jueves, 27 de diciembre de 2018

Trágica

Dramaturgia y Dirección de Hernán Lewkowicz.







Una gratísima sorpresa nos llevamos con Trágica, casi en el final de este año, ya que encontramos una propuesta original y muy divertida, que consigue unir los clásicos de William Shakespeare, con nuestro teatro independiente, desde la mirada de una modesta compañia teatral.

La idea es arriesgada, ya que no se centra en un solo clásico de Shakespeare, sino que tendremos fragmentos de tres obras, Hamlet, Othelo y Ricardo III. La virtud del autor, es mechar esos pasajes shakespereanos, que la mayoría del público reconoce, con la cotidianeidad de los integrantes del elenco teatral, que presentan sus conflictos entre ellos, los celos, los miedos y muchas situaciones que se viven dentro de cualquier compañia de teatro independiente.

Trágica tiene en su composición, mucho de teatro dentro del teatro, lo que le otorga un plus, que disfrutarán muchísimos, aquellas personas que están relacionadas con el mundo del teatro, ya sea por ser integrante del mismo o por ser asiduo espectador, ya que se hablará mucho de situaciones que se viven previo a las funciones, durante y después, es decir todos los rituales que se dan en cada función.








La trama es muy entretenida y se dan situaciones desopilantes, que generan muchas risas en la platea y esta es una de esas obras, donde el peso de las actuaciones tienen una importancia fundamental. En este caso, al tener interpretaciones, que se destacan tanto, se explica el buen funcionamiento de la pieza, que está dividida en tres bloques, uno para cada tragedia shakespereana, que mencionamos antes.

Arranquemos por Hernán Lewkowicz, que es la pieza fundamental del proyecto, ya que además de ser el autor y el director, es quien tendrá a cargo, los personajes centrales de cada bloque, interpretando a Hamlet, Othelo y Ricardo III, pavada de papeles, para un actor que luce soberbio, egocéntrico y con muchas dudas existenciales, tantas que hasta amenaza con no presentarse en el escenario, a minutos de arrancar la función. Soberbia labor de Hernán, con una presencia y una entrega que no pasan desapercibidas.








Enseguida mencionamos a Nacho del Vecchio, que tiene el gran desafío de representar a una drag queen, para quien no conocía el término como nosotros, se refiere a aquel hombre que actúa vestido de mujer, sin buscar imitarla y exhibiendo maneras exageradamente femeninas. Aquel que no comprendió bien, lo hará al ver la obra, donde interpretará a Desdémona, Lady Ana o simplemente a una actriz, que dejó la noche de boliches del Sur del Conurbano, para dedicarse a su pasión por las tablas. Un gran trabajo el de Nacho, que resuelve de manera estupenda, un papel muy complejo, siendo además quien más risas genera.

Y el triángulo virtuoso se completa con Ailin Zaninovich, una joven actriz, que en Trágica será precisamente una actriz novata, que está dando sus primeros pasos en la carrera. Vino del Interior a la gran ciudad y le cuesta mucho el cambio. Deliciosa la composición de Ailin, con un toque naif, aportando frescura y belleza a la puesta. Nos gustó mucho su trabajo.

Como pueden apreciar, un elenco muy joven y entusiasta, que tuvo muchos meses de ensayos, para llegar a este producto final que vemos, hay mucha química entre ellos, siendo un bloque muy unido en el conjunto, además de tener todos, momentos de lucimiento individual.









En cuanto a la puesta, realmente tiene muchos puntos meritorios, el principal el vestuario de época medieval, que lucen los protagonistas,para el aplauso hay un muy buen diseño sonoro y una escenografía que combina muy bien lo antiguo, con lo clásico, con un trono que se luce mucho,

En conclusión, Trágica es una bocanada de aire fresco, una propuesta desacartonada y muy divertida, que busca acercar los textos clásicos a un público, que tal vez nunca los vió cercanos y lo hace de manera muy efectiva, ya que lo mecha, con los entretelones que rodean al teatro independiente y sus integrantes.

Celebramos entonces la original idea del autor, apoyado en las magníficas actuaciones que presenta la obra y en una puesta muy atractiva. Esperamos que en la próxima temporada, la obra siga teniendo recorrido, ya que este año, fueron pocas funciones y debido a la muy buena respuesta del público, se debieron sumar funciones, mostrando que los clásicos además de estar siempre vigentes, pueden tratarse desde un enfoque, irreverentemente creativo y muy divertido.




Pensador Teatral.



domingo, 16 de diciembre de 2018

Hasta el Mismo Día en que te Perdí

Dramaturgia y Dirección de Diego Brienza.









