viernes, 6 de septiembre de 2019

El Tiempo se Detiene

Dramaturgia y Dirección de Facundo Zilberberg.








Viernes 21 hs en Beckett Teatro ( Guardia Vieja 3556 )

Una propuesta entrañable llega de la mano de El Tiempo se Detiene, obra ganadora del 2do Premio Germán Rozanmacher de Nueva Dramaturgia organizado por el Festival Internacional Teatro de Buenos Aires y el Centro Cultural Ricardo Rojas, con el objetivo de dar impulso a los autores jóvenes y sin dudas Facundo Zilberberg, es uno de los exponentes más destacados, de la nueva generación de dramaturgos, que ya está entre nosotros.










La historia nos presentará a una mujer que acaba de perder a su padre. Sus hijos concurren al funeral de su abuelo y una vez allí, deciden quedarse en su casa de la infancia, algunos días para acompañar a su madre, en este difícil trance. Hay un preocupación extra en los hijos, ya que su madre viene arrastrando un estado depresivo severo y este suceso desgraciado, puede tener efectos muy negativos en una mujer, que ya tuvo algunas situaciones algo peligrosas. A raíz de ello, quieren consultar al psiquiatra que atiende a la mujer, para ver si es necesario, que un acompañante terapeútico se quede con ella por un tiempo, hecho que sin dudas generará un conflicto familiar.

En este drama profundo, el autor tiene la habilidad de acercar un texto que resulta cercano y reconocible, para aquellos espectadores, que vivieron en primera persona, algún duelo en la familia y saben que en esas situaciones, los corazones se ponen sensibles y muchas veces cuestiones complicadas, que se arrastran desde hace tiempo, llegan a una situación límite y de quiebre, que pueden traer cambios extremos en el entramado familiar y en la jerarquía de los vínculos establecidos.










No vamos a contar mucho más, para que el espectador cuando vea la obra, vaya despuntando la historia, solo diremos que la llegada de los hermanos al hogar familiar, traerá al ahora, recuerdos del pasado, muchos de ellos idealizados y potenciados por un presente que no es feliz para ninguno de ellos. La nostalgia y la añoranza de rememorar aquellos tiempos, donde sentían que integrantes de una familia feliz, algo que ahora no sucede y por eso pareciera que quisieran retroceder en el tiempo.

En El Tiempo se Detiene, las acciones parecen ocurrir en cámara lenta, los silencios dominan, las miradas profundas de los protagonistas, muchas veces reemplazan a las palabras, pareciendo por momentos, que lo que se calla, tiene más peso que lo que se manifiesta. La trama tiene un andar calmo y reflexivo, parece ocurrir más en la mente de los personajes, que en el escenario. Hay un ambiente lúgubre y opresivo muy logrado, que se extiende a lo largo de toda la trama.










Esta es una de esas obras, donde los actores tienen un peso específico casi similar al texto, por eso fue fundamental reunir un elenco que esté a la altura  y creemos que hubo un acierto indudable del director en la elección de los integrantes de la obra, todos actores con mucho recorrido en el off.

Alejandra Flores, como Angela, es a nuestro entender, la actuación más destacada de la noche, ya que compone en gran forma, a una mujer abatida, no solo por la pérdida sufrida, sino por una vida que ya no le sonríe y que afronta con desesperanza un presente poco atractivo. Estupendo trabajo de Alejandra, desde lo actoral y desde lo gestual, ya que sus caras y su cuerpo, consiguen hablar por si misma.










Es muy interesante, el espacio que el autor le otorga a la relación de esa madre, con sus hijos, que se han ido a hacer sus vidas y que ahora en estos momentos tristes, parecen acordarse de su madre y regresan para acompañarla. Nos referimos a Julián Marcove ( Fedérico ) y Fernando Da Rosa ( Gonzalo ), que si bien tienen personalidades muy diferentes, comparten muchas cosas, como ocurre con los hermanos reales. Nos gustaron mucho sus actuaciones y también como recrean ese vínculo y esa competencia, que tenían cuando eran chicos y que se mantiene aunque hayan pasado muchos años y sean dos adultos ya.

Para el final dejamos a Mariana Estensoro, que le otorga frescura y luz a una trama más bien lúgubre, No vamos a revelar mucho del personaje algo misterioso que lleva adelante aquí Mariana, a quien elogiamos hace unos meses, por su trabajo en Todo el Tiempo que se Pueda y aquí vuelve a gustarnos mucho su interpretación.

