viernes, 23 de septiembre de 2022

Vitalicios

Dramaturgia de José Sanchis Sinisterra. Dirección de Mónica Benavidez.





Viernes 20 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 ) . En Octubre, Domingos 20 30 hs en El Crisol ( Malabia 611 )

Un texto inteligente, divertido y perturbador a la vez llega con Vitalicios, escrita por José Sanchis Sinisterra, uno de los dramaturgos españoles más importantes de las últimas décadas, que en esta obra nos hablará, entre otras cosas, de la relación particular entre el estado y la cultura, mostrando como muchas veces los gobernantes se llenan la boca hablando de la importancia de apoyar la cultura, pero en cuanto la crisis llega y hay que bajar gastos, siempre es una de las áreas elegidas para recortar.






Pero la dramaturgia de Sanchis, vá más allá y realiza una ácida crítica a la burocracia estatal, a la ineficiencia de esas oficinas públicas superpobladas, con nombres grandilocuentes, llenas de jefes y directores que buscan se cumplan procedimientos arcaicos que nadie sabe bien porque siguen en pie, pero todos cumplen a rajatabla. Las cloacas del estado, quedan al descubierto de manera descarnada aqui.

Yendo a la trama en si, contemos que las acciones se desarrollan en el 5to Subsuelo de la Secretaria de Sublegales, una extraña dependencia a la que están asignados Carlota ( María Rosa Frega ), Adrianita ( Cecilia Cosero ) y Pablo Flores Maini ( Basilio ), todos ellos seguros de estar allí debido a los méritos mostrados en anteriores tareas en otra oficina estatal. No cualquiera puede cumplir la tarea allí encomendada, coinciden los 3. Y cuál es la tarea que allí deben cumplir ??  La mecánica de la trama es interesante, porque el espectador estará algunos minutos tratando de descifrar, la extraña actividad, que llevan adelante.

Adrianita lee la carpeta de alguna personalidad artística, menciona su nombre y edad, Basilio toma ese expediente y ambos esperan la resolución de Carlota, que parece ser la jefa allí. Hay tres respuestas posibles, Si, No o Interrogante y de acuerdo a la inapelable decisión de Carlota, la carpeta irá a parar a una pila diferente. El problema estará en las carpetas que van al SI. Pronto descubriremos que los que allí van, son los candidatos a dejar de percibir la renta vitalicia, que el estado les había otorgado por su labor cultural. Todo ese proceso es bastante delirante e inquietante a la vez, por la impunidad del mismo.





Y hasta allí vamos a contar, los espectadores cuando vean la obra, se enterarán cual es el sorprendente mecanismo pensando por los superiores, para efectivizar los recortes. Mientras tanto en aquel subsuelo, abrirá un espacio para la confesión y los tres colegas confesarán alguna tarea cuestionable ( por ser suaves )  que debieron realizar en anteriores puestos, cumpliendo órdenes de sus jefes, sin chistar, respetando la verticalidad y mostrando una conciencia absoluta de un accionar dirigido a salvaguardar los intereses del estado de bienestar.

Momento de hablar de las estupendas actuaciones que tiene la obra, ya que es un texto que necesita de composiciones precisas, para que el mensaje llegue a buen puerto, algo que se consigue con creces,  gracias a la dirección de Mónica Benavidez y a las interpretaciones del muy buen elenco reunido, todos ellos con muy buena trayectoria en el teatro independiente.








Arranquemos por María Rosa Frega que compone a una Carlota desopilante. Al parecer es quien dirige las tareas en aquel subsuelo, lo intuímos, ya que es quien determina el destino de las personalidades artísticas bajo análisis y quien recibe las órdenes por handy de la superioridad. Con el riesgo de ser injustos, creemos que la de María Rosa es la actuación más destacada de la noche, con un histrionismo a flor de piel y gran carisma.

Continuemos con Pablo Flores Maini, otro actor con mucho oficio, que aquí se luce como un Basilio, viejo lobo de mar trabajando para el estado. Con muchas anécdotas para contar, especialmente por su paso por el área de Museos, virará entra la galentería para sus compañeras de trabajo y algún momento escatológico. Nos reímos mucho con el personaje de Pablo, muy reconocible y redondeando un gran trabajo.

Y para el final, dejamos a Cecilia Cosero, actriz rioplatense que nos encanta y a quien elogiamos ya varias veces en este sitio, siempre nos había tocado verla lucir en papeles dramáticos, aquí se destaca en un papel más descontracturado, como Adrianita, una joven empleada estatal, que si bien no tiene las mañas de sus compañeros con tantos años trabajando en el estado, es una gran aprendiz. Todavía nos reímos con el método científico que usaba en las elecciones que debía realizar. Siempre es un gusto verla a Cecilia en escena.






No siempre ocurre, que los registros actorales sean tan parejos por lo bueno. algo que ocurre en Vitalicios y que permite disfrutar de excelentes interpretaciones, que sostienen un texto que no es sencillo, mérito aquí también de la directora que logra darle dinámica a la trama y a una puesta que tiene varias perlitas para mencionar.

Uno de ellos, el montaplatos, en clara referencia a la obra de Harold Pinter, que los mismos actores mencionan,  del que reciben las indicaciones de la cuarta vicepresidencia, Es muy logrado el diseño escenográfico de Eduardo Spíndola, con esos estanterías llenas de cajas, que transmiten la sensación de encierro que hay en los viejos archivos olvidados donde se guarda documentación. Colaboran a esas sensación, esos misteriosos sonidos, que llegan de los pisos superiores.






No queremos contar más, Vitalicios es una propuesta muy inteligente, ácida y con un buen componente de humor negro,  que nos habla de estados gigantescos, con estructuras enormes y presupuestos que resultan verdaderos jeroglíficos. Gobiernos nacionales y municipales que pregonan fomentar la cultura, pero que cuando hay que bajar costos, es el área favorita para recortar. Además la obra en general, hace una crítica a un supuesto estado de bienestar, que en momentos de crisis, no dudarán en recurrir a cualquier método, con tal de mantener las estructuras de poder y el status quo, sin tener escrúpulo alguno, en los daños que pueden causar los ajustes.