Algunas obras, tienen como principal característica, invitar al espectador a emprender un viaje, donde la imaginación será el medio para trasladarnos a los mundos fantásticos, creados por el autor y Hasta el Mismo Día en que Perdí, es una de esas piezas.

La dramaturgia que nos propone Brienza, es muy original, riquísima en matices y con un despliegue escénico y actoral, que no es usual en el teatro independiente y por ellos debemos destacar, ya que el espectador se sorprende muy gratamente con la generosidad de la propuesta.

La obra nos presenta la historia de un matrimonio conformada por Alba ( Analía Sanchez ) y su esposo ( Daniel Aizcovich ), que es bastante mayor que ella. La vida cotidiana de la pareja luce tediosa, la mujer tiene varios delirios, entre ellos añorar la falta de una pierna, algo que ella imagina, porque la pierna la tiene. Su esposo la mayoría de las veces elige seguirle la corriente, no quiere irritarla, prefiere evitar las discusiones y ocupar su tiempo creando objetos en su taller, para no tener que pensar demasiado.









El motor en esta particular pareja, son sus recuerdos, se nutren de ellos para seguir adelante, pero de una manera especial, la mujer tiene memoria selectiva y elige solo tener registro de los recuerdos que la hicieron feliz, descartando los tristes. En cambio su esposo, modifica los recuerdos a su conveniencia, aunque no lo hace de manera voluntaria.

En la estructura que presenta el autor para la historia, tendrá fundamental importancia la figura de Enrique Dumont, como relator, que de manera muy coloquial, nos comentará características y comportamientos de la pareja y conectará ese presente, con los recuerdos vívidos por ese hombre y esa mujer, años atrás.








Y allí, con esos recuerdos es donde comienza el viaje algo delirante que Brienza nos propone, donde el origen español de la familia de Alba, recreará instantes del pasado que quedaron grabados en su mente. Reuniones familiares, con salero y mucha música, apareciendo el flamenco, recitados, coreografías y hasta tangos, en largas reuniones familiares.

Los recuerdos del hombre, tendrán con ver con su familia y una hermanita que llegó a la familia despertando los celos, de otro de los hermanos.

Hasta allí contaremos, la obra tiene muchos momentos desopilantes ( por ejemplo, es la primera vez que vemos a un soldador trabajando en vivo, con máscara y todo) y otros pasajes que invitarán a la reflexión, teniendo una dinámica y un ritmo, que provocan que el interés del público no decaiga nunca, siendo fundamental para esto las interpretaciones de un nutrido elenco, que se entrega por completo, al viaje onírico que propone el autor.








Son más de diez actores en escena y todos tienen sus momentos de lucimiento, por eso vamos a mencionar en algunas líneas de las interpretaciones, corriendo el riesgo de hacer algo extensa la reseña, pero realmente lo merecen.

Arranquemos por el matrimonio, con personalidades muy distintas ambos, Ana Sänchez, interpreta a una mujer obsesionada por recuperar esa pierna que dice no tener y está permanentemente reclamando a su esposo, es muy demandante. Daniel Aizcovich, como el esposo, realiza una gran composición de su personaje, que nunca pierde la calma, se nota que pese a todo ama a su mujer y por eso le tiene una paciencia, casi infinita. Una dupla que sabe marcar los contrastes y que funciona muy bien, la formada por Ana y Daniel. Destacamos la labor de quienes en definitiva, son los grandes protagonistas de la obra.










Como dijimos antes, la idea de incluir un narrador fue muy original y su papel es central en la trama, ya que será quien mueva los hilos de la historia. Es un lujo y una satisfacción, ver en este papel a Enrique Dumont, hijo del recordado Úlises, con muchos guiños, que nos recuerdan a su padre. Destacamos su bonhomia y la cadencia que le imprime al relato.

Pasando ya al mundo de los recuerdos, hay una gran labor de todos los que integran ese universo, ya que en la mayoría de los casos, desdoblan a más de un personaje, algo que no es sencillo,  debiendo cambiar en varias ocasiones sus atuendos y sus registros vocales.

 Magnífica actuación del tío, Cristián Sabaz, que oficia de maestro de ceremonia de estas fiestas tan ibéricas y además es el único peronista de la familia ( no vamos a ahondar en este tema, que hará reír mucho al público ). Cristián, es un actor de gran experiencia y aporta mucha presencia escénica.  En el mismo nivel de virtud , mencionamos a Diego Santos, como Manolito el hermano de Alba. Destacamos su histrionismo y su oficio como cantante, ya que nos regala unas interpretaciones exquisitas, entre ellas algunos tangos.