La puesta en escena tiene varios ítems para destacar, arrancando por el diseño escenográfico de Mario Nigro, que nos acerca un cálido hogar, con algunos elementos, que suman mucho, como esa pelopincho, donde los hermanos ya grandecitos, recordarán sus juegos de niños. Hay un muy buen diseño de luces de Luciana Giacobbe y un diseño de vestuario de Analía Morales, bien a tono con la trama.











En definitiva, es una propuesta atractiva, la que nos ofrece El Tiempo se Detiene, una obra que pone la lupa en lo que sucede en el seno familiar, cuando ocurre un hecho desgraciado, que por su fuerza, parece volver a establecer vínculos familiares, que ya no son tan cercanos, rememorando de esta manera, situaciones del pasado y felicidades, que hoy se añoran, trayendo a escena, la célebre frase, de que todo tiempo pasado fue mejor.

Solo queda recomendar la obra, que en slow mode y con una cadencia particular y apoyado en actuaciones muy sólidas, nos recordará que el paso del tiempo es inexorable y que aunque a veces pareciera que se detiene, la vida transcurre, muchas veces sin pena, ni gloria, hasta que la muerte finalmente se presenta y en esos momentos ya será demasiado tarde para tratar de ser felices.




Pensador Teatral.




jueves, 5 de septiembre de 2019

La Primera Vez

Dramaturgia de Michel Walczak y Dirección de Alejandro Genés Radawski.










Jueves 21 en El Camarín de las Musas ( Mario Bravo 960 )

Llega desde Polonia, este texto de Michael Walczak, adaptado por Alejandro Radawski, un joven dramaturgo y director, nacido en Rosario, pero con abuelos polacos y una estrecha relación con aquel país, estrenando en Buenos Aires, varias obras de autores polacos. Pero la conexión no es unidireccional,  ya que recientemente presentó en Cracovia, una versión de La Casa de Bernardo Alba, en el prestigioso Teatro Nacional de Polonia, un logro que debemos destacar, ya que el Nacional, es uno de los teatros más antiguos de Europa y fue fundado en 1781.

Para aquellos lectores, que aún no vieron ninguna obra de Radawski, les vamos a dejar una declaración que hizo el mismo, a quien escribe estas lineas, donde manifiesta su búsqueda como director, afirmando que si el espectador no sale de sus obras enojado, emocionado o enroscado, ha fracasado como director. Provocar al espectador lo apasiona más que nada y trabaja incansablemente para encontrar la exquisita forma de perturbarlo.












Luego de esta notable declaración de principios, contamos que Alejandro leyó el texto de Walczak, un autor contemporáneo y quedó cautivado con el mismo. Lo que sigue puede imaginarse, contactó al autor, al que conocía de sus viajes a Europa y le pidió la obra, mostrando una vez más, la universalidad del teatro, ya que muchos podrían dudar si la mirada acerca de vínculos personales del otro lado del Atlántico, tendría puntos en común con nuestra realidad y sin dudas que los tienen. Las sociedades pueden tener muchas diferencias, pero la incapacidad para establecer vínculos personales y comunicarse, se repiten.

La Primera vez, es una comedia dramática, que recurriendo al grotesco y a la exageración, pone al descubierto, como cada vez cuesta más comunicarse y entenderse cara a cara. En una era, donde de la mano de la tecnología, las relaciones virtuales son las que mandan, establecer el contacto personal y entender los verdaderos sentimientos del otro, se convierte en algo no tan habitual.












Sin contar demasiado, digamos que el texto de Walczak, nos contará la historia de Gloria ( Lujan Bournot ) y Marcos ( Damián Albarino ), dos jóvenes que buscan que su iniciación sexual sea perfecta. Para ello, armarán todo un guión, para que el climax sea el adecuado. La llegada de Marcos en una noche lluviosa, flores y acciones, que se repiten varias noches, pero que siempre parece frustrarse por algún detalle, que no se sigue al pie de la letra.

El desafio actoral es grande, ya que lo onírico y lo real, estarán en conflicto permanente, los estados emocionales de los protagonistas varían en cada momento. Nada parece conformar a Gloria, siempre le exige algo más a un Marcos, que parece estar dispuesto a complacer cualquiera de los pedidos, con tal de poder concretar, la relación tan ansiada.










Y el reto es superado con creces, por los protagonistas. Lujan Bournot, dá vida a una joven muy inestable desde los emocional, por momentos es tierna y seductora, pero al rato, es distante y algo histérica, reclamando que la dejen sola, tornándose indescifrable para su compañero. A Lujan, la elogiamos ya por anteriores, trabajos, recordamos especialmente su estupenda labor en Ferdydurke, otra pieza de autor polaco, con el mismo Alejandro como director, mostrando aquí una gran presencia escénica y una personalidad muy fuerte, que resulta fundamental, para llevar adelante, un papel complejo, que resuelve con una composición estupenda.