El texto fue escrito en España hace ya algunos años, pero se aplica perfectamente a la realidad argentina, donde relegar las actividades culturales, siempre es una tentación en la que los gobernantes caen con facilidad. Se presenta en nuestra cartelera, bajo la efectiva dirección de Mónica Benavidez y las excelentes composiciones de un trío protagónico, que se saca chispas y que desde la profundidad del 5to subsuelo, buscarán cumplir con profesionalismo, la tarea encomendada.


Pensador Teatral.


martes, 20 de septiembre de 2022

Voley, La Final

Idea: Nicolás Manasseri y María Fernanda Provenzano. Libro y Dirección General: Nicolás Manasseri.







Martes 21 hs en Itaca Complejo Teatral ( Humahuaca 4027 )

El teatro independiente entre sus muchas virtudes, tiene una que a nuestro entender lo torna irresistible, nos referimos a la capacidad que tiene para sorprendernos siempre y en este caso Voley, La Final lo hace con una propuesta muy interesante que combina teatro físico-musical y deporte, con una puesta que impacta por su originalidad y despliegue escénico.






Ya al entrar a la sala, nos damos cuenta que veremos una pieza diferente, el escenario parece haber sido reemplazado por una cancha de voley, la red en el medio divide el espacio e invita a dudar, si realmente veremos una obra de teatro o una contienda deportiva. Pero si miramos con atención, veremos en los vértices, cuatro micrófonos de pie y ahí nos convencemos que estamos en el teatro, pero ratificamos que se viene algo muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

Una de las características salientes que tiene la obra, es la alta adrenalina que genera a partir de su puesta, desde el arranque mismo y la misma irá en aumento a medida que la trama avanza.. De entrada salen a escena los actores corriendo con ropa deportiva, se dán ánimo entre ellos, están ansiosos por que empiece el partido y se nota que no es un partido más, es la gran final. Se juegan todo el año en este partido y por eso deben dejar hasta la última gota de sudor en la cancha. No se pueden distraer, deben jugar en equipo y dar la vida por sus compañeros si fuera necesario. Llegaron hasta allí con mucho esfuerzo y ahora no pueden claudicar, deben ganar el partido final.






La dramaturgia resulta muy atractiva y presenta dos caminos paralelos. En uno de ellos, muestra como funcionan las relaciones humanas en un equipo y en particular en una instancia decisiva. Como se maneja la presión, el miedo a perder, los nervios que paralizan, las diferentes jerarquías existentes en el equipo, la necesidad de jugar en conjunto. Quienes gusten del deporte y lo practiquen, tienen un plus, ya que van a disfrutar mucho de la historia, que tiene gran realismo.

Veremos a los entrenadores dando indicaciones de manera frenética a sus dirigidos, tratando de motivarlos en todo momento. Y veremos a los jugadores tirándose el piso buscando evitar que la pelota toque el suelo, saltando bien alto para rematar, recepcionando un saque envenenado, armando un ataque certero  y por supuesto festejando cuando ganan un punto importante o lamentándose cuando lo pierden. Es realmente muy logrado el efecto deportivo, con la dinámica del juego y en varias oportunidades sentiremos que estamos en un gimnasio cerrando, viendo un partido real.

Ese sería uno de los caminos, el de la contienda deportiva, el de esa final que hay que ganar como sea, pero pronto veremos que algo extra deportivo preocupa a los jugadores. De manera inteligente, la trama presenta dos equipos, uno masculino y uno femenino, que se intuye representan al mismo club, pero que cada uno juega la final, contra un equipo de su género. Y precisamente vemos que hay algún suceso, que preocupa a los jugadores, vemos por sus gestos, que les cuesta concentrarse en el partido, no están con la mente tranquila.






No queremos contar mucho más, para mantener el suspenso, solo diremos que Laura una de las integrantes del equipo femenino se comporta de manera extraña, se la nota ida, algo le ha sucedido previo a ese partido y sus compañeras lo saben. En el equipo masculino, tampoco se nota calma, dialogan entre ellos, hay reproches. Hubo un hecho grave, todos lo saben, pero hay que jugar la final ahora. Podrían no jugarla ??' Puede haber algo más importante que ese partido ??  Hay algún límite moral que nos obligue a parar la pelota ?? Pero cumplimos nuestra palabra y hasta allí contamos, cuando vean la obra sabrán que fue lo que sucedió y obviamente cual fue el desenlace del partido y de la trama.

Mencionemos ya las actuaciones que presenta la obra, ya que se trata de un elenco joven y muy entusiasta el que lleva adelante el relato. Son nada menos que 12 los actores en escena, 5 jugadores por equipo, más los 2 entrenadores. Y realmente hay que destacar la entrega físico de todos, ya que a lo largo de la obra, van a correr, tirarse al piso, saltar, bailar etc, la obra les demanda estar siempre en movimiento y esto requiere un gran esfuerzo físico.






Recuerdan que en el comienzo les hablamos de los micrófonos de pie, pronto sabremos que eran muy necesarios, porque además de jugar al voley, los actores van a cantar y la mayoría lo hace muy bien, seguramente algunos afinarán más que otros, algo normal en un grupo tan grande pero ninguno desentona. La historia tiene un componente musical importante, por lo que tendremos mucho rock y punk en el escenario, además de las coreografías que ejecutan.

Vamos a mencionar al elenco, ya que como dijimos, son todos jóvenes y muchos de ellos están dando sus primeros pasos dentro del teatro independiente, por eso bien vale el reconocimiento y estímulo para : Dolores Basualdo, Sabrina Birmajer, Juliana Diaz, Florencia Diez, Dante Emanuel, Juan Lopez, María Luz Navarro, Facundo Rau, Federico Sorrentino, Noelia Vera, Oscar Villalba y Matias Zajic. Todos ellos tienen espacio para el lucimiento individual y obviamente en lo colectivo, destacando la entrega y el compromiso de todos, luciendo muy concentrados siempre, ya que no es sencillo coordinar esfuerzos, para estar en tiempo, siendo tantos y lo hacen realmente muy bien.






