejo conocido de la casa, es un Charly golpeado, por una ruptura amorosa que parece dejarlo de cama deprimido y que encuentra en sus vecinos, una forma de olvidar su triste presente. Fede le dá el tono justo a su personaje, que parece el más tranquilo, pero que al final se liberará.

Juan Pablo Galimberti es Seba, entrador, extrovertido, se declara ganador nato con las mujeres y parece tener una vida alejada de las preocupaciones, sin embargo descubriremos no es así. Nos encantó lo de Juan Pablo, un personaje muy gracioso y querible.

Valeria Correa es Noelia, como dijimos la única casada, parece la más normal de los cuatro, pero en realidad, está muy deprimida, por la vida que tiene, sin tiempo para ella misma y con una rutina que la ahoga. Deliciosa la composición de Valeria, que irá in crescendo en cada encuentro.








Para el final dejamos a la histriónica Elisa Carricajo, la dueña del loro, la virtual fundadora de la cofradía vecinal. Ácida e implacable, es la líder del grupo y para nosotros la actuación más destacada de la noche, con una composición magnífica de un personaje paranoico, que nos resulta fatalmente e inquietamente cercano.

Realmente las cuatro composiciones son magníficas, se lucen mucho en lo individual, pero se potencian en el conjunto, logrando dar  realismo y volumen a ese lejano vínculo inicial, que de a poco se transformará en fraternal. Y algo importante para marcar, se los nota disfrutar de la obra, la pasan bien en escena y eso es algo que agrega valor a sus actuaciones y que el público reconoce..

La puesta es cálida, nos gustó el diseño escenográfico de Gustavo Coll, para ese departamento algo caótico, en el que se desarrolla la historia, hay un destacado vestuario de Analía Morales y el diseño lumínico del mismo Javier Daulte, creando los climas, que los diferentes momentos de la puesta pide.









En conclusión, La Gente Normal, es una historia de relaciones vecinales actuales, donde el anonimato es la moneda corriente. Vidas donde la soledad y la falta de afectos está muy presente, pero oculto bajo la alfombra ya que en época de redes sociales y wasap, el diálogo cara a cara con el prójimo es una rareza y como poco es lo que sabemos del otro, no queda más que imaginar y construir una imagen del otro, que la mayoría de las veces, es prejuiciosa y diametralmente opuesta a la realidad.

Una grata sorpresa resultó la obra, con una dramaturgia ágil y moderna, que permite el lucimiento de un elenco que tiene mucho para dar. Las carcajadas de los espectadores durante la obra y los largos aplausos con que se despide a los actores, al final de la función, no dejan dudas, que la obra gustó mucho.

No queda más que recomendar la obra y habrá que llegarse al Callejón, para descubrir si estos vecinos, son tan normales como ellos piensan o solo es una ilusión.




Pensador Teatral.


viernes, 24 de agosto de 2018

Goy, El Musical

Dramaturgia y Dirección de Sebastián Kirszner.








Lunes y Jueves 20 hs en La Pausa Teatral ( Av. Corrientes 4521 )

Una original propuesta llega de la mano de Sebastián Kirszner, este joven autor y director, que el año pasado nos sorprendió en este mismo espacio con La Shikse, una deliciosa comedia que sigue esta temporada con enorme suceso.

Sebastián emerge ya como un nuevo exponente de la dramaturgia judeo - Argentino, acercando la temática judía a escena, con sus tradiciones y sus costumbres arraigadas, pero cuestionando las mismas, desde una mirada fresca y algo irreverente, conservando la identidad y el legado de sus antepasados, pero con la renovación, que traen las nuevas generaciones.







Goy, es una comedia musical original de bajo perfil, sin grandilocuencias, pero con una frescura y una creatividad, que tiene una estilo particular y se disfruta mucho.

La historia que nos cuentan, es la de Dani Garber ( Luis de Almeida ), quien hace 2 meses, se fue de su casa y está viviendo en una pensión de mala muerte, rodeado de personajes muy pintorescos, que lo acompañan en su nuevo hogar.