Yendo al ala femenina, no pasa desaparcibida, la hermosa la voz de Janina Levín que se disfruta en varias canciones, seguimos con el desparpajo y el glamour de Inge Martin, como la madre de Alba y la versatilidad de Claudia Mac Auiliffe, a quien elogiamos este año por su protagónico en El Misterio del Ramos de Rosas. Las tres actrices mencionadas, desde papeles secundarios se lucen muchísimo, De igual manera, Candelaria Castañón. unas de las bailaoras, con una sonrisa que tiene pintada, se destaca mucho y junto a Lourdes Castagna, aportan belleza y frescura en varios momentos de la trama.

Estamos en presencia de una obra, donde la música en vivo, tiene gran destaque, siendo Esteban Rozenszain con su piano, quien marca el compás de los números musicales, que presenta el espectáculo. Debemos resaltar el diseño lumínico de Francisco Varela, con mucho colorido y el vestuario de Cecilia Zuvialde, que aporta distinción a los personajes. La obra es muy bella estéticamente y se nota que se cuidan todos los detalles.











Hasta aquí contaremos,  Hasta el mismo día ... es una obra plena de metáforas, que de ninguna manera puede pasar desapercibida, ya que tiene una originalidad y una locura que contagia al espectador, que una vez que se pone en sintonía con la propuesta del autor, se entregará por completo al viaje que le proponen, donde el flamenco, el sainete y principalmente los recuerdos, serán los amos de la noche.

La obra tuvo una gran respuesta del público desde su estreno, algo que se explica por el generoso despliegue que presenta un espectáculo, que además de sorprender al espectador, lo seduce y lo invita a volar con su imaginación, junto a este grupo de actores talentosos.

Por todo lo comentado, solo queda recomendar la obra, que ya anunció volverá el próximo año a escena, para que magia del teatro mediante, podamos jugar también con los recuerdos felices que habitan en nuestra mente y muchas veces sin darnos cuenta, nos sirven de escudo para soportar las pérdidas y mitigar ese dolor, que la vida siempre nos presenta.




Pensador Teatral.


viernes, 14 de diciembre de 2018

Un Rincón en el Mundo

Dramaturgia y Dirección de Gastón Cocchiarale.








Viernes y Sábados 20 30 hs en Espacio Polonia ( Fitz Roy 1477 )

Un Rincón en el Mundo, es la segunda pieza escrita por el joven actor y director Gastón Cocchiarale, que con solo 26 años, continuando con su carrera ascendente, mostrando que cuando hay talento y trabajo, se pueden crear espectáculos de excelente factura, sin importar la edad.  Para lograrlo además de ofrecer una dramaturgia muy bien elaborada, se vale de un elenco también muy joven y de mucha valía, que se muestra comprometido con el proyecto.

A Gastón seguramente muchos lo habrán visto lucirse y mucho en El Clan, la película protagonizada por Guillermo Francella, que nos hablaba del nefasto Clan Puccio y donde  interpretaba a Maguila Puccio. Yendo al teatro, lo vimos brillar protagonizando La Forma de las Cosas, de gran éxito en el Método Kairos y a su faceta de autor, el año pasado, tuvimos la suerte de ver su opera prima como dramaturgo, en Digan Whisky, una obra que se presentó con gran suceso, también en el Kairos y donde se retrataba a una familia de clase media, con muchos problemas de comunicación.








Esta, su segunda obra, coincide con su primera, en la gran respuesta de público que tiene, llenando la sala del Espacio Polonia en doble función, cada fin de semana desde su estreno, algo que pocas piezas consiguen y en referencia a la temática, si bien vuelve a explorar vínculos familiares,  en este caso, el eje del relato serán tres hermanas, que no llevan una vida fácil.

La trama es atrapante, el espectador la encuentra cercana y se engancha desde la primera escena. Sin adelantar mucho, contemos que la historia, se sitúa en un pueblo del interior, siendo este el primer gran acierto del autor, ya que sabe reflejar de manera fiel, como es la vida diaria en esas ciudades chicas, donde todos se conocen y nada de lo que se hace, puede pasar desapercibido o quedar al margen de las habladurías.







Con ese marco de fondo, veremos como las tres hermanas se reúnen en la casa familiar, en un momento muy complicado de sus vidas y no exageramos, porque una de ellas, la menor, acaba de salir ese día de prisión, bajo fianza, luego de haberle pegado un tiro a su esposo, que se encuentra en terapia intensiva, sin aparecer claros en esos momentos, las razones de semejante acto. La madre de las hermanas, murió de manera trágica hace unos años y el padre, jefe de familia dueño de un almacén familiar, se encuentra internado hace varios días, debido a una enfermedad crónica.