Nos gustó mucho también lo de Damián Albariño, con mucho carisma, componiendo un personaje muy querible, que debe soportar los desplantes y los cambios de parecer de aquella mujer, que lo convoca a su casa a altas horas de la noche, pero que siempre encuentra la manera para rechazarlo. Con muchos toques de clown, redondea una excelente interpretación.










Pero esta adaptación, además de una sólida dupla protagónica, presenta un tercer personaje, del que no vamos a revelar demasiado, para dejar que el público se sorprenda cuando vea la obra. Nos referimos a María Espina. Solo contaremos que disfrutarán mucho su bella voz, que aportará poesía y música a la historia.

La puesta es arriesgada y muy loca, con muchos momentos desopilantes, jugando con las repeticiones y el absurdo. Radawski es un director que no le teme al rídiculo, le gusta viajar entre realidad y ficción, con un alto vuelo creativo, logrando sin dudas incomodar a un espectador estructurado, que se sorprenderá , ante el juego lúdico que nos propone. Vale aclarar, que en el caso de quien escribe estas lineas, disfruto mucho con el viaje propuesto y salió movilizado de la sala..

En la puesta mencionada, hay un diseño escenográfico colorido, donde el rojo y el amarillo aparecen de la mano, un diseño de vestuario y un maquillaje, en sintonia con el tono descontracturado que tiene la obra.







La Primera Vez es una pieza que resulta cercana y reconocible, que mediante el absurdo y el humor, nos hablará del amor, de las dificultades que encuentran los jóvenes para relacionarse y para comunicarse. Además recomendamos estar muy atentos, porque en la parte final, la historia dará un vuelco, que sorprenderá y nos dejará reflexionando un largo rato al finalizar la obra.

No queda más por agregar, los invitamos a conocer esta historia nacida en Polonia y traída al teatro porteño, por este talentoso y joven director, que una vez demuestra no temer al riesgo, consiguiendo su propósito, ofrecer una muy buena propuesta teatral, con una montaje que de ninguna manera puede dejar indiferente al espectador y desde este espacio, es algo que siempre celebramos.




Pensador Teatral.

martes, 20 de agosto de 2019

La Catedral Sumergida

Dramaturgia de Enrique Papatino y Dirección de Enrique Dacal.












Domingos 18 hs en El Método Kairos ( El Salvador 4530 )

Una nueva propuesta llega de la mano de la alianza entre Papatino como autor y Dacal como director,  esta sociedad teatral ya lleva ocho obras estrenadas, la última de ellas El Viento Escribe, que recordamos haberla elogiado mucho, ya que era un trhiller literario e histórico muy potente, que recibió varios reconocimientos, debido a la riqueza de su dramaturgia.











En La Catedral Sumergida, título que coincide con el preludio para piano escrito por el compositor francés Claude Debussy, el autor nos ofrece nuevamente un texto profundo y sensible, que nos hablará de la búsqueda de un hombre, que luce agobiado y afligido, por una existencia que lo atormenta, sin tener claro el camino a seguir.

La historia que nos cuentan, es la de Waldo ( Gabriel Rovito ) un editor y escritor frustrado, que convive con su esposa Ana ( Yamila Ulanovsky ), con ella dialoga de literatura e imaginan viajes juntos, hacia el pasado, para dialogar con grandes figuras de la humanidad como Mozart. Sin embargo, la frustración por no poder terminar su libro y las recriminaciones de Ana por ello, fastidia mucho a Waldo, que prefiere irse de su casa a un bar, para poder trabajar en textos ajenos, sin interrupciones.











En una de sus frecuentes ida al bar y en circunstancias graciosas, conocerá a Julia ( Analía Yañez ), una bella joven, de fuerte personalidad, relacionada también con la literatura, con la que empezará una relación de amistad, que con el correr de los encuentros, irá ganando en intensidad.

La obra tiene un componente de suspenso e intriga muy importante, por lo que no queremos adelantar más, preferimos que cuando el espectador vea la obra, descubra de que manera Waldo, resolverá la situación, ya que Julia, cada vez estará más presente en su vida y comenzará a hacerle preguntas, que su amante, aunque lo intenta, no es capaz de responder.











Las actuaciones que presenta la obra, son muy buenas, Gabriel Rovito es el protagonista principal de la historia. Su mente luce perturbada y cansada, le cuesta pensar con claridad. Es muy bueno el trabajo de Gabriel, que lleva adelante su papel, con mucha credibilidad y un notable dominio de sus emociones.

Las mujeres de la obra, encuentran espacio para su lucimiento, Yamila Ulanovsky, realiza una excelente composición de un personaje intrigante e inquietante a la vez, con una presencia escénica que debemos destacar.