Y que decir de la puesta de Nicolás Manasseri, muy rica y con tanto para destacar. Hay muchos recursos puestos en escena, que agregan valor a la propuesta. Uno fundamental la música original de Alejandro Roig. Hay una pantalla gigante de fondo, que proyecta testimonios confesionales en directo de los integrantes de los equipos, siendo este un recurso muy atractivo. Hay un excelente diseño escenográfico de Lula Rojo. El diseño lumínico está a la altura de la potencia de la puesta y párrafo especial para las coreografías muy bien ejecutadas que tiene la trama, a cargo este ítem de María Fernanda Provenzano, que junto a Nicolás Manasseri son los hacedores e impulsores de este proyecto.

Podríamos seguir contando cosas, pero creemos que ya anticipamos mucho y dimos cuenta de lo interesante que resulta esta propuesta. Es oportuno comentar que Voley, La Final fue nominada como Mejor Musical Off en los Premios Hugo 2019, está transitando su tercera temporada en cartel, recorriendo diferentes espacios teatrales y con algunos cambios en el elenco, pero siempre manteniendo la potencia que tiene la propuesta.







En definitiva, nos gustó mucho y nos atrajo la propuesta de Voley, La Final, que destaca por la originalidad de una puesta estupenda que resulta un verdadero lujo para el teatro independiente, con un despliegue escénico que incluye nada menos que doce actores en escena, en este pieza que fusionando el teatro físico, musical y el deporte, nos habla de la ferocidad que puede tener la competencia, donde lo único importante es ganar y como funcionan los grupos humanos, en los que muchas veces prefieren ocultar situaciones graves, sin importar las consecuencias.

Ahora si, nada más para agregar, solo queda invitarlos a que vean esta competición deportiva teatral, cargada de energía  y de adrenalina, de la mano de un elenco joven y entusiasta que se apoya en un texto que además de entretener, invita a la reflexión. Por eso, todos concentrados, que ya suena el silbato de inicio y arranca la gran final.


Pensador Teatral.



sábado, 17 de septiembre de 2022

Fuera del Mundo

Dramaturgia y Dirección de Raúl Brambilla.






Sábados 20 hs en Teatro del Pueblo ( Lavalle 3636 )

Un texto sensible y profundo, nos acerca Raúl Brambilla con Fuera del Mundo, una historia mínima e íntima, ambientada en la década del 50´, que nos hablará del paso del tiempo, de amores imposibles, dejando en primer plano, como muchas veces en la vida, por miedo, timidez o una mezcla de ambos factores, dejamos pasar aquellos trenes, que paran en la estación, esperando que subamos a ellos y continúan viaje sin nosotros.






La historia se desarrolla en un pequeño pueblito del interior, en el que poco sucede y la rutina es la que marca el ritmo. La frase pueblo chico, infierno grande, aparecerá en la trama y se aplica muy bien aquí. Fin de semana invernal, noche lluviosa y Martín ( Marcelo Minnino ) un vendedor de enciclopedias llega al único hotel de aquel pueblo, para pasar la noche antes de emprender su viaje de vuelta a Buenos Aires. Lo recibe Julia ( Malena Figó ) la dueña del hotel, a la que notamos algo angustiada pero aún no sabemos los motivos. 

Se respira un ambiente triste en aquel sitio, pronto sabremos que Julia se encuentra sola ya que su marido y sus hijos viajaron a Buenos Aires, por un turno médico y recién volverán el Domingo a última hora. El texto nos irá dando pistas poco a poco. La siguiente será que Julia y su huésped, son los únicos que se encuentran aquella noche en el hotel, ya que la habitación de Martín es la única ocupada.





Se nota cierta incomodidad en ambos, ante la eventualidad de encontrarse solos allí. Una casualidad del destino quiso que justo esa noche, Julia esté sin la familia. Martín hace años que para en aquel hotel, es el que elige, siempre que visita la región, para vender sus enciclopedias. La noche invita a la charla, pero la timidez puede más, ganan los silencios y las frases de compromiso. se nota en las miradas que hay palabras contenidas, que no se animan a salir a la superficie.

La trama de manera artesanal, irá sumando elementos para que el espectador vaya reuniendo las piezas de un rompecabezas que luce inconcluso. No queremos seguir contando para mantener el suspenso, solo agregaremos que el destino seguía haciendo de las suyas, ya que el Domingo a la mañana, el auto del vendedor no arrancará debido a las inclemencias del clima y entonces su estadía se prolongaría una horas más, las necesarias tal vez para que las lenguas se aflojen y los velos se caigan. Pero cumplimos nuestra palabra y no contamos más.





Momento de hablar de las actuaciones que presenta la obra, ya que como muchas veces decimos, podemos tener un texto valioso, como en este caso, pero si luego no se encuentran los intérpretes adecuados, todo puede quedar en buenas intenciones, algo que aclaramos aquí no ocurre para nada, ya que tenemos una dupla protagónica que eleva la dramaturgia y potencia el texto.

Arranquemos por la composición de Malena Figó, una actriz muy carismática, que nos gusta mucho y a la que elogiamos desde este sitio en varias oportunidades. Se nos viene a la mente, su gran trabajo en El Río en Mi, que vimos hace un par de años en el antiguo Teatro Moscú. Aquí en un personaje totalmente diferente, vuelve a lucirse, dando vida a una mujer reservada, que lleva su procesión por dentro, tratando de disimular una angustia contenida por mucho tiempo. Manejando a la perfección los silencios y con la expresividad que la caracteriza, redondea una exquisita interpretación. Nos encantó el trabajo de Malena.






Marcelo Minnino, es el otro integrante de la dupla protagónica y realiza también una excelente composición. Él, es un extraño en aquel pueblo y consciente de ello, se manejará con extrema cautela, midiendo cada una de sus palabras y luchando para no exteriorizar sus sentimientos. Muy buena la interpretación de Marcelo, otro actor con muy buen rodaje en el teatro independiente, que aquí realiza una magnifica dupla con Malena, mostrando mucha química ambos.