El panorama es complicado y la tensión se percibe en el ambiente. Cada una de las hermanas guarda un secreto y no parecen estar dispuestas a revelarlo. Les vendría bien el desahogo, pero no se animan a romper el silencio, porque hay que cuidar las apariencias y mostrarse feliz para el afuera, mostrarse tristes es un síntoma de debilidad, que no quieren dar y el miedo a decir la verdad, las atormenta.

La situación familiar se torna crítica, extrema y el velo finalmente se correrá, trayendo consecuencias impensadas... Hasta allí contaremos, dejaremos que el espectador cuando vea la obra, descubra, que historias de vida, ocultan esas mujeres, que tan lejos están de tener una vida feliz y como hacen para superar las dificultades que se presentan.








Como mencionamos antes la trama es envolvente y rica en matices, con momentos de humor, que harán reír mucho a la platea, pero también presentará situaciones de conflicto entre las hermanas y  dará lugar al tema de la violencia de género, con una actualidad, que resultará sorprendente.

Estamos en presencia de un guión muy logrado, que logra anclaje en la realidad, pudiendo ver en el escenario, a una típica familia que podría vivir en cualquier pueblo de nuestro país, con sus problemáticas habituales, Pero sin dudas que una de las claves de la buena aceptación que tiene la pieza, son sus excelentes actuaciones, hay notables composiciones de personajes, de los 5 actores, que entre otras características, tienen ese estilo campechano de la vida pueblerina.

A nuestro entender, en actuaciones muy parejas, quien más se destaca es Antonela Rossi, como Lili, con gran presencia escénica, la mayor de las hermanas, la que tomó un poco el rol de madre y de protectora de la familia. Nos encantó su interpretación, muy expresiva, transitando los diferentes registros que le pide su papel, queriendo resolver todos los problemas de la familia y sin tiempo para pensar en ella misma. Deliciosa la composición de Antonela, nos encantó su interpretación.








Enseguida debemos mencionar a Tamara Liberati, una jóven actriz, a quien ya elogiamos por anteriores trabajos y acá volvemos a hacerlo, compone a Bárbara, personaje que es el centro de la historia, ya que fue, quien disparó contra su marido y se niega a explicar porque. Un personaje muy difícil, que resuelve en gran forma, regalando algunas escenas conmovedoras, como un monólogo, donde literalmente, deja mudos a los espectadores, por la crudeza del su relato. Estupenda actuación de Tamara, una actriz con mucho ángel y con un futuro muy prometedor.

Estamos siendo injustos con Martina Navarro, ella es Mily y vuelve a su pueblo, con aires de estrella, por ser una actriz conocida en Buenos Aires, aunque este dato, tal vez no sea tan real. Su dependencia por el alcohol y el cigarrillo, dan indicios, que su carrera no es tan exitosa como quiere hacer creer al resto y su retorno, sin dudas revivirá muchas heridas del pasado. Muy bueno lo de Martina, con un histrionismo a flor de piel.

Las tres actrices se lucen mucho en lo individual, mostrando sus diferentes personalidades, pero también logran muy buena conexión entre ellas, dejando traslucir que pese a las diferencias y celos que se tienen, en especial entre Lili y Mily, el amor entre ellas es muy grande. Cualquier semejanza con la vida real, es mera coincidencia.








No dejemos de mencionar a los dos hombres que tiene la historia, que desde personajes secundarios, aportan lo suyo, nos referimos a Ulises Barzi Gabras, que compone a un bonachón Pablo, que trabaja en el almacén familiar y pese a estar a punto de ser padre, no puede olvidar su intensa y vieja relación con Mily, que se cortó cuando ella dejó el pueblo. Es el personaje más querible de la historia.  Por último, nombrar a Facundo Salómon, el joven abogado, que deberá luchar contra los poderosos del pueblo y lograr la confianza de Barbi, para poder luego ayudarla. Tanto Ulises, como Facundo, saben aprovechar sus minutos y son componentes importantes de una trama, que deja lugar para que todo el elenco se luzca.

La puesta tiene un carácter íntimo, colaborando mucho en esto, el diseño escenográfico de Sabrina López Hovhannessian que reproduce un sencillo, pero cálido hogar. La misma Sabrina tiene a su cargo un vestuario colorido, donde destaca el atuendo rosa de Bárbara. Mención particular para el buen diseño lumínico de Jorge Ferro, marcando los diferentes climas que transita la obra.








En definitiva, la satisfacción de comprobar una vez más, como un equipo tan joven, logra plasmar una propuesta tan entretenida, que además de divertir, nos invitará a reflexionar, de la mano de un texto que resulta creíble, con una vigencia, con hechos de la actualidad que impresiona.