Por su parte Analía Yañez, aporta frescura y sensualidad, su carácter desenfadado resulta estimulante para Waldo, que parece reencontrar cuando está ella, la emoción que su vida parece haber perdido. Nos gustó mucho la interpretación de Analía. Indudablemente que las actuaciones, son unos de los puntos fuertes de la obra.

La puesta de Enrique Dacal es envolvente, logrando una atmósfera íntima que potencia la historia, colaborando para esto, la acogedora sala del Kairos, que permite una cercanía absoluta de los espectadores con los actores, lo que permite observar cada uno de los gestos y movimientos de los protagonistas, sin perder detalle. Dos ítems a destacar, ambos a cargo de Julieta Capece, son el diseño escenográfico que permite diferenciar el hogar de Waldo y el bar, que son los sitios donde se desarrolla la trama y un vestuario elegante de época, que aporta distinción a la puesta,










No queda mucho más para agregar, solo mencionar que La Catedral Sumergida obtuvo el 2do Premio del Fondo Nacional de las Artes 2018, algo que explica por una dramaturgia elaborada, que se traduce en una historia de amor, donde el pasado y el futuro, entrarán en colisión, en la mente de un protagonista confundido, que navegará con culpa en esas aguas oscuras que dividen, su amor por esas dos mujeres tan diferentes.

Recomendamos la obra, un texto sensible y melancólico, que nos invitará a viajar por el mundo complejo de la mente humana y esas construcciones, que aparecen para calmar las situaciones angustiantes, con que la vida, muchas veces nos pone a prueba . Los aplausos sostenidos que el público le regala a los protagonistas al final de la función, son un justo reconocimiento, por la cálida velada teatral vivida.




Pensador Teatral.



sábado, 17 de agosto de 2019

Mar Distante

Dramaturgia y Dirección de Gabriela Izcovich.









Sábados 20 hs en El Portón de Sánchez ( Sánchez de Bustamante 1084 )

Esta entrañable obra fue escrita por Gabriela Izcovich, luego del suceso de público y crítica, que tuvo Siempre Hay que Irse Alguna Vez de Alguna Parte. Se había conformado para aquella pieza, un gran elenco y un muy buen grupo humano, por ello Gabriela procurando seguir juntos y no separarse, les propuso llevar adelante un nuevo proyecto y fue allí cuando les presentó este texto, escrito por ella en 2018.

Mar Distante, es una comedia dramática, que si bien parece simple, es en realidad profunda y extremadamente sensible, ya que nos hablará de los vínculos familiares, aquellos que no elegimos, pero que nos acompañarán toda la vida. Quedando al descubierto, como muchas veces, la necesidad de tener el álbum familiar completo, nos lleva a buscar esas piezas que nos faltan, para completar el rompecabezas y llenar un vacío en el alma.










La historia que nos relata la talentosa Gabriela Izcovich, acontece en Camarones, un pueblo pesquero de 1.500 habitantes, situado en el sureste de Chubut, sobre la costa del Mar Argentino. Allí se desarrollara el relato, que nos cuenta la historia de dos hermanos que se conocen cuando son grandes, ya que pocos meses antes de morir, la madre de ambos le confiesa a su hijo Daniel ( Roberto Castro ), que tiene una hermana llamada Esther ( Mercedes Fraile ) que vive en Camarones. Desde la Capital entonces viajará hacia la Patagonia para conocer a su hermana.

El encuentro será emocionante y los hermanos que no se conocían, además de estar felices, no consiguen salir del asombro, no pueden creer como esa madre en común, pudo ser tan tierna y dulce con su hijo y  por el otro lado, haber abandonado sin más, a una hija, a la que nunca volvió a ver. Dos caras de una misma persona.

Ese será el disparador de este bella historia, Daniel siente la necesidad de recuperar el tiempo perdido y conocer todo acerca de su hermana. Tienen una madre en común, que es muchísimo, pero no compartieron nada en la vida. Daniel se crió en Buenos Aires con su madre y con su padre. Esther en cambio no tiene recuerdos casi de su madre, nació en Camarones y nunca se fue de allí, vive con su padre, que fue quien se encargó de su crianza.








No vamos a contar mucho más, solo decir que de a poco los viajes de Daniel al Sur, se irán haciendo cada vez más frecuentes, lo atrae la vida tranquila de Camarones y se encariña con el padre de su hermana ( Marcelo Buscossi ), que vendría a ser su padrasto. Para agregar condimento a la historia, se sumará el padre de Daniel, que siguiendo a su hijo en unos de sus viajes, llegará al Sur y allí esos hombres ya ancianos, se mirarán con tierno recelo, en una especia de competencia amorosa.