La dramaturgia de Brambilla, hace en el relato alguna referencia a la situación política del país y si bien  la misma no tiene incidencia en la trama, cobrará una importancia clave en el desenlace, que aquí no vamos a adelantar. La puesta es austera y acorde con la atmósfera melancólica que tiene el relato. Nos gustó mucho el diseño escenográfico de Iván Solavioli, el vestuario de época de Cecilia Carini y el diseño lumínico de José Binetti, que le otorga a la trama el carácter lúgubre que pide el texto. Por último mencionar,  los acordes tangueros que sonarán en el momento adecuado.







Fuera del Mundo, es una historia mínima y profunda, que nos habla de un amor frustrado, de como muchas veces sin darnos cuenta, dejamos pasar oportunidades que el destino nos ofrece y podrían haber cambiado el curso de nuestras vidas. Palabras que no se dicen en el momento adecuado, miedos que nos paralizan, decisiones que no tomamos y que lamentaremos por mucho tiempo. Este universo es recogido por el autor, que lo presenta en una muy humana, que nos resulta inquietamente familiar.

Disfrutamos de una entrañable noche de teatro, viendo esta bella y sensible historia de época, que nos habla de sentimientos reprimidos y amores frustrados. Queda en el aire, esa sensación amarga de no habernos animado a protagonizar aquella película, que el destino nos tenía reservada. Nos fuimos llenos de teatro, con este texto cargado de poesía, miradas y silencios, apoyado en dos composiciones exquisitas que nos regalan un momento teatral intimo y pleno de emociones.


Pensador Teatral.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Romance del Baco y la Vaca

 Dramaturgia de Gonzalo Demaría. Dirección de Marco Antonio Caponi.







Jueves 20 30 hs y Sábados 20 hs en Dumont 4040 ( Dumont 4040 )

Teníamos muchas ganas de ver Romance del Baco y la Vaca, la multipremiada obra escrita por Gonzalo Demaria, uno de los dramaturgos más talentosos y prolíficos de la actualidad, con gran cantidad de piezas exitosas en el teatro comercial e independiente. Cultor del perfil bajo, siempre apuntando a temas populares y con varias obras escritas en verso, muestra su particular impronta, en la obra que nos convoca, que podríamos definirla, como un delirio gauchesco.








Y en este caso, a este autor que tanto nos gusta, se suma nada menos que Marco Antonio Caponi, un actor al que conocíamos por sus trabajos televisivos en Herederos de una Venganza, Graduados y Vecinos en Guerra, por nombrar solo alguna de las series en las que participó, pero al que nunca habíamos visto en teatro, pese a que ya tuvo muy buenas participaciones. Y vaya oportunidad que elegimos, ya que lo veríamos protagonizar este unipersonal, que tantas personas nos habían recomendado.

La pluma de Demaría y el carisma de Marco Antonio, se unieron para crear una criatura singular, un gaucho poeta y prófugo de la justicia. Con nombre que hace alusión al dios romano del vino, aunque sea abstemio y su bebida preferida sea la leche. Un gaucho que tiene toques de cowboy en su vestimenta y lleva a todos lados una guitarra que el propio actor creo, tal luthier, con un pedazo de eucalipto y una lata de dulce de batata, con la que se luce a  lo largo del relato tocando algunos blues. Si así como leen, un gaucho que habla en verso emulando al Martín Fierro, pero que tiene pinta de vaquero y blusero. Con estas pocas lineas, ya se darán cuenta que la obra, tiene una cuota de creatividad muy alta.





Y para rematar esta introducción, les contamos que el centro de la obra, es una historia de amor entre un gaucho llamado Baco y una vaca charolesa llamada Blanquita. El relato es tan delirante como divertido. Pronto nos enteraremos que nuestro protagonista, es huérfano de madre y se crió en un tambo, allí nació su cariño por los bovinos y esa extraña devoción de prenderse a las ubres vacunas, que con su leche fresca saciaron su sed y lo alimentaron muchos años.

El relato virará entre el pasado y el presente, donde este gaucho bonachón y marginal a la vez, gritará y cantará su inocencia a los cuatro vientos. No queremos contar demasiado para mantener la sorpresa, pero seremos testigos de una huida tan inverosímil como divertida de Baco, junto a un gran toro negro y su amada Blanquita por la amplia llanura, tratando de dejar atrás a la comitiva que lo seguía. Y hasta allí vamos a contar.






La composición de Marco Antonio Copani es fenomenal, maneja los tiempos del relato con maestría, logrando complicidad con el público y risas al por mayor. Para destacar su gran caracterización, con un ojo cerrado, dientes negros y ropa andrajosa, para un personaje que tiene varios momentos escatológicos, que a nosotros nos hicieron reír mucho. Además tiene momentos donde predomina su inocencia y extremada franqueza.

Sin dudas la dupla entre Gonzalo Demaría y Caponi es muy fructífera, ya que la pluma del primero, generó este Martín Fierro moderno, con nombre griego y amores bovinos, que cae justo a Marco Antonio, que abraza con pasión el personaje creado y le vá a agregando muchas perlitas propias, que hacen que el personaje gane en peso propio, siendo finalmente una criatura difícil de definir, pero portadora de un gran encanto.






Disfrutamos y nos divertimos mucho con Romance del Baco y la Vaca, una obra que ha obtenido varios premios y reconocimientos, Caponi fue ganador del Premio ACE, como Mejor Actor, la obra tuvo 3 Nominaciones en los Trinidad Guevara y ganó varios premiso Luisa Vehil, por nombrar solo alguno de los reconocimientos. Luego de haber visto la pieza, podemos dar fé, de lo merecido de los premios y que la obra aún tiene mucho por recorrer, ya que hoy en día con tantas preocupaciones dando vueltas, olvidarse de los problemas y reírse un rato largo, es algo muy valioso.-

Recomendamos no se pierdan, este delirio gauchesco, riquísimo en imágenes, que nos invitará a viajar a nuestras vastas pampas, para ser testigos de un romance épico entre un gaucho desapegado de las leyes y un hermoso ejemplar de la raza charolesa. Les aseguramos que además de reírse mucho a lo largo de toda la noche, van a disfrutar de un texto pleno de creatividad y una composición soberbia de Marco Antoni Caponi, que encuentra terreno fértil, para desplegar todos su talento en este unipersonal tan desopilante, como divertido.