Luego de ver la obra, nos quedan claros los motivos de la buena respuesta del público, el boca a boca en el teatro alternativo tiene una importancia capital y esto aquí se vuelve a demostrar. Por eso no sorprenden los prolongados aplausos con que los espectadores despiden a los protagonistas al final de la función, siendo este un merecido reconocimiento, a la hermosa velada teatral que nos regalaron.

Solo queda recomendar Un Rincón en el Mundo y les auguramos una segunda temporada, igual de exitosa que la primera, para una obra que confirma una vez más, que nuestro querido teatro independiente, tiene garantizada una larga vida, gracias al semillero de nuevos  y talentosos valores que permanentemente aparecen.



Pensador Teatral.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Birmajer se hace cuento en vivo

Dramaturgia y Dirección de Marcelo Birmajer.







Jueves y Sábados 21 hs en Teatro El Extranjero ( Valentín Gómez 3378 )

La propuesta nos resultaba seductora, Marcelo Birmajer escritor y periodista, al que muchos conocen de sus columnas de los sábados en el Diario Clarín, como coautor del exitoso film El Abrazo Partido,  o por haber sido lector de alguno de sus tantos libros.

Quien escribe estas líneas, disfrutó mucho leyendo los volúmenes de Historias de Hombres Casados, donde Marcelo, mostraba el talento de su pluma y su enorme capacidad para retratar historias cotidianas, con las que como lectores se identifican plenamente.








Su virtud como escritor es innegable, pero resultaba para nosotros una gran incógnita, ver si podía dar ese paso, que significaba abandonar la comodidad de su hogar, ámbito donde escribía sus historias, para pararse frente al público, que en vez de leerlo, está vez lo escucharía.

El desafío no resultaba sencillo y realmente Birmajer lo supera con creces, ya que demuestra que es un gran narrador. Con una paz y una cadencia envolvente, logra darle vuelo a sus relatos y consigue transmitir sus historias y cuentos de manera lograda Con voz pausada y la entonación justa, logra transmitir emociones, concitando el interés de una platea, que disfruta la sucesión de relatos y las imágenes llegan a la mente del espectador.








La temática de los cuentos es variada y no siempre son los mismos en las diferentes funciones, pero como orientación podemos decir que en algunos relatos nos hablará de su infancia, de anécdotas que lo marcaron, de su querido barrio de Once, de sus raíces judías, mechando algunas historias clásicas y dando siempre mucha importancia a los vínculos familiares. Los textos son muy ricos, por momentos hacen reír al espectador y en la mayoría de los casos emocionan al público que los sigue embelesado.

La puesta es muy interesante, ya que la narración de Birmajer, es acompañada por la guitarra y la bella voz del joven Guido Di Carlo, que con su música, resulta el compadre ideal para acompañar los relatos y aporta mucho,  para conseguir esa atmósfera íntima y esa conexión, que se genera entre Marcelo y el público.









En un escenario, casi despojado, resalta un pequeño escritorio, donde el protagonista por momentos se sienta y toma un mate, mientras escribe algunas cosas en su computadora portátil. Sobre el final, nos revelará, que ese ambiente reproducido en el escenario de El Extranjero, es una fiel réplica de la habitación de la casa de Birmajer, donde escribe sus textos.

Disfrutamos intensamente la velada teatral con historias ricas, que nos invitarán a la reflexión, sin golpes bajos, ni doble sentido, textos para dejar llevar y permitir que vuele la imaginación. Resultó un verdadero placer para quien escribe estas líneas, poder escuchar de boca del autor, tan bellos relatos en primera persona.

Como dato de color, contar que la noche de la función a la que asistimos era desapacible y muy lluviosa, por eso fue una satisfacción doble, ver la sala colmada, de un público reunido, nada más y nada menos, que para escuchar las entrañables historias, que un talentoso escritor como Marcelo Birmajer, quiere compartir con sus habituales lectores, siendo este un lujo, que los que gustamos de la literatura y del teatro, no debemos dejar pasar.



Pensador Teatral.



miércoles, 5 de diciembre de 2018

Irupé Sesoí

Dramaturgia de José María Gómez Samela y Dirección de Malena Bernardi.








Miércoles 20 30 hs en La Pausa Teatral ( Corrientes 4521 )

Una propuesta original llega desde el Litoral profundo de la mano José María Gómez Samela, el joven autor de Irupé Sesoí, la diva de la Epistemología, título que suena bastante enigmático, para el espectador que no tiene certezas, con que se encontrará, cuando las luces y los celulares se apaguen.

Y digamos, que descubrirán la historia de vida de una mujer, que siempre luchó por ser alguien en su existencia, por dejar alguna huella. Nacida en el humilde interior correntino, no se resignó a las limitaciones de un entorno pobre y adverso, sumada a su propia familia, que nunca la apoyó en su vocación.