El texto que presenta la autora es muy rico y resulta cercano para un espectador que se siente identificado por los personajes pintorescos que la historia vá presentando Y precisamente son las actuaciones que tiene Mar Distante, las que potencian en gran forma el texto. Un elenco que como dijimos antes, se conoce por haber trabajado juntos recientemente, salvo Daniel Goglino, que se incorporó para este obra ) y este conocimiento se traduce en un entendimiento y una química, que le dará mucha fluidez a la trama.

Roberto Castro es quien a nuestro entender, tiene la actuación más destacada de la noche, es el gran protagonista de la historia, quien viaja a Camarones, para conocer esa parte de la familia que le resultaba desconocida. Se luce mucho Roberto, con una bonhomía y una cadencia, que permite que el espectador disfrute cada una de sus intervenciones.

Nos gustó mucho también lo de Mercedes Fraile, sabiendo transmitir sin exageraciones, pero con la sensibilidad a flor de piel y en primera persona, el dolor por haber sido abandonada por su madre y también la esperanza de reconstruir parte de su pasado, con el reencuentro con su hermano.










Que decir de Marcelo Bucossi y Daniel Goglino, ambos con composiciones estupendas, se sacan chispas en escena, orgullosos ambos y extremadamente competitivos, nos regalan dos interpretaciones exquisitas, de unos abuelitos encantadores.

Para el final dejamos a la autora y directora de la obra, nos referimos a Gabriela Izcovich, como Evita, el personaje disrruptivo de la trama, también con una historia familiar complicada. Histriónica y desenfadada, con una lengua filosa y sin filtro, nos regalará momentos muy divertidos. Ah un agregado,  Evita trabaja en el Museo Perón, si hay un museo con el nombre del general en Camorones, cuando vean la obra descubrirán el motivo.

La puesta tiene varios elementos para destacar, en primer lugar sorprende la escenografía despojada que presenta la obra, el largo escenario de El Portón de Sánchez luce vacío y solo lo ocuparán temporalmente,  algunos elementos que los mismos actores, traerán cuando la trama lo pida. Esto no es casual, la autora deja clara que el texto y los personajes son los que mandan. No queremos dejar destacar el diseño lumínico de Ricardo Sica  y la bella música de Lucas Fridman, ambos rubros, contribuyen al clima íntimo y familiar que tiene la pieza.










No queda mucho para decir, Mar Distante, es una de esas historias mínimas que atrapan por su calidez, con ella nos vamos a reír y a emocionar. La obra es como la vida misma, alegrías y tristezas que marcan el camino que recorremos a diario.

Pasamos una hermosa noche en El Portón de Sánchez, con una obra entrañable, que trasmite paz y esperanza. Los invitamos a este viaje que nos propone la autora, se cruzarán con personajes muy queribles, caminando por las calles de Camarones y recibirán esa brisa fresca que viene del mar y tan bien nos sienta.




Pensador Teatral.


viernes, 16 de agosto de 2019

Inconcebible

Dramaturgia de Santiago Herrera Paz, Guillermo López de Bock, Claudia Santos Lucio. Dirección y Puesta en Escena de Guillermo López de Bock y Santiago Herrera Paz.








Viernes 21 hs en Belisario Club de Teatro ( Av.Corrientes 1624 )

Una propuesta muy valiosa nos acerca Inconcebible, ya que trata una problemática muy presente en la sociedad, como son las dificultades que tienen muchas parejas, para poder concebir un hijo. La infertilidad, es una situación, que resulta mucho más habitual de lo que pensamos y por ello, que el teatro se ocupe del tema y lo haga de manera tan seria y con una puesta realista, es algo que desde es humilde espacio celebramos.

Este drama profundo, nos contará la historia de Valeria ( Claudia Santos Lucio ) e Ignacio ( Mariano Karamanian ), una pareja jóvenes de clase media, que con mucho amor, están buscando ser padres. Llevan ya un año en la búsqueda y el embarazo no llega, por lo que ambos deciden someterse a estudios médicos, para descartar un diagnóstico de infertilidad, en alguno de ellos.









No queremos contar demasiado, para no quitar sorpresa a la trama, pero adelantaremos que la presunción se confirma y la falta de espermatozoides de Ignacio es la que explica, porque Valeria no queda embarazada. Ese será el disparador de la trama, la noticia implosiona los cimientos de la pareja, que desde ese momento, se enfocará de manera casi obsesiva, a encontrar la manera de superar el impedimento y encontrar el tratamiento o la manera, que les permita cumplir el deseo de ser padres.