Pensador Teatral.-



lunes, 12 de septiembre de 2022

Los Otros Duarte

Dramaturgia de Gastón Quiroga. Dirección de Marcelo Velázquez.






Lunes 20 hs en Teatro del Pueblo ( Lavalle 3636 )

En un país tan politizado como Argentina, una obra que hable de Eva Perón, una de las mujeres más trascendentes de nuestra historia de ninguna manera puede pasar desapercibida y mucho menos que si la historia, se cuenta a partir de una dramaturgia brillante de Gastón Quiroga, que elige hablar de Evita, desde una mirada distinta, ya que tendremos la visión de personas olvidadas por la historia pese a tener el mismo apellido, ya que ellos son los Otros Duarte.






Antes de ingresar en la obra, señalemos que Evita es una figura que divide aguas en nuestro país, para algunos ella  fue Santa Evita, la abanderada de los humildes, aquella que luchó por los derechos de los pobres y Jefa Espirutal de la Nación En resúmen Amada por el pueblo. Esa es una cara de la moneda, en la otra vereda,  muchos la odiaron, decían que era una trepadora que uso sus dotes de actriz para engañar el pueblo y encaramarse al poder, luciendo sus joyas, pieles y sus exclusivos vestidos de Chistian Dior, algo que no era congruente con su supuesta devoción por los más humildes-

La muerte la sorprendió cuando solo había cumplido 33 años, parece mentira que siendo tan joven y viviendo tan pocos años, se haya convertido en uno de las mujeres más trascendentes de nuestra historia. Sus funerales se extendieron por 16 días y dos millones de personas despidieron su cuerpo, llorando su muerte. Pero como dijimos antes, la sociedad estuvo dividida y hubo muchos argentinos que festejaron su muerte, recordando las manos anónimas que escribían " Viva el Cáncer " en las paredes, haciendo alusión a la cruel enfermedad que se la llevó siendo tan joven.






Hecha esa breve introducción, que creiamos oportuna, vayamos a la obra que nos convoca, donde la figura de Evita aparece constantemente en el relato, pero solo desde lo verbal. No aparecerá en escena, ni un cuadro, ni una foto de ella. Su presencia será omnipresente, gracias a los tres hermanos Duarte, Chichilo ( Guillermo Flores ) , Cholo ( José Manuel Espeche )  y Chacha ( Cecilia Sgariglia ), los legítimos, que debieron soportar como una Duarte bastarda, con el correr de los años, se convertiría en la mujer más  poderosa del país.

Las acciones arrancarán en casa de los Duarte. Era un día muy triste, ya que los hermanos celebraban la muerte de su padre Juan Duarte. Chacha, se escandaliza al enterarse que hasta allí se había atrevido a llegar Juana Ibarguren, la otra, aquella humilde costurera de Los Toldos, con la que su padre mantenía una relación paralela y secreta, que tuvo como resultado nada menos 5 hijos. Como es posible que haya ido hasta alli y encima trayendo de la mano de esos cinco chiquitos mal vestidos, 4 varones y una hembrita llamada Eva ?? Eso se preguntaba Chacha, desconsolada por afrenta que le estaban haciendo a su madre.







Luego de una acalorada discusión, los hermanos logran convencer a Chacha, que los dejara pasar unos minutos al menos para que puedan despedirse también. Acepta a regañadientes, con la condición que entren solos, sin mezclarse con el resto. Que lloren solos y se vuelvan a su pueblo. Ellos no tienen nada que hacer allí, no tienen nada que ver con ellos los Duarte legítimos. El consuelo de los hermanos, era  que luego de esa noche, nunca más tendrían noticias de esa mujer y esos niños mal vestidos. Serían solo un mal recuerdo para ellos y para la memoria de su madre,  pero lamentablemente para ellos eso no iba a pasar y pronto tendrían noticias de esos niños, especialmente de la menor, de la hembrita como despectivamente la llamaron.

Varios años después reunidos en esa misma casa, será Chacha quien leyendo una revista de espectáculos, tendrá las primeras noticias de Eva Duarte, que ya en Buenos Aires, daba sus primeros pasos como actriz, trabajando en Radio Belgrano y actuando en varias películas. Al principio los hermanos, ríeron con la idea de tener una hermanita no reconocida actriz, pero la sonrisa se les borró en al poco tiempo, cuando se enteraron que esa actriz se convertía en la pareja de Juan Domingo Perón y luego sería primera dama.






El relato es apasionante y atrapa el espectador, gracias a aquellos hermanos con quienes iremos recorriendo varias décadas de nuestra historia, siguiendo el surgimiento de Evita, su ascenso, su momento cumbre y su temprana muerte. Sin dudas Evita es el centro de la trama y en los tres hermanos, veremos sentimientos de afecto, odio e indiferencia para su hermana famosa. Pero en la obra también se hablará de Juan Duarte, su hermano, que fue secretario privado de Perón y tuvo una muerte dudosa. También se hablará de la caída de Perón, de la llegada de los militares Como mencionamos antes, la dramaturgia nos hará recorrer, de manera muy amena, diferentes hechos de nuestra historia. Pero hasta allí vamos a contar, para dejar que se sorprendan cuando vean la obra.