Pero que sucedió con el antiguo Dani ?? Un judio normal, de clase media, con esposa, hijos, asiduo concurrente al Naútico Hacoaj, con un trabajo de oficina y seguidor de las tradiciones judías, que por algún motivo que en el arranque no se revela , decidió abandonar la comodidad de su hogar y huir a la soledad de una pensión.








En la pensión recibirá la visita de Fede, su mejor amigo, que preocupado por su drástico cambio de vidá, siendo el único que vá en su rescate, ya que su familia le dá la espalda y no siquiera atiende sus llamados.. Dani al principio, no quiere contar que sucedió pero de a poco y ayudado por la música, nos irá contando cual fue el motivo, porque su familia lo niega y tuvo que escapar, dejando atrás su vida anterior.

No vamos a contar más, el espectador cuando vea la obra, descubrirá cual fue la razón y lo bueno es que llegará a develar el misterio, de la mano del humor, la música y de coreografías muy graciosas.

La trama como mencionamos, es muy fresca y siempre logra la sonrisa del espectador, que acompaña la historia y disfruta de las actuaciones que tiene la obra, un elenco muy versátil, que compone personajes muy fuertes, estando todo el tiempo en escena, dando mucha dinámica a la trama.








El protagonista de la historia es Luis de Almeida, como Dani Garber, que compone un personaje muy querible, un verdadero antihéroe, que se siente agobiado por una vida rutinaria, que no lo satisface. Nos gustó mucho el trabajo de Luis, que solo con sus caras, genera sonrisas.

Su amigo Fede, es Sebastián Marino, quien va a su rescate, componiendo otro personaje entrañable y con mucha gracia, que canta, baila y forma una muy buena dupla con el protagonista.

Junto a ellos, están la dueña de la pensión, Mariela Kantor, la protagonista de la Shinske, curiosamente caracterizada aquí, mostrando su histrionismo y desdoblando los personajes femeninos de la historia, en gran forma, con una expresividad y una presencia, que hay que destacar.








Y dejamos para el final, a un personaje sorprendente, Daniel Ibarra como La Cucaracha, un insecto, que es casi mascota de la pensión, una especie de perro faldero, que acompaña a Garber. Además que hace las veces de relator, canta, trepa las paredes, se revuelca por el piso y hasta toca la guitarra. Cuando dijimos que la obra era creativa, piensen en una cucaracha tocando la guitarra y verán que no exageramos nada. Magnífica la interpretación de Daniel, con una caracterización muy lograda y una entrega total.

Acompañan a los cuatro actores mencionados,  Sebastián Aldea, el Chileno, que guitarra en mano, hará sonar acordes muy bellos, fundamentales para el funcionamiento del musical. Sebastián además es el director musical y junto con el autor, el creador de las letras de las canciones.
Y con teclados, siendo además el mozo de la pensión, tenemos a Julián Calarco, como El Paraguayo. Fundamental el aporte de ambos e ingeniosamente incorporados a la escena.

La puesta que presenta la obra, es muy entretenida y con muchos ítems para marcar, hay una escenografía de Lola Gullo muy lograda, aprovechando al máximo las pequeñas dimensiones del escenario, para montar la pensión, resaltan mucho las coreografías de Fabiana Maler, descontracturadas y en el tono de comedia que combina con la pieza, como así también un vestuario distinguido, que le dá personalidad a cada uno de los personajes.









Una puesta que cuida todos detalles y que demuestra que sin grandes recursos económicos, pero con mucha creatividad y agudizando el ingenio, se pueden lograr excelentes resultados.

En conclusión, estamos ante un musical en clave de comedia, que tiene muchos guiños a la comunidad judía, pero también con muchos toques de porteñidad y referencias políticas. Y si bien el principal objetivo, que tiene la historia, es lograr hacernos reír, algo que consigue en forma constante, también nos permite reflexionar, acerca de como muchas veces, cuando llegamos a cierta edad, podemos sufrir alguna crisis existencial, en la que afloran deseos que manteníamos ocultos.