El texto es un drama profundo, que refleja como se verá afectada la realidad de esta joven pareja, desde que reciben la noticia, aunque tiene intercalados momentos humorísticos, en especial con las apariciones de Richard ( Alberto Pinilla ), el hermano mayor de Ignacio y Stella Maris, la madre de Valeria, que será una suegra muy presente en la pareja. Ambos consiguen aportar una dosis de humor, y colaboran para que la trama no sean tan dura, de igual manera, que juega la pasión de Nacho por Estudiantes de La Plata, estas cuestiones, le agregan humanidad a la obra y le quitan dramatismo, a una temática dura.








Las actuaciones que presenta Inconcebible, son realmente para destacar, por su factura y su realismo, En el caso del la dupla protagónica, es tan creíble la representación y la conexión que logran los actores en escena., que en en ellos, el espectador puede ver reflejada, cualquier pareja de la vida real y eso es algo que no siempre se logra.

Claudia Santos Lucio, con mucho compromiso actoral, sabe representar el sentimiento y los vaivenes emocionales, de una mujer, que tiene la necesidad de ser madre y no duda en poner el cuerpo para cumplir ese objetivo, pese a lo difícil que resultar tener que soportar un nuevo fracaso en el intento. Estupenda la interpretación de Claudia.









Mariano Karamanian, ama a su esposa y se apasiona por el fútbol, que le resulta una válvula de escape, para soportar la presión que significa, saberse responsable, de que la pareja, no puede cumplir el mayor de sus deseos. Mucho carisma el de Mariano, para componer un personaje que no es sencillo.

Pero los chicos, no están solos en escena, nos gustó mucho el aporte de Alberto Pinilla, que dará vida a Richard, el hermano gay de Nacho, exitoso en su trabajo, será un soporte emocional importante y estará dispuesto a ayudar, en todo lo que le pidan. Muy gracioso su personaje. De igual modo destacar a María Fernanda Sio, la madre de Valeria, que provocará algunos chispazos en la pareja, ya que será un suegra, bastante metida.










Destacamos el trabajo de los cuatro actores, que además de componer sus personajes, tienen la chance de ser ellos mismos, ya que la dramaturgia de manera inteligente, establece algunas pausas en la trama, en la que los actores, despojados de sus papeles, enfrentan al público y en una rápida exposición, mencionan algunos aspectos de la temática en cuestión, que realmente ilustran al público, para dar un ejemplo, gracias a una de estas intervenciones, nos enteramos que un 15 % de la población de nuestro país en edad fértil, comparten algún problema de infertilidad.

La puesta es realista, intimista y recrea con fidelidad un hogar familiar, en esto tiene mucho mérito el diseño escenográfico de Magdalena de la Torre. Además destacamos el diseño de luces de Facundo Cruz, importante para la trama, ya que además sirve como separador de las diferentes escenas y de las pausas mencionadas.









La obra, fue declarada de interés cultural por la Legislatura Porteña y está transitando su tercera temporada en cartel, esto para el teatro independiente no es algo sencillo de conseguir y habla de la muy buena respuesta que tiene del público, que gracias al boca a boca, consigue que la sala se llene en cada función, como ocurrió el día que estuvimos presentes en el Belisario.

Recomendamos Inconcebible, una propuesta muy valiosa, ya que dá visibilidad a una problemática muy presente en la sociedad, pero poco tratada en los medios. Por esto, que el teatro independiente tome la iniciativa, es algo que debemos valorar mucho y si además los autores lo hacen, con un trabajo de investigación previo y siendo didácticos, el resultado es una obra que moviliza, por lo que además de ofrecernos una estupenda noche teatral, nos deja reflexionando, sobre la necesidad de tener más leyes, que atiendan el tema.




Pensador Teatral.



miércoles, 14 de agosto de 2019

Potestad

Dramaturgia de Eduardo " Tato " Pavlovsky y Dirección de Norman Briski.










Miércoles 21 hs en Caras y Caretas 2037 ( Sarmiento 2037 )

Potestad es una obra emblemática de nuestro teatro nacional, escrita por el gran Tato Pavlovsky en 1983, momento en que la democracia recién retornaba y el tema de las desapariciones de personas durante la dictadura todavía no había salido a la luz en toda su dimensión y mucho menos la problemática de la apropiación de niños acontecida en esos años, cuestión conocida por las Abuelas de Plaza de Mayo, organismos de derechos humanos, pero no tanto, por el público en general.

Pasados más de treinta años de aquel estreno, los productores del Caras y Caretas 2037, un nuevo espacio teatral de Buenos Aires, le propusieron a Norman Briski, montar allí alguna obra de su amigo Pavlovsky y allí fue cuando a Briski, se le ocurrió proponer un clásico como Potestad, obra que el mismo dirigió en su estreno, con Tato como protagonista. Pero esta nueva versión tendría dos variantes de alta impacto.










