sábado, 30 de mayo de 2026

La Era del Olvido

Dramaturgia y Dirección de Francisco Estrada.




Sábados 21 hs en El Camarin de las Musas ( Mario Bravo 960 )

Una propuesta actual y provocadora, resulta esta obra escrita por Francisco Estrada, que a través de un atrapante unipersonal, nos invita a adentrarnos en los rincones más oscuros de la política, en ese universo donde las apariencias suelen valer más que las convicciones, donde el poder se transforma en una obsesión y donde las humillaciones muchas veces aparecen como peajes inevitables para quienes desean ascender.





La propuesta nos introduce en la intimidad de un hombre atravesado por sus ambiciones, sus recuerdos,  y sus contradicciones. Pero lejos de construir un discurso político tradicional, el autor elige explorar aquello que sucede detrás de escena. La cocina de la política. Los acuerdos silenciosos, las estrategias de comunicación, la construcción permanente de una imagen pública, la importancia de las redes sociales y los mecanismos de manipulación que terminan moldeando los relatos que consumimos diariamente. En ese sentido, la obra logra algo muy valioso, como abordar temas profundamente políticos y de coyuntura, sin perder nunca su dimensión humana.

A medida que avanza la función, también se despliega una reflexión sobre la memoria y el olvido, sobre aquello que decidimos conservar y aquello que preferimos enterrar. El protagonista transita un recorrido tan íntimo como inquietante, donde el pasado, los vínculos familiares y las marcas emocionales  se vuelven tan importantes como las disputas de poder que atraviesan su presente. Y es justamente allí donde la obra encuentra buena parte de su potencia, al mostrarnos que detrás de cada figura pública existe una persona cargada de miedos, heridas y zonas oscuras.




Pero si hay un aspecto que merece ser destacado especialmente es el trabajo de Germán Rodríguez. Su actuación es sencillamente magistral. Sostener un unipersonal de estas características requiere presencia escénica, talento y una enorme capacidad para capturar la atención del público de principio a fin. Rodríguez lo consigue con una solvencia admirable. Su composición está llena de matices, transitando con absoluta naturalidad diferentes estados emocionales, pasando de la seguridad al derrumbe, de la ironía a la angustia y de la ambición desmedida a los momentos de mayor vulnerabilidad.

La sala de El Camarín ofrece una cercanía entre actor y público que se disfruta muchísimo, ya que permite apreciar en primer plano cada gesto, cada silencio y cada movimiento, cuidadosamente construidos para acompañar el viaje emocional del personaje. Nos encantó el trabajo de Germán, que directamente la rompe en escena, manejando con maestría las riendas del unipersonal. de un exigente unipersonal, donde está solo en escena, pero dialoga con varios personajes creados por el mismo.

La dirección del propio Francisco Estrada. es muy acertada, apostando por una puesta que pone el foco en la palabra, en el cuerpo del actor y en la construcción de una atmósfera de intimidad, a la que el público tiene la suerte de ingresar. Párrafo especial, para el diseño lumínico de Paula Fraga, que agrega valor a la puesta y contribuye a marcar los diferentes momentos emocionales por los que atraviesa el protagonista.





Y hasta allí vamos a contar, La Era del Olvido atraviesa su segunda temporada en cartel, con una propuesta muy actual, que desnuda las peores prácticas de los políticos, que apoyan sus carreras en la mentira, las apariencias y la búsqueda de un cargo, que les asegure su futuro económico. Lo triste es descubrir que la obra nos ofrece un relato tan preciso y tan crudo, que duele y ayudar comprender porque el país nunca logra superar las crisis cíclicas que atraviesa.

Recomendamos la obra, que nos ofrece un texto inteligente, provocador y profundamente actual. Un espectáculo que invita a la reflexión sobre el poder, las apariencias y las miserias de la política. Lo logra, gracias a una puesta íntima y una actuación magistral del protagonista. Todo esto confluye para que vivamos una noche que entretiene, interpela y nos deja un sabor agridulce en la boca, ya que es un reflejo muy claro de la mediocre clase política que dice representarnos.


Pensador Teatral.





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