Goy, el Musical es una propuesta muy fresca que nos acerca el teatro off, con una impronta distintiva del autor, que de la mano de un texto atractivo y entrañables interpretaciones, nos harán pasar una muy entretenida noche de teatro, con música y personajes muy queribles.




Pensador Teatral




domingo, 19 de agosto de 2018

Tribunal de Mujeres

Dramaturgia de Naomi Ragen. Traducción, adaptación y puesta de Juan Freund. Dirección General de Elba Degrossi.








Domingos 20 30 hs en El Tinglado ( Mario Bravo 948 )

Obra escrita por la periodista y dramaturga estadounidense Naomi Regen, judía ortodoxa, que vive en Jerusalem y se interesó en un caso real, para escribir esta historia, que describe la violencia y la discriminación sufrida por una mujer israelí, debido al fanatismo religioso, que justifica los atropellos..

La pieza fue un gran éxito en Israel, donde fue vista por más de 300.000 personas y llegó a Buenos Aires, de la mano de Juan Freund, que la tradujo y la adaptó con gran suceso. Ahora llega a El Tinglado, con nuevo elenco y la dirección de Elba Degrossi.








Contemos que la historia de desarrolla en el barrio ultrareligioso de Mea Shearim en Jerusalem, donde Hanna decide irse de su hogar, abandonando a su esposo y a sus doce hijos. Los motivos se desconocen, pero su entorno ya la juzgó. Solo se sabe que fue a la casa de una amiga, pero no se conocen los motivos. Las habladurías y las acusaciones contra Hanna son despiadadas. Fue capaz de abandonar a su marido y a sus hijos por una mujer ?? Nadie quiere saber que fue lo que sucedió realmente. Los tribunales rabínicos han dictaminado acerca de su monstruoso comportamiento y ya nada queda por hacer.

Pero dos años después, la mujer regresa a su hogar, con una orden judicial, que la autoriza a volver a ver a sus hijos. Para llegar allí debió sortear las manifestaciones reunidas en su contra y las agresiones de las patrullas de moralidad. Pero gracias a su perseverancia y su lucha, pudo llegar a su ex hogar.

En su ex-hogar, es recibida, con odio y desprecio, no la quieren allí, no saben para que volvió y no quieren saber nada de ella. Hanna no se quiere dar por vencida y decide someterse a un tribunal formado por esas mujeres, que una vez que escuchen su historia y luego de haber juramentado, deberán juzgarla y decidir si puede ver a sus hijos o no.










Hasta alli contaremos, solo decir que cuando Hanna puede contar la verdadera historia, no la que contaron los rabinos, se correrá el velo de la mentira y la verdad llegará en forma conmovedora y aterradora.

La temática de la pieza es muy interesante y la puesta es sumamente atractiva, ya que son diez mujeres, las que componen el elenco y están en escena. Todas ellas, con mucho sentimiento, serán parte de esta desgarradora historia.

Nos gustaron mucho las actuaciones, destacaremos las que a nuestro parecer, son las más destacadas.
Arranquemos por las hermanas que quedaron en el hogar, criando a los hijos, Soledad Lucchelli es Bluma, ella guarda un enorme resentimiento con su madre, que abandonó el hogar y quedó con la responsabilidad de atender a los chicos, junto a su hermana menor Ruth, interpretada por Stefanía Franco Turyk, que para nosotros es la gran revelación de la obra. Nos sorprendió su fuerza actoral y los recursos de la joven Stefanía, que cumple una magnífica actuación, con una expresividad a flor de piel. Excelente el trabajo de ambas.








A continuación, tenemos que mencionar a Lidia Goldberg, ella es Hanna,  la gran protagonista de la historia, con mucha presencia escénica, logra transmitir el sufrimiento y el calvario que debió soportar su persona. Gran labor la de Lidia.