La primera de ellas, consiste, en que no sería un hombre quien se encargaría de representar el papel del médico apropiador, sino una mujer, esta decisión puede señalase, que está en sintonía con diversidad de género, que se impone en estos tiempos. Y la mujer elegida para este rol, es una actriz de excelencia como María Onetto.

La segunda de las variantes, es aún más innovadora, la puesta se montaría siguiendo los lineamientos del teatro noh, disciplina teatral originaria del Japón, nacida en el Siglo XV,  El noh tiene una estética dogmática y se caracteriza por tener desplazamientos pausados y geométricos, quien la representa traza líneas perfectas en el escenario y utiliza un lenguaje elaborado y aristocrático. Además este arte oriental, tiene un vestuario particular, maquillaje y un trabajo corporal que requiere una disciplina extrema, con algunas reglas que deben cumplirse a rajatabla, como por ejemplo que casi no se usan las manos, algo muy difícil para cualquier actor, siendo este un ejemplo.










La apuesta realmente era osada y el desafió de convocar a una actriz de probada trayectoria e indudable talento como María Onetto, pero sin ninguna experiencia en el teatro noh, acrecentaba los riesgos, ya que adentrarse en esta disciplina exigiría un entrenamiento muy riguroso y un compromiso absoluto de la protagonista. Osea, desafío doble, el principal imaginar, como se vería este clásico del teatro nacional, en clave oriental y el segundo conseguir que Onetto incorpore los valores de este arte, en poco tiempo.

A nuestro entender, los resultados fueron excelentes, el trabajo de María conmueve por su brillantez, al principio le cuesta al espectador reconocerla con tanto maquillaje y de vestuario, pero con el transcurrir de las escenas, el público, se desprenderá de esa sorpresa inicial, a nosotros nos costó unos minutos, comprender la mecánica del noh y notaremos su inconfundible tono de voz.











Onetto estuvo trabajando varios meses con Daniela Rizzo, una coach en teatro noh y los resultados son increíbles. No vamos a contar más, tienen que ver la fenomenal composición de Onetto en el escenario, para ver que no exageramos en nada. La verán totalmente alejada de sus habituales trabajos, mostrando una disciplina y una versatilidad que no dejan de sorprender. Una interpretación para el aplauso.

Lo mismo digamos de la puesta de Briski, sorprendente y arriesgada, con muchos elementos para destacar. El enorme espacio escénico del Caras y Caretas, podía convertirse en un obstáculo, para la representación, pero hasta esa dificultad fue sorteada por Norman. El diseño sonoro y la música en vivo de Tomás Finkelsztein es soberbia, hay un impactante vestuario de Renata Schusshaim y no queremos contar más de una puesta que tiene varias sorpresas reservadas, para conservar el suspenso.











No queda más para agregar, Norman Briski vuelve a dirigir Potestad,  pasados treinta años desde aquel estreno y decide hacerlo después jugarse con esta puesta absolutamente innovadora, que moviliza al espectador, que logra resignificar un texto, que muestra su absoluta vigencia y nos ayuda a que siempre lo tengamos presente en nuestra memoria.

Disfrutamos una noche diferente de teatro, con una obra emblemática de nuestro teatro, que se fusiona con el arte oriental, de la mano de un director brillante y una Maria Onetto increíble. Los aplausos y la admiración con que el público despide a la protagonista al final de la función, es el mejor cierre, para una noche diferente y de lujo para nuestro teatro independiente.




Pensador Teatral.



lunes, 12 de agosto de 2019

El Río en Mí.

Dramaturgia y Dirección de Francisco Lumerman.








Domingos 17 hs y Lunes 20 30 hs.

La talentosa pluma del joven dramaturgo Francisco Lumerman, autor de El Amor es un Bien, una emblemática obra del off, que lleva ya cuatro años de suceso, vuelve a su querido Teatro Moscú, con obra propia,  El Río en Mí, una pieza potente y plena de poesía, que desde su comienzo logra cautivar al espectador, con una historia muy rica, donde la naturaleza y su entorno, deberán soportar la invasión del hombre que en su afán de progreso, amenaza con llevarse todo por delante.

La obra atrapa desde una trama cargada de suspenso, donde lo real y lo onírico se cruzarán de manera permanente, en ese pueblo hostil y perdido del Litoral, donde Marta ( Malena Figo ) y su madre ( Elena Petraglia ) arrastran su solitaria existencia entre un pasado doloroso que las persigue y un presente que parece castigarlas, con el abandono, en un pueblo olvidado de Argentina.










