Dramaturgia de Diego Carreño. Dirección de Carlos Belloso.
Sábados 20 hs en La Carpintería ( Jean Jaures 858 )
Una propuesta muy divertida, que nos habla de una pareja en crisis, es la carta de presentación de Por Amor a Mara, la nueva obra escrita por Diego Carreño y dirigida por Carlos Belloso. Una pareja que lleva muchos años juntos, una terapia poco convencional y una serie de situaciones disparatadas son los ingredientes de esta comedia que combina el absurdo con los vínculos heridos, apoyándose en un constante e inteligente juego con las palabras y el vocabulario.
Mara ( Cecilia Roche ) y Darío ( Diego Carreño ) atraviesan una crisis de apariencia terminal y recurren a una particular terapia para intentar encontrar una salida. Pero lejos de ordenar las cosas, el encuentro con Constelación ( Sol Canesa ) y Astro ( Miguel Vigna ) irá llevando la situación hacia lugares cada vez más insólitos. En ese recorrido aparece uno de los aspectos más interesantes de la propuesta: cómo los recuerdos pueden transformarse con el paso del tiempo y terminar acomodándose a aquello que pensamos, sentimos o necesitamos creer, alejándose de la realidad.
El texto de Carreño tiene en el juego con el vocabulario uno de sus puntos fuertes. Las palabras adquieren diferentes sentidos, aparecen equívocos y las conversaciones se convierten en verdaderos duelos verbales. Hay inteligencia en la manera de construir esos intercambios, pero también mucha diversión. La obra no necesita recurrir permanentemente a un humor convencional: muchas veces alcanza con una palabra, una mueca de alguno de los actores o una respuesta inesperada para provocar la risa.
La puesta de Carlos Belloso acompaña ese espíritu y apuesta decididamente por el absurdo. Todo está llevado un poco más allá de lo razonable, desde las discusiones de la pareja hasta las intervenciones de los profesionales de la terapia. El histrionismo de los personajes y la exageración de determinadas situaciones generan un ritmo muy entretenido y hacen que la función transcurra con mucha agilidad.
Tiempo de hablar de las actuaciones del cuarteto protagónico, Diego Carreño la rompe como Darío. Ya lo habíamos visto y elogiado en La Lengua es un Músculo, pero el Lenguaje es un Virus, un gran éxito del off, con varios años en cartel. Allí mostraba su veta humorística en un unipersonal. Aquí siendo parte de un elenco más grande, muestra una enorme capacidad para manejar los tiempos de la comedia y construye un personaje entrañable. Sus gestos, sus reacciones y la forma en que defiende su propia versión de los acontecimientos generan varios de los momentos más divertidos de la obra. Gran trabajo de Diego.
Cecilia Roche, como Mara, está muy bien como contrapunto de Darío. Su personaje tiene su propia memoria de la relación y una propia versión de lo sucedido. Roche navega entre la sensibilidad y el absurdo, con momentos en los que aparece algo más reconocible detrás de la mujer que intenta entender qué pasó con su pareja, luchando por conservar el vínculo.
Sol Canesa como Constelación y Miguel Ángel Vigna como Astro completan el elenco con dos personajes que aportan una cuota adicional de absurdo. Los profesionales encargados de esta particular terapia son parte fundamental de la dinámica de la obra y ambos actores aprovechan muy bien las posibilidades que les brinda el texto para .construir personajes exagerados y desopilantes. Los espectadores deberán estar muy atentos porque, cerca del final, sus personajes tendrán una vuelta de rosca muy interesante y hasta allí contamos.
Por Amor a Mara, hace reír mucho. Pero también tiene un pequeño efecto incómodo, porque detrás de las situaciones disparatadas podemos reconocer algunas cosas bastante reales. Las discusiones de pareja, los reproches, las diferentes maneras de recordar una misma situación y esa tendencia a acomodar el pasado según nuestra propia mirada forman parte de un universo que resulta inquietantemente cercano.
Y ahí está uno de los aciertos de la obra: utilizar el absurdo y la exageración para hablar de algo tan cotidiano como una pareja que intenta sostenerse después de muchos años. Nos reímos de Mara y Darío, de sus discusiones y de esa terapia tan particular, pero también podemos terminar preguntándonos cuánto de esas situaciones disparatadas existe, en menor medida, en nuestras propias relaciones.
Por todo lo comentado, solo nos queda recomendar esta propuesta. Una comedia ágil, inteligente y muy entretenida, donde el lenguaje, el absurdo y las actuaciones se combinan para regalarnos una noche de mucho humor. Y en tiempos de tanta crispación, encontrar en el teatro un espacio para olvidarnos por un rato de los problemas, relajarnos y reírnos con ganas, es una terapia que recomendamos.
Pensador Teatral.



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