Las villanas de la historia, resultan ser Esther Fleischmann, como Frume la madre de Hanna y Silvia Franc, como Leah su hermana mayor. Ambas son inflexibles y no quieren escuchar a quien abandonó su hogar. Le otorgan la dosis adecuadas de intransigencia y desamor que piden sus personajes.








Myriam Poteraica como Adina, con una entrega que conmueve, será muy importante en la historia y la queriamos mencionar especialmente. Al igual que Betty Dimov, como Golde la madre del esposo abandonado por Hanna.

El elenco se completa con Judith Buchalter, como Zehava, la valiente amiga que dió cobijo a Hanna y la apoya para que diga la verdad. Por último mencionar a Myrtha Schalom ( Eta ) e Isabel Caban ( Tova ), ella son las vecinas chismosas, que en una pieza muy dura, logran dar pinceladas graciosas, que aflojan la tensión de la trama.

Finalmente mencionamos a las diez actrices, tal vez nos extendimos un poco, pero entendemos que las interpretaciones y el compromiso que mostraron todas, merecía como mínimo una línea de cada una de ellas.








Hay un importante trabajo de la directora, para coordinar las interpretaciones. Gran parte del tiempo, las actrices comparten el escenario y no es sencillo, ordenar las acciones, con un elenco tan numeroso.

La puesta tiene muchos elementos para destacar, arrancando por el vestuario de Pablo Graziano, que refleja los mandatos religiosos, de esas mujeres, que deben cubrir gran parte de su cuerpo. La música original es de Sergio Vainikoff y es importante la función que cumple la voz en off, apareciendo en algunos pasajes, con carácter didáctico y ordenando la historia. Otro aspecto que nos resultó interesante de la puesta, es que las actrices, siempre permanecen a la vista del público, en los momentos que no participan de las acciones se sientan en un banco largo, esperando su turno.
Como puede ver el lector, la puesta es muy cuidada y tiene muchos detalles que la enriquecen,

Como conclusión, estamos en presencia de una historia de violencia de género, que impacta por su crudeza, en una sociedad, donde el fanatismo religioso, impone normas alejadas de los preceptos del Dios, que dicen seguir y basada en una ley de hombres machista, que someten y discriminan a las mujeres, considerándolas seres inferiores, que deben servir al hombre y no pensar por si mismas.









Las situaciones si bien para algunos pueden resultar alejadas de nuestra realidad se repiten en varios países en la actualidad y con variantes u otras fachadas, comportamientos similares, podemos verlos hoy en nuestra sociedad.

Tribunal de Mujeres, es una obra dura y conmovedora, que además de permitirnos disfrutar de una puesta atractiva y de magníficas actuaciones, nos dejará reflexionando, sobre como el fanatismo en cualquiera de sus variantes, siempre provoca situaciones injustas y violentas.

El aplauso emocionado y prolongado, con que el público que colmó El Tinglado, despide a las protagonistas, no deja dudas, que la obra gustó mucho y llegó al corazón de todos los presentes.



Javier Rosso  ( Pensador Teatral )



sábado, 18 de agosto de 2018

La Morsa

Libro de Luiggi Pirandello y Dirección de Gustavo Oliver.








Sábados 20 hs en El Crisol Teatro ( Malabia 611 )

Siempre seduce la idea de ver las obras de Luiggi Pirandello, prolífico dramaturgo y novelista italiano, nacido en Scilia. Es uno de los autores teatrales italianos más importantes de todos los tiempos. Fue ganador del Premio Nobel de Literatura en 1934.

Pirandello en sus obras, siempre indagó en las profundidades de la mente humana, motivado seguramente en la demencia de su esposa e influido por Frued, sostuvo que somos uno y muchos, encerrados un una ilusoria identidad y que debemos quitarnos las máscaras que llevamos, para librarnos de la hipocresía social y poder ver en un espejo quienes realmente somos.








La Morsa,  es una de sus obras cortas más reconocidas, fue escrita en 1898 y estrenada en el Teatro Metastasio de Roma en 1910, llegando ahora al nuevo El Crisol, en esta puesta adaptada, por el joven director Gustavo Oliver.