Irupé ya desde la infancía, sentía fascinación por el cine y las divas de Hollywood, jugando en los sueños con ser ella alguna vez, la protagonista de esas películas. Sabia que para lograrlo, debía crecer mucho desde lo intelectual, tendría que estudiar y leer mucho para progresar.

Cuando entró en la adolescencia, se animó a viajar a Buenos Aires, la gran ciudad, en busca de un futuro y como estudiante de sociología descubrió a Nietzche y a Foucault, de quien se enamoró perdidamente. Sus textos empezaban a darle un sentido a la vida y luego de algunos años pudo convertirse en socióloga y llegar a ser una respetada profesora en la universidad. Quién lo hubiera imaginado años atrás ??  Ella estaba orgullosa de su logro y se sentía como una diva de la epistemología, que es la disciplina que estudia el conocimiento.

No vamos a contar mucho más, solo decir que a lo largo del unipersonal, iremos conociendo la sacrificada vida de esta mujer que llegó desde Corrientes y pudo reinventarse.








A lo largo del relato, Irupé nos hablará de su infancia complicada, su difícil relación con el padre, la traición de su hermano menor, su llegada a la gran ciudad, sus salidas al Parakultural, su fallido matrimonio que incluyeron maltratos físicos, la relación complicada con su hija y el sexo como una variable importante en su vida, reprimida al comienzo y símbolo de liberación el el final  No contaremos más, solo decir, que la violencia siempre la acompañará de cerca y pese a ello, nunca se rendirá, tratando siempre de responder dando vuelta la página y con una sonrisa esperanzadora.

Contemos que cuando José María, escribió el texto, lo pensó para una actriz para el papel, la cuestión es que el tiempo pasaba y esa actriz que buscaba nunca llegaba y fue entonces, cuando alguno de sus maestros de teatro, le sugirió, que él mismo, debía interpretar a Irupé. Al principio, pensó que era una broma, pero con el tiempo le gustó la idea. Significaba un desafío enorme para el autor y un largo trabajo para encontrar el personaje,  ya que tenía que ponerse en la piel de esa mujer, que el mismo había creado.

Y la ocurrencia resultó perfecta, alentado por Malena Bernardi, la directora, de a poco fue encontrando el registro adecuado y componiendo el personaje delicioso que hoy vemos en el escenario. Nacido en Corrientes Capital, el mismo reveló, que exageró un poco el acento, para darle una tonada bien característica a su Irupé, incorporando muchos modismos y palabras del acervo litoraleño, como chamigo, catú y muchas otras. En el mismo título de la obra, tenemos otra de ellas, porque sesoí, se le dice en Corrientes, a quien tiene pocas luces o como la la palabra lo sugiere, a quien tiene poco seso.








La interpretación de José María es superlativa, se lo nota muy cómodo con el personaje y le dá un vuelo hermoso al mismo, hay mucho amor en su actuación y ello supera alguna situación confusa o abierta de la dramaturgia. Sus tonos de voz, sus gestos y sus movimientos, están en armonía con el personaje y el espectador lo disfruta  mucho. Es para destacar, la manera que transita los diferentes momentos, sabiendo pasar en segundos de momentos de hondo dramatismo, a otros muy graciosos, algo que no es sencillo, Siendo esto posible por la chispa y la entrega absoluta del protagonista.

Pero José María no está solo en escena, lo acompaña en gran forma,  Rodolfo Lema, músico en vivo, que con la batería y un órgano moderno, compone melodías y crea sonidos, que además de darle mucho colorido y atractivo  a la puesta, colabora de manera fundamental. en crear los climas que la trama pide.










En la puesta también contribuye, un diseño escenográfico con mucho brillo de Lola Gullo y también debemos mencionar a Julieta Iribe, encargada del vestuario y maquillaje de Irupé, dando distinción y glamour a la diva de la epistemología.  Nos gustó la puesta íntima propuesta por la directora, creando la atmósfera ideal para que la protagonista,  sienta comodidad para confesarse ante su público.

En definitiva, una propuesta simple y muy interesante, que nos muestra a una mujer del interior profundo, en este caso Irupé, pero representado a muchas otras mujeres silenciosas, que pudieron vencer las dificultades impuestas por un entorno adverso, que las dsicriminó, pudiendo con mucho esfuerzo y amor propio, ser alguien en la vida y sentirse orgulloso de ello.

Disfrutamos de la historia de Irupé, con una dirección orientadora y precisa de Malena Bernardi, que apuntala a la gran figura de la noche, José Maria Gómez Samela, uno de los fundadores del grupo de teatro Ambaí, que hoy tiene 19 años y es un orgullo para Corrientes. Conquista a la platea, con una simpatía contagiosa y brindando una hermosa interpretación, con acento bien correntino. Por eso recomendamos hagan caso a Irupé, que invita a sus queridos chamigos y chamigas a que conozcan su historia de vida y de superación personal.