Llega el momento de hablar de las actuaciones que tiene la obra, que realmente son estupendas y tienen un plus, que nosotros valoramos mucho, ya que se eligieron actores maduros y con experiencia, siendo este un gran acierto de Marcelo Velazquez, el director, ya que tal vez hubiera sido más sencillo elegir actores jóvenes y a medida que pasaban los años en la trama, ir envejeciéndolos, con maquillaje y demas . Pero no, Marcelo optó por elegir actores maduros ya, dejando en evidencia los artificios que tiene el teatro y sus convenciones, recordando que la ceremonia del teatro, siempre es un acto de fé, que el espectador acepta y en este caso lo hace con gusto y los tres hermanos lucirán casi igual, pase al paso de las décadas.

Si bien las tres interpretaciones son excelentes, creemos que Cecilia Sgariglia como Chacha, es quien más se destaca. Con gran presencia escénica, es quien lleva la riendas familiares y es la más enojada con la situación, mostrando su furia ante el ascenso de los otros Duarte. En Chacha seguramente se verán reflejados aquellos espectadores que no tengan una buena imagen de Evita y que hoy en día seguramente sabrán de que lado de la grieta ubicarse. Gran trabajo el de Cecilia, enorme su composición, con una carga emocional muy alta.






Pero no seamos injustos con los Duarte varones, José Manuel Espeche es Cholo, el mayor y el más politico de los tres. A escondidas de su hermana, tenderá puentes con los otros Duarte, llegando a trabajar para Juancito y conociendo a la mismísima Evita, teniendo que mantener esto en secreto por mucho tiempo. Guillermo Flores es Chichilo, el bohemio de la familia, le gusta juntarse con amigos en los bares y tiene fama de mujeriego. Un punto muy alto es su monólogo cuando cuenta su experiencia en la Fundación. Es el equilibrio entre la iracundia de Chacha y la apertura del Cholo. Nos gustaron mucho los trabajos de José Manuel y de Gullermo, mostrando ambos su experiencia y la pasión que le ponen a la obra.

Siendo justos  nos encantaron las interpretaciones del trío protagónico, que se lucen en el conjunto, pero también tienen momentos individuales de destaque. Otro aspecto positivo que tiene la dramaturgia, es que más allá del tema de Evita y el recorrido histórico de la política del pais, nos permite ver como se maneja un tema conflictivo en el seno de una familia, cuando hay posiciones encontradas y cuestiones en la que piensan muy diferente.

Y más allá de los méritos del texto, es muy importante la puesta de Marcelo Velázquez, ya que le otorga mucha dinámica al relato, logrando que el espectador se enganche desde el arranque y el interés no decaiga nunca. La puesta es austera, con un diseño escenográfico que solo incluye una mesa y un par de sillas, para dar forma al hogar de los Duarte. Nos gustó la ambientación de época, con el el vestuario adecuado y varias referencias de esos años, como diarios o avisos comerciales de la radio.






No queremos contar más, para que ustedes descubran el resto cuando vean la obra, solo decir que nos gustó mucho y recomendamos, ya que es una excelente oportunidad para el público joven de vivir algunos hechos de nuestra historia reciente  y que solo conocen por lo que les contaron en la familia o leyeron. Algo muy importante para destacar y que pocas veces se logra, cuando hay un texto político, es que no se baja línea, se exponen diferentes pensamientos y puntos de vista. Luego de ver la obra, el espectador sacará sus conclusiones o seguramente buscará leer más sobre el tema, algo que nos ocurrió a nosotros.-

Los Otros Duarte, es una obra que ya recibió varios premios y seguramente los seguirá recibiendo, ya que habla de Evita, cuando se cumplen 70 años de su fallecimiento, sin fanatismos y desde un punta de vista diferente, desde la mirada de los Duarte, personas que no aparecen en los libros de historia, pero que fueron testigos privilegiados de lo sucedido. Además la obra muestra como pese a que han pasado tantos años, la grieta de pensamiento se mantiene, aunque con diferentes nombres propios, la sociedad sigue profundamente divida y tal vez esa es una de las razones, por las que Argentina nunca puede despegar.

 Para terminar, concluyen en este caso una dramaturgia muy rica que atrapa, una puesta que otorga dinámica al relato y actuaciones magníficas del elenco de experiencia reunido. El aplauso emocionado al final de la función, del público que colmó la sala, se viene repitiendo en cada función, gracias al poder del boca a boca, que hace que el cartel de localidades agotadas sea una contante para esta excelente propuesta, que el teatro independiente nos ofrece.



Pensador Teatral.



sábado, 10 de septiembre de 2022

El Tipo

Dramaturgia de Lisandro Penelas. Dirección de Ana Scannapieco.






Sábados 20 hs en Moscú Teatro ( Juan Ramírez de Velasco 535 )

Un texto potente y perturbador llega con El Tipo, escrito por Lisandro Penelas y en formato de unipersonal, que expone en primera persona los pensamientos de un hombre que se encuentra profundamente solo y que parece no encajar en el mundo que transita a diario, le cuesta decodificar la realidad que lo rodea. La violencia está presente en su rutina, pero el se siente distinto y trata de hacer las cosas bien y servir al otro como le decía su abuela.

Nuestro protagonista es policía y de manera fortuita, mientras patrullaba una zona de su jurisdicción, conoce a una chica que atiende un negocio. El encuentro es fugaz, confuso y breve, causando dos efectos bien diferentes. La chica se asusta mucho con la situación, pero el policía tiene otra percepción, y se vá de aquel local, enganchado con aquella chica e imaginando como será el próximo encuentro, porque no tiene dudas que lo habrá.







Desde la tranquilad de su hogar, entraremos en su mente y en su labor diaria. Pronto nos daremos cuenta, que no está cómodo en su trabajo. Le molesta la violencia verbal de sus compañeros, lo irrita, pero la tolera, no se rebela, pese a que le gustaría hacerlo. Soporta que Sandrini, uno de sus compañeros de fuerza, lo apode Trola o que Robocop aproveche un momento en los mingitorios del baño de la comisaría, para incomodarlo con frases de alto tono sexual, dirigidas a las nuevas compañeras de la institución.

