domingo, 9 de agosto de 2026

El Enfermo Imaginario

 Adaptación y Dirección General de Alberto Madín.




Domingo 20 hs en Muy Teatro (Araoz 1091)

Hay clásicos que, con el paso del tiempo, lejos de perder vigencia encuentran nuevas razones para ser revisitados. Ese es el caso de El enfermo imaginario, una de las grandes obras de Molière, que tres siglos  después de su estreno .conserva intacta su capacidad para hacernos reír y, al mismo tiempo, nos invita a reflexionar sobre algunas cuestiones que siguen formando parte de nuestra realidad.






La obra nos presenta a Argán ( Daniel Di Rubba ) , un hombre obsesionado con su salud, que vive convencido de padecer todo tipo de enfermedades y se convierte en una presa ideal para médicos inescrupulosos que encuentran en sus temores una oportunidad para hacer negocio. A través de situaciones desopilantes y una mirada cargada de ironía, Molière cuestiona a una medicina que muchas veces se presenta desde un lugar de superioridad, aprovechándose de pacientes vulnerables e influenciables. La exageración propia de la comedia potencia el efecto humorístico, pero detrás de ella aparece una realidad que continúa teniendo vigencia en nuestros días.

Uno de los grandes méritos de esta versión es la adaptación y dirección general de Alberto Madín, quien consigue trasladar el espíritu del clásico a escena respetando su esencia y potenciando sus posibilidades cómicas. El ritmo, la dinámica de las entradas y salidas y el trabajo con un elenco numeroso hacen que la función mantenga una dinámica constante, logrando que las distintas situaciones se sucedan con fluidez.

Y si hablamos del elenco, resulta imposible no comenzar por Daniel Di Rubba, protagonista absoluto de la historia en el rol de Argán. Su composición es uno de los grandes motores de la propuesta, construyendo un personaje desopilante, obsesivo y algo ingenuo, capaz de generar permanentemente la complicidad del público. Este año ya habíamos destacado especialmente a Daniel en Final de Partida, también bajo la dirección de Madin, obra que vimos en El Tinglado. Acá Di Rubba vuelve a mostrar todos sus recursos actorales, con una actuación formidable, llevando con maestría las riendas de la historia.





Queremos destacar también otros trabajos de gran nivel, como la de Raquel Ponte, la criada de Argan, que será un personaje clave de la obra. Rubén Noceda es el hermano de Argán, posiblemente la persona más razonable de la casa y quien más luchará por abrir los ojos de su hipocondríaco hermano. Se lucen mucho también, Lorena Navaridas, como Beline, la segunda esposa de Argan, que muestra un falso interés por la salud de Argan y Mica Ventoso, como Angelique, la hija del protagonista, que siente verdadero amor por su padre, Ambas mujeres funcionan como dos caras opuestas del vínculo familiar: mientras una se acerca a Argán desde el interés, la otra lo hace desde el afecto genuino

Pero no seamos injustos con el resto del elenco. El Grupo Génesis reúne a once intérpretes en escena, todo un despliegue que merece ser destacado especialmente dentro del teatro independiente. Cada integrante aporta su energía y su granito de arena a una puesta que necesita de una permanente coordinación para sostener el ritmo y la dinámica de la obra. 





La puesta en escena es uno de los puntos más fuertes de la obra. El vestuario de época resulta sencillamente espectacular, con un nivel de detalle que incluye unas magníficas pelucas y consigue recrear el universo social en el que transcurre la historia. A esto se suma una iluminación que acompaña los diferentes momentos de la obra y una música que ocupa un lugar importante dentro de la propuesta, colaborando en la construcción de la atmósfera y potenciando las situaciones humorísticas. El resultado sorprende gratamente y constituye un verdadero lujo para el teatro independiente.

Todo este despliegue demuestra que el teatro independiente puede asumir grandes desafíos y llevarlos adelante con enorme dignidad. Once actores en escena, un cuidado vestuario de época, música, iluminación y una puesta dinámica conforman un espectáculo de importantes dimensiones que realza y potencia el texto de Molière





Y hasta acá vamos a contar. El enfermo imaginario vuelve a demostrar que los grandes clásicos nunca pierden vigencia cuando encuentran artistas capaces de revisitarlos con creatividad y pasión. La obra nos hace reír a partir de los excesos de Argán y de las situaciones absurdas que lo rodean, pero también nos deja pensando en nuestros propios miedos y en la facilidad con la que, cuando somos vulnerables, podemos quedar expuestos frente a quienes saben aprovecharse de ellos.

Por todo lo mencionado, solo nos queda recomendar esta divertida y atractiva versión de El enfermo imaginario, una propuesta que combina la genialidad de Molière con un enorme trabajo de adaptación, dirección, actuaciones y puesta en escena. Un espectáculo que reivindica el valor de los clásicos y, al mismo tiempo, demuestra que el teatro independiente siempre puede vestirse de gala y asumir grandes desafíos.


Pensador Teatral.

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