Pensador Teatral.




sábado, 1 de diciembre de 2018

Malditos Tacos

Dirección General de Roberto Lachivita.










Sábados 20 hs en Teatro Boedo XXI ( Av. Boedo 853 )

Una estupenda y valiente propuesta llega de la mano de Malditos Tacos, ciclo creado hace cinco años por Roberto Lachivita, con el objetivo de producir e incentivar manifestaciones que están vigentes en el colectivo social, dando el espacio a nuevas figuras que aparecen en nuestro teatro off. Este año el elenco lo componen Belen Asensio y Camila Seibo, dos jóvenes y talentosas actrices, ambas de 21 años, que eligen comprometerse con la realidad y denunciar lo que les sucede, a muchas mujeres sin voz.

El formato que nos propone la obra es interesante, son dos monólogos independientes entre sí, con un mismo hilo conductor, la violencia y el abuso sexual que sufrieron dos mujeres y la manera en cada una de ellas reacciona ante una experiencia límite.









El primero de los monólogos, interpretado por Belen Asensio, está inspirado en el texto " La Violación " de Darío Fo y es realmente muy fuerte.
Asensio se pone en la piel de Franca, una mujer que cuenta ese interminable viaje en una camioneta donde cuatro hombres la secuestraron y la llevan maniatada para abusar de ella. El texto es crudo, sórdido y no dá respiros, el público sigue con un silencio sepulcral el conmovedor relato de la protagonista.

Una excelente composición de Belén, en su primer trabajo "profesional ", con una interpretación que le exige una entrega absoluta desde lo físico y lo mental, resultando un enorme desafío que resuelve de manera admirable. Conmovedora su interpretación, en la que logra transmitir toda la angustia y el daño psicológico, sufrido por esa mujer. Como dato final y esclarecedor, mencionar, que este monólogo está basado en un caso real, cercano al autor, siendo esto algo que realza su significado.









El segundo monólogo, es interpretado por Camila Sebio, otra joven actriz, a quien en este conocíamos ya por su brillante interpretación en Chocolate Amargo, una entrañable obra del off, donde interpretaba a una niña con retraso madurativo, víctima de abuso infantil. Aquí interpreta un texto de Lautaro Vilo, " La Gracia ", que habla de una violación, desde un ángulo diferente, ya que la protagonista interpreta a Vilma, una mujer que visita el hospital, en el que se encuentra internado un hombre, con quemaduras en el 70 % de su cuerpo. Lo particular es que aquel individuo, sufrió las quemaduras en un incendio en la cárcel donde se encontraba detenido, por haber abusado de la mujer que ahora lo visita, algo que sueña difícil de comprender y aceptar.

La actuación de Camila es estupenda, componiendo a una mujer algo ingenua, que sin dudas tiene incorporado algo del Síndrome de Estocolmo, en su comportamiento.  Destacamos la expresividad de Camila, que se muestra muy suelta, rompiendo la cuarta pared en más de una oportunidad, mostrando un dominio escénico y una seguridad difícil de lograr con su edad, componiendo un personaje muy complejo, de manera admirable.










Entendemos que es muy acertada la elección de dos textos que hablando de un mismo tema, el abuso y la violencia de género, son tan distintos y aportan su mirada desde dos prismas distintos, el primero duro y asfixiante, sin dar tregua,  siendo el segundo presentado de manera más suave, dando un respiro al espectador, pero logrando transmitir de igual forma el mensaje y dejando al descubierto, como muchas veces, las reacciones luego de sufrir un abuso, puede ser muy diferente, ya que no estamos preparado para ellos y reflexionar también, como muchas veces una asistencia psicológica que no llega o que la víctima por el trauma que experimenta,  no puede recibir, puede tener consecuencias graves. Además textos muestran como muchas veces las instituciones no son confiables para la víctima o no la asisten de la manera que deberían hacerlo, dejando a la víctima en un estado de absoluta indefensión.

Destacamos la importancia del ciclo, que pone en el tapete una temática que cuando ocurre algún hecho grave, encuentra repercusión en los medios, pero pasado unos días la noticia cae en el olvido, por eso es importante que el teatro tome el tema, para que la problemática sea escuchada y tantas víctimas silenciosas o silenciadas tengan voz.








Por ello es fundamental la valentía de las protagonistas, Belén y Camila, que se comprometen totalmente con la causa y logran conmover con sus interpretaciones, mostrando una sensibilidad que llega al corazón del espectador.