La historia nos presenta, una triángulo amoroso muy peligroso, en el que Julia ( Marcela Fraiman ) sostiene hace tiempo una relación extramatrimonial con Antonio Serra ( Nestor Navarria ), conocido de la familia y de su esposo  Andrés ( Martín Ortiz ), ya que es su abogado.

Una noche Antonio, llega preocupado a la casa de Julia, para hablar con ella, ya que durante un viaje que compartió con su marido, percibió que este se comportaba de manera extraña, como sospechando de la relación prohibida y del engaño que estaba sufriendo.









Al amante se lo nota con miedo, desesperado de solo pensar que su amigo pudo haberse dado cuenta de la traición. Julia lo escucha preocupado, pero no dar crédito a las sospechas, ya que su situación no tendría retorno, tiene hijos en común con un esposo extremadamente violento, que podría hacer cualquier cosa, si se supiera engañado.

Hay reproches entre los amantes, justificaciones de ambos lados, una relación que nació porque Julia,  se sintió abandonada por su esposo, que dedicado al trabajo, la trató con indiferencia por mucho tiempo, tanto, que se animó a vivir una aventura extramatrimonial, seguramente sin medir las consecuencias.









El miedo invade la mente de ambos, pero ya es tarde para hipótesis, porque Antonio estará pronto de regreso en casa y ahí su esposa, se enterará si los temores de su amante, son fundados no. Hasta allí contaremos, dejaremos que el espectador cuando vea la obra, descubra lo que sucederá cuando los esposos se enfrenten.

La obra nos ofrece muy buenas actuaciones, que se disfrutan doblemente por la cercanía que tiene la platea con los espectadores, lo que permite seguir en detalle cada movimiento y cada gesto de los protagonistas.

La actuación más destacada a nuestro entender es la de Marcela Fraiman, ella es Julia, el vértice del triángulo, quien navega en aguas de insatisfacción por su matrimonio y de culpa por su desliz amoroso. Una magnífica composición de Marcela, plena de sensibilidad y expresividad.








Nestor Navarria, es Antonio, el amante asustado del rodete, se lo nota algo arrepentido por la relación prohibida que mantiene con Julia, a la que quiere culpabilizar de sus encuentros. Destacamos su efusividad  y la mueca de miedo y aflicción que le adosa a su personaje.

Completa el triángulo, Martín Ortíz, como Antonio, el marido engañado. Un actor de experiencia que encaja perfectamente en el rol de esposo celoso y violento. Destaca la presencia escénica y el oficio de Martín.

Completa el elenco Camila Groso, en un personaje menor, como el ama de llaves, que seguramente conoce los secretos de la casa, aunque los calla.










Hay una muy buena elección del director respecto del elenco, que lleva adelante la historia con mucho realismo. La puesta es íntima, las acciones se desarrollan en un pequeño living, por lo que el espectador se siente dentro de la historia. Destacamos el elegante vestuario de época de Jorgelina Herrero Pons y el diseño sonoro de Gabriel Dándrea, que ambienta en muy buena forma el relato, con los ruidos que llegan de la calle..

En conclusión, una interesante obra de Pirandello, que nos hablará del engaño como parte cotidiana de la vida de algunas personas y como sin darse cuenta, sostener esa mentira, si bien es posible por un tiempo, a la larga siempre la verdad saldrá a la luz y cuando esto suceda, será tarde para arrepentimientos o para lamentos.

La Morsa, ofrece una noche de buen teatro, con actuaciones muy destacadas y un texto que nos hará reflexionar, acerca de la mentira y de las mascaras que mucha gente usa a diario, para sostener una vida que no es real.




Pensador Teatral.



viernes, 17 de agosto de 2018

Animales Políticos

Dramaturgia de Fabian Curotto y Dirección de Walter Guzmán.