No se siente integrado con sus compañeros y eso además de notarse, emite señales de alerta para el resto. Hasta el comisario se preocupa e indaga, porque hay alguien en su comisaria que se comporta de manera extraña, es decir diferente a los demás. El texto nos ofrece una excelente pintura de la institución policial, una fuerza donde la violencia machista está fuertemente arraigada y donde cuestionar algunos de sus mandatos, es una misión casi imposible y garantía segura de la exclusión de la institución.

El tipo se refugia en su casa y piensa en la chica del negocio, se obsesiona con ella. Ingresará a sus redes sociales, para ver que música le gusta y comenzará a escuchar esos temas. Se enterará cuales son sus libros preferidos y pronto irá a una librería a comprarlos. El contrapunto es muy interesante, un hombre de modales duros, que porta un arma y vive en un mundo donde la violencia manda, tiene un lado sensible. En la soledad de su hogar es lector, canta y hasta ensaya algunos pasos coreográficos, vemos un interior humano y bien intencionado. El problema es su falta de empatía y su dificultad en integrarse al mundo en el que vive.







Se puede ser víctima y victimario a la vez  ?? Como opera internamente la mente de una persona violenta ?? Que sucede cuando una persona no piensa de manera clara  ?? Porque muchas veces no percibimos como violentos nuestros actos ??  El texto que nos presenta Penelas, pone el foco en estos interrogantes, que funcionan como disparador para que el espectador reflexione, sin bajadas de línea, en un tema de gran actualidad.

Es tiempo ya de hablar de la enorme y minuciosa composición que realiza Lisandro Penelas, que estuvo más de un año preparando este personaje, hablando con policías en la calle, observando sus posturas y tratando de decodificar a la persona que existe bajo el uniforme. Y los resultados están a la vista. Es un placer ver a Lisandro en escena, ver cada uno de sus gestos, miradas y silencios. Tuvimos el privilegio de estar en primera fila y pudimos disfrutar en toda su dimensión, gracias a la cercanía que la puesta nos propone de la soberbia composición de Lisandro.






En la escena porteña, estamos muy habituados a ver monólogos protagonizados por mujeres, tal vez por eso disfrutamos tanto este trabajo de Penelas, mostrando una gran presencia escénica y confirmando que es un gran actor. Es muy interesante además, remitirnos a El Amante de los Caballos, una extraordinaria obra del off, que lleva varios años en cartel protagonizada por Ana Scannapieco y dirigida por Lisandro Penelas. Aquí los roles se invierten y Ana es la que dirige a Lisandro.

Vayamos entonces a la puesta que nos propone Ana, austera y con pocos elementos, logrando humanizar el protagonista y con algunos recursos más que interesantes. Como ese micrófono que el protagonista tiene en su living, que además de servir para interpretar algún tema musical, parece ser una manera de exteriorizar sus pensamientos. Esos momentos musicales y los movimientos coreográficos que ejecuta el hombre, son también un acierto. Para destacar el diseño escenográfico de José Escobar, que reproduce el sencillo hogar del policía, con el sillón de sus abuela dominando la escena y también resaltamos el diseño lumínico de Soledad Ianni, generando los climas que el relato propone, donde la oscuridad predomina.






En definitiva, nos gustó mucho la propuesta de El Tipo, un texto fuerte e inteligente, que nos invita a reflexionar, sin bajar línea. No se juzga al protagonista, se exponen los hechos y el espectador es quien saca sus conclusiones. La violencia queda al descubierto, los comportamientos machistas quedan en primer plano y hay una sensación de inquietud se percibe en el ambiente. Las personas que en teoría tienen un arma y están al servicio de la comunidad listos para defendernos, están aptos psicológicamente aptos para cumplir esa tarea ?? Todos conocemos la respuesta a esa pregunta, pero elegimos no pensar mucho en ello y seguir adelante con lo nuestro, asumiendo que no podremos modificar esa realidad, aunque seamos conscientes de la misma.

Una vez más nos vamos contentos de Moscú Teatro, una cálida sala donde se respira teatro independiente, en este caso pudimos disfrutar de una propuesta fuerte y original que nos habla de violencia machista, de obsesiones, mostrando como puede funcionar la mente de una persona violenta. La obra inspirada situaciones reales, cumple su objetivo y nos interpela, exponiendo una problemática muy vigente en nuestra sociedad, el combo de violencia, armas y mentes perturbadas, una combinación demasiado peligrosa, con resultados trágicos.



Pensador Teatral.


miércoles, 7 de septiembre de 2022

Pesadilla, O El Hombre que fue Jueves

Dramaturgia de Adrián Blanco y Mario Frías. Dirección de Mario Frias.






Miércoles 20 30 hs en Teatro Hasta Trilce ( Maza 177 )

Llega a la cartelera porteña esta lucida adaptación de la novela homónima del escritor británico Gilbert Keith Chesterton, publicada en 1908, que si tuviéramos que ubicarla la situaríamos entre el género policial y de aventuras, extremadamente divertida y con toques existencialistas. A nosotros nos remitió en varios pasajes a las historias de Sherlock Holmes.





Las acciones de la trama se sitúan en Londes del cambio del siglo, donde el poeta y detective secreto Gabriel Syme ( Ramiro Aguero ) es reclutado por Scotland Yard, luego de ser entrevistado por un misterioso personaje en la sala oscura, que lo recluta en un destacamento antianarquista, con la misión de atrapar a Domingo, el presidente de un misteriosa organización que planifica atentar contra líderes mundiales, para crear caos y dominar el mundo.

El relato juega permanente entre lo real y lo onírico, Syme deberá infiltrarse en una unidad secreta, que integran anarquistas muy peligrosos, por lo que deberá actuar de manera muy inteligente, para que no descubran que en realidad es un policía encubierto. Pronto descubrirá que cada integrante de la organización, tiene un nombre en clave que coincide con los días de la semana. A el lo llamarán Jueves y el objetivo que lo encomendaron es detener a Domingo, el líder espiritual de aquel movimiento.