Asistimos a la última función de esta temporada de la obra, en un día especial donde la ciudad estaba sitiada y con problemas de transporte por la celebración del G-20, pese a ello, la sala estaba colmada, lo que habla de la gran repercusión que tuvo el espectáculo, gracias al boca a boca, herramienta fundamental en el off.

Solo queda felicitar a todo el equipo de Malditos Tacos, teatro independiente de calidad y creador de conciencia social, augurando una segunda temporada para la obra, algo que merece con creces.




Pensador Teatral.




viernes, 30 de noviembre de 2018

Minas

Dramaturgia de Diana Amiama y Dirección de Ana Alvarado.








Viernes 21 hs en Teatro El Extranjero ( Valentín Gómez 3378 )

La obra ambientada en los años noventa, explora en el interior del universo femenino y lo hace contando la historia de tres amigas que se conocen de la escuela secundaria. Hoy las tres ya pasaron los 40 años, ha corrido mucha agua bajo el puente y sin que lo sepan, parece un momento adecuado para hacer un balance de sus vidas.

Las acciones se desarrollan en la casa de Yiya y allí las tres amigas de siempre, compartirán una noche de confesiones, recuerdos y también pases de facturas. Son muchas las anécdotas vividas y los momentos compartidos, aunque a medida que la velada avanza y el alcohol comienza a hacer efecto, parece que las cuentas pendientes y los rencores, son más grandes de lo que ellas piensan.









La trama es entretenida, con muchos momentos graciosos y divertidos, pero también con mucho realismo, como dijimos los tragos, parecen romper algunas inhibiciones y afloran viejas tensiones. La camaradería y el compañerismo que parecía blindar la amistad del trío,  escondía una crueldad que estuvo pugnando muchos años por salir a la superficie.

La dramaturgia se apoya en las muy buenas actuaciones que tiene la obra, ya que se presentan tres mujeres con personalidades bien diferenciadas y con caminos muy distintos que tomaron en sus vidas adultas. Ya poco queda de esas amigas tan unidas de la secundaria, el destino les deparó a cada una experiencias bien diferentes.









Silvia Hilario es Yiya, la más liberal de las tres, divorciada y con una hija que no vive con ella, tuvo una vida llena de experiencias. Estuvo exiliada unos años en Brasil y allí conoció a un gran amor. Es la más espiritual de todas, con una vida interior muy rica, pero pese a ella tiene un presente errante. Nos gustó mucho la actuación de Silvia, muy expresiva, con una energía muy arriba y disfrutamos mucho de sus pasajes en portugués.

Milagros Gallo es Eugenia, católica practicante, es la mujer políticamente correcta, la Susanita del grupo, legalmente casada y con una hija. Su vida parece consagrada a respetar los mandatos sociales. Aunque como muchas veces ocurre en la vida real, esa perfección que se quiere vender es solo aparente y cuando se mira con detenimiento, se observan que la realidad es muy distinta. Muy bueno lo de Milagros.










Y para el final dejamos a Andrea Jaet como Adelita. En actuaciones muy parejas por lo buenas, para nosotros fue quien más se destacó, componiendo a una abogada exitosa en la profesión, pero sin suerte en el amor, soltera y sin hijos, nunca pudo encontrar al hombre correcto, siempre se sintió atraída por hombres casados o amores imposibles. Destacamos la actuación de Andrea, por su histrionismo y por la acidez que logra imprimir a su personaje, que cuando se enoja es temible y tiene una lengua muy filosa.

Como dijimos antes, el pilar de la obra son las actuaciones, las tres actrices muestran mucha química entre ellas, se nota se divierten en escena y entendemos que uno de los mayores méritos de la pieza, es mostrar a tres amigas verdaderas, que resultan creíbles y debido a ella la platea femenina se identifica plenamente con ellas.








Destacamos de la puesta el muy buen componente musical que tiene la obra, acompañando los momentos diferentes de la trama, siendo uno de los elementos característicos de la misma, mérito aquí de Cecilia Candia, a cargo del diseño musical y sonoro.

En definitiva, si bien el tema es trillado, se logra una propuesta atractiva e íntima, donde principalmente las mujeres podrán verse reflejadas, asimismo y con su grupo de amigas, mostrando como muchas veces algunas relaciones pese a ser duradera a lo largo de años, esconden muchas broncas acumuladas, que en el momento de salir a superficie, pueden hacer mucho daño, siendo relaciones altamente tóxicas.

Pasamos una muy linda noche de teatro, espiando la reunión de viejas amigas, para reflexionar y ver como el paso de la vida siempre deja cicatrices y en algún momento llegará la hora de hacer un balance, que puede ser más doloroso, del que queremos imaginar.




Pensador Teatral.