Viernes 20 hs en Auditorio Losada ( Av. Corrientes 1551 )

Animales Políticos fue escrita en el 2004, por Fabián Curotto, pero parece haber sido escrita la semana pasada y no hace 14 años, ya que que nos habla con total actualidad de política y de la clase dirigente, en momentos en que, precisamente el descrédito por los políticos, es cada vez mayor en la sociedad.


La historia que se nos presenta es simple y directa, las acciones se desarrollan en Villa Esperanza, una pequeña ciudad del interior, justo el día, en que se celebran elecciones para diputado provincial. Dentro del comité de campaña, de un humilde partido vecinal, Alfredo Rojas ( Pablo Sorensen ) joven político local, está reunido con su equipo de trabajo y sus amigos, analizando su suerte en las elecciones, que se celebran ese día.











Sus posibilidades de ser electo son pocas, porque debe enfrentar a Patricio Aguilera Gomez, político experimentado y poderoso de la ciudad. Terrateniente y empresario, es quien detenta el poder casi absoluto en esas latitudes, ya que además es dueño de la fábrica donde trabaja la mayoría del pueblo, por lo que pese a su mala reputación, tiene muchos votos cautivos, gente que lo votaría siempre por miedo a perder su trabajo.

La lucha entre ambos políticos es desigual, como si fuera la pelea de David contra Goliat. El mayor capital de Alfredo Rojas, es su honestidad y su lema es la lucha contra la corrupción. Aguilera Gómez, no tiene esos valores, es un político corrupto, pero pese a ello, es dueño de medio pueblo y parece que lo seguirá siendo por muchos años más..

Pero la suerte de Aguilera parece cambiar, cuando lo involucran en un escándalo de corrupción que deteriora su imagen. Entonces con la posibilidad de una derrota inminente Aguilera decide visitar el bunker de campaña del honesto Alfredo, para tratar de llegar a algún tipo de acuerdo.










Los diálogos entre el viejo político con Rojas y sus colaboradores no tienen desperdicio y son para quien escribe estas líneas, el momento más sustancial de la pieza. Se cruzarán dos filosofías, en cuanto a hacer política, por un lado la honestidad y la transparencia como filosofía  y por el otro lado, las viejas mañas de la política, la mentira como medio válido para lograr los objetivos, sumando al fraude como herramienta para asegurar un resultado electoral, describiendo además las redes de contacto y los manejos turbios, que son sus métodos habituales.

Si bien por momentos, podemos pensar que algunas situaciones resultan exageradas, lamentablemente se parece demasiado a la realidad política de Argentina, donde la democracia es permanente profanada por políticos inescrupulosos, que solo defienden sus intereses.

Hasta allí contaremos, cuando el espectador vea la obra descubrirá, si el joven candidato a diputado, puede sostener sus ideales y sus convicciones, ante las amenazas y las propuestas que le acerca un político inescrupuloso y poderoso, como Aguilera Gómez. Aguantará los embates o finalmente traicionará sus convicciones y a sus seguidores, ante la posibilidad de ser electo diputado ese día ??









La trama corre en forma fluída, los diálogos suenan naturales y creíbles, envolviendo al espectador, que se engancha con la historia, de la mano de las buenas actuaciones que presenta la pieza. Hablemos de ellas entonces.

Pablo Sorensen, es uno de los protagonistas, interpreta a Alfredo Rojas,  joven político, esperanzado en llegar al Congreso, para llevar aire fresco con sus proyectos, de la mano de su honestidad y sus ganas, siendo consciente que deberá luchar contra el poder reinante. Muy buen trabajo el de Pablo, dándole mucho vigor a un personaje, que con el correr de los minutos y el transcurrir de la visita de Aguilera, irá virando en sus gestos y hasta en su forma de hablar.

En su comité de campaña, lo acompañan Walter Guzmán, como Nelson, es el segundo en importancia en el partido, con más experiencia y pragmatismo que Alfredo, le marcará el camino a su compañero. Walter además es el director de la obra y sale airoso de la doble función.