Rápidamente el espectador sintonizará el tono satírico y relajado que tiene la historia. Se sucederán las situaciones delirantes y divertidas. La trama es fresca y no hay un argumento pesado que digerir, las acciones fluyen La propuesta es subirse a la locura que propone el relato y disfrutar de las composiciones y caracterizaciones de personajes realmente desopilantes. 

La lucha entre el bien y el mal se hará presente y de a poco iremos descubriendo que aquella organización tan siniestra, no lo era tanto. Además de la historia principal de misterio y persecuciones, tendremos de manera paralela una historia secundaria de amor. Aquella que envuelve al Inspector Syme y a la bella Emma Gregory ( Yamila Gallione  ), que se las arreglará para encontrarlo siempre e intentará conquistarlo de todas las formas posibles. Y hasta allí contamos, la búsqueda del líder se volverá frenética y las sorpresas irán apareciendo al por mayor. Pero hasta allí contaremos para mantener la sorpresa, el resto dejamos que lo descubran cuando vean la obra.





Llega el momento de hablar del gran despliegue escénico que nos tiene reservada la propuesta y arranquemos por las actuaciones que creemos son el punto más alto de la misma. Son nada menos que nueve los actores en escena, algo muy poco común en el teatro independiente. Y pese a que sean tantos los actores, todos ellos encuentran espacio para el lucimiento y tienen tiempo para desarrollar los personajes, siempre con algún toque delirante.

Destacamos especialmente los trabajos de los tres protagonistas principales de la obra. La interpretación que más merece que destaquemos es la de Ramiro Aguero como Syme, el inspector de Scotland Yard, funciona un poco como el conductor de la historia. Es un protagónico realmente exigente, ya que está prácticamente todo tiempo en escena y tiene muchísimo texto. Mostrando que está a la altura de la exigencia, Ramiro realiza un estupendo trabajo.

Sigamos con Gastón Biagioni como Lucian Gregory, como el anarquista que abre las puertas de la organización a Syme. La composición más pasional de la noche, con discursos encendidos que proclaman los principios anarquistas y mostrando gran presencia escénica nos regala una sólida interpretación. La revelación de la noche, a nuestro entender es Yamila Gallione, componiendo a una sensual e hipnótica Emma. Con sus cabellos colorados y una sonrisa hermosa, aporta frescura y belleza al relato. Emma defiende los derechos de las mujeres y proclama la igualdad de géneros, algo no tan común en la época en que la obra se escribió. Nos encantó la composición de Yamila, cautivando al público, con un personaje muy encantador.





Pero no seamos injustos con el resto del elenco, ya que todos, logran destacarse en los minutos que tienen en escena, aportando mucho a la trama, con sus trabajos individuales y en el conjunto. Mencionemos entonces a Ariel Haal, como Viernes o el desopliante profesor De Worns con una caracterización genial, que incluye pelo postizo y bastón. Eva Matarazzo se luce como Sábado o el Dr. Bull. A Eva la elogiamos ya en este sitio, en otras oportunidades, por haberla visto en varias obras y aquí volvemos a hacerlo cumpliendo un papel muy distinto, mostrando su versatilidad.  

 Javier Araya, es Lunes y el Coronel Ducroix, un personaje muy divertido, que nos hace reír mucho con su acento y forma de hablar. Dolores Montiel ( Martes / Conde Agenor ) y Gabriela Ramos ( Miércoles  / Marques Saint Eustache ) dan vida a dos personajes femeninos logrados y que generan muchas risas en la platea. Cierra el elenco, Pablo Goldberg, como Domingo / Dr. Renard, el lider espiritual y bastante desquiciado del grupo, compone un personaje que tiene mucho misterio y es gracioso a la vez.






Se hizo algo larga la descripción del elenco, pero la fuerza de los trabajos y el entusiasmo que cada uno le imprimió a sus personajes merecían que le dedicáramos estas líneas, ya que todos se muestran muy identificados con el proyecto, cumpliendo el rol que les tocó. Y el otro gran diferencial que presenta la obra, es la riqueza de la puesta, con tantos recursos puestos al servicio de la historia. Gran mérito aquí de Mario Frías aquí en la dirección, logrando amalgamar todos los ítems, para potenciar el relato.

Aspectos fundamentales a destacar, la caracterización que tienen los personajes, siendo clave aquí el estupendo diseño de vestuario en manos de Milena Amado, dando mucho glamour y belleza estética al relato. Para recordar quedará esa escena cerca del final, donde cada personaje vestía una túnica colorida diferente. Sigamos con el muy buen diseño sonoro y la música original que presenta la obra, responsabilidad aquí de Carlos Ledrag. El diseño lumínico de Sergio Iriarte es otro punto alto. Y podríamos seguir, mencionando perlitas, como ese humo que cubre el escenario en varios pasajes y nos remonta a la niebla londinense o ese apartado en las alturas que tiene Emma y el inspector. Pero no queremos contar todo. Sobresaliente la puesta, que resulta un verdadero lujo para el teatro independiente.






Creemos que ya contamos demasiado, nuestra recomendación al espectador es que emprendan con la mente abierta y relajada el viaje hacia la Londres del siglo pasado, que nos propone esta original adaptación de la famosa novela de Chesterton.  A olvidarnos aquí de los argumentos complejos y simplemente disfrutar de la frescura / riqueza de una propuesta, que no tiene miedo en arriesgar, apostando a lo onírico y a lo lúdico, en una puesta que sorprende por su gran despliegue escénico.

Para el final, algo muy importante y que no debemos dejar de mencionar, es que Pesadilla, O El Hombre que fue Jueves resulta un sentido homenaje para Adrián Blanco, actor y dramaturgo, coautor de esta pieza, que dejó esté mundo en plena pandemia.  Pero estamos seguros, que pese a no estar presente físicamente en la sala, los días de función, desde el lugar que esté, espiará el escenario y estará muy orgulloso de este equipo, que con mucho trabajo pudo estrenar la obra, siendo la misma, un fiel exponente del teatro independiente en estado puro, que en estos tiempos de crispación, tanto bien nos hace.


Pensador Teatral.-