El autor ofrece varios elementos para que se configure una historia con mucho de real y también de onírico. Tenemos un río que ruge su bronca, por la contaminación de la planta industrial que se instala en sus orillas, trayendo desolación y enfermedades a su entorno, que intenta resistir esta invasión del hombre foráneo, trayendo a nuestras mentes, aquella recordada  lucha del pueblo de Gualeguaychú contra la papelera Botnia.

Y en ese ámbito sufrido, resisten madre e hija, que siempre vivieron en esas tierras, ahora tratan de ganarse la subsistencia, manejando una hostería, que también es su casa. Ya casi no reciben huéspedes, nadie se llega por allá . Solo van algunos trabajadores de la planta. Pero cada vez menos, porque hay algunas muertes misteriosas, que el río se cobra y algunos sospechan de esas dos mujeres que lucen indefensas y que parecen mimetizarse con el río y con las katupirí, esas plantas que crecen sin control, por todos lados.










No vamos a contar más, como dijimos antes, la obra tiene un componente de suspenso importante y dejaremos entonces que los espectadores cuando vean la obra, descubra  si esas mujeres esconden algo o solamente es la imaginación y cierto grado de locura que la soledad les ha provocado, son las que provocan los rumores que crecen en la región.

Las actuaciones que presenta la obra son superlativas, arrancando por una composición fantástica de Malena Figo, como una Marta sensible, misteriosa y algo mística. Con una gestualidad admirable y un manejo corporal notable, consigue una conexión absoluta con los espectadores, intepelándolos e invitándolos, a viajar con la imaginación, hacia esa tierra donde el calor y la naturaleza reinan. Una interpretación exquisita de Malena, que se entrega por completo, consiguiendo una actuación que se disfruta enormemente.








Elena Petraglia, una actriz de gran trayectoria, es quien forma una dupla magnífica con Malena, logrando el autor, un contrapunto muy rico entre madre e hija, que discuten mucho entre ellas, que por momentos parecen cansadas ya una de la otra, pero que tienen una evidente complicidad,  en cada uno de sus actos. Nos gustó mucho la interpretación de Elena, a quien ya habíamos destacado el año pasado por su actuación en Hermanas y aquí volvemos a verla en alto nivel.

Completa el triángulo virtuoso, Claudio Da Passano, en pos de mantener la intriga, no revelaremos mucho de su personaje, solo diremos que llegará a la hostería para alojarse, pero hará muchas preguntas indiscretas, para disgusto y recelo de Marta, que lo mira con desconfianza y una madre que parece querer advertirle los peligros que corre. Con delicada ternura, un tono campechano al hablar y un halo misterioso que lo acompaña desde que entra en escena, es otra actuación superlativa, que nos regala la obra.








Completa el elenco Mercedes Ocampo, desde un papel secundario, encuentra su espacio para lucirse, en especial en algunas partes cantadas, donde guitarra en mano, podemos apreciar su bella voz.

En una dramaturgia muy bien construída y llena de matices, creemos que las actuaciones que presenta El Río en Mí, son un diferencial, ya que hay interpretaciones comprometidas, que por su alto nivel superan la media y le agregan mucho valor a la historia, que por si misma, ya tiene mucha para ofrecer.. A todo esto, debemos sumar, que sala del Moscú, crea un ambiente íntimo y gracias a la cercanía del público con los actores, podemos disfrutar cada uno de sus movimientos y gestos, sin perder detalle.

La puesta de Lumerman, atrapa al espectador desde el inicio y la atención no decaerá en ningún momento, por el contrario irá creciendo, a medida que la trama avanza, con un misterio inquietante. Hay mucho elementos de la puesta para destacar, arrancando por un impactante diseño escenográfico de Rodrigo González Garrillo con mucha madera,  el siempre efectivo diseño de luces de Ricardo Sica y un diseño sonoro de Julián Galay, en sintonía con la naturaleza, que crea una atmósfera que nos transporta.










No queda mucho más que decir, El Río en Mí, es una pieza muy valiosa, ganadora del Premio ARTEI  2018 a la producción teatral independiente. Es una obra bellísima, que mira hacia el interior de nuestro país, contando con una estética muy cuidada, un alto vuelo poético y actuaciones exquisitas.

Disfrutamos mucho la obra y por eso la recomendamos muy especialmente, los invitamos a este viaje mágico hacia el litoral profundo, para encontrarse con esas almas solitarias y sufrientes, solo acompañadas por un río majestuoso que ruge de dolor y con la fascinante katupirí que crece en cada rincón, para ser una fiel defensora de la naturaleza.




Pensador Teatral.