Con papeles menos protagónicos, pero acompañando muy bien, mencionamos a Pablo Bellusci como el Cholo, Ricardo Cacace es Tito y Pablo Passini como Juancho. Los tres están junto a Rojas, por su honestidad y de manera desinteresada. No quieren ver a Aguilera por allí y tampoco quieren que su líder lo escuche. Muy buena labor de los tres actores, que simbolizan al ciudadano esperanzado, que aún cree en la democracia, como la mejor manera de mejorar la vida de la gente.

Y para el final dejamos a Franco Salatino, que interpreta a Patricio Aguilera Gómez, el caudillo político local, el que conoce todas las mañas, todos los chanchullos. Aguilera tiene a la mentira y al engaño, como su modus operandi. Es el típico político chanta, que se vale de la política para enriquecerse.

La actuación de Salatino es magnífica, en nuestra opinión se come la obra, con una presencia escénica importantísima, con un impecable vestuario, su tono de voz alto y firme, su discurso envolvente y hasta sus ademanes, nos hacen recordar a tantos políticos que tanto daño le han hecho al país. Por su porte, su bigote y su manera de hablar, nos hizo recordar mucho al Turco Asís. Estupendo trabajo el de Franco, que se destaca mucho a lo largo de la pieza.










De la puesta, queremos destacar diseño escenográfico que nos lleva a un comité humilde de barrio, resaltando una enorme bandera argentina de fondo. Hay un muy buen diseño lumínico de Manuel Mazza, que construye buenos climas y momentos destacados, en una puesta, donde el director privilegia la palabra y el discurso de los actores, por sobre otros artificios.

En definitiva, estamos en presencia de una obra con una vigencia absoluta, parece una radiografía de lo que es la política en cualquier ciudad del interior, donde las figuras feudales concentran todo el poder, manejando las trampas del sistema político a la perfección, haciendo muy difícil la llegada a instancias de gobierno, de aquellas personas honestas o ajenas al sistema.
Hay todo un mecanismo de defensa corporativa, que buscarán domesticar o destruir cualquier amenaza a su hegemonía.

Animales Políticos, llega en un momento fundamental de la Argentina, por eso además de disfrutar de muy buenas actuaciones, sin dudas vamos a reflexionar y ver como muchas veces una clase política tan mediocre, defrauda a la democracia y no permite que el país, tenga el desarrollo que la gran mayoría de sus habitantes merece.




Pensador Teatral.


lunes, 13 de agosto de 2018

La Pecera

Dramaturgia de Ignacio Apolo y Dirección de Mauro Oteiza








Domingos 18 hs en Del Borde Espacio Teatral ( Chile 630 )

Obra escrita en 1993 por Ignacio Apolo, que pone la lupa en el mundo adolescente, con una mirada cruda y realista, siendo la adolescencia, una temática muy poco explorada por nuestro teatro.
El texto de Apolo, que obtuvo numeroso premios y reconocimientos, es muy valiente y pese a haber sido escrito hace más de veinte años. tiene una vigencia absoluta e inquietante,

En La Pecera, vemos a dos adolescentes, estudiantes de una escuela religiosa, que se reúnen en un sótano del colegio, lejos de la mirada y el radar de los adultos, una especie de zona liberada, en la que pueden fumar y tener rienda suelta para compartir sus fantasías sexuales con las mujeres del colegio y principalmente con La Correa, la profesora de Matemática, con la que parecían obsesionados.










El sótano donde se reúnen, estos 2 amigos, tiene un secreto, tiene un agujero en una de las paredes, por donde pueden espiar el baño de las mujeres y pueden ver cuando va Correa, siendo dos vouyeristas privilegiados, subiendo la apuesta y fantaseando con lo que le harían a la profe,que según sus pensamientos los provoca.

El diálogo entre estos dos adolescentes, parece normal para los chicos de esas edad, en la que hablan mucho y concretan poco. Se aplicaría el famoso dicho, del perro que ladra no muere.  Pero una tarde, casi jugando Pescado ( Denise Labbate ) le dice a Leto ( Anabella Degásperi ) que pasaría si la siguen a La Correa, cuando sale del colegio y se animan a algo más que mirarla.

No vamos a contar más, solo adelantar, que a partir de esa situación, la obra girará en forma dramática, los diálogos inocentes y las fanfarronadas, abrirán paso a las tensiones y a los temores.
Entre los amigos, se dá una relación de poder muy particular, se desafían en forma permanente, la violencia está presente en sus encuentros y el tema de la sexualidad y la homosexualidad rondan permanentemente la trama, de forma amenazante.










Esta versión de Mauro Oteiza, tiene una variante fundamental e innovadora, respecto de anteriores presentaciones de La Pecera, la misma consiste, en que los personajes de los adolescentes varones, serán representados por dos mujeres.

El desafío es grande y la apuesta muy arriesgada, pero los resultados son excelentes, gracias al talento de las jóvenes actrices, nos referimos a Anabella Degásperi y Denise Labbate que son las grandes protagonistas de esta historia. Ambas realizan una composición estupenda de sus personajes. Sobre el escenario vemos dos muchachos, con sus códigos de lenguaje, sus juegos de manos y una relación víctima - victimario, que cambia continuamente,









Ambas actrices son del interior bonaerense, Anabella al igual que el director son bahienses, mientras que Denise, es de Pergamino. Aportamos este dato, porque nos gusta que artistas del interior lleguen al off porteño.

A Denise, es la primera vez que la vemos en escena, pero a Anabella, la vimos este año en Con el Alma Aferrada, donde daba vida a una simpática mucama. Les podemos asegurar que la transformación que experimenta Anabella para esta obra, es asombrosa, tanto que realmente cuesta creer, que sea la misma actriz.

La entrega de ambas protagonistas es absoluta, con un realismo que abruma, dejan la piel sobre el escenario, se las nota totalmente identificadas con sus personajes y esto se traduce en actuaciones estupendas, que llegan al corazón del espectador.

Hablando del público, realmente  quedamos impresionados por el silencio y la atención, con que los espectadores siguen la pieza. La frase no vuela ni una mosca ,se aplica a la perfección aquí. En la sala, se respira un ambiente de tensión, que por momentos abruma.








La puesta que propone el director es sórdida y oscura, la penumbra reina en muchos momentos, simbolizando la oscuridad en la que se mueven las almas de estos dos adolescentes. Hay un diseño escenográfico muy logrado de Nicolás Caminiti, aprovechando las generosas dimensiones de la sala del Delborde y esa alta escalera, que simboliza,  la comunicación de este lugar secreto de los adolescentes, con el mundo exterior, habitado pos los adultos, que no tienen acceso allí.

Destacamos la música de Francisco Panzini, que tiene mucho protagonismo durante una trama, que no dá tregua, arrancando de menor a mayor en cuanto a la tensión, llegando al climax, en los momentos finales.

No contaremos más, dejemos que el espectador cuando vea la obra, descubra un poco más de La Pecera y vislumbre como el mundo aparentemente ingenuo de esos jóvenes, esconde una violencia y una crueldad, que en muchos casos los adultos sabemos existe, pero no queremos hacernos cargo, ni enfrentar el problema.







En conclusión, estamos en presencia de una obra muy fuerte, inquietante y perturbadora, que se centra en el conflicto adolescente, con toques de grotesco, con espacio para algunos momentos graciosos, pero con una carga dramática, que le otorga a la pieza, una potencia y un vigor que no es fácil de conseguir.

La Pecera, es una propuesta  valiente, que se atreve a exponer una temática dura, sin tapujos. Se apoya en actuaciones estupendas de las dos protagonistas y en un director que se pone al frente de este gran desafío.

Recomendamos la La Pecera, una obra vertiginosa y virulenta, tanto que al terminar la función, quien escribe esta reseña, tardó en poder levantarse de su butaca, impactado por la potencia del final.
Indudablemente, vivimos una experiencia fuerte y movilizante, de esas que nos dejan reflexionando por un largo rato y cuando esto sucede, es porque el hecho teatral ha triunfado.




Pensador Teatral.